Las alianzas de los Poncio Pilatos en las elecciones panameñas

Nada de lo que vemos en la sucia politiquería panameña puede sorprendernos. La realidad de la partidocracia panameña supera la imaginación más osada. La alianza que en estos momentos se debate, Martinelli-Varela, de Cambio Democrático y el Partido Panameñista, respectivamente, no constituye ninguna novedad, ni motivo de escándalo como está señalando la alianza oficialista. La mentira, el insulto, el irrespeto, la incoherencia, la corrupción, la compra y venta de votos y espacios políticos son antivalores consustanciales de este tipo de campañas.

Ninguna de las alianzas puede alzarse y presentarse como la facción moral, coherente y responsable. La realidad de los hechos NO puede ser tapada a punta de publicidad y fogosas arengas de partidos y candidatos. La mentira, auque se repita mil veces, no llega nunca a constituirse en verdad.

El oficialismo de hoy, fue la “oposición” de ayer; la “oposición” de hoy, fue el oficialismo de ayer. Los “huesos viejos” están en cada una de las alianzas. Eso lo sabemos todos los panameños.

El país y su gente están peor después de cada gestión gubernamental. En el ocaso del gobierno PRD, son muchos los panameños desempleados; hay un innegable y evidente aumento en la corrupción y de la inseguridad ciudadana. La rebatiña que se forma al final de cada mandato equivale a una tragedia nacional que dilapida enormes recursos y riquezas, muchas de ellas, del patrimonio público, que deja en la calle, con hambre y frió a la Nación panameña.

Como colofón de muerte, al final del desastre de cada gestión gubernamental, tenemos que sufrir las costosas y vergonzosas campañas electorales que caminan pisoteando, irrespetando, e insultando la inteligencia de la gente. El pueblo, convertido en masa electoral, se baja de su dignidad y sigue pasivamente como ganado al matadero electoral, sabiendo que estamos ante una sucia campaña electorera, meticulosamente estructurada, por la partidocracia para impedir la participación libre, soberana y conciente del pueblo.

La repartición del pastel político y económico de las grandes riquezas nacionales constituye el motivo principal de las diferentes alianzas y candidatos. Los cargos a elección, nada tienen de “popular”. ¿A caso, por el simple hecho de que los panameños podamos votar cada cinco años, tenemos democracia? ¿A caso no son las cúpulas de los partidos, que nada tienen que ver con los intereses y las necesidades de las comunidades, las que determinan minuciosamente, los mecanismos y los hilos conductores del poder y de la repartición de las riquezas?

El sistema electoral panameño está enteramente dominado y manipulado por la partidocracia o dictadura de partidos. Conglomerados de fuertes intereses económicos dominan la política y las agendas de los partidos. Los partidos políticos son los que dominan e imponen los mecanismos elitistas del antidemocratico, antipopular y antinacional sistema electoral panameño. Todo está hecho a la medida de sus intereses y su visión mercantilista de la politiquería.

Los intereses de la Nación y del pueblo de Panamá sólo tienen cabida en los papeles, los discursos y las mentirosas campañas de los mentirosos candidatos politiqueros. La realidad nos demuestra, cotidianamente, que lo que vale para los politiqueros es el negocio, sin importar el daño al pueblo y la destrucción que sus ambiciones causan en la Nación panameña.

Las elecciones de Panamá son el calvario que nos conduce hacia la crucifixión. Son muchos los Poncio Pilatos que abundan en la politiquería panameña. El tumulto que participa en la farsa electoral salta emotivamente al vaivén del canto de sirena de las alianzas electoreras.

&nbsp &nbsp &nbsp “Al ver Pilatos que todo era inútil y que, al contrario, se estaba formando un tumulto, pidió agua y se lavó las manos cara a la gente, diciendo:

&nbsp &nbsp &nbsp -Soy inocente de esta sangre. ¡Allá ustedes!

&nbsp &nbsp &nbsp El pueblo entero contestó:

&nbsp &nbsp &nbsp -¡Nosotros y nuestros hijos respondemos de su sangre!

&nbsp &nbsp &nbsp Entonces le soltó a Barrabás; y a Jesús, después de mandarlo a azotar, lo entregó para que lo crucificaran.” Mateo 27, 24-26

El pueblo de Panamá está siendo azotado constantemente en su dignidad y en sus derechos. Cada paso hacia la crucifixión va cargado de irrespeto, insulto y muchas, muchas estupideces.

Héctor Endara Hill

Colectivo Panamá Profundo

http://www.panamaprofundo.org/boletin/palabra/las-alianzas-de-los-poncio-pilatos.htm

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