Las deudas de Zapatero con sus amigos ricos

«Nos preguntamos por qué se hace, para qué, a quién beneficia… y no lo sabemos. Podemos tener intuiciones de por dónde va…es como para pensar que José Luis Rodríguez Zapatero le debe algo a Florentino Pérez». Esta fue la reflexión en voz alta que hizo el pasado jueves el Diputado General de Vizcaya, José Luis Bilbao, y que varios parlamentarios han hecho con la boca pequeña tras ver cómo el PSOE rompía el pacto para retrasar el debate&nbsp de la polémica enmienda sobre los blindajes. Una ley que cambiará el panorama empresarial nacional a muy corto plazo.

El PSOE pasó el rodillo para imponer su criterio. Algo inusual, según confesión de&nbsp los que se sentían engañados, que responde al interés, tan repentino como extraño, del Gobierno por velar por la defensa de todos los accionistas, ya sean grandes o pequeños. Nada de eso. La nocturnidad y alevosía con la que Zapatero ha intentado colar esta normativa en la nueva Ley de Auditoria y Sociedades Anónimas está motivada por cuestiones más espurias, relacionadas con los problemas de unos cuántos ricos –dos para ser más concretos- a quienes&nbsp las cuentan no les salen desde finales de 2006.

Lo que se pretende aprobar el próximo miércoles –si el PNV no lo impide- en la Comisión de Economía y Hacienda es un cambio legal que permita a Florentino Pérez y a Luis del Rivero, presidentes de ACS y de Sacyr Vallehermoso, respectivamente, hacerse con Iberdrola y Repsol, dos presas a las que no consiguen hincarle el diente y en la que pierden muchísimo dinero.

Tanto como unos 3.300 millones de euros por unas participaciones -12,7% en el caso de ACS en la eléctrica y del 20% en el caso de Sacyr en la petrolera-, que compraron sin poner casi un duro. Es decir, con préstamos bancarios que todavía adeudan y a los que ya tendrían que haber&nbsp hecho frente de no haber sido&nbsp por la mano ancha de Santander, Caja Madrid y BBVA, que les han dado de plazo hasta 2011 para que les devuelvan casi 10.000 millones de euros.

Un agujero de grandes dimensiones que no pueden solucionar con dinero, especialmente porque, aunque les extrañe en el caso de Florentino Pérez, no lo tienen. Como la chequera de los dos anda floja, han tenido que recurrir a un método más propio de las cloacas de un país que del buen gobierno corporativo del que este tipo de compañías suelen hacer gala.

Los conseguidores

Estas maniobras, muy alejadas de la transparencia que se les supone a estos empresarios de postín, son de tal importancia que en ellas han participado gran parte de los conseguidotes del ruedo ibérico. Ni Florentino ni Del Rivero han escamotado esfuerzos en convencer a los representantes del pueblo para cambiar una ley con la que poder doblar la mano a Ignacio Sánchez Galán y a Antonio Brufau.

El primero, hábil como nadie, ha hecho más ruido, hasta el punto de que la famosa normativa ya es conocida como enmienda florentino. Un dudoso honor ganado a pulso tras revelarse que hasta José María Aznar ha presionado al PP para que facilite el entramado. No ha sido el único. También la familia March, una de las grandes fortunas de este país, expertos &nbsp en la materia, según se relata en el libro ‘La fortuna silenciosa”, donde el autor expone una de piratas.

Asimismo, el presidente de ACS ha usado los servicios de Leopoldo Rodés, un experto en publicidad y marketing, &nbsp para persuadir a CiU. Rodés es una persona muy cercana a los March y con gran influencia en La Caixa, de la que es triple consejero. Pero los nacionalistas catalanas están presionados a su vez por otras grandes fortunas que ven peligrar sus tesoros, ganados generación tras generación. Muchas tienen su origen precisamente en Cataluña, pieza angular de la partida. Allí manda La Caixa, que, como el resto de cajas y bancos, tendrá que revisar toda su cartera si se endurecen, como así parece que será, las exigencias de capital.

La caja catalana está de salida de Repsol, la otra víctima de los amigos ricos con problemas de Zapatero. Quiere vender y venderá este mismo año, pero lo quiere hacer con una operación de guante blanco. La que llevará a Sacyr a tomar el control de la petrolera cuando una acción equivalga a un voto. Tiene el 20% del grupo energético, pero solo puede votar por el 10%. Es el máximo accionista, pero no manda, algo que a Del Rivero le saca de los nervios y que ha intentado cambiar sin éxito usando todo tipo artillería.

Brufau sabe que, pese a su última victoria a finales de enero, se irá más pronto que tarde. No le importa en exceso, porque no quiere seguir donde no le quieren. Ya puso su cargo a disposición de Isidro Fainé, presidente de La Caixa, quien rechazó su ofrecimiento en diciembre. Le pidió que siguiera para hacer la transición sin sangre de por medio.

El banquero orfebre

A ambos&nbsp ha ayudado Borja Prado Eulate, el banquero predilecto de los grandes constructores. Presidente de Mediobanca y de Endesa, es el artífice en la sombra de las grandes operaciones corporativas que se han cocido en España en la última década, incluida la adquisición de Dragados por ACS, una compra en la que Florentino no pagó a los minoristas la gran prima que abonó a Emilio Botín.

Prado mueve los hilos con la precisión de un orfebre. Algunos, quizás los que le temen o le envidian, le acusan de usar el comedor privado de Endesa para verse con el presidente del Real Madrid y con otros directivos de ACS. Hechos que niega con rotundidad, asegurando a su entorno más cercano no&nbsp necesitar los aposentos de la eléctrica para verse con gran frecuencia con el ingeniero de caminos. Sí reconoce que hace cerca de un mes se vio con Miguel Sebastián en la sede de Endesa. ¿Visita de cortesia?

Al otro lado del ring está Galán, otro&nbsp que no acostumbra&nbsp aceptar&nbsp derrotas. El ejecutivo mejor pagado de España seguirá dando guerra para mantener su proyecto industrial. Sabe que ahora pierde a los puntos. Quizás los que se dejó en el camino cuando acusó a Zapatero –“invertiremos donde tengamos seguridad jurídica”- de hacer una política energética&nbsp propia de un país bananero. El leonés y Sebastián oyeron su queja y modificaron el real decreto sobre energías eólicas en abril de 2009, del que Iberdrola salió muy&nbsp beneficiada.&nbsp Pero no olvidan la afrenta, hasta el punto de estar dispuestos a trabajar con Aznar por la misma causa.

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