La voz de una indigène de la République

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Por Iñaki Urdanibia

Con una visión a mi modo de ver enfurecidamente racialista ( no franquearé la línea calificándolo de racista, aunque la verdad…) Houria Bouteldja, en su Les Blancs, les Juifs et nous. Vers une politique de l´amour révolutionnaire ( La fabrique, 2106) embiste con tino contra la hipocresía que intenta embellecer las tropelías cometidas por los colonialistas, intentando repartir responsabilidades, diluirlas culpando a otros, para seguir manteniéndose a flote; partiendo para ello, la autora, de la idea de que en una sociedad racista todos estamos atravesados, e influidos de uno u otro modo, por el racismo. Antes de nada sí quisiera hacer hincapié en un asunto que ya desde el propio título llama la atención ( sin obviar los diferentes usos y costumbres lingüísticos que la ensayista aclara, o intenta hacerlo: « las palabras. Hay sus palabras y las nuestras. Las nuestras tienen virtudes mágicas. Nos deshipnotizan y nos liberan de herencias envenenadas, “indígena”, “blanco”, “raza social”, “campo político blanco”, colonieidad del poder”, “potencia indígena”, “ mayoría descolonial” >> ) la mezcla el color de la piel , con pertenencias religiosas y con aspectos geográficos. ( + ).

El libro arranca y se mantiene como una verdadera furia que muestra un potente empeño en desvelar las falacias y las bellas palabras con que se edulcoran las sucias realidades del sistema imperante, y sus acólitos, incluidos los de pretendida izquierda. La autora, cuyos padres argelinos inmigraron en los años sesenta a Francia, es una de las promotoras del Parti des Indigènes de la République y eso se deja notar. Ya desde las primeras páginas se puede observar la reivindicación de la utilización del término de raza, ya que según mantiene Bouteldja, sobre tal eje se sustenta el poder del Estado y del gran capital; así las cosas , ella se sumerge en el escenario planteado y lo hace con valor y potencia, yendo de los más dominantes a los más dominados en una escala descendente o ascendente según se mire hacia la liberación o hacia la opresión: blancos, judíos, mujeres indígenas, indígenas en general y la unión en torno a la liberación trabajando por lograr un nosotros en el que impere la unión de los diferentes, el nosotros del amor revolucionario.

Así como digo, la obra se inaugura con fuerza y los dardos son lanzados con puntería e indudable impulso. Al primero que le alcanza la crítica implacable es a Jean-Paul Sartre, quien tras haber escrito el tajante prólogo a la obra de Franz Fanon, defendió las posturas del estado de Israel, lo que le valió la descalificación de la viuda del político y psiquiatra nombrado, y le vale igualmente la crítica de la autora del ensayo, ya que tras un poscionamiento claro con los de abajo, el filósofo francés dio un viraje hacia posiciones más templadas, apoyando la sucursal occidental blanca en el Oriente medio, que desdecían la anterior postura.

Establece Bouteldja un futuro de fusión entre diferentes, cuyo único, y esencial, nexo de unión será la alianza entre el antirracismo político y las franjas radicalizadas del movimiento social, presentándola como la salida cabal al impasse de dominación ( blanca) actual; eso sí, con ciertos resabios religiosos ( Allahou akbar! ).

Las valoraciones geopolíticas y la económica capitalista se entrelazan y la dominación de los blancos y su sistema inmunitario hace que sus proclamados valores parezcan universales ( humanismo, derechos humanos, tolerancia y el monopolio de la ética …y las consiguientes huellas en el vestir, comportarse, etc.), sirviéndoles así de parapeto o defensa ante otras culturas y costumbres que según su escala de valores quedan reducidos, sus seguidores, a meros gnomos. No cabe duda de que el departamento de marketing de Occidente funciona como una máquina bien engrasada: los más contrarios al racismo son ellos, quienes más se oponen al antisemitismo por supuesto, los más opuestos al colonialismo, los más sensibles al desarrollo , los más implicados en causas humanitarias, los más feministas…aunque no hace falta profundizar mucho en la historia para desvelar las falaces falacias-necesaria redundancia- que ocultan tales proclamas. En la defensa de tales supuestos valores crearon la raza blanca que debía defenderse ante las amenazas de los esclavos de todos los colores, o incluso, de ciertos blancos como los proletarios y demás clases dispuestas a batirse el cobre. La búsqueda de fuerzas que puedan oponerse a la sacrosanta defensa del statu quo, ha de centrarse en los parados, los campesinos, los desclasados, las minorías regionales, que resultan ser los sectores más sacrificados de Europa, sin olvidar a los defensores de la revolución o de distintas luchas emancipadoras, sin ignorar que la misión cardinal de la socialdemocracia-como izquierda oficializada- reside en «. enterrar el socialismo para salvar el capitalismo…», y viene a suponer la defensa de los intereses de la clase media blanca y con la panoplia del voto útil arrastran, una y otra vez, a algunos marginados-con tal de defender los valores republicanos y frenar al Front National– a votar, si bien a tal domesticación siempre escapan algunas fracciones de la radicalidad: unos, por la derecha, posicionándose en posiciones netamente fascistas y xenófobas, otros, girando su mirada hacia los márgenes…En tal camino sus planteamientos toman apoyo en Jean Genet, James Baldwin, Aimé Césaire, o Malcom X, persiguiendo un denominador común que luche contra la guerra y el caos.

Tras ese repaso a los blancos, le toca el turno a los judíos. La relación que estos últimos establecen con los blancos, tratando de fundirse en la blanquidad e intentar cumplir los cánones de la modernidad occidental; aspecto que se traduce en el seno de la propia comunidad judía-nada digamos en la tierra de Israel- en las radicales diferencias que se establecen entre occidentales y orientales, siendo estos últimos minusvalorados y marginados; ese constante mimetismo se ha traducido en la conversión en el bastión de defensa de los valores occidentales frente a los árabes, al mismo tiempo que les ha alejado de sus vecinos con los que compartían el origen común, el de Abraham. Esta operación ha venido confirmada por el sionismo que ha servido para que los occidentales – autores de la persecución y posterior genocidio- se hayan podido deshacer de ellos, llevándoles a abandonar las identidades judías multiseculares, a despreciar el yiddish y el árabe, volcándose de lleno en la identidad sionista, que no es más que el nombre de la capitulación, y organizando la amalgama de que los judíos son sionistas como si entre ambas cosas se diese el signo de igualdad. En este terreno resultan de gran interés las páginas que dedica a resaltar los lazos establecidos entre árabes, o procedentes de tales pagos, y los judíos cuando estos eran perseguidos por el gobierno de Vichy sus guías germanos. ..Ayuda- debida a los lazos casi familiares entre los unos y los otros que no marcaban las diferencias ( cosa que se desató con locura en Occidente)- que se ha tratado de borrar por los plumíferos de turno para avivar oposiciones entre los hermanos de sangre…tachando a los indígenas como antisemitas de pro, mientras que por lo visto la Shoah no fue obra de los antisemitas europeos, dirigidos por el führer, sino crimen de los malvados árabes…Operación descarada de diluir las responsabilidades, salpicarlas a otros, asentando con ello el atraco, a mano armada, en Palestina y la represión de los indígenas en Europa. De este modo, se ha erigido el tan cacareado pacto republicano « que funda la nación francesa en beneficio de los blancos europeos y cristianos…» , condenando a los judíos a trasladar tales diferencias a su propio seno ( entre europeos y orientales) y sumirlos en una binaridad inestable entre Occidente y el tercer mundo, entre la blanquidad y la desconolonidad, entre el sionismo y el anti-sionismo….suponiendo todo ello, reitera Bouteldja, « la pérdida de amigos históricos» , lanzando la propuesta de unirse los unos y los otros con el fin de salir del gueto.

A continuación dedica el ensayo unas páginas a las mujeres indígenas y a las lecciones que se dan desde el feminismo occidental , que parece olvidar el sexismo que se da en su propia sociedad ( DSK y el cierre de filas en torno a él y a otros agresores de la élite francesa). Pareciendo que solo es preocupante el machismo de la banlieue y sus víctimas las sumisas mujeres que se pliegan a la exaltada virilidad de los bravos muchachos. Las lecciones que se imparten desde fuera, y los mimetismos que provoca no promete una salida satisfactoria, pues como decía el otro la liberación de…será obra de ellos mismos, “no podemos ser libres mientras que nuestros hombres son oprimidos” y afirmando el «lugar entre los suyos, y en la voluntad colectiva de supervivencia y resistencia», sin esperar, ni confiar, en posibles soluciones propugnadas desde el exterior.; es lo que algunas mujeres africanas han calificado como négofeminismo, al distinguir entre el enemigo principal y otros; sin dejar de subrayar que en la medida que más se insulta a los hombres indígenas, más se frustrarán como efecto del patriarcado blanco y racista…que dejó su huella en el imaginario de los países colonizados, al ser educados en la falaz idea de que los verdaderos hombres, los blancos, iban a invadir e imponer mientras sus mujeres quedaban a la espera, cual resignadas Penélopes, al cuidado de los hijos ( esquema imitado por el ISIS, en el que los combatientes van a la lucha, mientras ellas ponen en pie un modelo familiar mitificado). Así cobra importancia primordial escapar de las imitaciones llevando a cabo una labor de orfebrería…« Con el fin de resistir a la dominación blanca, canalizarla, neutralizar la violencia contra nosotros para orientarla hacia un proyecto de liberación común ».

La persistente estrategia colonialista y post de convertir a los colonizados y a sus herederos en no-seres, en bárbaros, ha conseguido convertir a éstos, al menos en gran medida, en perdedores hasta el punto de hacer que la falsa conciencia por parte de algunos inmigrantes de haber alcanzado el santo Graal( la democracia, los derechos humanos, la libertad, la fraternidad, la laicidad…todo en uno y de golpe), para al final hallarse con «la explotación, la injusticia. el pasado colonial, los crímenes policiales, las humillaciones, el desprecio, el desarraigo, el racismo, las angustias identitarias, la nostalgia e idealización del país…», enfrentados a un dilema permanente entre permanecer y sufrir la humillación o volver a sus países, lanzándose al vacío; convirtiendo además a algunos de ellos en cómplices de las ideas racistas dominantes ( no podemos acoger toda la miseria del mundo que decía el socialista Michel Rocard). La tarea ha de centrarse en la resistencia a las ideas dominantes, y engañosas, del racismo.

Houria Bouteldja pone fecha al inicio de la conciencia indígena, en la marcha por la igualdad y contra el racismo celebrada en 1993, entonces-según su opinión- se dio un nuevo fenómeno que puede dotar a la izquierda y al futuro de cierta esperanza, al poseer este cuerpo indígena unas potencialidades nuevas; esto sucedía al tiempo que la izquierda socialista se prestaba a negociar su radical conversión, con todas sus armas y bagajes, al liberalismo…así se abría esa prometedora novedad que anunciaba un nuevo sujeto de la emancipación o al menos uno de sus componentes más subversivos en la lucha contra el neoliberalismo, con una vena anti-estatal y anti-imperialista. El retrato-robot de la Francia eterna pasaba a la historia ( aunque verdad es que siguen existiendo los Finkielkraut, los Soral et alii) y quienes habían sufrido desde tiempos remotos la imposición colonialista, y habían padecido en sus propias carnes el desencanto ante los valores una y otra vez proclamados, tenían mayor capacidad para solidarizarse con el tercer mundo y con las minorías maltratadas de uno u otro signo…La tarea: recuperar la dignidad, y para ello rechazar el blanco( y el potencial Hitler) que cada cual lleva dentro, ya que la blanquidad no es cuestión de genética sino de poder. La dignidad y el amor revolucionario son las dos alas para emprender la tarea de universalizar la humanidad más allá de blancos y negros, etc.

Al final estas alas van ligadas a la reivindicación de la humildad que puede producir el cambio de las jerarquías occidentales establecidas al situar a los humanos sin jerarquía, todos a la misma altura , lejos del odio de unos hacia otros…humanos que solo tienen por encima un ser superior…Allahou akbar ! ¿ Dios como garante? Y ahí, en esa especie de garantía atribuida al Ser Único y Omnipotente, como la jerarquía válida frente a las consagradas entre blancos y negros, entre hombre y mujer, entre hombres y animales…a mi modo de ver la propuesta resulta abusiva ya que cualquier emancipación ha de levantarse en un plano de inmanencia , en el más acá, y no en la nebulosa de una trascendencia situada en el más allá ( aunque esta trascendencia se situe en el plano inmanente de las relaciones humanas, como forma de lazo de unión entre diferentes e iguales: los humanos). Este ser -según la autora- vendría a ser la sola diferencia, la única superioridad, haciendo que la igualdad reine entre los humanos como si hermanos fueran. Esta propuesta , la verdad, es que suena como hueca, a pesar de sus pretendidas pretensiones libertarias.

Concluiré señalando que si Gramsci y sus palabras sirven de inspiración a Houria Bouteldja: « el viejo mundo se muere . El nuevo tarda en aparecer y es en ese claroscuco cuando surgen los monstruos», esta debería completarse, retocándola, otra recomendación del dirigente comunista italiano: « pesimismo de la razón, optimismo de la voluntad », pues la indígena de quien he leído el fulgurante libro muestra un optimismo tanto de la razón como de la voluntad.

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( + ) El empleo de ciertas palabras cruje a mi modo de ver: así dar un alcance más allá de lo filológico al semitismo me parece que es caer en la trampa del racismo que elevó tal categoría al nivel de las denominadas razas , lo mismo sucede a mi modo de ver con respecto al uso que se hace del término judío, ampliando su sentido más allá de las creencias, o ritos, religiosos( aunque estas pudiesen limitarse a la celebración de cuatro fiestas al año, del mismo modo que hay cristianos de bautizos, bodas y funerales)…El empleo de toda la parafernalia de distinción de los humanos en base a supuestas razas me parece absolutamente indigno y hasta demencial , aunque el loable empeño sea luchar contra el racismo dominante-el de los blancos y sus apadrinados judíos-; es como luchar contra , usando las mismas armas de quien se pretende combatir; la sombra del black power como repuesto al white power propuesto por Malcom X, resuena ( como éste resonaba, en calco, de un cierto marxismo, y la propuesta del proletariado como sujeto emancipador, liberando a la humanidad entera, frente al sujeto burgués, o ciertas posturas feministas –pienso en Lidia Falcón- que sugerían un dominio femenino frente al poder masculino patriarcal). Mantengo esto a pesar del empeño de Bouteldja por añadir al término raza, la palabra social, como si esta última limpiase cualquier contenido criticable., y su propuesta esencial que reside en avanzar hacia una política del amor revolucionario. [ Un pequeño intento de aclaración: si se habla de orígenes semitas la cosa resulta francamente delirante ya que nadie en su sano juicio podrá mantener que los denominados judíos de la actualidad tienen sus orígenes geográficos en Judea, menos todavía que proceden en línea directa, árbol genealógico mediante, de David. ¿ En qué sentido tienen tal procedencia quienes se han convertido a tal religión: tanto en la masiva conversión de los jázaros, decretada por la conversión del emperador, como las oleada de conversiones masivas en las orillas del Mediterráneo, como con documentación y acierto demuestra Sholomo Sand ? ].

No cabe duda de que un cierto tono tajante y radical, roza la provocación en el antirracismo político de la autora, lo que puede conducir a la tergiversación de las complejas ideas expuestas en el furioso libro, que muestra con claridad meridiana el mecanismo del colonialismo que desplaza su comportamiento desde el exterior al propio interior del estado-nación, creando extranjeros en la propia metrópoli y toda una peña de servicios para controlar a los extranjeros:. Asistentes sociales, trabajadores sociales de diferente pelaje, controles del paro, sistemas de protección infantil, personal de salud, psiquiatras, etc., etc., etc.

Que conste, que estas líneas aclaratorias, no indican , de ninguna de las maneras, que servidor una sus voz a la de una cohorte de inquisidores que han criticado a la autora de antisemita, de racista, de salvaje, de misógina, o…de cien mil lindezas más. Insultos propios de quienes no leyendo el libro se unen a la señal de salida dada por algunos medios de comunicación de postín…Cualquier que lea con cierta atención el libro se convencerá de que tales adjetivos no corresponden a Boutledja, y que de haber hay una denuncia inequívoca del colonialismo sionista, a la vez que una constante llamada a la reconciliación de los árabes y judíos

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