Las encuestas, el nuevo juguete de la “política-espectáculo” a favor de Ciudadanos

Por Sara Montero - Cuartopoder

Ante la sobredosis de encuestas, los expertos recomiendan prudencia para evitar que los políticos cometan errores de cálculo

Una encuesta es una foto fija de la opinión de los votantes en un momento concreto. En los últimos meses los españoles han hecho un buen álbum de instantáneas. Ciudadanos es el partido al que más quieren los sondeos, especialmente tras la crisis catalana, que ha descolocado también al resto de partidos.

A pesar de que ya no estamos en periodo electoral, la proliferación de sondeos en los medios de comunicación no se ha detenido. “Hacen encuestas porque estamos en una etapa en la que la política interesa mucho. Los periódicos saben que dará clics y la tele sabe que repercutirá en su audiencia”, explica Rafael Leonisio, investigador de Ciencia Política en la Universidad del País Vasco (UPV-EHU), que concluye que “son un elemento más del espectáculo”. Jaime Ferri Durá, profesor de Ciencia Política de la Universidad Complutense, advierte de que muchas veces estos números,  que provocan más de un quebradero de cabeza en las sedes de los partidos, no son inocentes: “Intentan influir y decantar la opinión. Ahora, la tendencia es aupar a Ciudadanos”.

Esto no significa que las encuestas se manipulen, pero sí que hay en un margen a la interpretación, como en el caso de la ya famosa cocina del CIS (la encuesta más representativa), donde no solo se tiene en cuenta el voto directo, sino que también influyen factores como el recuerdo o la incertidumbre de los indecisos. Los últimos datos de este organismo son benévolos con el partido de Gobierno, aunque registra una caída, mientras que el sondeo realizado por Metroscopia para El País dispara a Ciudadanos hasta conquistar el 28,3% del electorado, un buen resultado que rápidamente se ha extendido a los titulares de otros medios.

Si la legislatura sigue su curso con normalidad (sin adelantos electorales ni mociones de censura), a Rajoy aún le quedan dos años para agotar su mandato. En política es mucho, y más con la volatilidad del voto actual. Ningún experto se atreve a dar una predicción sobre si esta efervescencia de Ciudadanos es estructural o coyuntural. Será importante saber si amaina el conflicto territorial o si seguirá marcando la agenda y eclipsando otros temas de calado, como la corrupción o los problemas sociales. Pero sí apuntan a un dato importante:Ciudadanos era el voto el útil en Cataluña” “, recuerda Leonisio. Sin embargo, a nivel nacional, la eficacia de la concentración del voto podría recaer en el PP.

Saber si este suflé naranja se desinflará o disputará al PP su hegemonía en la derecha es cuestión de tiempo. La ecuación aún tiene demasiadas X como para poder ser resuelta. La principal, la situación de Cataluña. La nueva legislatura ni siquiera ha comenzado. Leonisio enumera esas ventajas que hacen que el PP tenga motivos para temer a la derecha pop: “Propone una alternativa joven, más reformista y que no está manchada por la corrupción. El discurso puede ser muy atractivo para los votantes del PP”.

Jaime Ferri Durá cree que las encuestas que impulsan a Ciudadanos son un estímulo para empujar al Gobierno a la acción. “Si la crisis catalana está solucionada en dos años, quizá los electores de derechas puedan volver al PP, pero esto es solo un futurible. Rajoy ha apostado muchas veces por la inacción y le ha salido bien. Perdía en Cataluña, pero ganaba en el resto de España”. Aunque los cuatro diputados que los populares sacaron en el Parlament catalán puedan parecer raquíticos frente a los 36 escaños de la candidatura que capitaneó Ines Arrimadas, lo que preocupa al partido del Gobierno son sus papeletas en el resto de España. La estrategia ‘marianista’ por excelencia ya no sirve.

Los partidos permanecen atentos a la avalancha de encuestas, pero también tienen cálculos internos que pueden orientar su acción. Mientras el secretario de Organización del PSOE, José Luis Ábalos, confesaba en una rueda de prensa que le daba “risa” el trasvase de votos de su partido a la formación naranja, el PP ya se ha puesto las pilas para combatir a su nuevo rival. Como bandera, ha elegido una causa de especial sensibilidad social: la prisión permanente revisable. Tampoco hay que olvidar que en 2015, Ciudadanos ya competía en las encuestas por el liderazgo con PP y PSOE, algo que luego no se tradujo de manera fiel en las urnas.

Los políticos repiten tanto que hay que ser prudentes con los sondeos que ya se ha convertido en un tópico. Pero tiene algo de verdad. Según apuntan los expertos, una mala lectura puede ser nefasta. En 2014, Podemos se convirtió en la sorpresa cuando logró cinco escaños en las elecciones europeas, un patrimonio electoral que pocos pronosticaban al partido del entonces tertuliano de La Sexta, Pablo Iglesias.

Tampoco se hizo corpóreo el sorpasso que se pronosticaba en 2016 y que tenía como protagonistas a Podemos y PSOE. El líder de la formación morada tuvo la oportunidad de hacer presidente a Pedro Sánchez  y desalojar a la derecha del poder, pero decidieron oponerse a la investidura del socialista. Ferri lo achaca a un error táctico de Iglesias: “Ellos forzaron unas elecciones nuevas en base al cálculo que habían hecho con unas encuestas a su favor”.

No hace falta recurrir a las encuestas para saber qué opinan los catalanes: el 21 de diciembre lo dejaron claro. Le dieron la victoria a Ciudadanos y a Junts per Catalunya. Discursos tibios como el del PSC o el de En Comú Podem quedaron relegados a la polarización. Pero al cambiar las coordenadas, la fidelidad del votante se pone a prueba.

La cuestión catalana ha sido uno de los problemas más graves a los que se ha enfrentado la democracia española. Ha puesto en cuestión la articulación territorial del Estado. Los ciudadanos serán los encargados de juzgar la gestión que ha hecho cada uno de los actores. Analizamos cómo ha influido la ficha catalana en el tablero nacional.

  • El PP. Hasta ahora ostentaba la hegemonía de la derecha sin mayor dificultad. La estrategia de satisfacer el voto ‘españolista’ en el resto del territorio, sacrificando la ambición electoral de los candidatos catalanes, había funcionado. Sin embargo, ante la envergadura del desafío que planteó el Govern, la parálisis de Rajoy no ha sido suficiente. A pesar de ser el partido que aplicó el artículo 155 de la Constitución, desatascando la situación, no ha logrado capitalizarlo. El voto útil se ha ido a Ciudadanos.
  • Ciudadanos. Amenaza la cómoda posición de Rajoy y seduce a los votantes populares cansados de la corrupción. El triunfo de la candidata catalana, Inés Arrimadas, le ha dado un impulso a Albert Rivera, que ya ha declarado “congelado” su pacto de investidura con el PP. Competirán por el mismo voto en las elecciones generales: “Si Ciudadanos sube mucho, quizá la excusa del voto útil ya no le funcione al PP en la campaña, advierte  Leonisio.
  • PSOE. El catalán Miquel Iceta no logró rentabilizar la oposición de Estado de la que hacía gala Pedro Sánchez apoyando al Gobierno en la intervención de las instituciones catalanas, ante un Podemos al que suponían desnortado en la brújula soberanista. Sin embargo, la poralización hizo que la propuesta socialista se ahogara. Ahora tendrán que demostrar que el “efecto Sánchez” no fue un espejismo proyectado por las primarias.
  • Podemos. El conflicto catalán les dio más de un quebradero de cabeza. La destitución de Albano Dante Fachín o las críticas ante la falta de proyecto que vertió Carolina Bescansa son solo algunos de las dificultades que tuvo que sortear el partido de Iglesias durante y después de la campaña. Para sorpresa de los críticos, el último CIS no les castigó con excesiva dureza. Quizá la cuestión de la identidad nacional no sea prioritaria entre sus votantes y sí valoren con peor suerte sus disputas internas o el hecho de que hoy sean parte de ese sistema que antaño gritaban que no les representaba.

https://www.cuartopoder.es/espana/2018/02/15/encuestas-ciudadanos/

 

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