Las huellas de Andreu Nin

En todo el revuelo que se ha creado alrededor del hallazgo de unos cadáveres entre los que no está descartado que puedan encontrarse el de Nin, ha sido objeto de manipulaciones que en nada ayudan a aclarar lo más importante: el significado histórico de su trayectoria revolucionaria.&nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp

En su reunión del miércoles 5/03/08, los componentes de la Fundación de Catalunya presentes nos mostramos muy reservados por la información que había aparecido aquel mismo día en algunos medios, en particular en uno –ABC-&nbsp tan opuesto a lo que significó Andreu Nin…Sí había algo de cierto en ello, se trataría de hablar en primer lugar con los familiares directos, en tanto que la Fundación trataría de contribuir en lo posible, por ejemplo, pidiendo las consiguientes pruebas de ADN. Nadie habló de ninguna declaración ni rueda de prensa ni nada por el estilo. Seguramente, sí alguien nos hubiera preguntado habríamos respondido como la Fundación de Madrid, con prudencia, como una hipótesis que “tiene cierta lógica”.

Supongo que lo último que se nos ocurrió es que el caso Nin pudiera servir para sacar pecho electoral. Tampoco que nadie hablara de la Fundació Andreu Nin que, como saben los lectores de Kaosenlared,&nbsp sigue teniendo adversarios dispuestos a aprovechar cualquier malentendido o traspiés.

Por supuesto, habrá que esperar resultados. Sí no los hubiese, se trataría de persistir en lo posible en unas pesquisas ya iniciadas en su día por los autores de Operació Nikolai, y luego por iniciativa del presidente en funciones de la Comunidad de Madrid, Joaquín Leguina. En el caso de encontrarse, simplemente se verificaría un tramo más de lo que ya es sabido. Desde luego, estaría muy bien que esto sucediera más tarde o más temprano para que Andreu Nin fuese enterrado en un lugar al cual poder visitar, como el que sin ir más lejos contiene los restos de Buenaventura Durruti. Se trataría de un hecho importante para su memoria, pero, insisto no modificaría un ápice lo que ya sabemos de él…

Sabemos, y hay que repetirlo por sí los gacetilleros del ABC –aquel diario que tan buenos servicios rindió a la dictadura de Franco y ahora rinde al Partido Popular-, que Andreu Nin comenzó su aventura revolucionaria&nbsp siendo un muchacho, y que en su evolución cultural y política constan una etapa federalista, otra socialista internacionalista (es conocida su polémica con Antonio Fabra Rivas, líder del PSOE catalán, en la que Nin argumentaba en clave internacionalista, cerca de las posiciones que se habían tomado&nbsp Zimmervald), que se hizo militante de la CNT desde 1917, y que fue un entusiasta aprendiz del gran Salvador Segui, el “Noi de Sucre”, sobre el que preparaba una biografía…Llegó a ser secretario general de la Confederación en los “años del pistolerismo”, cuando desde periódicos como el&nbsp ABC, los sindicalistas eran tratados como “terroristas”&nbsp y cuerpos como la Benemérita aplicaban la “ley de fuga” tal como dejó testimonio don Ramón Mª del Valle-Inclán en su inmortal Luces de bohemia

También sabemos que Nin viajó a Moscú como cenetista para asistir al congreso fundacional de la Internacional Sindical Roja, y que lo hizo en un momento en el que la policía trataba de implicarlo en al atentado contra Eduardo Dato. Formó parte del sector comunista forjado en el anarquismo y en el sindicalismo revolucionario, una lista en la que se incluyen nombres tan importantes en la historia del movimiento obrero como Alfred Rosmer, Pierre Monatte, Tom Mann, Víctor Serge, o incluso John Reed, que no en vano fue el periodista que mejor testimonio ofreció de las huelgas animadas por los “wobblies”…En los años siguientes, Andreu Nin pasó a ser el militante comunista español más ligado tanto con el PCUS como con “la Internacional”, la comunista y la sindical, siendo en ésta última el líder más representativo después de Lozovsky, por cierto, un bolchevique que había militado en la CGT francesa de los tiempos de la “Carta de Amiens”. Su opción por la Oposición de Izquierda fue algo lógico y natural ya que Nin siempre trató de ser consecuente con los principios de la verdad, o sea con el principio básico de toda actividad revolucionaria.

Igualmente estamos al corriente de su importante obra teórica y cultural. No es por casualidad que sus escritos fueron pródigamente publicados durante la República, como luego lo volverían a ser en editoriales como Ruedo Ibérico (que publicó una primera antología de sus escritos sobre la revolución española, antología ahora ampliada en una edición que Pelai Pagès ha realizado para El Viejo Topo)…Otro de sus libros más reconocidos, Els moviments d´emancipació nacional, fue publicado en las Edicions Catalanas de Paris con una&nbsp nota de Josep Benet (con seudónimo), y una extensa introducción de su principal heredero, Wilebaldo Solano, prólogo que sería luego editado por SEPHA, y que en la actual edición que ha realizado el mismo Pelai Pagès para&nbsp Base (Barcelona, 2008), aparece como epílogo aprovechando la traducción de la edición parisina, edición que tanto nos ayudó a varias generaciones a situarnos ante la cuestión nacional. En este terreno, Nin es un seguidor riguroso de las aportaciones de Vladimir Ilich Ulianov. Por supuesto, se hubiera tirado de los pelos de haber podido sentir una de esas consideraciones efectuadas por algunos arrepentidos como Julián Gorkin o Cornelius Castoriadis sobre una presunta matriz “totalitaria” que convierte a Lenin en un mero antecesor de Stalin.

Andreu Nin fue antiestalinista antes que nadie en este país de países…Y lo fue cuando algo así no resultaba de fácil comprensión, y lo siguió siendo cuando resultaba especialmente peligroso. Su actuación durante la crisis española de los años treinta está sujeta a numerosas controversias, pero de lo que nadie puede dudar de que,

a.&nbsp Nin siempre mantuvo una profunda coherencia militante y teórica…

b.&nbsp Sus reflexiones sobre los problemas de la revolución, tienen una altura teórica y una brillantez intelectual inigualable en la izquierda española, a excepción de Joaquín Maurín…

Su muerte tiene una dimensión especial, primero por su importancia como uno de los líderes más respetado del movimiento obrero e internacional,&nbsp pero también porque fue un asesinato precedido por una campaña de difamación sin precedentes, objetos de acusaciones que actualmente nadie con un mínimo de dignidad se atreve a mantener. Lo que se hace usualmente es pasar de puntillas, por ejemplo en el indigno artículo que alguien como tan interesante como Higini Polo ha publicado sobre Juan Negrín en el último número de El Viejo Topo. Leyéndolo puede llegar a parecer que el “caso Nin” fue algo así como una narración de George Orwell que no merece ni una nota a pie de página. Parece que los “procesos de Moscú” nunca existieron, ni tampoco una corte de criminales que ensuciaron el nombre del&nbsp comunismo. El asesinato de Andreu Nin es un momento estelar en la historia de la humanidad que no puede ser obviado so pena de llevar el “idealismo” hasta el estadio de la mentira.

Hablar, editar, estudiar, debatir (por supuesto, a veces muy críticamente), sobre Andreu Nin es una exigencia primordial ante todo para limpiar un ideal revolucionario de su negación más rotunda: el estalinismo. &nbsp Recuerdo unas lejanas declaraciones de Ryszard Kapucinski en la que éste se cuestionaba sí el socialismo sería capaz de sobrevivir los desastres provocados por el estalinismo…Parece que cuando se cita este referente se hable únicamente de la Rusia de Stalin, la Rumania de Ceaucescu&nbsp o la Camboya de Pol Pot….Parece que el estalinismo pasó sobre el PCE-PSUC como la anunciación de María,&nbsp sin tocarlos ni mancharlos”.&nbsp Por supuesto, el estalinismo no cegó el idealismo ni la honestidad de la mayoría de sus militantes de a pie…Por supuesto que la guerra contra el militar-fascismo comportaba no pocos problemas, y por lo tanto, toda clase de debates. No es de eso de lo que se habla, de lo que se habla es de otra cosa. De la confusión de la defensa de la República de antes de julio del 36 porque eso era lo que convenía a la política exterior soviética, de la utilización de la denigración del adversario, en particular de los que como Andreu Nin&nbsp defendieron el honor de los bolcheviques destruidos, y la memoria de Octubre como una propuesta emancipadora.

La memoria de Andreu Nin y del POUM ha tenido que ser revindicada doblemente. Como todos los sectores de la República, contra la ignominia franquista, pero también lo ha tenido que ser igualmente contra la ignominia estaliniana. Esta es ya, por supuesto, una batalla ganada, ahora se trata de que llegue tal como fue a las nuevas generaciones.&nbsp Para ser discutida, obviamente, pero desde la verdad y el respeto como se ha tenido que ir haciendo con todos los comunistas asesinados por el estalinismo. Eso es que lo que debe guiar a la Fundación Andreu Nin más allá de sensacionalismos y oportunismos. Trabajando con aportaciones como la que SEPHA acaba de llevar a las librerías. La titulada acertadamente Comunistas contra Stalin, obra escrita con un rigor a prueba de balas por Pierre Broué y fruto del esfuerzo común amigos de Nin de Madrid y Barcelona.

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