Las guerras silenciosas

Los grandes medios de comunicación en Venezuela, y en el mundo en general, tienen un enfoque muy limitado de los asuntos que involucran a Estados Unidos. Esto explica porqué en el mundo existen guerras silenciosas, en las cuales Estados Unidos tiene intereses, y de las que esos medios no publican ni jota. Y cuando hablamos de guerras no nos referimos únicamente a esos conflictos bélicos en los cuales hay plomo trancado, sino también las guerras sociales, que a fin de cuenta es el mismo conflicto de clases, donde se persigue sindicalistas con “argumentos legales”, como ley de difamación, caso Singapur, o se les mata en cualquier esquina con una bala perdida, caso Colombia.

Hay mucha alcahuetería en los grandes medios venezolanos con todo lo que tiene que ver con Estados Unidos, y ahora con todo lo que tiene que ver con la oligarquía colombiana, y su presidente el señor presidente Uribe Vélez. Hasta da pena el asunto. Propongo que se mida el centimetraje por columna, en fin análisis morfológico y de contenidos, de lo que han publicado El Nacional, El Universal, Tal Cual, las publicaciones de los Poleos, entre otros, al menos en lo que va de año, a favor de la élite colombiana. Así podrá usted “aproximarse” a la verdad, al porqué del carácter antinacional que han adoptado “la gran prensa”. Vaya la apuesta Tulio Hernández. ¡Ay que rico!

Parto con una hipótesis. Si llegara a derrumbarse la Quinta República –Dios no lo quiera- en Venezuela no se instalaría un régimen político al estilo nórdico, digamos, socialdemocracia avanzada, sino más bien el modelo que en América Latina ha puesto en práctica el uribismo. Es una propuesta universal, por supuesto, pero en Colombia se fue por el camino bélico, que no tenga dudas, sería el mismo de Venezuela. Ojo, si cayera la Quinta República. ¡Ay Dios mío!

La revolución necesita un buen remezón. Algo así como aquella cuña de Kid Pambelé en sus mejores tiempos, en la cual aparecía en combate y estaba llevando su buena ración de golpes. Suena la campana, y el entrenador Tabaquito Sanz lo baña en loción. El hombre dice: “gracias me hacía falta”. De inmediato, poco después de sonar la campana para el nuevo “round”, bate por nocaut al contrario. Basta ya de esos tipos que se infiltran en el “proceso” para ser gobernadores y alcaldes, y no ven que el problema es estratégico, universal. Uno les dice: oye vale, porque tanto empeño en cargos de representación cuando se trata de democracia participativa, estudia los asuntos que atañen a la revolución, labra tu profesión. El hombre casi embiste contra uno: Chico, qué te pasa. Yo este boche no lo pelo ¿Verdad que tengo cara de alcalde?

Sigamos. Es curioso cómo los intereses de clase de los dueños de El Nacional son los mismos que el de los dueños del diario El Tiempo de Bogotá, los Santos que tienen vara alta en el régimen uribista. El capital no tiene patria.

Hay que discutir qué pasa en el mundo. Y eso no se debate libremente en los grandes medios. Todavía en Tal Cual le dan espacio a Pompeyo para que diga que es una necedad no reconocer las virtudes de Rómulo Betancourt. Mira, sujeto senil, renecio, razón tuvo Jesús Faría cuando dijo que los méritos de Santos Yorme quedaron en el Partido Comunista. Betancourt fue un vendepatria, y más lo son sus seguidores en pleno siglo veintiuno. Caramba Pompeyo, ¿hasta cuándo vas a seguir exprimiendo esa teta vieja de la lucha contra la dictadura?.

En la semana que pasó el partido Podemos tuvo una asamblea. Nada de ideas. Llevaron al general Raúl Burdel para que emitiera pronunciamientos uribistas. Es triste. Hay que abrir un debate, y hago las primeras sugerencias. Voy a recomendar un par de libros para la discusión. Todo espacio donde haya discusión revolucionaria tiene que averiguar de dónde vienen los tiros. Para que no se equivoquen estratégicamente. En Colombia hay guerra, y se echa más gasolina a la candela porque se quiere imponer el modelo de hegemonía universal que preconizan los conservadores, ultra conservadores y neoconservadores que mandan en Washington. El pobre William Ojeda asegura que no hay imperialismo. No cree en eso. Qué broma William, por eso es que siempre te quitan las mujeres. Siempre piensas que no existe el comemuslo. En efecto, no crees en la dialéctica de la vida, si no en los “verdes” de la vida. Y esos se encuentran en Washington y Tel Aviv. Tú sabes dónde queda eso.

Sigamos de nuevo. Decía que hay dos libros interesantes de los cuales no hablan los analistas de El Nacional, El Universal, menos la señora Jurate de la revista Zeta, ni en Globovisión y menos la “analista” majadera de Televen. Resulta que el japonesito Fukuyama, el mismo que dijo que con la caída del Muro de Berlín habíamos llegado el fin de la historia, ha reconocido que el modelo neoconservador que los gringos quieren imponerle al mundo es inviable, y demostración de ello es el empantanamiento de Estados Unidos en Irak. El libro se llama “América en la encrucijada. Democracia, poder y herencia neoconservadora”.

“He concluido que el neoconservadurismo, en su doble condición de símbolo político y cuerpo de pensamiento, ha evolucionado hasta convertirse en algo que ya no puedo apoyar”. Cuenta Fukuyama que a causa de sus revisiones de la historia actual, y por decir que ahora es que viene vaina, en Washington algunos le hacen mala cara. También dice que a los neoconservadores no les gusta que los llamen así, pues curiosamente piensan que es un insulto. Algo de esto tiene el ya referido William, o WO al cubo, como se hizo conocer en la universidad. No quisiera nombrarlo, pero es un buen conejillo de este laboratorio. El se hace llamar “demócrata”. Unchiste.

&nbsp Curioso lo que dice Fukuyama, sobre todo si lo mira a la luz de lo que acaba de pasar en la frontera de Ecuador con Colombia. Y más cuando Venezuela tiene la primera reserva petrolera del mundo, vea: “ El mundo actual no tiene suficientes instituciones internacionales que confieran legitimidad a la acción colectiva, y crear nuevas que equilibren mejor los requisitos de legitimidad y de eficacia será la principal tarea de la próxima generación”.Mire señor Fukuyama, termine de reconocer lo que ya ha escrito por ahí: que el futuro de la humanidad es el socialismo. No busque a Dios por los rincones porque pierde su tiempo. Con estas burguesías nada hay que buscar, y menos con la ensangrentada oligarquía bogotana, que lamentablemente tan buenos amigotes tiene en Venezuela. ¿No es así Consalvi? Si el viejo Lenin pudiera ver por un huequito, diría que la socialdemocracia ha sido derrotada. Se iría en carcajadas.

Ahora comentemos&nbsp un libro llamado “ElLeviatán derrotado. Reflexiones sobre teoría del Estado y el caso colombiano”. Es escrito por un profesor de Bogotá, Víctor Manuel Moncayo, y tiene prólogo de Toni Negri. El libro cuesta cien bolívares fuertes, que como dicen en Oriente, alcanza para la arepa con carachana, pero ya dijo Gallegos que educarse es digerir. Y falta que le hace la educación a la revolución.

Lo que se propone el Imperio es dominar el mundo cambiando las relaciones sociales, las manera de producir y haciendo un uso perverso&nbsp de las tecnologías de la información y la comunicación para redefinir la relación de trabajo. El nuevo patrón&nbsp dice:&nbsp «tengo la máquina, la tomas o la dejas»». Todo tiene un fin hegemónico. “…Ya el esquema no permite seguir planteando, al estilo keynesiano, el modelo del pleno empleo…la llamada informatización de la sociedad está muy ligada a un cambio radical de la naturaleza del trabajo y de la explotación, hasta el punto que se proclama como el punto final de la industrialización…” De todo ello, afirma Moncayo, deviene la transformación del trabajo en pura actividad comunicacional, y cambios subjetivos donde el productor adquiere valores de autonomía e identidad empresarial, pierde toda identidad de clase, y a su vez, genera aversión al sindicalismo.

Son tantas cosas las que se puede decir de este libro, pero esta página no da para tanto. El autor insiste en destacar&nbsp que hoy el proceso donde la industrialización se transforma a partir de la informatización para generar servicios, y en el que se flexibilizan las relaciones laborales, es fundamental para las pretensiones de dominio. Algo muy al estilo Singapur, comenta uno, donde hay dictadura de la burguesía que se fundamenta en “las leyes”. En Colombia la represión se hace llamar “seguridad democrática”. Suena parecido a un discurso del que Fukuyama tomó distancia en 2004: “Realismo democrático:una política exterior estadounidense para un mundo unipolar”. De ahí se nutren los copeyanos, y se hacen llamar populares. Una falacia.

Y casualmente en Colombia el paramilitarismo se nutrió de las transnacionales. Hay mucho papel escrito sobre las alianzas paras con Coca Cola, bananeras, Chiquita Brands Internacional Inc., etc. Para Teodoro, esto es seguridad democrática, nada que ver con terrorismo de Estado. Pero una pregunta: ¿No es en Venezuela donde los trabajadores de Coca Cola tienen años en lucha por derechos laborales? Y mire que Negri dice que el estado es el pez grande. Ojo pelao.

Así las cosas, para Moncayo, el Leviatán, el monstruo del Estado, se ha transformado. No es una derrota propiamente. “Ha sido derrotado en la función que se le había asignado, y han sido sustituida las bases que soportaban su existencia social, para dar paso a un nuevo Leviatán redefinido que ya no es soberano, que no controla su pueblo nacional, que está subordinado a las determinaciones del imperio..” Y se remite a Saskia Sassen : “…la soberanía se ha visto descentralizada y el territorioparcialmente desnacionalizado”

Vea Colombia y mire las luchas de los trabajadores petroleros en medio de una privatización que no los tomó en cuenta. El Nacional no reporta las huelgas petroleras y menos los sindicalistas muertos. ¡Qué Dios los coja confesados!!!

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