Las hermanas Kagan: Lili y Elsa

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Por Iñaki Urdanibia

Es habitual decir que detrás de un gran hombre hay una gran mujer; me parece que esta manera de destacar al hombre, aun concediendo un importante papel a la mujer, la coloca , no obstante, en el papel de segundona con respecto al dominio masculino. En el caso de las hermanas al que se refiere este artículo, y el libro que comenta, se habrían de invertir los términos ya que de uno u otro modo, las dos hermanas funcionaban como verdaderos imanes con respecto a los hombres, y también con respecto a las mujeres. Cierto es también que desde la misma faja del libro se asocia a cada una de ellas con dos grandes hombres, dos célebres poetas; así se lee: « las míticas hermanas Elsa Triolet -primera mujer que recibió en Premio Goncourt – y Lili Brik -musa de la vanguardia rusa – que fueron pareja de dos de los poetas más relevantes de su época, Louis Aragon y Vladimir Maiakovski». Es claro que, compañías y emparejamientos aparte, ambas mujeres poseían en sí mismas una valía y una indudable capacidad creadora y de atraer, e inspirar, a sus semejantes. « Lili Brik / Elsa Triolet » de Noel Liaunt, editado por Circe, da sobrada cuenta de ello, y…de lo demás.

El retrato es múltiple ya que además de las dos hermanas nombradas conocemos de cerca algunos episodios de la vida de los dos poetas nombrados, entramos igualmente en los vericuetos existenciales de algunos de sus amigos, sin olvidar el telón de fondo de la época históricas, intensa donde las haya: los aires revolucionarios y, más tarde, termidorianos en Rusia, la Francia ocupada y la lucha de la resistencia, etc., etc., etc.

Las hermanas tenían algunas características comunes, además de sus orígenes rusos y judíos, eran bellas, promiscuas en lo sexual-en especial, la mayor que era una libertina integral- , dando sobradas muestras de su concepción liberal al respecto, y muy volcadas en los medios culturales, sin olvidar la curiosa coincidencia de que ambas mantuvieron, y fueron conocidas, durante toda su vida el nombre de sus primeros maridos. No faltaron, de todos modos, en los primeros años las tensiones entre ambas , ya que el peso de la mayor , Lili, aplastaba en cierto modo la personalidad de la pequeña Elsa. Esta admiraba a su hermana y se sentía empequeñecida ante su potencia y sus iniciativas continuas. La cosa llegó a un momento álgido cuando la mayor le birló el amante a la pequeña: el amante no era otro que Vladimir Maiakovski. Lili estaba ya casada con el crítico y escritor Osip Brik que también era admirador del poeta y que admitió la relación de su esposa sin poner pega alguna. El ménage à trois funcionaba sin crujidos y hasta llegó en algunos momentos a ser à quatre. Las aventuras del poeta con diferentes mujeres se sucedían sin que Lili mostrase mayores celos, no era el caso cuando la situación era al revés, ya que la libertad en lo que hace a relaciones por parte de Lili era inagotable, lo que atormentaba a Vladimir. A pesar de todo ello la mujer seguía siendo la inspiradora de sus creaciones y la muestra es cómo muchos de los más importantes poemas iban a ella dedicados. En torno a Lili se reunían muchas de las luminarias del panorama cultural ruso, muchas de ellas por otra parte amén de participar en los animados encuentros; allí se codeaban Boris Pasternak, Dimitri Shostakovitch, los pintores Rodtchenko y Malevitch, el cineasta Eisenstein, por citar unos cuantos. Tras el silencio y asfixia de los años estalinistas, la viuda de Maiakovski recobrará su magisterio y puede afirmarse que « ser reconocido por Lili Brik os inscribe en una historia legendaria de la cultura soviética ».

Desde que se conocieron Lili y Maiakovski vivieron una pasión intensa, con sus altos y sus bajos, y con tiempos de separación debidos a las obligaciones viajeras del poeta. Ella no cesó a lo largo de su vida en convertirse en propagandista de la figura del poeta y en propagadora de su obra; tal empeño quizá se incrementó tras el suicidio de Maiakovski en 1930. En tal empresa hubo de enfrentarse con no pocos obstáculos, tanto en lo que hace a los vaivenes valorativos de la nomenklatura con respecto al poeta, como debido a los furiosos infundios que tanto la madre como especialmente una hermana del fallecido vertían continuamente contra ella, acusándola de haber sido la responsable del suicido de su hijo y hermano, y aprovechando la ocasión para recurrir a la condición de judía de Lili, como si tales orígenes fueran muestra inequívoca de maldad y perversión. Estos ataques se hicieron más virulentos, si cabe, en los tiempos en los que los ramalazos antisemitas abundaron en la URSS, coincidiendo con los tiempos de los truculentos procesos contra los blusas blancas, médicos judíos a los que se acusaba de intentar atentar contra dirigentes del partido y hasta de su mismísimo secretario general, tiempos en los que las acusaciones de cosmopolitismo y sionismo eran arrojados como brutales piedras contra todo lo que oliese a judío.

La hermana pequeña, viendo que permaneciendo junto a su hermana no le quedaba más que el papel de mera sombra de ella, optó marcharse a Francia, siendo impulsada por Maxím Gorki a dedicarse a la escritura. Los primeros pinitos, en su país, natal , escritos en ruso, no tuvieron ningún éxito, sería más tarde cuando alcanzaría la notoriedad escribiendo en francés en su país de acogida. Contrajo matrimonio con un oficial francés, André Triolet, y conservó su apellido de por vida; viajaron a Haití con la idea de domiciliarse allá, cambiando de aires; no duró mucho aquella aventura del mismo modo que no duró mucho la unión matrimonial. Tras la decisión de Elsa de separarse, siguieron siendo amigos y hasta ella recibía una generosa pensión para poder subsistir con holgura. En tierras hexagonales conoció a Louis Aragón y con él compartió la vida de lucha, de huidas y de resistencia. Durante toda su vida en no pocas ocasiones tuvieron agrias disputas debido a que ella temía se considerada como la compañera del poeta y hasta a veces creía ver en el comportamiento de Aragon ciertas tendencias al endiosamiento que minusvaloraban de hecho la actividad de ella.

No faltaron los viajes a la URSS ya otros países de los denominados socialistas, como representantes de la intelectualidad francesa, tampoco escaseó el compromiso en la lucha contra el fascismo, más en concreto mostrando solidaridad con la República hispana, implicándose ambos hasta las cachas en la resistencia y la lucha contra el fascismo. [ no me resisto a señalar que algunos comentarios del autor de la obra resultan realmente despectivos con respecto al régimen republicano legítimo , democráticamente elegido, y casi diría que justifican el alzamiento de Franco y sus secuaces]. Él dirigía la revista cultural del PCF, Les Lettres françaises, en la que escribían tanto él como ella. Los años de ocupación los vivieron entre escondites varios y la creación de poemas y narraciones que vinieron a convertirse, muchos de ellos, en verdaderos himnos de la resistencia ( a no pocas de ellas puso música Léo Ferré) . Estas creaciones no cabe duda de que enfurecían a los gobernantes de Vichy que trataban por todos los medios acabar con su voz, cosa que no lograron, debido al amplio apoyo con que contó la pareja por parte de André Gide, Paul Eluard, Robert Desnos, Pablo Picasso, Albert Camus, André Malraux y demás gente de la cultura y de la resistencia .

A pesar de las dificultades del momento las cartas entre las hermanas no faltaron, viéndose en ellas el enorme amor que circulaba entre ellas. Tampoco faltaron los encuentros, menos de los deseados ya que salir de la URRS no era tarea fácil para Lili y su compañero -para entonces ya había cambiado varias veces de acompañante-; gracias a las solicitudes de Aragon, muy respetado por los dirigentes del país de los soviets, consiguió diferentes visados para visitarles en París; por su parte, los viajes de Elsa y Aragon a Moscú, y otras ciudades, eran frecuentes, siendo recibidos y agasajados por los gobernantes del país. Estos viajes eran acompañados de repletas maletas cargadas de caprichos, de selectas marcas, para la caprichosa Lili ( perfumes, ropa, zapatos, etc. ) que a la vuelta venía llenas de caviar, vodka y otras delicias moscovitas con las que luego obsequiaban la pareja francesa a sus selectos visitantes.

Son varias las cuestiones que resultan contradictorias en la vida estas dos mujeres que se convirtieron en atractivos iconos de la mitología comunista, cuestiones que incomodan en cierto sentido al lector que yo soy, coincidiendo en algunas de ellas con las interrogaciones que acompañan el seguimiento que realiza Noel Liaut a lo largo de la obra. Pegas parte, el autor juzga que puestos en la balanza los aspectos negativos y los positivos de la vida estas damas que nacidas a finales del XIX, atravesaron el siglo, vencen los segundos.

Por una parte, puede verse un tren de vida y un gusto por la buena vida ( ¡ buenísima!), que les hacía codearse con artistas, con empresarios de la haute couture y la perfumería, sin evitar destacados aristócratas que resulta chocante-por emplear un término suave- con las ideas del comunismo; resulta así el comunismo que ambas profesaron, de uno u otro modo y en unas u otras condiciones, absolutamente sui generis.

Este comunismo sui generis del que hablo se posicionaba, no obstante, dentro del aplauso a las decisiones que se tomaban en Moscú; tanto la moscovita como la francesa sabían lo que pasaba y a pesar de ella no alzaron la voz ante los desmanes palmarios de los dirigentes soviéticos. Lili vio a cantidad de amigos-hasta un general que fue compañero suyo, Primakov- detenidos, procesados y fusilados; padeció igualmente el comportamiento antisemita que tomó fuerza a finales de los cuarenta y principios de los cincuenta ( ha de tenerse en cuenta que el Estado de Israel se fundó en 1948) que afectó a cantidad de amigos y a ella misma; con respecto al nombrado Primakov, Lili no cesó de proclamar con arrojo- y contra viento y marea- su inocencia, reivindicando su honradez, cosa que tras el informe al XX Xongreso de Jruschov, se proclamó rehabilitándole como sucedió con cantidad de los represaliados ). Es más resulta curioso cómo con las posturas que ella mantenía, la personalidad de muchos de los que se reunían en su salón, y su carácter independiente, el poder respetase -sin causarle mayores molestias- su comportamiento algo díscolo para las rígidas normas del país. Se ha buscado una posible explicación a esto achacándolo al peso que tenía Aragon en el seno de la nomenklatura soviética, y también por una atrevida carta que Lili dirigió personalmente a Stalin en la que reivindicaba la figura de Maiakovski, postura que por lo que parece tuvo el visto bueno del secretario general que aceptó el papel de la dama como custodia de la obra del poeta futurista. Su independencia se combinaba con los abiertos elogios a las autoridades a pesar de todos los pesares ya señalados y otros que quedan sin señalar.

En lo que hace a los Aragoncha, sorprende la indudable vista gorda que mantenían con respecto a las decisiones del PCUS y a la fiel veneración que el PCF defendía con respecto a país de los soviets, tomase este la decisión que tomase. El tren de vida que llevaba la pareja, muy en concreto en sus visitas a Moscú, no era desde luego el que se reservaba al pueblo soviético, y ellos lo sabían a pesar de lo que los elogios propagandísticos con respecto a la vida de las masas de la URSS abundaban; también conocían la suerte que corrían muchos de sus colegas intelectuales, ante los que no movieron ni un dedo al considerar que eran daños colaterales, una minucia, ante la grandiosidad del objetivo final. También se ha comentado con frecuencia que tal postura de absoluta fidelidad era debida a que pensaban que al vivir Lili en la URSS podía ser tomada como rehén, perjudicándola en caso de que sus tomas de posición fueran críticas.

La inquebrantables sumisión a los designios soviéticos y de su sucursal hexagonal sí que comenzó a sufrir ciertas fisuras a raíz de la represión de la revolución húngara, o más tarde , y de manera más abierta, ante la entrada de los tanques soviéticos en Checoslovaquia…lo que valió a Aragon algunas reprimendas y alguna destitución de cargos de responsabilidad ( más simbólicos que otra cosa)…Finalmente , aunque manteniendo cierta tibia ambigüedad, sí que abiertamente mostraron su desacuerdo con muchas de las posturas que habían defendido en los tiempos pasados…

La salud comenzó a quebrar la vida de ambas mujeres: primero Elsa que se veía asaltada por continuos y profundos achaques falleció en 1970; su hermana ya octogenaria se suicidó en 1978…Aragon a partir del fallecimiento de Elsa mantuvo las distancias con Lili, convirtiéndose en un viudo alegre, al cambiar de modo de vestir-con modelos estridentes- y alternando con jóvenes gays que le rodeaban festivos en salas de fiesta ad hoc .

Retrato de estas singulares mujeres, ejemplos de creatividad e irradiación cultural, a las que Pablo Neruda catalogaba como « la indomable Lili» y « una espada de ojos azules », que marcaron un tiempo revuelto y que dejaron su honda huella en todos aquellos que a ellas se acercaron.

P.S.: no me resisto a indicar que siendo la traducción de la obra realmente ejemplar, parece como que el traductor, Jofre Homedes Beutnagel, hubiese desconectado en la página 206, y achaco la culpa al traductor ya que me cuesta creer que en el original se expresen las cosas de tal manera.

1) Lili era la hermana mayor ( nacida en 1891) y Elsa la menor ( nacida en 1896). Pues bien , al final del primer párrafo de la página señalada se lee : « Solo le queda Elsa, y ni siquiera sabe si su hermana mayor , de quien no tiene noticias desde septiembre de 1939, sigue con vida ». Está hablando de Lili, la mayor, de modo y manera que no cabe hablar de que sabe de su hermana mayor, será la menor, o en caso contrario sería decir, de manera realmente alambicada, que nada sabe de sí misma.

2) En el párrafo siguiente se lee: «…los habitantes de Leningrado ,sitiados durante ciento setenta y dos días por los alemanes, desde el 8 de septiembre de 1941 hasta el 27 de enero de 1944». Las cuentas no dan de ninguna de las maneras: o bien estuvieron sitiados muchos más días o sino las fechas no se corresponden con los hechos.

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