Las aventuras bélicas de un Santos y un Almirante. El salto estratégico del comando sur en Colombia

Esta reunión complementa anteriores versiones de encuentros similares realizados en el país, que han entronizado en el régimen colombiano la nueva doctrina contrainsurgente del comando sur para la región, denominada “enfoque interagencial” y que en Colombia se plasma en la doctrina de la “acción integral y la recuperación militar y social de los territorios”.

Durante la instalación del evento, el Mindefensa colombiano Santos invitó a exportar la experiencia colombiana en la lucha contra el terrorismo y anunció “el salto estratégico”, que según el ministro, “busca llevar a las Farc al punto de no retorno”.

La novedad de la alocución ministerial, aparte del salto, es que por fin el ejército dejará de echar solo plomo de manera indiscriminada y de ahora en adelante se combinará la acción militar con la intervención social, en zonas donde la guerrilla, según el ministro, “aún tienen capacidad de delinquir”.

Para defender su gestión y la política de la “seguridad democrática” del régimen, a la que denominó como la “ más ambiciosa y estructurada estrategia de seguridad”, Santos se apoyó en las sabias palabras de Albert Einstein sobre la crisis y el cambio: “La crisis es la mejor bendición que puede sucederle a personas y países, porque la crisis trae progresos. La creatividad nace de la angustia como el día nace de la noche oscura”. Usando las palabras de Alberto, el ministro, sin darse cuenta, reconocía el carácter dialéctico del conflicto político, social y armado colombiano.

Seguidamente el ministro se salió de la filosofía y la física para volver con la vieja síntesis mitomaniaca y victimista de la oligarquía colombiana de los últimos 42 años: “Colombia ha tenido que luchar en las últimas décadas contra una perversa combinación de formas de violencia: Grupos terroristas, como las FARC y el ELN; grupos ilegales de autodefensa, y organizaciones del narcotráfico… Hoy podemos decir que estamos dando vuelta a la página del terror y la inseguridad, y que Colombia recupera día a día la tranquilidad que demandan sus propios ciudadanos y, por supuesto, los inversionistas nacionales y extranjeros”.

Durante la intervención inaugural, el ministro Santos redujo todos los problemas de la realidad colombiana a un problema de seguridad y terrorismo, pues simplemente erradicando a los “actores generadores de violencia” otro gallo cantaría. El ministro reconoció que se han cometido errores en la lucha contra las guerrillas, como matar campesinos y hacerlos pasar en los noticieros como guerrilleros, asesinar sindicalistas en Arauca o violar niñas en el Valle del río Cimitarra, pero, según él “la administración Obama quiere dar especial énfasis al tema de los derechos humanos, y nosotros también. Si algo hemos recalcado en estos años es que ningún ejército puede ser verdaderamente victorioso si no cuenta con la legitimidad que da el obrar dentro del marco de la ley y la constitución, y respetando siempre los derechos humanos”. De esto queda claro que en Colombia la vigencia de los derechos humanos está en manos de Obama, vaya soberanía y vaya principios y valores propios.

El tono triunfal de las palabras del ministro correspondía con la importancia de los invitados, todos asesores en exportación de guerras, torturas y represión y el mismísimo comandante del comando sur, James Stavidris:” Sea la oportunidad, Almirante, para agradecerle, de todo corazón, su respaldo eficaz y su compromiso con nuestra lucha conjunta contra el terrorismo y el narcotráfico, durante el tiempo que ha estado al frente del Comando Sur, y desearle el mayor de los éxitos en el importante reto que asumirá al frente de la OTAN. Allí (en Afganistán, nota del autor) estarán también las tropas de Colombia, aportando su experiencia a los ejércitos de las mayores democracias del mundo”.

Para poder asesorar bien a otros regímenes víctimas del terrorismo internacional, el aplicado ministro ha estado leyendo los clásicos de la guerra y se ha actualizado con lo último de la literatura bélica, contrainsurgente y represiva: “Estudiamos las obras más recientes sobre el tema, como "Aprendiendo a tomar sopa con cuchillo", del coronel John Nagl, y "La Utilidad de la Fuerza", del general Rupert Smith.Y acometimos, por supuesto, una revisión profunda del nuevo manual de contrainsurgencia del general David Petraeus.Con todos estos elementos de análisis, internos y externos, diseñamos y pusimos en marcha la Política de Consolidación de la Seguridad Democrática”. Ya decíamos que tantas violaciones a los derechos humanos y al DIH no podían ser solo el resultado de la creatividad militar criolla.

Las siguientes son las líneas estratégicas expuestas por el ministro para dar el salto y salir de la noche oscura:

“Primero, hemos identificado las zonas principales donde la guerrilla aún tiene una capacidad militar creíble, para desarrollar en ellas una campaña militar masiva y sostenida, recogiendo medios y hombres de varios puntos del país y concentrándolos allí hasta desarticular la mayor cantidad posible de su capacidad militar”. Todo mundo conoce la cobertura territorial de los bloques de las Farc y la ubicación de sus retaguardias estratégicas, lo nuevo sería que la intervención militar se realizará bajo criterios de operaciones conjuntas y coordinadas, activando nuevos comandos conjuntos o fuerzas de tarea conjunta, con los resultados nefastos sobre la población civil ya observados en el sur del país, a este salto lo podriamos denominar Plan Patriota pa`todo el mundo-

“Segundo, alinearemos esto con el trabajo de inteligencia de modo que localicemos y golpeemos también los objetivos de alto valor que allí se encuentren”. Estos es, más redes de informantes y dinero público gastado en comprar deserciones, manos cortadas e informaciones, que en la mayoría de los casos afectan a activistas civiles por la justicia, la paz, los derechos humanos y el desarrollo.

“Tercero, seguiremos con el tema de la judicialización, trabajando en coordinación con la Fiscalía”. El ministro reconoce aquí que el gobierno usa a la fiscalía para judicializar y perseguir a opositores y dirigentes sociales, “esto con el fin de lograr la captura y condena de los miembros activos de las organizaciones terroristas, y de sus milicias y grupos de apoyo”, como lo aseveró.

“Cuarto: En muchas de estas zonas coincide el elemento del narcotráfico por lo que mantendremos el esfuerzo antinarcóticos, con aspersión o erradicación manual”. Más de la misma política fracasada de las fumigaciones, más glifosato como práctica de guerra, más desplazamientos, más crisis alimentaria en el campo, y en últimas, más cultivos de coca, mientras no haya una alternativa real.

“Quinto, se hará un esfuerzo de contención en las fronteras”. Esto es el libreto gringo de la tensión fronteriza como elemento desestabilizador de los procesos progresistas en Venezuela y Ecuador.

“Sexto, se continuará el trabajo de recuperación social de los territorios que antes vivían sometidos al imperio de los terroristas”. Santos explicó que este trabajo de acción integral del Estado llevará los servicios básicos necesarios para el desarrollo de las comunidades. Esta recuperación social no existe. Lo que vemos en las regiones es más violaciones a los derechos humanos, más fumigaciones, más pobreza y más desplazamientos forzados.

La eventual re-reelección de Uribe y la aplicación de estas líneas estratégicas sin duda representan un salto hacia un escenario de más guerra, más impunidad y menos derechos. Colombia poco a poco se hunde en la oscura noche del colonialismo militar, en el caos mafioso y en la posibilidad de extenderle la guerra a sus vecinos.

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