Publicado en: 26 octubre, 2015

Cuba. Leonardo Padura: entre el aplauso y el ¿reproche?

Por Noel Manzanares Blanco

“A Cuba, a su cultura y su historia debo todo lo que soy personal y humanamente” —dijo al recibir el premio Princesa de Asturias

A propósito del pasado Día de la Cultura Nacional, tuve a bien preguntar: ¿Será que cubano/a alguno deja de sentir emoción cuando percibe que el nombre de la Patria recorre el mundo gracias a una actitud de un oriundo de nuestra Nación? Entonces, muy poco debe extrañar la alegría que comparto con millones de personas que en Cuba y allende el Mar asistimos a un hecho significativo de hace apenas unas horas, a saber: el escritor Leonardo Padura recibió de manos del rey de España el premio Princesa de Asturias de las letras en una ceremonia efectuada en Oviedo.

Un despacho de AFP certifica que Padura acudió a la gala con una pelota y un bate de béisbol para homenajear sus partidos de infancia en su barrio Mantilla de La Habana, y manifestó en la oportunidad: “Parafraseando a José Martí, puedo decir que dos patrias tengo yo: Cuba y mi lengua”. “A Cuba, a su cultura y su historia debo todo lo que soy personal y humanamente, porque pertenezco profundamente a la identidad de mi isla, a su espíritu formado por tantas mezclas de origen y credos, a su vigorosa tradición literaria” —las negritas son mías.

En estas circunstancias, ¡¿cómo darnos el lujo de dejar de ofrecerle una ovación a Leonardo Padura?!

No obstante, me llamó la atención las palabras del rey Felipe VI en la ocasión. Según el despacho de la agencia francesa, el monarca dijo sobre el autor de las novelas policíacas del detective Mario Conde: “Pertenece a una generación que tiene un gran sentido hacia la literatura, la historia y la realidad contemporánea de Cuba”. “Por ello su tierra y su vida son inseparables en su obra, siempre envuelta en un aire melancólico y certero que la hacen tan atractiva y cercana, especialmente para los españoles que llevamos Cuba en el corazón” —las negritas son mías.

Tales palabras me hicieron recordar que en Mayo de 2014 en Leonardo Padura y su constante sobre Cuba expuse mi percepción central sobre el muchas veces premiado escritor en situación de ¿analista político? Entonces, sostuve que encontraba lastimoso que una persona con su cultural no sienta que la Revolución Cubana le ha favorecido, mucho más que afectado; que en su balance del resultado de nuestro Socialismo, halle más sombras que luces; y que, a la vez, deje de reconocer el daño inmenso que ha provocado la Guerra multilateral conducida por el Gobierno y Parlamento del Norte de la Florida contra cubanas y cubanos.

También, a mi mente vio que en El caso Padura y el tiro por la culata del Imperio David Becerra Mayor manifestó tras conocer que quien asimismo es Premio Nacional de Literatura en Cuba iba a recibir su más reciente galardón:

“Padura sabe situarse en el límite. Su posicionamiento ha recibido un reconocimiento exterior –y el Premio Princesa de Asturias es la más reciente prueba– al convertir en literatura lo que el poder capitalista quiere escuchar sobre Cuba; a saber: que el socialismo es incapaz de resolver los problemas cotidianos de los cubanos, que genera pobreza, y que además, como si de un sistema totalitario se tratara, censura y persigue a los intelectuales. Construir este relato de Cuba —que no es original, sino que reproduce y legitima el relato dominante— ha beneficiado al autor de El hombre que amaba a los perros, pues le ha permitido proyectar internacionalmente su imagen como escritor «contestatario». Padura hubiera deseado que le censuraran para hacerse famoso, como canta Buena Fe. Sin embargo, no solo no le censuraron, sino que además las instituciones cubanas supieron reconocerle su talento literario. Así que, desde el exterior, desde el Imperio, tuvieron que hacerle famoso y empezar a premiarle antes de que le censuraran, porque, a pesar de sus rezos, su literatura nunca fue prohibida en Cuba”.

Por tanto, concedo a Leonardo Padura un prolongado aplauso por ser merecedor del premio Princesa de Asturias y, al mismo tiempo, me pregunto si sus palabras en la oportunidad de marras “A Cuba, a su cultura y su historia debo todo lo que soy personal y humanamente” de aquí en adelante devendrá motivos para no reprocharle en su condición de analista político o sea, que a partir de ahora ejerza una crítica menos dogmática y constructiva. ¡Amén!

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