Lenin y el concepto de Estado

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I

Vladimir Ilich Uliánov conocido como Lenin, revolucionario y teórico político ruso, fundador del Estado que se convertiría en la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) y presidente del primer gobierno comunista establecido tras el triunfo de la Revolución Rusa de 1917. Nació en Simbirsk el 22 de abril de 1870, desde joven estudió las obras clásicas del pensamiento revolucionario europeo, especialmente El Capital de Carlos Marx y los textos básicos del marxismo como el Manifiesto del Partido Comunista. No tardo en declararse adherirse a la causa del comunismo y vincularse a las luchas revolucionarias contra la explotación y opresión capitalista.

En 1891 terminó sus estudios de derecho en la Universidad de San Petersburgo. Plasmó su concepción del auténtico gobierno socialista en el ensayo El Estado y la revolución, considerado una de las sus aportaciones más importante a la teoría marxista, en el que abogó por la necesidad de la “dictadura del proletariado” como elemento de superación del Estado burgués basado en la dominación de una clase sobre otra. Falleció víctima de apoplejías el 21 de enero de 1924 en la localidad de Gorki (hoy Nizni Nóvgorod). Ahora que Lenin cumple ciento cincuenta años de nacimiento, presentamos algunas notas sobre su concepto de Estado, como un homenaje y un ejercicio analíticos siempre necesario, sin lugar a dudas, Lenin es el líder revolucionario más importante de Europa y el mundo del siglo XX.

II

En el pensamiento marxista de Lenin la existencia del Estado se vinculada a las clases sociales, que surgen con la aparición de la propiedad privada y con la desigualdad económica. Federico Engels explica en su libro El origen de la familia, la propiedad privada y el Estado, que hubo un periodo en el que no existía el Estado, en el que las sociedades se mantenían por la costumbre (vínculos generales, la disciplina y la distribución del trabajo), las tradiciones, a través del prestigio y respeto que gozaban los viejos de la tribu o las mujeres, que con frecuencia, no sólo gozaban de los mismos derechos que los hombres, sino ocupaban una posición más alta; una época en la que no existía una categoría especial de personas para gobernar.

El surgimiento del Estado es producto de las irreconciliables contradicciones de clase. Se forma el momento en que estas contradicciones no pueden ser ajustadas. Lenin bosqueja en el folleto Acerca del Estado que esta institución-estructura es un aparato destacado de la sociedad formado por un grupo de personas que se ocupan únicamente, o principalmente de gobernar, estos se elevan sobre la sociedad y se les da el nombre de gobernantes, de representantes del Estado. Este aparato, este grupo de hombres que gobierna a los demás, se apodera siempre de cierta máquina de coerción, de una fuerza pública. Pero además del empleo de la fuerza, el Estado utiliza el impuesto y las deudas para mantener bajo control a los trabajadores asalariados.

El marxismo traza la creación de una sociedad sin Estado y por tanto sin diferencias de clases. La construcción de esta nueva sociedad. La construcción de esta nueva sociedad comunista sólo es posible si se destruye el Estado burgués y se crea el Estado proletario por medio de la acción revolucionaria. El Estado proletario únicamente servirá como un medio transitorio hacia el comunismo, así lo describe Lenin en El Estado y la revolución: “La sustitución del Estado burgués por el Estado proletario es imposible sin una revolución violenta. La supresión del Estado proletario, es decir, la supresión de todo Estado, nada más es posible por medio de un proceso de extinción”.

Cuando el proletariado toma el control del Estado (recordemos que el Estado es una organización con fuerza que reprime a una clase) reprime a la clase explotadora; a la burguesía. El proletariado necesita al Estado para reprimir la resistencia –contrarrevolución- que presenten los explotadores. Pero también para la organización de la nueva sociedad que beneficie a la mayoría de la población y no a una minoría como sucede en el Estado burgués. Desde el momento en el que la mayoría del pueblo reprime la resistencia burguesa deja de ser necesario un ejército organizado y por tanto el Estado comienza a extinguirse.

III

En la sociedad burguesa el Estado centraliza su poder en dos instituciones principales: la burocracia y el ejército permanente. Lenin al igual que Marx y Engels concibe a la burocracia y al ejército permanente como “parásitos” en el cuerpo de una sociedad burguesa. Sin embargo, idea –a diferencia de Marx- que el paso del capitalismo al comunismo es imposible sin el retorno al democratisimo “primitivo”. Este democratisimo “primitivo” basado en el capitalismo y en la cultura capitalista que ha creado la producción de fábricas e industrias. Sobre esta base la mayoría de las funciones del antiguo poder estatal se simplifican tanto que se pueden resumir a operaciones sencillas de registro, contabilidad y control, estas funciones que son accesibles a todos los que saben leer y escribir, pueden ser ejecutadas por “el salario corriente de un obrero” quitándoles toda sombra de privilegio y jerarquía. Estas medidas de reorganización de Estado sólo adquieren importancia si van conectadas con la “expropiación de expropiadores”, con la transformación de la propiedad privada capitalista sobre los medios de producción en propiedad social.

Lenin basado en el análisis histórico que realiza Marx, diseña la formación de la comuna para la sustitución del parlamentarismo a través de instituciones autorreguladas. Sin olvidar que sin instituciones representativas no puede concebirse la democracia proletaria, pero sin el parlamento si es posible concebirla. La salida del parlamentarismo no está en la abolición de las instituciones representativas y de elegibilidad, sino en transformar las instituciones representativas de lugares de locuacidad en corporaciones de “trabajo”. De lo que se trata es de dar otro sentido a estas nuevas instituciones, suprimiendo el parlamentarismo, la burocracia, el centralismo militar y político. Estas medidas buscan el desmantelamiento del Estado, y, la devolución a la sociedad de todo lo que él les ha usurpado.

IV

Si bien el Estado proletario pensado por Lenin es centralista porque en él recae la tarea de organizar libremente la resistencia contra los capitalistas y la transformación de la propiedad privada en propiedad social. También contempla basado en Engels –retomado por Lenin- el respeto en todo momento a la autonomía local, pues es necesario recordar que las comunas y las regiones defienden voluntariamente la unidad del Estado, luego entonces, podemos reconocer que el burocratismo se ha eliminado y la toma de decisiones ya no es realidad desde arriba.

Lenin rechaza toda acusación hecha por sus críticos –socialdemócraticos y anarquistas- al tacharlo de utópico debido a las malas interpretaciones que han realizado de la teoría marxista, cuando ésta plantea la creación de una nueva sociedad sin Estado y sin clases, en la cual no existirán la burocracia, el ejército militar y la democracia se habrá realizado. Las críticas hechas a la concepción marxista del Estado se basan en la incomprensión de que entre el capitalismo y el comunismo hay una etapa de transición, los críticos no han logrado concebir esto, continúan pensando que entre capitalismo y comunismo no hay un paso fácil de dar.

Marx, Engels y posteriormente Lenin hacen incansable hincapié en el tránsito entre estas dos sociedades. Desde luego que no se puede hablar de la abolición repentina de la burocracia, esto es una utopía –dice Lenin-. Pero destruir el Estado burgués y su máquina burocrática y comenzar a construir un nuevo Estado que reduzca gradualmente la burocracia no es utópico. Para la consumación de la sociedad comunista tiene que haber un periodo de transición en el cual se borren todos los rasgos del Estado capitalista que pudieran persistir durante “la dictadura del proletariado”. La historia enseña –dice Lenin- que ninguna clase oprimida ha logrado dominar sin un período de dictadura, sin tomar el poder político y aplastar –violentamente- la resistencia desesperada y criminal que caracteriza a los explotadores.

V

Lenin retoma el modelo presentado por Marx al dividir en inferior y superior las fases de la sociedad comunista. En la primera fase –conocida como socialismo- se observa una sociedad que lleva muchos rasgos capitalistas, en la cual los medios de producción ya no son propiedad privada sino de la sociedad. Cada miembro de la sociedad realiza su parte del trabajo socialmente necesario por el cual recibe de los almacenes sociales artículos de consumo en cantidad proporcional al trabajo que realizó. Lenin está consciente de que esta distribución conserva rasgos burgueses. La primera fase del comunismo no proporciona justicia ni igualdad por conservar las diferencias de riqueza, aunque se haya abolido la explotación del hombre por el hombre al dejar de existir la propiedad privada.

En la fase superior de la sociedad comunista la base económica de la extinción del Estado responde a un elevado grado de comunismo, cuando desaparece la división del trabajo entre los intelectuales y los trabajadores manuales, dejando de esta forma de existir una fuente de la desigualdad social. El Estado podrá extinguirse por completo cuando la sociedad ponga en práctica la regla: “de cada cual, según su capacidad, a cada cual según sus necesidades”. Cuando los hombres tengan la conciencia de trabajar voluntariamente y según su capacidad estén habituados a las normas de convivencia, no habrá necesidad de regular la distribución de los productos, cada hombre tomará lo que necesite de forma libre.

VI

El marxismo de Lenin se desarrolló al igual que el pensamiento de Marx en una época de agitación y revolución. Aunque los dos pensadores no compartieron las mismas condiciones históricas debido al desarrollo que presentaba el capitalismo durante la Revolución de Octubre. Lenin refleja en su pensamiento la formulación de ideas prácticas debido al momento histórico en que se desarrolla. Retoma los principales postulados de Marx y Engels, busca su aplicación en Rusia, aunque él mismo reconoce las dificultades que representa, principalmente por la falta de algunas de las condiciones objetivas que Marx nominara como indispensables para el desarrollo del comunismo. Lenin contribuye a la compresión y al análisis del concepto de Estado, partiendo de su posición filosófica y la construcción histórica que realiza en Rusia, así como en edificación de la URSS, donde pretende ejecutar los principales puntos de sus planteamientos.

Después de la caída del bloque socialista se ha pretendido quitarle el carácter científico a los postulados marxistas tachándolos de “utópicos” en sentido negativo, pero esta apreciación reduce el aporte teórico que ha representado el pensamiento de Marx y Engels junto a las posteriores las contribuciones de Lenin y muchos más pensadores revolucionarios, con el único objetivo de imponer la visión “posmoderna” que presupone el fin de las utopías y de la historia, y con ello, el fin de las luchas emancipadoras, asegurando de esta forma la pervivencia del sistema capitalista. Es importante dejar en claro la importancia de conocer los postulados filosóficos marxistas en los tiempos en que vivimos, donde la imagen de desarrollo y progreso que representa el capitalismo –en su fase neoliberal- ha fracasado, pues es evidente el incremento de la pobreza, marginación, desigualdad y explotación en países como los de América Latina. Es urgente revalorizar a Marx, Engels, Lenin y al marxismo en general, para poder concretar la construcción de una sociedad más justa, más igualitaria y más humana que tanto hace falta en los días “posmodernos” que vivimos y que sin duda aún es posible y urgente de realizar.

 * Cristóbal León Campos. Integrante del Colectivo Disyuntivas

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