La violencia machista sigue: ¡Ni un día de tregua a este gobierno!

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Por Laura Requena

A este gobierno, cada vez más cercado por los escándalos de corrupción de políticos del PP y empresarios afines, que gustan celebrar sus negocios con “un volquete de putas”, le importa muy poco la vida de las mujeres trabajadoras.

No hay semana en que no haya que lamentar una nueva víctima. Los sucesivos gobiernos del PPSOE no hicieron casi nada en estos años para que cambiase esa situación. Tampoco los “Ayuntamientos del cambio” tienen entre sus prioridades un plan integral contra la violencia machista, sino pagar “religiosamente” la deuda. Aunque luego lleven a cabo algunos cambios cosméticos que en nada cambian nuestra vida, como es el caso del Ayuntamiento de Carmena que instalará “semáforos gay friendly”, por la celebración del Orgullo Gay mundial en la capital

No podemos quedarnos sentadas esperando el prometido pacto contra la violencia machista, en el que no tenemos ninguna confianza. Solo con la lucha y la movilización podremos arrancarles el presupuesto y las medidas necesarias para frenar las muchas formas de violencia que cotidianamente sufrimos las mujeres.

Lecciones de una revolución que acaudilló a las mujeres en su lucha

Cuando se cumplen cien años de la Revolución Rusa, es necesario sacar las lecciones necesarias de aquella revolución obrera y popular triunfante, en lo que dice respeto a la cuestión de la mujer.

En febrero de 1917, fueron las mujeres como sector más oprimido y explotado, concretamente las obreras textiles de la ciudad de Petrogrado, quienes iniciaron las movilizaciones espontáneas que lograron derrocar al Zar. El partido bolchevique, que dirigió la revolución en octubre de ese año, supo ganar a las mujeres trabajadoras a la causa del socialismo. Para ello llevaba años dando la batalla para agruparlas en torno a las organizaciones de clase y no a las organizaciones feministas burguesas.

Además de la plena incorporación de las mujeres a la producción social en igualdad de condiciones, donde las mujeres como parte de la clase trabajadora, pasaron a tener en sus manos el control sobre la producción y la distribución, el joven gobierno soviético se planteó la socialización completa de las tareas domésticas y de cuidados, y que estas fuesen asumidas por el Estado obrero, para lograr la igualdad real.

Debemos seguir organizándonos en nuestro barrio, sindicato, centro de trabajo o estudio, enfrentando en ellos el machismo, para que nuestras reivindicaciones y el combate a la violencia machista, sean asumidas por toda la clase obrera y la juventud.

Organismos unitarios de lucha como son las Marchas de la Dignidad, tienen que seguir integrando en su programa las demandas y reivindicaciones específicas de las mujeres trabajadoras, desde un programa de ruptura con este régimen y con este sistema económico que nos oprime y nos explota cada día.

¡La violencia machista sigue: ¡Ni un día de tregua a este gobierno!

 

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