Las Pirámides de Uribe

En mi condición de Concejal del POLO DEMOCRÁTICO ALTERNATIVO de Santiago de Cali considero mi deber dejar sentada mi voz de protesta contra el Gobierno Nacional por la indiferencia manifiesta en el caso de las «pirámides» o trucos similares con que se viene asaltando el ahorro de los más pobres en toda Colombia.


Según informes de prensa, hasta ayer, en cuestión de 72 horas, solo en el Valle del Cauca, desaparecieron 6 «pirámides», dejando como consecuencia la frustración, la indignación y gravísimos problemas de orden público, que apenas comienzan.


Se trata de una actividad ilegal de captación de dinero, tan vieja y conocida como las pirámides de Egipto, que se repite en el tiempo. Por aquí ya había pasado con el nombre del «avión» dejando más de un estrellado.


El truco, bajo la modalidad que sea, conduce a lo mismo: tumbar a los ingenuos y codiciosos depositantes, que tocados por la cultura del dinero fácil tan común en nuestra narcodemocracia, llevaron sus ahorros a costalados bajo la promesa de altísimos rendimientos, que centuplican lo que paga la banca usurera oficial, o actividad productiva alguna. Y los primeros que recibieron dividendos sirvieron de carnada y fueron la mejor propaganda para que llegaran por miles con sus ahorritos. ¿Y por qué se «quiebran»? así, entre comillas. Esto también está perfectamente analizado: Porque no hay una actividad productiva o económica real, se trata de mecanismos financieros insostenibles en el tiempo, que duran más o menos de acuerdo al número de personas que concurran.


Pero más que hablar de cómo funciona la trampa, me preocupa y asombra la actitud pasiva y por qué no cómplice del Gobierno Nacional con este bandidaje que golpea, ante todo, a los más pobres. Y quizás en eso radica su indiferencia. Pues si se tratara de la quiebra o autoquiebra del encumbrado sector financiero, le hubieran entregado los recursos de todos los colombianos a billonadas, como ya sucedió aquí y acaba de suceder en los Estados Unidos. Pues el modelo neoliberal es el reino de la especulación y la usura pero para muy pocos beneficiarios.


Lo evidente es que aquí no hubo ni siquiera una campaña de educación sistemática de parte del Estado. Lo que se ha dicho en contra del atraco ha sido producto de la actividad de algunos medios, periodistas, o columnistas, pero de manera individual.


Por eso me enervó escuchar al Presidente Uribe en la televisión refiriéndose al tema , cuando prendido de la frase divina «ganarás el pan con el sudor de tu frente» condenó a los defraudados a su suerte. Así justificó el atraco contra los más pobres y culturalmente más atrasados. Debo confesar que me llené de indignación porque resulta que esos ahorros que llevó la gente a las tantas casas de captación armadas en las mismas narices del gobierno y para fines conocidos, fueron producto del trabajo de miles de decenas de colombianos. Allí está lo que tenían bajo el colchón, las cesantías, las mesadas, los préstamos; y la venta de la moto, el carro, la finquita y hasta la casa, en muchos casos.


Con la bíblica frase para regañar al pueblo y decirle palabras más, palabras menos, ¡eso le pasa por pendejo! no resuelve su responsabilidad de proteger la vida, honra y bienes de todos los colombianos, como se lo asigna la Constitución Nacional en el Artículo 2.


Muchas han sido las voces clamando porque se haga algo y no se hizo, a pesar de que los expertos dicen que si hay herramientas para proceder.


Personajes de la vida nacional como Armando Montenegro exdirector de Planeación Nacional, exdirector de ANIF y Codirector del Banco Mundial, se atrevió a decir: «lo que es inexplicable es la pasividad del Gobierno Nacional. A pesar de que tiene todos los elementos para conocer su verdadera naturaleza, durante años ha permitido que este oscuro negocio siga creciendo. Ha dejado que el patrimonio de decenas de miles de personas esté seriamente expuesto, en manos de un negocio peligroso e ilegal.» También afirmó en la misma columna «Algunas autoridades, poco a poco, se han convertido en una parte más del torbellino financiero creado por estos esquemas»


¿Y de qué le sirvieron al alto Gobierno Nacional las investigaciones de la Superintendencia Financiera? De nada y para nada, a pesar de que actuó por informes de la Procuraduría, de oficinas municipales de impuestos y de sus propios técnicos, nos dice otra denuncia. Es decir no hubo la voluntad política para intervenir de manera contundente. ¿Y dónde quedó la DIAN que bien pudo «haber recuperado para la sociedad parte de las pingües utilidades que le han arrebatado a los incautos» Lo dijo Mauricio Botero Caicedo.


Por otra parte, el Doctor Juan Camilo Restrepo, otro exministro de rancio abolengo. No precisamente un dirigente sindical ni indio patirajado y subversivo, dijo «Llama la atención la indolencia de las autoridades que deberían estar buscando más la verdad real en estos contratos que su ropaje formal. Desde 1982 (D. 2920 de aquel año), se prohibió bajo pena de delito captar dineros del público de manera masiva y habitual sin autorización y supervisión de las autoridades. Esta prohibición fue recogida por el Código Penal vigente. Y sin embargo, en vez de utilizar las normas en vigor y aplicarlas con decisión, el Gobierno resolvió que lo que había que hacer era volver a prohibir lo que ya está prohibido.

Y en tal orden de ideas resolvió presentar un proyecto de ley que cursa actualmente en el Congreso y que, con cambios marginales, lo que hace es prohibir lo que desde hace un cuarto de siglo no puede hacerse».


Esta es una situación tan grave como el peor acto terrorista. La seguridad democrática del presidente Uribe no debe oler solo a pólvora. Aquí está en juego la seguridad económica y social de millones de compatriotas.


Finalmente uno mi voz al llamado de Armando Montenegro cuando nos dice que «(….) la cólera colectiva deberá dirigirse contra las autoridades que permitieron, impasibles, que este negocio prosperara».



FABIO ALONSO ARROYAVE

CONCEJAL DE SANTIAGO DE CALI

POLO DEMOCRÁTICO ALTRNATIVO

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