Las inexistentes armas de destrucción masivas

David Kay, jefe de la comisión inspectora de EEUU sobre armas de destrucción masivas (ADM) en Irak, ha renunciado a su cargo. Tras 8 meses de inspeccionar minuciosamente el ocupado país él concluyó que «no cree que estas armas existen».

Para él Irak se fue librando de dichos arsenales al acabar la guerra de 1991 como efecto de la presión internacional y Saddam Hussein no reasumió «en los noventas ningún programa de producción en gran escala».

Estas deducciones se alinean con las de Hans Blix, responsable de las inspecciones de Naciones Unidas sobre los arsenales iraquíes, quien se opuso al ataque y cuestionó la existencia de los mentados gases químicos o programas balísticos nucleares. A diferencia de Blix, quien realizó su trabajo mientras Saddam controlaba su estado, Kay tuvo acceso irrestricto a todo rincón del país. Tuvo mucho más presupuesto y equipo, empleó cientos de millones de dólares y 1,400 agentes, y pudo interrogar a cientos de militares, científicos y funcionarios así como a la plana mayor capturada y al propio autócrata detenido hace 6 semanas.

Quien sucede a Kay en el cargo es Charles Duelfer, un ex inspector de Naciones Unidas, quien 2 semanas atrás declaró «Creo que Kay y su equipo han estado buscando intensamente y la razón por la cual no han encontrado las armas es que probablemente no están allí»,

Las revelaciones de la inexistencia de dichas armas son un duro golpe tanto a las administraciones de Washington como Londres. El argumento central usado para ir a la guerra fue que Saddam tenía muchas de éstas y que si no se le detenía pronto podría en uno o dos años más poseer sus propias cabezas atómicas las cuales podría lanzar a 45 minutos de dada la orden a países que son miembros de la OTAN.

Antes de atacarse Bagdad en Marzo 2003 los inspectores de la o­nU habían negado tres importantes aseveraciones hechas por Blair y Bush. Estas fueron que Irak había adquirido uranio de un país africano y tubos destinados a ser usados en proyectiles nucleares, así como que tenía laboratorios de gases móviles y planes de armas atómicas. La guerra mostró que Irak no sólo no tuvo sustancias químico- bacteriológicas para defenderse sino que incluso sus mísiles eran de muy poco alcance. También se ha evidenciado que Bagdad no tenía ningún lazo con Al Qaeda.

Dos días antes de la renuncia de Kay, Dick Cheney, vicepresidente de EEUU, afirmó que él estaba seguro que se encontrarán estas armas. En su reporte anual sobre el Estado de la Unión realizado este martes 20 el presidente Bush insistió que hasta el momento del ataque hace más de 300 días Saddam estuvo desarrollando activos programas para generar estas armas. Citando un informe hecho ante el congreso en octubre, él sugirió que Kay había Œencontrado docenas de actividades y programas para desarrollar ADM así como un significativo número de equipo que Irak ocultó a Naciones Unidas.‚

La mencionada renuncia le quita viada a Bush en momentos en que él sentía que estaba avanzando en la carrera re-eleccionista tras haber capturado a Saddam. Sin embargo, el embuste más fuerte lo recibe Blair. El no ha cosechado mayor crédito por dicha detención y se encuentra torpedeado en casa por la comisión judicial que investiga el suicidio del doctor Kelly, experto británico de armas nucleares.

Blair se enfrentó a la mayor protesta hecha en su propio país (2 millones contra la guerra el 15 de febrero) y a un tercio de su bancada partidaria al insistir que la guerra era necesaria debido al peligro que representaban las ADM iraquíes. En septiembre 2002 Blair afirmó que Œel programa de armas de destrucción masivas de Saddam es activo y creciente.‚ El 25 de Marzo (2003) aseguró que «cuando el régimen se vaya habrá todo tipo de gente que nos dará la información que pedimos». En esa fecha y en otros (como el 4 de Junio ó el 8 de Julio) él garantizó que «no tiene la menor duda que se encontrarán esas armas.»

Tratando de evitar un mayor descrédito de sus respectivos gobiernos tanto Colin Powell, secretario de Estado de Bush, como Robin Cook, ex Secretario de Relaciones Exteriores de Blair, han tratado de aprovechar la ocasión para demarcarse de los halcones. Powell reconoció que es posible que Hussein no tuviera reservas de ADM antes de la guerra. Cook, quien renunció a su cargo de líder de la Cámara de los Comunes, por su oposición a la invasión a Irak, le ha pedido a Blair que admita su error para salvar a su gobierno y su partido.

Todo parece indicar que la razón por la cual Washingtron y Londres se atrevieron a atacar Bagdad era por que, a diferencia de Corea del Norte o Irán, sabían que ese país carecía de serias armas y que no podría defenderse con ADM o mísiles de largo alcance.

Las verdaderas armas de destrucción masivas que pueden acabar minando a Bush y a Blair han sido sus propias justificaciones para ir a la guerra, y los efectos que ello pueda tener en su propia credibilidad y respaldo ante sus poblaciones.

Isaac Bigio:
Analista internacional. Proviene de la London School of Economics
donde obtuvo grados y postgrados y también ha enseñado.

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