Las pensiones y la mochila austríaca

Por Salvem les Pensions Nou Barris - Marea de Pensionistas

No importa el nombre o la forma que le den al modelo, británico, austriaco o sueco … todo es dar vueltas en torno a lo mismo, encontrar nuevas formas para alimentar las arcas del capital financiero a costa de los trabajadores y el desmantelamiento del sistema público de las pensiones. 

Cuando pase el ciclo electoral al que estamos abocados, los partidos participantes en el ahora extinto Pacto de Toledo (salvo Podemos y ERC), los mismos que querían modificar los acuerdos por los que se recomendaba la revalorización de las pensiones conforme al IPC, para introducir unos índices que en la práctica implicaban la pérdida progresiva del poder adquisitivo, preparan una nueva vuelta de tuerca en el deterioro del sistema público. El gobierno de Pedro Sánchez ha dejado caer la posibilidad de implantar lo que ha venido a llamarse “la mochila austriaca”.

 

¿En qué consiste la mochila austriaca? Es una especie de fondo de inversión en el que cada mes se aporta una pequeña parte del salario del trabajador. En Austria concretamente es un 1,53%. Gestionado por una entidad privada que se encarga de invertirlo, es propiedad del trabajador, y le acompañará durante toda su vida laboral. El fondo cuenta con el aval del Estado.

 

La declaración del gobierno ha sido recibida con elogios de la patronal y del capital financiero, y por supuesto, los grandes medios de comunicación han aplaudido las ventajas que aportará a los trabajadores. Algunos no han dudado en recordar que la mochila en Austria fue instaurada en 2003 y han contrastado los índices de desempleo y precariedad entre los dos países. Mientras en Austria el paro es del 4,8% y el empleo temporal el 9,2%, en el estado español el desempleo alcanza el 23% y la precariedad en torno al 30%. Se olvidan mencionar que los números no han cambiado demasiado desde la reforma, es decir, que la buena situación de Austria no se debe a este invento.

 

La mochila afecta tanto a los trabajadores en activo, como a la hora de jubilación. En Austria no existe la indemnización por despido, que queda sustituido por este aporte mensual. Si el trabajador es despedido al empresario no le cuesta nada. El trabajador puede recurrir a su mochilita, mientras le queda algo de dinero y santas pascuas. Esa hucha, o lo que quede de ella, le quedará al final de su vida laboral, como complemento de la pensión.

 

Pero veamos dónde están las “ventajas” de las que hablan: 

 

– Elimina las trabas al despido. Si la empresa tiene dificultades, el recurso más fácil es el despido, que no le va a costar nada. Para qué buscar otros medios, si acabarán siendo más caros.

 

– Aumenta los costes laborales, que tarde o temprano acaban traspasándose al trabajador, mediante la reducción de salarios. La patronal exige que las aportaciones se descuenten de las cotizaciones a la Seguridad Social, o lo que es lo mismo, que se lo descuenten al trabajador de su futura pensión.

 

– Al facilitar el despido, aumenta todavía más el poder del empresario sobre los trabajadores y éstos ven desaparecer en la práctica cualquier derecho laboral. Si te opones a la voluntad del patrono, ya sabes dónde está la puerta (eso sí, llévate la mochila), que ya contrataremos a otro más sumiso.

 

– Se va hacia el “contrato único”, y “reducirá la temporalidad de los puestos de trabajo”. Mentira. Con un despido de coste 0, hablar de empleos fijos o precarios es una tomadura de pelo. En la práctica todos seremos temporales, incluso los que lleven 40 años en la empresa.

 

– Los salarios en Austria son más altos y la precariedad menor que en nuestro país. Por lo tanto la aportación del 1,53% es ridícula, aunque sea sobre el salario bruto. Veamos un ejemplo, un salario bruto de 2000 euros, el 1,53% equivale a poco más de 30 euros mensuales, que por 14 pagas serían 428,40 euros anuales. En una hipotética vida laboral de 40 años (casi imposible actualmente) en la que no se hubiera recurrido antes a ella (que nunca se haya encontrado en paro), la mochila a la hora de la jubilación sería de algo más de 17.000 euros.

 

– A los salarios de miseria que tenemos en nuestro país, hay que añadir la extraordinaria volatilidad de los contratos. Mientras no se recuperen los derechos laborales, los trabajadores tendrán que acostumbrarse a permanecer períodos de tiempo en el que no tendrán trabajo y que tendrán que recurrir a sus mochilas para sobrevivir. ¿Hace falta tener mucha imaginación para comprender que para muchos a la hora de la jubilación, las mochilas estarán casi vacías? ¿Alguien cree que el complemento a la pensión aportará algo más que calderilla?, ¿Qué pasará con la mochila de los trabajadores con más de 50 años, que en la práctica son excluidos del mundo laboral?

 

– En la situación actual, los trabajadores en activo o jubilados, contamos o deberíamos contar con nuestras organizaciones solidarias de clase, para luchar por la dignidad de los salarios o de las pensiones. El efecto perverso de la mochila es el de romper la conciencia de clase, para convertirlo todo en un problema individual. Si tu pensión es de supervivencia y tu mochila está vacía, porque has estado largos períodos sin trabajo, o porque el sueldo era bajo ¿Con quién podrás contar para luchar por una vida con dignidad?

 

– Las consecuencias de la implantación de la mochila sobre las pensiones, en el primer período, sin duda serán pequeñas, pero el capital financiero habrá dado un paso más en su objetivo de reducir las pensiones a niveles de supervivencia. Una vez abierto el frente, ya habrá tiempo para ampliarlas. Los complementos, las mochilas y los planes privados de pensiones alimentarán los beneficios de la banca y de las aseguradoras.

 

-La aparición de estas “alternativas” va pareja al proceso de desguace del sistema público de pensiones. El objetivo final es unas pensiones públicas mínimas de supervivencia, y para el que pueda permitírselo una serie de sistemas de capitalización, gestionados por el capital financiero, que complementen a la primera.

 

– Las mochilas serán gestionadas por bancos y aseguradoras que cobrarán sus comisiones por invertir el dinero de los trabajadores en lo que más les convenga a ellos, que no tienen porque coincidir con lo que realmente beneficie a los titulares. Al fin y al cabo si los fondos tienen pérdidas, el Estado responderá por ellas. Es decir que si la gestión resulta catastrófica, el banco o la aseguradora no se responsabiliza por nada, los números rojos se pagan con los impuestos de todos. Se traspasa el dinero público a los bolsillos del capital financiero. El estado sólo garantiza el dinero de las imposiciones, no se garantiza ninguna revalorización, la inflación de 37 años puede minimizar la ya mísera mochila, lo que quiere decir que cuando se retire el depósito en caso de jubilación el valor de compra de lo que se recupere sería muy inferior al valor de compra de cuando se hicieron los depósitos.

 

– Los plumíferos del capital financiero hablan de que con estas medidas los trabajadores perderán el miedo a cambiar el puesto de trabajo. Mentira. Sólo una pequeña minoría cualificada, la misma que ahora ya no tiene miedo porque por sus conocimientos tienen poca competencia en el mercado laboral. Los que se queden sin trabajo, no tienen ninguna garantía de que puedan encontrar otro, ni siquiera con peores condiciones que el anterior. Y a partir de una edad seguirán siendo excluidos como ahora del mercado laboral, simplemente porque a los empresarios les interesa contratar a una mano de obra más joven a la que poder explotar.

 

– De nuevo, las mujeres serán las que más sufrirán de este engaño. Con sueldos más bajos y una precariedad más elevada seguirán siendo carne de cañón para los empresarios. El contenido de sus mochilas será mucho más bajo que la de sus compañeros.

 

Antes que Pedro Sánchez, estuvo Zapatero y Rajoy, que ya barajaron la posibilidad de incluir en sus reformas la mochila austriaca. También los señores de Ciudadanos defienden en su programa la implantación de la famosa mochila. El modelo ya fue negociado en 2016 entre Pedro Sánchez y Albert Rivera, pero finalmente todo se fue al traste por la negativa de Podemos a apoyar la alianza.

 

Aunque los partidos hagan declaraciones sobre sus líneas rojas para realizar sus futuras alianzas, la reaparición de la mochila austriaca no es casual. Sin duda alguna la coincidencia programática de algunas organizaciones no deja de ser guiños a sus ahora rivales y mañana posibles socios. 

 

No importa el nombre o la forma que le den al modelo, británico, austriaco o sueco … todo es dar vueltas en torno a lo mismo, encontrar nuevas formas para alimentar las arcas del capital financiero a costa de los trabajadores y el desmantelamiento del sistema público de las pensiones. 

 

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Salvem les Pensions Nou Barris – Marea de Pensionistas

 

 

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