Las contradicciones del intérprete Monedero

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Maurício Castro

Considerado ideólogo y conciencia crítica radical de Podemos, el profesor Juan Carlos Monedero dedicó este día 8 de junio el comentario en su videoblog a hacer de intérprete del candidato Pablo Iglesias, quien lleva días confesando repetidamente el carácter socialdemócrata de su candidatura a las eleccioness españolas del 26 de junio.

Aunque sea brevemente, y por intentar apuntar sus debilidades, vamos a comentar el discurso de Monedero en ese vídeo, con 4 minutos de duración, que puede visualizarse en este link:

Después de una referencia erudita inicial a la histórica renuncia del SPD alemán al marxismo en los años 50, el profesor pasa a justificar una cosa y la contraria para así de legitimar las posiciones de su partido. La conclusión es que la estrategia de Podemos se identifica con los cinco puntos fundamentales del programa del SPD post-marxista: la lucha contra las desigualdades, las políticas keynesianas, la defensa del Estado social, la economía mixta y el liberalismo político.

Hasta ahí, todo comprensible: el marxismo asustaría al electorado y el mundo del trabajo alcanzó tal complejidad que sería necesario optar por una propuesta política de tipo interclasista, a través de una estrategia electoral de defensa de la soberanía nacional frente al poder de los “mercados internacionales”.

¿Donde está entonces la contradicción?

Primero, en la afirmación explícita –y correcta– sobre la imposibilidad de un “capitalismo humanizável”. Conectando directamente con Karl Marx y con otros muchos científicos sociales, el profesor madrileño recuerda que el metabolismo social capitalista responde a una lógica inevitable y trituradora (el “molino satánico” de Karl Polanyi). Sin embargo, y en vez de eso, la socialdemocracia representa históricamente el intento de construir ese irrealizable “capitalismo humano”.

Segundo, en la explotación electoral del discurso socialdemócrata por parte de Podemos, con el objetivo declarado de “no asustar” (sic). Si de hecho la socialdemocracia de los cinco puntos del viraje post-marxista del SPD alemán de los años 50 carece hoy de espacio, incluso en Alemania, ¿qué sentido podrá tener que apueste por esa vía?

Cualquier ideología que aspire a un mínimo contraste científico con la realidad deberá reconocer que la lucha contra las desigualdades choca con la esencia histórica del capital. La crítica de la economía política demostró suficientemente que la explotación de fuerza de trabajo humana, única que crea valor, constituye la llave de bóveda de la arquitectura capitalista. Retirando la mercancía fuerza de trabajo del sistema, el edificio capitalista no se mantendría en pie ni un minuto. Igualdad social y rentabilidad capitalista constituyen, por lo tanto, una contradición irresoluble en el interior de ese edificio.

Por su parte, las políticas keynesianas y la supuesta “economía mixta” difícilmente servirán para retomar la “armonía” de los llamados estados de bien estar europeos de los “30 años dorados”, entre otras cosas porque para eso necesitarían de la previa y masiva destrucción de fuerzas productivas (dos guerras mundiales sucesivas) que posibilitó la reanudación del proceso de acumulación hasta la crisis de los 70. ¿De dónde podrán salir esta vez los recursos para el nuevo Estado social, si no es de la expropiación de la clase burguesa? Claro que, para Monedero, ni siquiera por esa vía llegaría la salida de la crisis, pues él considera que “el fin del mundo del trabajo (sic) nos obliga a repensarlo todo…”

Tercero, en la defensa de la soberanía nacional española, con la perspectiva de enfrentarse al poder “de los mercados”. En este caso, la contradicción de Monedero y Podemos está manifestada en la acción del gobierno griego de Syriza, permitiéndonos afirmar sin lugar las dudas que ni Syriza ni Podemos cuestionan el papel de los mercados, limitándose a negociar con el gran capital europeo unas condiciones de sometimiento más “soportables” a una deuda tan injusta como impagable.

Por otra parte, como galegos y galegas, no podemos olvidar lo que la “soberanía nacional” de Juan Carlos Monedero significa: una apuesta renovada por la consolidación de la “patria española”. No hace falta decir que eso sólo será posible a partir de la radical negación de la soberanía de varias naciones, como la nuestra, atrapadas en el interior de sus fronteras. Ni por esa vía, ni por la de la abstracta democratización a través del “liberalismo político”, se abrirám perspectivas de verdadera democracia para los pueblos. De hecho, ninguno de los sucesivos regímenes “liberales” españoles fue capaz nunca de garantizar ni siquiera el derecho fundamental del pueblo galego a la lengua propia. Que otra cosa podríamos esperar de la “patria liberal” de Monedero e Iglesias?

En definitiva, y para no quedarme en la crítica total a Monedero en el vídeo que comentamos, quiero valorar positivamente el ataque de sinceridad con que acaba su discurso, cuando afirma: “…Me temo que, con tales propuestas, Marx, si hoy viviera y tuviera 40 años, abandonaría cualquiera de los partidos que se presentan a las eleiciones”.

En eso estamos de acuerdo.

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