Las torturas en la guerra: A 27 años de Malvinas

Se cumplen 27 años de aquel 2 de abril donde el presidente de facto Leopoldo Fortunato Galtieri declaró la Guerra en las Islas Malvinas con el lejano objetivo de recuperarlas. Cientos de chicos que cumplían por ese entonces el Servicio Militar Obligatorio fueron carnada de un conflicto para el que no tenían ni vocación ni preparación. Históricamente las Islas estuvieron ocupadas por los españoles primero, por los franceses después y finalmente por los ingleses.

En el marco de una dictadura militar que llevaba ya seis años en el poder, Galtieri decide, apoyado por los militares que lo acompañaban en ese entonces; ingresar a Malvinas para ocupar el territorio. Muchos fueron los abismos entre la milicia argentina y la inglesa. Desde la preparación de los soldados hasta el armamento con el que fueron a pelear.&nbsp

Las torturas que formaron parte del plan militar para “reeducar” a la población fueron ejecutadas en todo el territorio.&nbsp
El 14 de junio de 1982, las tropas argentinas dejan las tierras heladas dejando atrás un saldo de 649 muertos. 255 fueron los británicos que perdieron la vida en esa guerra.

Pero volver no siempre significa sentirse como en casa. Los combatientes se encontraron con el fin de un período aberrante que largaba sus últimos desechos antes de dejar el poder.&nbsp

Al volver, tuvieron que firmar una declaración que los obligaba a no contar nada. Este silencio implicó una ausencia absoluta de contención psicológica, económica y una exclusión absoluta a nivel social, que dejaron secuelas imborrables en la mayoría de los hoy ex combatientes.

Ernesto Alonso tenía 19 años cuando realizaba el servicio militar en el Séptimo Regimiento de Infantería de La Plata durante el año 1982. Y fue a Malvinas. Como tantos otros, soportó la estadía helada, la guerra, que tantas vidas consume durante y después del conflicto. Muchos fueron los ex conscriptos que se quitaron la vida después de Malvinas.&nbsp

Ya en democracia, Alonso, junto a otros combatientes, comenzaron a organizarse en reclamo de legislaciones que garanticen la asistencia y la protección de los que estuvieron en las Islas. En 1985 se logró la Ley 23109, que reclama por salud, trabajo, educación y vivienda, pero recién en el ´88 fue promulgada.

Además de la pelea por crear reglamentaciones que protejan a los combatientes, el silencio al que fueron obligados comenzó a hacerse voz.

Hace dos años, en Tierra del Fuego, se presentó el primer juicio contra militares por crímenes de lesa humanidad durante la guerra, y ya son 100 las denuncias por el mismo motivo. 60 son los militares implicados.

Los casos cuentan los maltratos a los que fueron expuestos los soldados argentinos durante el tiempo que duró el conflicto: Asesinatos, que implican muerte por inanición y hambre, y torturas de todo tipo: pozo de agua, estaqueo y la utilización de los teléfonos de campana como picana eléctrica.

La dictadura regó por todo el país, los mismos métodos represivos, sin fronteras. Y sorprende -con alegría- que sean nuevas las voces que denuncian los crímenes que están silenciados desde hace más de 25 años.

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