Lenin y Stalin: relación entre las revoluciones democrática y socialista en los países coloniales y semicoloniales

Por José María Sison

Presidente fundador del

Partido Comunista de Filipinas

Mi presentación abarca las enseñanzas de Lenin sobre las dos etapas de la revolución rusa, la aplicación de esas enseñanzas por Lenin y Stalin, la extensión y profundización de las mismas en colonias y semicolonias, la violación de éstas por los revisionistas modernos, la vigencia de la teoría marxista-leninista y la práctica de las dos etapas.

I. Introducción

Los países coloniales y semicoloniales tienen muchos vestigios del feudalismo. Por lo tanto, son susceptibles a la dominación imperialista. En países donde reina el feudalismo o el semifeudalismo, una revolución burgués-democrática es categóricamente necesaria antes que una revolución socialista sea posible. Esto se debe a que es necesario considerar principalmente las condiciones socioeconómicas en el proceso revolucionario, y, naturalmente, el carácter antidemocrático del Estado contrarrevolucionario.

Donde hay un cierto nivel de desarrollo industrial capitalista, como en el caso de Alemania durante la época de Marx, en 1856, o de Rusia durante el tiempo de Lenin, en 1917, o de las colonias y semicolonias debido a la dominación imperialista, el proletariado industrial debe forjar una alianza con el campesinado para llevar a cabo una revolución ininterrumpida para pasar de la etapa de la revolución burgués-democrática a la etapa de la revolución socialista.

A fines de la década de 1840, Marx adelantó la tesis de tal revolución ininterrumpida en el Discurso a la Liga Comunista, señalando subsecuentemente, en una carta a Engels en 1856, la necesidad de combinar el movimiento revolucionario campesino con la revolución proletaria. Marx escribía entonces: " (…) en Alemania, todo dependerá de la posibilidad de respaldar la revolución proletaria con alguna reedición de la Guerra Campesina".

Estas ideas de Marx no fueron desarrolladas en los trabajos subsecuentes de Marx y Engels, como tampoco lo hicieron los teóricos de la Segunda Internacional y los partidos socialdemócratas de Europa Occidental, quienes hicieron lo posible para enterrar las ideas de Marx, que ligaba la revolución burgués-democrática con la revolución socialista. Estos teóricos estaban obsesionados por la visión eurocentrista de esperar que el proletariado industrial se convirtiese en la mayor parte de la población, como precondición para la revolución socialista en cualquier parte. También daban por hecho que después de la revolución burguesa, las masas campesinas traicionarían la revolución, y un largo "reflujo" de cincuenta o cien años seguiría, durante el cual el proletariado podría ser "pacíficamente" y "legalmente" explotado por la burguesía, hasta el arribo de la revolución socialista.

Lenin sacó a la luz las ideas olvidadas de Marx. No se limitó a repetirlas automáticamente, sino que las desarrolló y profundizó. Él las moldeó en una teoría harmoniosa de la revolución socialista, considerando la alianza del proletariado con el campesinado y con otros elementos semiproletarios de la ciudad y del campo como factor indispensable de la revolución socialista y como una condición para la victoria de la revolución proletaria.

En abril de 1905, Lenin orientó el Tercer Congreso del Partido Socialdemócrata Ruso en Londres para diferenciar los bolcheviques de los mencheviques en cuanto a las tácticas básicas y a la línea que preconiza la dirección de clase del proletariado en las etapas burgués-democrática y socialista de la revolución rusa, y la necesidad de la alianza obrero-campesina. En su propio congreso fraccionario, los mencheviques concedieron a la burguesía la dirección de clase en la revolución burgués-democrática, y querían que el proletariado fuera meramente un apéndice de la burguesía liberal y un mendigo de las reformas economicistas en el transcurso de la revolución burgués-democrática.

Subsecuentemente, en junio y julio de 1905, Lenin escribió Dos tácticas de la socialdemocracia en la revolución democrática, para clarificar de forma exhaustiva, profunda y minuciosa las etapas burgués-democrática y socialista de la revolución, y adelantó las tácticas de la dirección de clase continua del proletariado por medio de su partido revolucionario, la alianza del proletariado y del campesinado, la insurrección armada para la toma del poder político, el gobierno revolucionario provisorio, la dictadura democrática de los obreros y campesinos, la confiscación de la tierra de los terratenientes, la realización de la jornada de 8 horas y otras reivindicaciones inmediatas de la clase obrera.

Stalin siguió, de manera inmediata y coherente, la teoría y las tácticas leninistas de la revolución con trabajos como Insurrección armada y nuestras tácticas, El gobierno revolucionario provisional y la socialdemocracia (1905), Dos choques, La situación presente y el Congreso de Unidad del Partido de los Trabajadores (1906), el Prefacio de la edición georgiana del folleto de Karl Kautsky "Fuerzas motrices y prospectos de la revolución rusa" (febrero de 1907).

II. La precisión de la obra de Lenin

En Dos tácticas de la socialdemocracia en la revolución democrática, Lenin aplicó con precisión el marxismo a las condiciones concretas de Rusia. Sirvió de guía programática de los bolcheviques y el proletariado para todo el período de 1905 hasta la victoria de la Gran Revolución Socialista de Octubre, en 1917.

Rusia, durante este período, podía describirse correctamente en varios aspectos. Era una potencia militar-feudal imperialista, sobre todo por oprimir y explotar a numerosas nacionalidades. Tenía unos pocos enclaves industriales, rodeados por un océano de feudalismo y medievalismo. Era capaz de producir combustibles industriales, metales básicos y productos químicos, pero no máquinas herramientas y, por lo tanto, era un país capitalista débil. Era una semicolonia de los imperialismos británico, francés y belga, que proveían el capital financiero y los bienes de producción para la explotación del proletariado y el pueblo.

El proletariado industrial era una minoría de la población, y no podía hacer ningún tipo de revolución sin la alianza con el pequeño campesinado y otras masas semiproletarias, quienes componían la inmensa mayoría del pueblo. No podrían lograr la revolución socialista sin pasar por la revolución burgués-democrática y sin arrebatarle la iniciativa y la dirección a la burguesía liberal, que actuaba como agente de la gran burguesía e intentaba conquistar el apoyo del campesinado. La sabiduría de Lenin consistió en declarar sin vueltas que el proletariado debía tomar la dirección de la revolución burgués-democrática para que ésta pudiera pasar a la revolución socialista.

Fue de importancia decisiva el definir las tácticas básicas de los bolcheviques y el proletariado porque la situación rusa y la revolución rusa eran complejas y porque estaban confrontados a varios tipos de oponentes: la autocracia zarista, la gran burguesía, la burguesía liberal y los oportunistas en el Partido Socialdemócrata Ruso, y los "socialistas revolucionarios", descendientes de los narodniks.

La autocracia zarista, junto con la aristocracia rural, hacía lo imposible para oponerse a la revolución, ora pretendiendo hacer reformas, ora escalando abiertamente la brutal reacción. La gran burguesía utilizo a la burguesía liberal, los demócratas constitucionalistas, para intentar ser más listos que los bolcheviques y engañar al pueblo con la propuesta de una monarquía constitucional y reformas burgués-democráticas.

Al mismo tiempo estaban los oportunistas, los mencheviques, que afirmaban querer derribar el zarismo pero que estaban abiertos a dar concesiones a la burguesía liberal, y que se hacían pasar por marxistas pero que querían que la burguesía liberal dirigiese la revolución burgués-democrática e hiciera del proletariado su subalterno. Estaban también los socialistas revolucionarios pequeño-burgueses que proponían un socialismo de tipo populista sin clase y que eran profundamente hostiles a los bolcheviques y al proletariado.

Mientras por un lado luchaba ideológica y políticamente contra los mencheviques, por el otro, Lenin combatía resueltamente a los oportunistas y revisionistas de otros partidos miembros de la Segunda Internacional sobre una serie muy amplia de cuestiones relacionadas con el imperialismo y la revolución proletaria. Atacaba la teoría del "ultraimperialismo" de Kautsky y las posiciones socialimperialistas, socialchauvinistas y socialpacifistas de los partidos socialdemócratas, que colaboraban con los partidos claramente burgueses, apoyando al imperialismo, y aumentando los presupuestos de guerra y medidas semejantes.

El inicio de la Primera Guerra Mundial reveló el fracaso de los partidos socialdemócratas. La descripción dada por Lenin del imperialismo como la víspera de la revolución socialista, y su llamado a transformar la guerra imperialista en una guerra civil revolucionaria estalló fuerte y clara. En 1916, escribió El imperialismo, fase superior del capitalismo para consolidar su teoría sobre el imperialismo y la revolución proletaria. Este texto reforzaba las tesis de su otro libro Dos tácticas de la socialdemocracia en la revolución democrática. Elaborando la teoría del desarrollo desigual del capitalismo, demostró que Rusia estaba madura para una revolución armada que llevaría a cabo las etapas sucesivas de la revolución burgués-democrática y de la revolución socialista, ambas bajo la dirección del proletariado.

En el proceso de la realización de la revolución burgués-democrática de febrero de 1917, existía básicamente una alianza objetiva de diferentes fuerzas políticas determinadas a derrocar al zarismo, especialmente después que se mostró culpable de la catastrófica participación de Rusia en la Primera Guerra Mundial. La situación se tornó a todas luces madura para la revolución armada. Al mismo tiempo se daba una lucha de vida o muerte entre el proletariado y la burguesía por la hegemonía en la revolución. Ésta tenía la iniciativa de formar un gobierno revolucionario provisorio bajo Kerensky. Pero Lenin reconoció ya la existencia de una dualidad de poder en Rusia: por un lado el poder en las manos del régimen de Kerensky y por el otro el poder en las manos de los soviets de diputados obreros, soldados y campesinos.

Defendió la tesis de la independencia del partido revolucionario del proletariado y lanzó un llamado para ganar la mayoría de los soviets con el fin de pasar de la revolución burgués-democrática a la revolución socialista de octubre. El vínculo de los soviets de diputados obreros con aquéllos de los diputados soldados bajo la dirección de los bolcheviques significaba la alianza del proletariado y el campesinado, porque la mayoría de los soldados eran campesinos. Y cuando los bolcheviques lograron el apoyo de la mayoría en los soviets de diputados campesinos, estaban ya preparados para insurrecciones armadas. El fin del régimen Kerensky había llegado.

Con la consigna de "Pan y paz", los bolcheviques fueron capaces de tomar la iniciativa y galvanizar a las masas cuando el régimen de Kerensky cometió graves errores debidos a su naturaleza de clase burguesa y a su rol de títere de las potencias imperialistas occidentales, que dictaban la continuación de la participación de Rusia en la Primera Guerra Mundial. Dirigieron de manera resuelta y combativa al proletariado y al pueblo contra una implicación mas profunda en la guerra imperialista y contra las amenazas que constituían las fuerzas zaristas más arraigadas y los imperialistas. Ganaron el poder político tomando los centros urbanos de poder político burgués.

Al instaurar el poder de la dictadura del proletariado a través de los soviets, Lenin emitió inmediatamente un decreto de nacionalización de la tierra comprendiendo la confiscación de la tierra de los terratenientes en beneficio de las masas campesinas. Esto tenía como objetivo completar la revolución burgués-democrática, satisfaciendo la reivindicación campesina muy antigua de tener tierras, y mantener la alianza de la clase obrera con el campesinado. Esto también preparó el terreno para las victorias subsecuentes de una lucha armada más intensa y extensa de los bolcheviques.

Los bolcheviques estaban determinados a sacar a Rusia de la guerra interimperialista y procedieron a forjar el tratado de paz de Brest-Litovsk con Alemania para ganar un respiro y consolidar la victoria de la revolución. Pero los imperialistas y los reaccionarios locales estaban empecinados en recobrar su poder perdido en Rusia, y lanzaron la guerra de intervención militar extranjera y la guerra civil de 1918 a 1920.

La lucha armada fue impulsada principalmente en el campo. Los bolcheviques pudieron ganar gracias a la táctica básica de la alianza obrero-campesina. El vigoroso apoyo del campesinado permitió al partido bolchevique y al Ejército Rojo aplastar a los imperialistas y a los reaccionarios locales. Al analizar la revolución rusa es incorrecto separar y aislar las insurrecciones armadas urbanas de la entonces subsecuente lucha armada en el campo.

Después de la guerra, los bolcheviques tenían que restaurar la economía lo más pronto posible. Hubiera sido insostenible e intolerable mantener el "comunismo de guerra", especialmente para el campesinado, a quien se le había requisado tremendas cantidades de provisiones para el esfuerzo de guerra. Para esto Lenin adelantó la Nueva Política Económica (NEP) como una medida transitoria, dando concesiones incluso a los campesinos ricos, pequeños comerciantes y empresarios, de 1921 en adelante. Al mismo tiempo, los bolcheviques continuaron controlando los niveles más elevados de comando de la economía, la industria, los medios de transporte y comunicaciones, los bancos y otros importantes bienes confiscados al enemigo.

Después de la muerte de Lenin en 1924, Stalin asumió la dirección del Partido, el Estado y la revolución. Stalin sintetizó exhaustivamente y defendió el leninismo en su Fundamentos del leninismo, el cual fue publicado en el mismo año para combatir los elementos antileninistas que querían aprovecharse de la enfermedad y muerte de Lenin. Este trabajo definía al marxismo-leninismo en la era del imperialismo y la revolución proletaria.

Stalin continuó implementando la NEP. Combatió y derrotó a Trotsky y gente por el estilo, quienes deseaban terminarla prematuramente. El objetivo de esos bribones oportunistas de "izquierda" era romper con la alianza obrero-campesina, someter al campesinado a una explotación intolerable y cumplir su profecía de que el socialismo en la Unión Soviética era imposible.

De 1926 en adelante, Stalin impulsó vigorosamente la línea de la industrialización socialista, y de 1930 en adelante, la colectivización de la agricultura en conjunción con la industria socialista. Combatió y derrotó a Bujarin y sus pares oportunistas de derecha, quienes querían prolongar indefinidamente las concesiones temporarias dadas a la burguesía rural y urbana bajo la NEP. Los bolcheviques despertaron, organizaron y movilizaron las masas de pequeños campesinos contra los campesinos ricos, quienes cometían sabotajes y otras formas de resistencia violenta.

Bajo la dirección de Stalin, la Alianza obrero-campesina entre las muchas nacionalidades de la Unión Soviética fue mantenida a través de variadas fases y en variadas condiciones. Los trabajadores de la industria socialista necesitaban alimentos y materias primas, y a cambio, los campesinos en los colectivos recibían de aquéllos maquinaria agrícola, productos agroquímicos y de consumo. Había una interacción dialéctica creciente entre las dos clases trabajadoras en una serie de planes quinquenales que crearon la base y la superestructura de una poderosa economía socialista.

III. Las dos etapas en las colonias y las semicolonias del Oriente

En 1913, investigando el destino histórico de la doctrina de Carlos Marx, Lenin marcó tres períodos: el primero, de la revolución de 1848 hasta la Comuna de París en 1871; el segundo, de la Comuna de París hasta la revolución rusa de 1905; y el tercero, a partir de la revolución rusa.

En el primer período, la doctrina de Marx fue proclamada en el Manifiesto Comunista. Surgió como una de las numerosas tendencias del socialismo. Las tormentas revolucionarias revelaron las diferentes clases en acción y establecieron el hecho de que el proletariado sólo podía liderar la revolución socialista. La sociedad burguesa tomó forma. El liberalismo fue denunciado como una herramienta de la reacción. Las tendencias utópicas premarxistas del socialismo desaparecieron. Surgieron los partidos independientes proletarios: la Primera Internacional (1864-72) y el Partido Socialdemócrata Alemán.

En el segundo período (1872-1904), no hubo generalmente tormentas revolucionarias en 0ccidente, ya que éste había terminado con la mayor parte de las revoluciones burguesas. Los partidos socialistas, básicamente proletarios, estaban organizados en gran escala. La propagación de la doctrina marxista era tan predominante en el movimiento de la clase obrera que el liberalismo trató de revitalizarse en la forma del oportunismo socialista.

En el tercer período, el Oriente se reveló claramente como la fuente de grandes tormentas revolucionarias. Las revoluciones democrático-burguesas en Rusia, Turquía, Persia y China irrumpieron una detrás de la otra. Y permítaseme señalar que la pionera de las revoluciones burgués-democráticas en Asia fue la revolución filipina de 1896.

Lenin criticó a los oportunistas por alabar sin cesar "la paz social" y la inutilidad de tormentas bajo la "democracia" ante las tormentas revolucionarias en Asia. Percibió las revoluciones en Asia como reveladoras de la debilidad e ilegitimidad del liberalismo, y al mismo tiempo la definida demarcación entre el proletariado y la burguesía.

Al mismo tiempo, observaba que el alto costo de la vida y la opresión perpetrada por los trusts intensificaban la lucha de clases en Europa. Señalaba que el febril armamentismo y la política del imperialismo estaban transformando la llamada paz social de Europa en un barril de pólvora más que otra cosa.

Reconoció la creciente importancia de Oriente como campo de batalla entre el proletariado y la burguesía. Señaló la interacción dialéctica potencial entre el movimiento revolucionario en el Oriente y en 0ccidente. Estaba en vías de extender y profundizar el marxismo, propio a la era del capitalismo de libre competencia del siglo XIX, en el leninismo, propio de la era del imperialismo moderno y la revolución proletaria.

Los revisionistas y los oportunistas de la Segunda Internacional actuaban como el séquito socialchauvinista y socialpacifista de los agentes directos de la burguesía monopolista en el parlamento, explotando al proletariado en Europa, aumentando los presupuestos de guerra y estimulando los proyectos y la política imperialista. La teoría de Kautsky del "ultraimperialismo" llegó a presumir que el imperialismo es benigno y progresista porque se supone que derriba las formaciones precapitalistas y abre el camino al desarrollo capitalista y al crecimiento del proletariado en las colonias y semicolonias.

Lenin dio una descripción categórica del imperialismo como el capitalismo moribundo de la víspera de la revolución socialista. Expuso la teoría del desarrollo desigual del capitalismo, demostrando que el imperialismo acarrea la espasmódica y desigual expansión del capital, y simultanea y principalmente, la destrucción de las fuerzas productivas en su tendencia a obtener superganancias de las colonias, semicolonias y países dependientes; demostró también que donde hay explotación y opresión, se desarrolla una resistencia revolucionaria más intensa y en gran escala. Así, además de la consigna "¡Proletarios de todos los países, uníos!", emitió para las naciones y pueblos oprimidos la consigna de unirse contra el imperialismo y la reacción local.

Según la teoría del desarrollo desigual, Rusia era el eslabón más débil en la cadena de los países imperialistas, y era donde más probablemente la revolución proletaria ganaría, siempre que las fuerzas subjetivas se desarrollasen para aprovechar la madurez de la situación revolucionaria. Los países imperialistas más fuertes tienen condiciones económicas y tecnológicas que los hacen más aptos para el socialismo que en los países menos desarrollados. Pero los imperialistas, con el poder social y militar que imponen en sus propios países y las súperganancias que arrancan de las colonias y semicolonias, tienen más recursos para poder evitar, aplastar o hacer abortar la revolución proletaria.

Lenin estimaba que las insurrecciones de los trabajadores en 0ccidente, especialmente en Alemania, serían beneficiosas para la revolución rusa, pero cuando aquéllas fallaron, él se volvió aún más determinado para estimular las revoluciones burgués-democráticas en el Oriente y las colocó dentro del marco de la revolución mundial proletaria. Así, poco después de la victoria de la Revolución de Octubre, procedió a formar la Tercera Internacional en 1919 para promover la construcción de partidos proletarios revolucionarios tanto en los países imperialistas como en los dominados.

En ocasión del primer aniversario de la Tercera Internacional, en una reunión del soviet de Moscú en 1920, Lenin dijo:

"En el período inicial de la revolución, muchos mantuvieron la esperanza de que la revolución socialista comenzaría en Europa Occidental inmediatamente después del fin de la guerra imperialista; en aquel momento, en que las masas estaban armadas, también podría haber habido una revolución triunfante en algunos de los países occidentales. Hubiera podido suceder si la escisión al interior del proletariado de Europa Occidental no hubiese sido tan profunda, ni la traición de los ex líderes socialistas tan grande como se había imaginado."

Lenin escribió el borrador preliminar de las tesis sobre las cuestiones nacional y colonial y sobre la cuestión agraria para el Segundo Congreso de la Internacional Comunista en 1920. Presentó ante el Congreso el informe sobre las cuestiones nacional y colonial, donde propuso los importantes puntos siguientes:

1. No cabe duda que cualquier movimiento nacional sólo puede ser burgués-democrático, ya que la abrumadora mayoría de la población de los países atrasados está integrada por campesinos, que representan relaciones burgués-capitalistas. Sería utópico creer que los partidos proletarios en esos países atrasados, si tales partidos realmente pudiesen surgir de éstos, puedan seguir tácticas comunistas y una política comunista, sin establecer relaciones definidas con el movimiento campesino y sin darle un efectivo apoyo.

2. Es comprensible que los campesinos, que viven en condiciones de dependencia semifeudal, puedan asimilar con facilidad y poner en práctica la idea de organización soviética. Está también claro que las masas oprimidas, las que son explotadas no sólo por el capitalismo mercantil sino también por los feudales y por un Estado basado en el feudalismo, puedan aplicar esta arma, este tipo de organización también a sus condiciones. La idea de la organización en soviets es simple y aplicable no solamente a las relaciones proletarias sino también a las relaciones campesinas feudales y semifeudales.

3. La cuestión fue presentada así: "¿Vamos a considerar como correcta la afirmación que la fase capitalista de desarrollo económico es inevitable en las naciones atrasadas que están ahora en vía de emancipación y que lograron cierto avance hacia el progreso desde la guerra?" Decimos no. Si el proletariado revolucionario victorioso realiza una propaganda sistemática entre estas naciones, y si el gobierno soviético acude en su ayuda con todos los medios de que dispone, en tal caso sería erróneo asumir que los pueblos atrasados deben pasar inevitablemente por la fase capitalista de desarrollo.

Trotsky traicionó la revolución bolchevique al esforzarse obstinadamente por presentarla como dependiente de las insurrecciones en Alemania y en otros países imperialistas, por desdeñar las naciones y los pueblos oprimidos, especialmente el campesinado de Rusia y otros países atrasados, por no comprender y por atacar la teoría y la practica de la revolución en dos etapas.

Fiel al legado de Lenin, Stalin defendió decididamente el socialismo en un país, utilizando cada apoyo posible, no sólo del proletariado en los países imperialistas sino también de las naciones y pueblos oprimidos de países ajenos a los países imperialistas. Y puso mucha atención al trabajo de la Tercera Internacional.

La propagación de la revolución en dos etapas de Lenin y Stalin aportaría abundantes frutos bajo la forma del surgimiento de las democracias populares en Asia y Europa Occidental después de la Segunda Guerra Mundial. Las colonias y las semicolonias probaron ser un terreno más fértil que los países imperialistas para la victoria de la revolución armada dirigida por el proletariado.

La democracia popular en China fue la más importante de las cosechas revolucionarias por su enorme población y dimensión territorial, y sobre todo porque aquí iba a verse la transición de la revolución burgués-democrática hacia el socialismo, y el heroico esfuerzo para consolidar el socialismo contra el revisionismo y el peligro de la restauración capitalista. La revolución china, bajo la dirección de Mao Zedong, creció en importancia mientras el revisionismo moderno tomó el control de la Unión Soviética a partir de 1956.

IV. Evolución subsecuente de la revolución en dos etapas

Las salvas de la Revolución de Octubre y el trabajo de la Tercera Internacional inspiraron y causaron el establecimiento del Partido Comunista de China (PCC) en 1921. Conduciendo el PCC y la revolución china, Mao Zedong sacó lecciones de la teoría y práctica de Lenin sobre la revolución en dos etapas bajo la dictadura del proletariado, y las desarrolló más tarde, haciendo sus propias y exclusivas contribuciones.

Hizo el análisis concreto de la situación concreta de la China semicolonial y semifeudal. Caracterizó la primera etapa de la revolución china como burgués-democrática de nuevo tipo, o sea la revolución de nueva democracia contra el capitalismo monopolista extranjero, el feudalismo doméstico y el capitalismo burocrático.

Identificó a la gran burguesía compradora y a los terratenientes como la clase enemiga al seno de la sociedad china y, entre las fuerzas motrices de la revolución, el proletariado como la clase dirigente, el campesinado como la fuerza principal y la alianza obrero-campesina como la base del frente unido revolucionario.

Para llegar a la segunda etapa de la revolución china, que es la socialista, la revolución de nueva democracia debe ser básicamente completada a través del derrocamiento armado, en todo el país, de la dictadura conjunta de dos clases, la gran burguesía compradora y la clase de los terratenientes, y del establecimiento de la dictadura democrática de la clase obrera y del campesinado, que constituye el núcleo y la esencia de la dictadura del proletariado.

Mao veía la revolución de nueva democracia a través de la guerra popular prolongada como la preparación para la revolución socialista. Señaló que la revolución de nueva democracia era diferente de la revolución socialista pero que debe continuarse por esta última porque ambas etapas eran conducidas por el proletariado revolucionario y estaban dentro del marco de la revolución proletario-socialista mundial. Como lo afirmó Lenin, no había necesidad de pasar por la etapa del desarrollo capitalista.

Repudió la visión trotskista, expresada más prominentemente por Chen Duxiu, secretario fundador del PCC, que había una separación entre las etapas burgués-democrática y socialista de la revolución, y que el proletariado chino sólo podía ser un apéndice del Guomindang (GMD) porque el proletariado era supuestamente incapaz de dirigir la revolución burgués-democrática. En realidad, Chen Duxiu fusionó el PCC con el GMD y lo subordinó a aquél en el período 1924-27.

Mao señaló que el proletariado podía dirigir la revolución burgués-democrática y mantener su independencia e iniciativa robusteciéndose a sí misma ideológica, política y organizativamente como destacamento adelantado del proletariado, teniendo al campesinado como su principal aliado y satisfaciendo la reivindicación campesina de tierra como el contenido principal de la revolución democrática. A él se debe el establecimiento de las bases rurales, primeros soviets de obreros y campesinos, que fueron de gran utilidad para el PCC antes de la traición de Chiang Kai-chek.

Con respecto a la construcción del Partido, Mao introdujo la campaña de rectificación como el principio y el método para confrontar el subjetivismo, el oportunismo y otros errores. Adoptó de manera coherente la línea de confiar en las masas, fiándose en éstas y movilizándolas como la manera de llevar a cabo y elevar el nivel de la lucha revolucionaria a un nivel más alto.

Privilegió la revolución armada como la forma principal de lucha revolucionaria, porque la tarea central de la revolución es la toma del poder político. Se inspiró en la declaración de Stalin según la cual la lucha armada continua en China era una ventaja de la revolución china.

Hasta hoy, Mao es reconocido como el maestro estratega y táctico por su teoría y su línea estratégica de la guerra popular, que incluye el cerco de las ciudades desde el campo durante un período prolongado para acumular fuerzas mediante ofensivas tácticas hasta que se tenga suficiente poder para tomar las ciudades en todo el país.

Esta línea teórica y estratégica integra la lucha armada, la revolución agraria y la construcción del poder político y de la base de masas. Mao demostró que, en el camino de la revolución burgués-democrática de nuevo tipo, era posible satisfacer la reivindicación campesina de tierra y crear el poder político rojo con base en el campo aunque el poder de los reaccionarios siga atrincherado en las ciudades. En la experiencia rusa, un poder político dual surgió sólo en la revolución de febrero.

Mao hizo un continuo análisis de clase de la sociedad china de acuerdo con el marxismo-leninismo para guiar la construcción del Partido, la lucha armada y el trabajo de frente unido. En la medida en que tenía el apoyo de las masas campesinas y una absoluta dirección sobre el ejército del pueblo, fuese cual fuese el enemigo en un momento dado, el PCC pudo mantener su independencia e iniciativa y al mismo tiempo relacionarse correctamente con sus otros aliados y desarrollar el más amplio frente unido posible para aislar y destruir al enemigo.

Luego de la victoria de la revolución burgués-democrática a escala nacional bajo su dirección en 1949, el proletariado chino pudo comenzar la revolución socialista. El Estado que se estableció tomó la forma de una república popular democrática. La dictadura del proletariado estaba al centro. El principal componente del poder estatal, el ejército popular, estaba bajo la absoluta dirección del proletariado a través del PCC.

Básicamente, Mao siguió las enseñanzas y el ejemplo de Lenin y Stalin al nacionalizar la tierra e impulsar la reforma agraria como una medida burgués-democrática para satisfacer la apetencia de tierra de los campesinos pobres y de clase media baja, tomando para el socialismo los mandos superiores de dirección de la economía al confiscar los medios de producción de los imperialistas y la gran burguesía local y adoptando las medidas transitorias para revivir la economía destrozada por la guerra y realizar la transformación básica socialista de toda la economía. Bajo la dirección de Stalin, China fue asistida por la Unión Soviética.

En 1955, los campesinos comenzaron a cooperativizarse a partir del nivel de los equipos de ayuda mutua. En 1956, fue consumada la transformación básica socialista de la economía china. Los oportunistas de derecha y los revisionistas comenzaron, de manera abierta y encubierta, a oponerse a la línea revolucionaria proletaria de Mao.

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