Las lágrimas de Palestina se confunden con la lluvia

A los judíos se les exterminaba en los campos y el mundo parecía no reaccionar. Con ellos se cometieron atrocidades, torturas y muertes, y el ser humano alcanzó las más altas cotas de degradación e irracionalidad. Aquello ocurrió mientras duró la segunda guerra mundial y afortunadamente los aliados por un lugar y el ejercito rojo por otro, acabaron con tanto dolor. Nadie podía creer lo que allí había sucedido, ni que seis millones de seres humanos acabaran en los hornos crematorios.  No parecía una obra hecha por personas sino por monstruos venidos de otra galaxia en la que no cupieran los sentimientos ni la razón. Era como en aquellas historias de terror que te contaban de niño y que sabías que no podía suceder en el mundo real, pero las fotografías, los documentales y los sobrevivientes, se encargaron de recordarnos a través de la historia que aquello había ocurrido y no en el planeta Marte, ni en una cuarta dimensión, sino en nuestra sociedad.

¿Cómo el ser humano fue capaz de en pleno siglo XX realizar salvajadas más propias del pleistoceno? Aquello fue algo que las gentes de a pie nos preguntamos cada día. Es por eso por lo que cuesta tanto entender cómo el pueblo que lo ha sufrido es capaz de multiplicar el horror, el sadismo y la ira, hasta límites que ni ellos mismos sospechaban. La muerte con la estrella de cinco puntas vuelve a planear por el hermoso cielo azul de Gaza y Cisjordania. Esos dos pedazos de tierra que quedan de lo que fue Palestina. Israel ha perdido por completo la cordura y como si fuese un juego de videoconsola bautiza a sus incursiones genocidas con nombrecitos de películas de acción. En el 2008 fue Operación Plomo Fundido, en el 2012 Operación Pilar de Defensa y la de ahora Operación Borde Protector. A los judíos les encanta jugar a soldaditos vengadores y su pasión más divertida es asesinar a ciudadanos inocentes.

Su meta con esta nueva incursión es borrar del mapa al mayor número posible de palestinos y palestinas. Sólo hay que echar un vistazo  a los territorios ocupados. La misión final es integrar lo que queda en un gran Israel y asesinar al mayor número de habitantes, para que los pocos que queden emigren a países vecinos y el resto se integren como ciudadanos israelíes. El exterminio de un pueblo en toda regla y en pleno siglo XXI, cuando ya creíamos algunos que esto sólo podía ocurrir en épocas oscuras y medievales.

Para las gentes de bien, sinceramente, la bandera del estado de Israel es igual de repulsiva y tiene el mismo significado que la bandera nazi. Eso es lo que han logrado a través de los años el gobierno israelí con sus matanzas continuas y sanguinarias. Muy curioso que en las charlas y debates televisivos últimamente la estrella de las dianas sea la siempre maligna y perversa Venezuela y que los tertulianos de la derecha no digan ni «mu» de Israel. Un país ejemplar donde se respetan los derechos humanos de los que tienen el carné israelí o de los que viven en la parte civilizada del muro. Más allá del muro (como en Juego de Tronos), viven los «salvajes» y a pesar de las resoluciones de Naciones Unidas, el muro se construyó y además en los territorios ocupados. A los «salvajes» hay que exterminarlos de alguna manera y la más sencilla es poco a poco y operación a operación. De una vez sería un poco escandaloso. Demasiada gente. Pero de esta manera al mismo tiempo que se matan mil o dos mil personas y se aterrorizan a miles y a otras tantas se las deja inválidas o sin extremidades, de paso cada vez se destrozan con bombas más áreas y barrios que la tierra quemada y el pánico sistemático y generalizado, hacen abandonarlos. La huída al Líbano, Egipto y otros países vecinos,  es consentida por el ejercito judío, luego sólo queda que, terminar lo que hicieron los aviones con los bulldozers, dejando barrios enteros en polvo del desierto, arrancar olivos, naranjos y cultivos, y dejar un tiempo el sabor de la tierra calcinada, para en un periodo prudencial, establecer nuevas colonias llenas de prosperidad, jardines, agua canalizada y familias felices y «civilizadas»

Es así como se organiza desde un país supuestamente «democrático» un genocidio en toda regla, un exterminio exactamente igual de sádico que el ejercido por el Tercer Reich, un holocausto en pleno siglo XXI consentido por los pueblos occidentales en aras de una banca y unas multinacionales con ADN judío. Quién sino mas que el capital o popularmente el dinero, para convencer y doblegar pensamientos que puedan estar  impregnados de humanidad, de justicia o de derechos humanos. El dinero que engrosa las cuentas corrientes de nuestros dirigentes les hace taparse los ojos, la boca y los oídos, les hace creer (como si todo esto fuera un juego de videoconsola), que el ver a niños destrozados por las bombas es algo normal, le hace ver que la limpieza étnica es como los marcianos que se matan en un videojuego de éxito. Y es que, la conciencia es presa fácil del pensamiento alineado.

Una madre judía corriendo con su  niño y llorando ambos por el ruido de las sirenas, es llevado por los medios de comunicación hasta el paroxismo, sin embargo los niños y niñas palestinos masacrados por las bombas, son escudos humanos de Hamas, son hijos de terroristas sacrificados por el fanatismo de sus padres, en definitiva, son carne de eufemismos a la carta, eufemismos al mejor postor. ¡A ver quién la dice más gorda y a ver cuantos miles de estúpidos se la tragan mejor!

La GESTAPO, se regodearía en sus entrañas si viese lo bien que ha aprendido un pueblo a practicar el terror, la tortura y la masacre que se utilizó con ellos, en otro lugar, en otro pueblo y en otra época. Y la gente honrada se preguntará cómo es posible aumentar la crueldad, el sadismo y la barbarie de un tirano llamado Hitler. El dictador evidentemente no actuó sólo y curiosamente con una gran coincidencia de paralelismos, Israel tampoco actúa a través sólo de Netanyahu. Detrás de él, está un ejercito que masacra, que viola, que tortura, que quema a personas y que ejerce el terror colectivo, y muchos colonos que hacen lo propio, y muchas personas que están convencidas o las han convencido de que el pueblo palestino son los «salvajes» y aunque no todos, cuando un pueblo no quiere o no le gusta lo que hace su estado, lo destituye, lo cambia, o le da la vuelta a todo, pero todos sabemos que como en la Alemania del 39, la mayoría están con su líder y en este caso el estado de Israel en su exceso de celo es el digno heredero de la Alemania nazi, de la Roma de Calígula o de la Inquisición europea, con la pequeña diferencia de que parece que el tiempo o el progreso, no han curado la locura humana.

Los animales, las personas, los árboles, los manantiales, los hospitales…Nada se libra de la maquinaria de destrucción y muerte. En ningún lugar estás seguro. Ellos se creen dioses implacables, ángeles de la muerte, el pueblo elegido, los que juzgan y castigan, los que modelan y califican…ellos creen que el dinero lo puede todo pero están profundamente equivocados. Con el dinero se compran los tanques y los aviones, se compran los medios de comunicación, se compra a Naciones Unidas, se compra la opinión de los gobernantes y hasta se compra el silencio, pero jamás la dignidad, la honestidad y la libertad de un pueblo. Eso no tiene ni tendrá nunca precio, aunque luchando por ello, la sangre inunde y riegue los campos de Palestina.

Los ciudadanos y ciudadanas no podemos hacer nada más que no votar a nuestro bipartidismo, ya que ellos, han demostrado sobradamente que están bajo el paraguas judío, un paraguas con un insolente aroma a dinero podrido. Si no son capaces de retirar a un embajador, ni de cortar relaciones, ni de mandar a una fuerza internacional como se hace con los países del otro lado del muro, si no son capaces ni siquiera de boicotearlos en unas olimpiadas o un campeonato de fútbol, ¿cómo van a ser capaces de evitar la sangría humana a la que asistimos a diario con su beneplácito? Estoy convencido de que Palestina (hoy, Gaza y Cisjordania), desaparecerá en un futuro inmediato y no civilizadamente y con consenso como la República Checa y Eslovaquia, sino sobre miles de muertos inocentes que el único pecado que han cometido es amar, querer e intentar vivir, en la tierra de sus antepasados.

Y dicen que un viejo palestino bajo un olivo centenario dijo: Yo he visto cosas que vosotros no creeríais. Atacar tanques en llamas más allá de Cisjordania. He visto lanzallamas brillar en la oscuridad cerca de la puerta de Gaza. Todos esos momentos se perderán en el tiempo…como lágrimas en la lluvia. Es hora de morir. ¡¡Por la tierra que nos vio nacer!!

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