Las cifras oficiales sobre la epidemia del coronavirus no son reales

Empieza a ser un clamor que los datos reales de la pandemia no son los que facilita cada día el gobierno. Hasta el diario El País así lo señala. En su análisis en que cuestiona los datos oficiales ante la evidencia de que no son ciertos, también justifica sin embargo una situación que condena a muerte a numerosos pacientes (afirma:  «la saturación de las unidades de cuidados intensivos ha provocado que cada vez sean más restrictivas con las personas que admiten. Las guías médicas establecen que se deben priorizar a las que tienen más esperanza de vida. Es algo que siempre se ha hecho así»).

Para nosotros, en cambio, hay evidencias suficientes de que esta situación es consecuencia directa de la política de recortes y privatización practicada por los últimos gobiernos (del PP pero también del PSOE). Y también el actual ‘gobierno progresista’  tiene responsabilidad al respecto: a la hora de prever y dotarse de los recursos (tests, respiradores, mascarillas, EPIs…) y de tomar las drásticas medidas que palíen la grave situación (intervención y uso de todos los recursos de las privadas, poner a las empresas al servicio de la producción de los recursos básicos…).

 

Reproducimos a continuación el artículo completo:

 

Coronavirus: Una epidemia en la que todas las cifras son una incógnita

 

Los datos que publica cada mañana el Ministerio de Sanidad son aproximaciones, pero están lejos de describir fielmente el avance del Covid-19 en España.

Cada día, a las 11.30, un informe del Ministerio de Sanidad con los datos de la noche anterior sirve de fotografía para saber cómo avanza la epidemia de Covid-19 en España. Pero no es más que una referencia. Ni los casos reflejan (ni aproximadamente) los contagios del país, que son una incógnita; ni las muertes son todas las que causa el coronavirus; ni siquiera está claro qué quiere decir el número de personas que han pasado por la UCI.

Fernando Rodríguez Artalejo, profesor de Medicina Preventiva y Salud Pública de la Universidad Autónoma de Madrid, explica que lo más fiable son las hospitalizaciones, y que eso es lo que mejor orienta a los especialistas a la hora de tomar decisiones. ¿Es posible frenar una epidemia sin tener certeza de a cuánta gente afecta ni cómo? “Hay medidas que sabemos que funcionan más allá de esas limitaciones, como el distanciamiento social, la etiqueta respiratoria y la higiene. Pero sí será importante tener cifras más precisas para saber cómo modificar las medidas que se han tomado”, responde este especialista.

En opinión de Pedro Gullón, vocal de la Sociedad Española de Epidemiología, cuanta mayor precisión haya en los datos, mejores actuaciones se pueden planificar, pero añade: “Cada cifra de las que se publican a diario nos da una foto parcial. Si hubiera alguna contradictoria, habría que preguntarse si es correcta, pero como van en la misma dirección, todas juntas nos proporcionan una imagen más o menos adecuada de la tendencia”.

Los casos

Es probablemente el dato más irreal de los que se publican. Incluso aunque fuera cierto sería, por su propia naturaleza, antiguo: entre que una persona se infecta, comienza a desarrollar síntomas, pide una prueba, se la hacen y tiene resultados, pasa por lo general más de una semana. Pero desde que la transmisión local empezó a crecer, la capacidad de hacer pruebas a todos los sospechosos se redujo, de forma que se realizan solamente a los más graves. Así, los expertos apuntan que la cifra de positivos, 117.710 el viernes, puede ser 10 veces menor que la de los infectados realmente. Un estudio del Imperial College de Londres calculaba que la cantidad de contagiados en España ha podido llegar a los siete millones, si bien los especialistas nacionales ven con escepticismo esta cifra tan elevada.

 

Las UCI

La distorsión en estos datos es doble. Por un lado, la saturación de las unidades de cuidados intensivos ha provocado que cada vez sean más restrictivas con las personas que admiten. Las guías médicas establecen que se deben priorizar a las que tienen más esperanza de vida. Es algo que siempre se ha hecho así. Los enfermos de Covid-19 que llegan a la UCI requieren respiración artificial, un método muy invasivo y agresivo que no está recomendado para las personas más frágiles. Pero ahora hay ocasiones en el que el colapso no permite ingresar a quienes en otras circunstancias sí lo harían. Por otro lado, la forma de reportar de cada comunidad autónoma es distinta. Mientras que algunas envían el número de pacientes que han pasado por ellas desde el inicio de la crisis, otras reportan una foto diaria con cuántos hay en ese momento, es decir, restan las altas y las muertes. Así, la cifra que cada día da Sanidad es una mezcla heterogénea de ambas.

 

Las muertes

Aunque a priori debería ser el número más sólido, tampoco representa el total de fallecidos por la enfermedad. El hecho de que no se diagnostique a muchas personas hace que mueran en sus casas o en residencias de ancianos sin ser contados oficialmente como víctimas del coronavirus. De hecho, otra incógnita es saber cuántos mayores han fallecido en estos centros, que probablemente se cuentan por miles.

El Instituto de Salud Carlos III ha publicado en sus últimos informes de Vigilancia de los excesos de mortalidad por todas las causas un aumento de las muertes superior a las que se deben solamente al coronavirus. Como ha explicado a este periódico su directora, Raquel Yotti, esto se puede deber a varias causas, como que los sistemas estén tan colapsados que los enfermos no puedan ser atendidos, o ni siquiera vayan a urgencias, y fallezcan. También a un infradiagnóstico de Covid-19, es decir que esté muriendo gente por culpa del virus que no se esté registrando.

 

Las pruebas

El Gobierno insiste en que se realizan entre 15.000 y 20.000 pruebas diarias. Pero no está muy claro desde cuándo, ni cuántas se han hecho en total. Tampoco se sabe un dato que otros países sí han publicado: cuántos test han dado positivo y cuántos, negativo. El pasado 22 de marzo, Sanidad anunció que se habían realizado hasta entonces de 355.000 test. Esta misma semana, el ministro, Salvador Illa, ha repetido el número: “Se han hecho como mínimo 355.000 test”. Esto se suma a la confusión generada con las pruebas rápidas. Sanidad lleva dos semanas anunciándolas como inminentes, pero no consta que se estén usando todavía de forma masiva. En resumen: la opinión pública no tiene ni idea de cuántas pruebas se han hecho en España. Y, por sus declaraciones, tampoco está claro que la tenga el propio ministro.

 

Sanitarios

El número de sanitarios apartados del trabajo por estar infectados o ser casos sospechosos es otra incógnita. De vez en cuando, Sanidad informa del número de trabajadores de la salud que han dado positivo desde que empezó la crisis. La última fue el pasado martes: casi 12.300. Pero nunca se han hecho públicas cifras de los que esperan las pruebas o su resultado. Tampoco de cuántos se han reincorporado al servicio tras superar la enfermedad.

 

Fuente

 

 

NOTICIAS ANTICAPITALISTAS