Las ciudades invisibles de Italo Calvino ( y III )

Análisis de uno de sus libros más significativo

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Por Iñaki Urdanibia

« Ciudades invisibles » ( 1972 )

« Así, los escritores se han volcado al lenguaje global e intuitivo de la fantasía para describir, con toda la precisión posible, el modo en que “nosotros” vivimos “ahora” […]. Así pues, Las ciudades invisibles de Italo Calvino puede servir como una guía mejor que las de Michelín o Fodor´s »

Ursula K. Le Guin

« Todo gran libro formula, de manera más o menos explícita, una reflexión sobre sus propios límites, es decir, sobre los nuevos territorios que nos invita a explorar»

Carlo Frabetti

« …otro gran fabulador italiano[…] Mi favorito entre sus libros ( en realidad, un favorito universal) es Las ciudades invisibles

Harold Bloom

« En Cosmicómicas, Las ciudades invisibles o Palomar, Calvino creó ficciones tensas e intensas en su hallazgo de la reverberación de cada página, creando así la ficción potencial en la cual el lector puede leer lo no escrito en los escrito »

Carlos Fuentes

La novela, se presenta un diálogo imaginario entre Marco Polo y Kublai Kan, en el que intercambian recuerdos y deseos acerca de un mundo abstracto, responde al ámbito combinatorio hacia el que se deslizaba Calvino, en cercano parentesco con las normas oulipianas; re-escritura libre del Libro de las maravillas de Polo *, empresa que coincidía con algunas propuestas que se habían barajado en las reuniones del grupo de Queneau et compagnie, acerca de visitar y modificar ciertas obras clásicas como la Odisea u otras de Shakespeare, por ejemplo, en un juego por los pagos de la intertextualidad. Por mera asociación, se puede señalar que Borges había visitado los mismos, y parecidos andurriales * .

Marco Polo da detalles de ciudades al Gran Kan, ciudades que están en su cabeza y que responden en ocasiones a sus sueños o a sus deseos, estando al mismo tiempo ancladas en su ciudad de origen, Venecia, ya que cada cual pone algo de su ciudad en las ciudades visitadas o imaginadas, al tiempo que suponen cierto intento de fuga de las limitaciones de la ciudades vividas, de ese valle de lágrimas o, por decirlo, con las palabras del texto del infierno que está aquí; en la propia obra se expone la idea, y comentando su libro el autor decía: « he escrito en Las ciudades invisibles, que, incluso cuando una ciudad – dicho de otra manera una sociedad- parece un infierno, es preciso buscar el punto, en ella, que no es el infierno y ampliar su espacio haciéndole crecer.. , – para añadir más adelante que- se escribe para intentar sustraer un trozo de universo a la degradación general».

Venecia, lugar de origen de Polo, que va a fragmentarse y difractarse en las ciudades que imagina, lo que hace que surjan nuevas ciudades en una proliferación arborescente , disgresiva, en la que la memoria juega un papel esencial. Puede verse en Foedora metafóricamente el proyecto del conjunto de ciudades presentadas; no le faltaba razón a Umberto Eco, quien al hablar de la combinatoria de lo posible y la inconveniencia de la muerte , señalase en la duplicación señalada que el hecho de que los habitantes de tal ciudad pudiesen elaborar mentalmente otras Foedoras que se asemejasen al tiempo que fuesen completamente diferentes al modelo…que « los mundos posibles son reales en tanto que elaboraciones epistemológicas en la medida en que son inscritas -no sólo sintácticamente- en el mundo real que las produce. No son mundos paralelos, son – en tanto que proposiciones- uno en el otro y cada uno participa un poco de la realidad que le contiene [ concluyendo] que se da un juego de la combinatoria, nostálgica, de los posibles». Esto no significa que al final todos los lugares sean uno, ya que sus diferentes nombres , femeninos, indican diferencias, del mismo modo que no todas las mujeres son una.

El poderoso emperador de los tártaros Kublai Kan escucha del mismo modo que escuchamos nosotros, lectores, que coincidimos en el lugar de receptor que ocupa Kan, y en su escucha oye / oímos a Marco Polo la presentación de cincuenta y cinco ciudades de su vasto imperio, ciudades que no existían más que en la rica imaginación de Marco Polo, y que éste construía con palabras. El imperio de Kan está todavía por completar y en su atlas aparecen también « los mapas de las tierras prometidas visitadas en el pensamiento pero todavía no descubiertas o fundadas»; y las propuestas del emperador que nota la ausencia de ciertas ciudades, en especial la de origen del narrador, le empujan a presentar exigencias e invitaciones a usar el juego del ajedrez como desencadenante de otras descripciones, sumergido el emperador en una honda nostalgia por las ilusiones perdidas, por los amores fallidos, por una deseada e inalcanzable felicidad….provocando en su mente, por medio de las historias escuchadas, una amplia galaxia de mundos posibles cuyas imágenes perdurarán.

Mas dejemos que el propio Calvino se explique, y que se me perdone la extensión de la cita: « [ tras algunas reflexiones sobre el cristal y la llama, y los procedimientos lógico-geométricos-metafísicos, expone] Un símbolo , más complejo, que me ha dado las mayores posibilidades de expresar la tensión entre racionalidad geométrica y maraña de las existencias humanas, es el de la ciudad. El libro en el que creo haber dicho más cosas sigue siendo Las ciudades invisibles, porque pude concentrar en un único símbolo todas mis reflexiones, mis experiencias, mis conjeturas, y porque construí una estructura con facetas en la que cada breve texto linda con los otros en una sucesión que no implica una consecuencia o una jerarquía, sino una red dentro de la cual se pueden seguir múltiples recorridos y extraer conclusiones plurales y ramificadas

» En Las ciudades invisibles cada concepto y cada valor resulta ser doble: la exactitud también. En cierto momento Kublai Kan personifica la tendencia racionalizadora, geometrizante o algebrizante del intelecto, y reduce el conocimiento de su imperio a la combinatoria de las piezas en el tablero del ajedrez; las ciudades que Marco Polo le describe con gran abundancia de detalles se le representa con una u otra disposición de torres, alfiles, caballos, reyes, reinas, peones, en sus casillas blancas y negras. La conclusión final a que le conduce esta operación es que el objeto de sus conquistas no es sino la tesela de madera en la que se posa cada pieza: un emblema de la nada…Pero en este momento se produce un efecto teatral: Marco Polo invita al Gran Kan a observar mejor aquello que le parece la nada [ sigue una larga cita del texto en la que se narra lo señalado , luego continua]. A partir del momento en que escribí esta pagina vi claramente que mi búsqueda de la exactitud se bifurcaba en dos direcciones. Por una parte la reducción de los acontecimientos contingentes a esquemas abstractos con los que se pueden efectuar operaciones y demostrar teoremas; y por otra, el esfuerzo de las palabras por expresar con la mayor precisión posible el aspecto sensible de las cosas.

» En realidad mi escritura se ha encontrado siempre frente a dos caminos divergentes que corresponden a dos tipos distintos de conocimiento: uno que avanza por el espacio mental de una racionalidad incorpórea, donde se pueden trazar líneas que unen puntos, proyecciones, formas abstractas, vectores de fuerzas; el otro, que avanza por un espacio atestado de objetos y trata de crear un equivalente verbal de ese espacio llenando la página de palabras, en un esfuerzo de adecuación minuciosa de lo escrito a lo no escrito, a la totalidad de lo decible y de lo no decible. Son dos impulsos diferentes hacia la exactitud que nunca llegarán a la satisfacción absoluta: uno porque las lenguas naturales dicen siempre algo más de lo que dicen los lenguajes formalizados, entrañan siempre cierta cantidad de ruido que perturba la esencialidad de la información; el otro porque, al expresar la densidad y la continuidad del mundo que nos rodea, el lenguaje se muestra fragmentario, con lagunas, dice siempre algo menos respecto a la totalidad de lo experimentable.

» Entre estos dos caminos vacilo continuamente, y cuando siento que he explorado al máximo las posibilidades de uno, me lanzo al otro y viceversa…». Fin de la cita, extraida de la lección sobre la Exactitud de Seis propuestas para el próximo milenio.

En este orden de cosas las ciudades exponen una cartografía imaginaria, superponiendo tiempos y espacios en un laberinto en la que no se cesa de buscar no un punto de llegada sino una infinidad de recorridos, en sus conexiones, con una perspectiva que recurriendo a una intertextualidad con respecto a textos del pasado, se usa con el fin de señalar los posibles futuros que vendrán…lo que supone un viaje por la literatura, teñida de cierta desilusión con respecto al mundo. En ese viaje, que adopta la forma de un muestrario sui generis, se da una capacidad de modificar la visión y las perspectivas del mundo del lector, que se ve atrapado en un proceso de difracción hacia el infinito. Un viaje que nos conduce por una red de ciudades imaginarias o reales, teniendo en cuenta que las ciudades están en trance de transformarse en una sola, en una ciudad ininterrumpida en la que se pierden las diferencias que en otros tiempos caracterizaban a cada una de ellas…Esta mirada al pasado como trampolín para acercarse al futuro, si obviar el presente y los signos que suponen flechas que señalan vías de cara al porvenir, la realiza el autor / guía pertrechado con las lecturas utópicas, y muy en especial la de Charles Fourier*, « ciertamente estos últimos años, mi necesidad de representación visual de la sociedad futura ha disminuido mucho […] lo que espero es otra cosa, y debe ser buscada en los repliegues, los lados más oscuros, los numerosos efectos involuntarios que el sistema más calculado lleva en sí, sin saber que, allá más que en otro lugar tal vez , se halle la verdad. La utopía que busco es menos sólida que gaseosa: es una utopía pulverizada, corpuscular, una utopía en suspensión», y en sus lecturas de Charles Fourier ( expuestas en sus ensayos acerca de la sociedad amorosa, el ordenador de los deseos y la utopía pulviscular) destaca la presentación del francés de una sociedad acabada y basada en la armonía, visión frente a la que se alza Calvino al considerar que la utopía no puede, ni debe, responder a la propuesta de un proyecto que luego sea llevado a su realización como calco de lo propuesto, organizando un mundo cerrado al atenerse a una taxonomías rígidas, sino que es un camino que se ha de ir completando en sus diferentes pasos. El impulso hacia la felicidad es el motor de la obra, me cuesta hablar de novela, como puede verse en el apartado de las ciudades y la memoria , intención completada en las ciudades y el deseo, y ahí es en donde, a pesar de las distancias señaladas, el peso de Fourier y sus propuestas de lograr la felicidad y la armonía social, promoviendo la legitimación de los deseos, y relacionando la felicidad con la realización de la justicia, cobra su presencia motora.

Si Manguel & Guadalupi se limitan a describir veinte de las ciudades descritas en el libro ( Aglaura / Anastasia / Argia / Bauci / Bersabea / Despina / Ersilia / Eudossia / Eusapia / Fillide / Isaura / Leonia / Moriana / Ottavia / Perinzia / Tecla / Teodora / Valdrada / Zemrude / Zenobia ) , en éste , compuesto de nueve capítulos con agrupaciones intercaladas ( memoria, deseo, signos, tenues, cambios, ojos, nombre, muertos, cielo, continuas, ocultas, ) se presentan cincuenta y cinco; apunta el lector atento que Carlo Frabetti es que la quincuagésima es doblemente invisible , ya que nombrada, en cursiva, no es descrita y se pregunta ¿ por qué ha disimulado esta ciudad en los textos en cursiva…? Para responder que o bien el escritor no sabía la respuesta o sabiéndola no quiso hacerlo. Se refiere a « Lalage que es ciudad fronteriza que aun pareciendo una más es cualitativamente distintas, pertenece a otro imperio imaginario…y una ciudad que crece en ligereza es una contradicción in terminis, es la ciudad imposible. Lalage no sólo no es realizable , sino ni siquiera concebible». En fin, sin rizar más el rizo que ya alcanza el nivel de una esmerada permanente, añadiré que Lalage responde a un personaje femenino – como todos los nombres de las ciudades presentes – que representa, en la tradición griega, la concordia, la conciliación, la sociabilidad…y tal vez le resultase excesivo a Calvino presentar tal modelo de perfección…no sé.

En fin, concluiré con un par de anotaciones: por una parte, qué duda cabe de que las ciudades dan para mucho, en el caso de la literatura hay ciudades bien visibles que han tenido quien las cantase ( Barcelona Berlin, Dublín, El Cairo, Londres, Moscú, Nueva York, París, Praga, Roma, San Petersburgo, Tokyo, Venecia,…) y lugares imaginados como Macondo, Santa María, Obaba o Yoknapatawpha…, conservando su interés también , obviamente, para urbanistas, políticos, comerciantes y ciudadanos, a la vez que desde el punto de vista metafórico las relaciones que pueden establecer son amplias; así como Wittgenstein , en sus Investigaciones Filosóficas, empleaba la ciudad como metáfora para expresar los diferentes juegos de lenguaje, las ciudades de Calvino amplían las sendas interpretativas y relacionales en lo referente a los contrastes entre naturaleza y urbe, entre cielo y suelo ( cuestiones ya apuntadas desde El barón rampante), apuntando también a aspectos relacionados con la conciencia ecológica plasmada en las enumeraciones de objetos de desechos, la masificación y la pérdida de identidad de las ciudades…utopía, atopía, distopía, heterotopía, y los hilos que conducen a la psicogeografía situacionista en lucha contra el funcionalismo urbano ( « estudio de los efectos precisos que el ambiente geográfico, conscientemente ordenado o no, ejerce directamente sobre el comportamiento afectivo de los individuos») o las geografías desterritorializadas y los rizomas de Deleuze * , del mismo modo que el abanico interpretativo del libro se abre a las relaciones metanarrativas, sobre la escritura, las influencias entre emisor y receptor / lector, entre sujeto y objeto y las interrelaciones que lo uno ejerce sobre lo otro en los terrenos de la percepción, del bagaje previo del observador en sus orígenes culturales y su enciclopedia particular, etc.

En fin, la lectura, tal cual, huyendo, si se puede, de mayores vueltas y revueltas interpretativas, puede encasillarse en la narrativa de tipo borgeano ( ¿ cómo no recordar El libro de los seres imaginarios?), o, me atrevería a decir, en la onda de Las mil y una noches, por los pagos de la paradoja, de la alegoría, de la aporía y de la metáfora…Libro que recoge el espíritu del quehacer del escritor italiano, allá en donde se ve la tensión entre las palabras y las cosas, la realidad y su escritura…y un mundo ordenado que subvierte, erigiendo utopías como construcciones verbales.

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( * ) Marco Polo ( 1254-1324) de vuelta a su Italia natal dictó a un compañero de celda, en Génova, sus viajes en el año de 1298, siendo la primera vez en la historia de Occidente en la que se creaba una geografía de lo maravilloso, elaborada con detalladas descripciones de los pueblos visitados, de sus costumbres y sus industrias, de la flora, de la fauna, de los lugares y sus coordenadas, lo que aparece retrospectivamente como la primera obra de geografía de los tiempos modernos…y diciendo la verdad será catalogado por sus paisanos como pura fabulación…demasiado diferente para ser verdad.

Había partido acompañando a su padre, hombre de negocios, cuando contaba diecisiete años y acabó pasando en tierras asiáticas veinticuatro años, dedicándose al comercio. Parece ser que hizo una brillante carrera política entre los mongoles y hay documentos chinos en los que aparece su nombre con frecuencia, presentándolo como vicepresidente del Consejo de guerra y otros cargos de relevancia. De todos modos se saca en claro sobre su persona que era comerciante de textiles, avezado cazador y muy aficionado a los cuentos y leyendas, amante de maravillas e interesado en las costumbres de los pueblos. Polo estaba fascinado por el mundo de los khanes, por los mongoles y los chinos y sus costumbres, siendo escéptico en lo religioso.

Concluye Mauro Armiño el Apéndice que acompaña a la edición que uso: « Lo que puede parecer ingenuidad nos ayuda a penetrar en la mente del hombre que más ha creído soñar de la historia de la humanidad, ante la acumulación del número de maravillas como vio aquel muchacho veneciano, de diecisiete años, que partió a los confines asiáticos y fue enviado y embajador del Khan de los mongoles; aunque se lo pareciera en principio, ese mundo onírico para los hombres medievales era un mundo auténtico, real, hecho de maravillas».

( * ) El mismo Calvino confiesa en sus lecciones americanas su deuda con el autor de Ficciones, en donde el argentino muestra su estupefacción al constatar que un historiador persa del siglo XIV, Rashid-ed-Din y Coleridge, en 1816, narran el mismo sueño del emperador Kublai Kan, imaginando un palacio, erigido siguiendo las instrucciones del sueño; se puede leer, en El hacedor: « Un hombre se propone la tarea de dibujar el mundo. A lo largo de los años puebla un espacio con imágenes de provincias, de reinos, de montañas, de bahías, de naves, de peces, de habitaciones, de instrumentos , de astros, de caballos y de personas. Poco antes de morir, descubre que ese paciente laberinto de líneas traza la imagen de su cara»; y ya que hablamos de Borges y de lugares soñados , no me resisto a transcribir esta otra cita que saca a relucir Borges en su Historia Universal de la Infamia : «…En aquel Imperio, el Arte de la Cartografía logró tal perfección que el Mapa de una sola Provincia ocupaba toda una Ciudad, y el Mapa del Imperio, toda una Provincia. Con el tiempo, estos Mapas Desmesurados no satisficieron y los Colegios de Cartógrafos levantaron un Mapa del Imperio, que tenía el tamaño del Imperio y coincidía puntualmente con él. Menos Adictas al Estudio de la Cartografía, las Generaciones Siguientes entendieron que este dilatado Mapa era Inútil y no sin Impiedad lo entregaron a las Inclemencias del Sol y de los Inviernos. En los Desiertos del Oeste perduran despedazados. Ruinas del Mapa habitadas por Animales y por Mendigos; en todo el País no hay otra reliquia de las Disciplinas Geográficas ( Suárez Miranda, Viajes de Varones Prudentes, Li. IV, Cap. XIV, Lérida, 1658)».

Y hablando de laberintos, no me resisto a transcribir un poema suyo al que da tal título, Laberinto : No habrá nunca una puerta. Estás adentro / y el alcázar abarca el universo/ y no tiene ni anverso ni reverso/ni externo muro ni secreto centro. // No esperes que el rigor de tu camino/ que tercamente se bifurca en otro,/ que tercamente se bifurca en otro,/ tendrá fin. Es de hierro tu destino// como tu juez. No aguardes la embestida / del toro que es un hombre y cuya extraña/ forma plural da horror a la maraña // de interminable piedra entretejida./ No existe. Nada esperes. Ni siquiera/ en el negro crepúsculo la fiera. ( Elogio de la sombra, 1969)

( * ) Charles Fourier ( 1772- 1837) ha solido ser incluido dentro del conjunto de los utopistas, a pesar de que él descalificaba a quienes consideraba pertenecientes a las sectas de Owen o Saint-Simon, que no eran -según afirmaba- sino puro charlatanismo; trataba pues de desmarcarse de la etiqueta a pesar de lo que consideraba que todas las ciencias políticas en sus propuestas son utopías, que al final han acabado conduciendo a la sociedad a situaciones contrarias a las propuestas inicialmente.

Dos aspectos a destacar en su visión de los falansterios , como forma de organización de la sociedad propuesta, sería el mecanismo cambiante, respetando su fluidez , como proceso que se va cumpliendo paulatinamente, y la atención debida a las pasiones, cuestión que generalmente no era atendida por las doctrinas que proponían el cambio social. Su propuesta consistía en agrupar a los individuos según sus afinidades, y sus tendencias pasionales, alcanzando así la Armonía asociando a los unos con los otros: en un estado en el que las pasiones de todos fueran organizadas y combinadas. ..con el fin de huir del «laberinto de miserias y falsedades».

Suponía su postura una separación radical con los modos habituales de organización social, sin que ello supusiese una huida de la realidad. El funcionamiento que proponía era el de la sustracción, el de ir socavando los aspectos más impresentables de la representación , privilegiando el deseo de los individuos, evitando la homogeneidad estructural, en una senda que fuese una evolución en continuum en un plano de inmanencia de las atracciones pasionales… destacando la organización rizomática – aspecto subrayado por Deleuze y Guattari: «un rizoma como tronco subterráneo se distingue de las raíces y raicillas [ y , en especial] del Árbol que desarrolla la ley del Uno…»-, de una organización de líneas y flujos pasionales; poniendo el énfasis en que frente al individualismo, la sociabilidad sería una característica fundamental a fomentar como manera de formar individuos y personas con una nueva visión de los lazos sociales.

Dicho esto puede deducirse que Calvino se desmarcaba del utopista menos utopista y menos rígido de entre los así considerados, y es en dicha medida por lo que le resultaban interesantes y dignas de estudio las obras del francés.

( * ) Este concepto es uno de los más célebres de los empleados por Deleuze y Guattari; así lo definen en Mille Plateaux: « A diferencia de los árboles o de sus raíces, el rizoma conecta un punto cualquiera con otro punto cualquiera, y cada uno de sus trazos en reenvía necesariamente a trazos de la misma naturaleza, pone en juego regímenes de signos muy diferentes e incluso estados de no- signos. El rizoma no se deja devolver al Uno ni al múltiple. No está hecho de unidades, sino de dimensiones, o más bien de direcciones móviles. No tiene ni comienzo ni fin, sino siempre en medio, a través del que empuja y desborda. Constituye multiplicidades [ y la consiguiente invitación a:] « Haced rizoma y no raíz, ¡ no plantéis jamás! ¡ No sembréis, picad! ¡ No seáis uno ni múltiple, sed multiplicidades! ¡ La velocidad transforma el punto en línea! ¡ Sed rápidos, incluso sin cambiar! ¡ Haced mapas y no fotos ni dibujos!…»)»

Por el laberinto de los libros

Bellos, David. Georges Perec. Une vie dans les mots. Seuil, 1994.

Benjamin, Walter. Dirección única. Alfaguara, 1987.

Bloom, Harold. Cómo leer y por qué. Anagrama, 2000; pp. 65-67.

Borges, Jorge Luis. Prosa completa ( dos volúmenes). Bruguera, 1980.

Burguelin. Georges Perec. Seuil, 1988.

Calvino, Italo. Las cosmicómicas. Minotauro, 1967.

Calvino, Italo. Nuestros antepasados. Alianza Tres, 1977.

Calvino, Italo. La nube de smog. Bruguera, 1981.

Calvino, Italo. Si una noche de invierno un viajero. Bruguera, 1983.

Calvino, Italo. Orlando furioso narrado en prosa del poema de Ludovico Ariosto. Muchnik Editores, 1984.

Calvino, Italo. La Machine littérature, Seuil, 1984.

Calvino, Italo. Palomar. Alianza Tres, 1985.

Calvino, Italo. Bajo el sol jaguar. Tusquetes, 1989.

Calvino, Italo. Los amores difíciles. Tusquets, 1989.

Calvino, Italo. Seis propuestas para el próximo milenio. Siruela, 1989.

Calvino, Italo. El castillo de los destinos cruzados. Siruela, 1989.

Calvino, Italo. Memorias del mundo y otras cosmicómicas. Siruela, 1990.

Calvino, Italo. El sendero de los nidos de araña. Tusquets, 1990.

Calvino, Italo. El camino de San Giovanni. Tusquets, 1991.

Calvino, Italo. Por qué leer a los clásicos. Tusquets, 1992.

Calvino, Italo. La gran bonanza de las Antillas. Tusquets, 1993.

Calvino, Italo. Los libros de los otros. Correspondencia ( 1947-1981). Tusquets, 1994.

Calvino, Italo. Punto y aparte. Ensayos sobre literatura y sociedad. Tusquets, 1995.

Calvino, Italo. Tiempo cero. Minotuaro, 2002.

Calvino, Italo. Mundo escrito y mundo no escrito. Siruela, 2006.

Calvino, Italo. Las ciudades invisibles. Minotauro, 1974.

Deleuze, Gilles / Guattari, Félix. Rizoma ( Introducción). Pre-Textos, 1977.

Eco, Umberto. De los espejos y otro ensayos. Lumen, 1988.

Frabetti, Carlo. La Ciudad Rosa y Roja. Lengua de trapo, 1999 [ La ciudad inconcebible, pp. 128- 130]

Fuentes, Carlos. Italo Calvino: El lector conoce el futuro in Geografía de la novela. Alfaguara, 1993; pp. 199-205.

Internationale situationniste / 1958-69. Éditions Champ Libre, 1975.

Le Guin, Ursula K.. Contar es escuchar. Sobre la escritura, la lectura, la imaginación. Círculo de Tiza, 2018.

Le Guin, Ursula K.. Conversaciones sobre la escritura, con David Naimon. Alpha Decay, 2020.

Le Monde, Entretiens avec. 2. Littératures. La Découverte et Le Monde, 1984; pp. 31-41.

Levi, Primo. El oficio ajeno. El Aleph, 2011; La cosmogonía de Queneau

Le Magazine Littéraire n.º 398 / mai 2001: L´Oulipo la littérature comme jeu.

Le Magazine Littéraire / septembre 2012: Dossier Queneau.

Manguel, Alberto / Guadalupi. Breve guía de lugares imaginarios. Alianza, 1992.

Marco Polo. Libro de las Maravillas. Ediciones B, 1997.

Mesnard, Philippe. Primo Levi. Le passage d´un témoin . Fayard, 2011.

Penguin-Alianza. Diccionario de Literatura/ 2. Literaturas europeas, Alianza, 1982.

Riot-Sarcey, Michelle, Bouchet, Thomas et Picon, Antoine. Dictionnaire des utopies. Larousse, 2002.

Riquer, Martín de y Valverde, José María. Historia de la literatura universal. Volumen 10. Planeta, 1986.

Luciano Berio * Un re in ascolto – YouTube ( Texto de Italo Calvino )

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