Las listas de espera, diagnósticas y quirúrgicas, son el principal problema sanitario en todo el estado

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En los últimos años, como resultado del plan de deterioro, desmantelamiento y privatización del sistema sanitario, se han incrementado hasta cifras impensables.

Desde la aprobación en 1986 de la Ley General de Sanidad, todas las comunidades autónomas, independientemente del partido gobernante, se han encontrado con este problema, y lejos de solucionarlo, han evitado acometer medidas radicales para solucionarlo. La privatización puesta en marcha tras la aprobación de la Ley 15/97 de “Nuevas Formas de Gestión” ha agravado aun más el problema.

Durante los últimos 30 años los partidos políticos han evitado publicar los datos de las listas de espera por comunidades, para evitar las bochornosas comparaciones. Solo a partir de 2016 han comenzado a dar cifras generales.

Lista de espera quirúrgica

Según los últimos datos oficiales disponibles, en junio de 2017 había más de 604.000 personas en la “lista de espera estructural”, de las cuales casi el 15% esperaban más de seis meses a ser intervenidas. Catalunya con 157.000 personas, Madrid 59.000 y Comunidad Valenciana 58.000, comunidades con mayor privatización, aportan casi la mitad de las personas.

Respecto a 2008 las cifras casi se han duplicado 2 (364.000 personas), mientras que el tiempo medio de espera ha pasado de 71 días a 104, por lo que es indudable que los recortes realizados en los últimos 10 años han afectado gravemente al sistema. Catalunya con 22 por 1.000 habitantes, Extremadura con 20, Murcia con 19, Castilla la Mancha con 18, y Canarias y Asturias con 17 por 1.000 personas pendientes de intervención encabezan esta desgraciada clasificación.

Respecto a la espera de más de seis meses, canarios y castellano manchegos con el 33%, y catalanes con el 25% se sitúan a la cabeza. País Vasco y Asturias aseguran no tener ningún paciente esperando más de 6 meses.

A estas 604.000 personas habría que sumar entre un 15 y un 20% más (personas que han rechazado ser operadas en centros privados y son excluidas de la lista de espera estructural, y los pacientes “transitoriamente no programables”), por lo que la cifra real podría ser cercana a 750.000 pacientes.

Frente a esta gravísima situación, colectivos de diversos puntos del estado llamamos a realizar movilizaciones, el próximo 24 de mayo, ante los centros sanitarios. Contra las listas de espera y la mercantilizacion del sistema sanitario. Por una atención sanitaria digna. Porque hay soluciones, aunque los políticos no quieran verlas.

El deterioro y la privatización planificados del sistema sanitario “público” tiene en las listas de espera su exponente más claro: personas de todas las condiciones que sufren o fallecen sin ser atendidas en plazos aceptables. Este proceso se está agudizando en todo el estado, y se traduce por una parte en un continuado aumento de las pólizas de seguros privados familiares (a cargo de ciertos sectores de población que aún pueden permitírselo), mientras por otra parte los gestores del sistema mantienen la sangría de la derivación de los procesos “rentables”, vía “conciertos” hacia centros privados.

Tras más de 30 años del inicio de las transferencias sanitarias, nos encontramos con un sistema sanitario parcializado, con 17 servicios de salud, con diferente gasto sanitario por habitante, prestaciones diferentes, y lo que es peor: enormes diferencias en el acceso al sistema, que no paran de crecer, en función del lugar de residencia. Desde ser visto por el especialista en 10 días, a esperar más de un año. O una prueba diagnóstica de imagen antes de 45 días, y en el territorio de al lado 10 meses. Por ello es necesario garantizar para todxs, independientemente del lugar de residencia, los mismos derechos y garantías de acceso al sistema sanitario.

Mientras los más débiles esperan, ellos mantienen infrautilizados los hospitales y otros recursos del sistema, expulsan o aplican contratos basura a los profesionales más jóvenes, y deterioran cada vez más el sistema sanitario. Hay soluciones, pero las tenemos que construir desde la base, con los afectados y afectadas. Solo la concienciación y la movilización de la población puede revertir el proceso.

Madrid

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