La vida y el universo del anarquista Octavio Alberola (Cast/Cat)

Publicidad

Xavier Montanyà

Octavio Alberola es el hilo rojo que une y da sentido a la continuidad de las luchas libertarias de la República y la guerra, con la lucha antifranquista, las revueltas y la acción armada de los años setenta, hasta los nuevos reformulamientos del anarquismo en un mundo globalizado. El relato y la reflexión sobre su vida y sus tiempos que nos presenta el libro del escritor y dibujante argentino Agustín Comotto permite, con el uso hábil de dos voces que encarnan dos generaciones, un análisis en perspectiva de los hechos. Es la voz de un protagonista que vivió momentos históricos, tragedias personales y colectivas, un activista que conoció a grandes actores de la historia como García Oliver y Cipriano Mera, Federica Montseny, Fidel Castro y el Che Guevara, Daniel Cohn-Bendit, Regis Debray o Giangiacomo Feltrinelli.

Además, el libro nos sumerge en las contradicciones y las dudas, las certezas y el compromiso ético con las ideas y la sociedad que siempre han guiado la vida de Alberola como en una permanente reformulación de la idea anarquista y el sentido de la lucha social, sin olvidar lo que significa vivir individualmente, también, según las ideas anarquistas. Además del activista, descubrimos también un personaje atento y con curiosidad por el mundo de la cultura y el pensamiento. Era muy amigo de Agustín García Calvo y polemizó con Noam Chomsky, entre otros. Sus intereses intelectuales van desde la física cuántica y la teoría de la relatividad, hasta el arte, la música, la historia, el cine, la ingeniería y la arquitectura.

La revolución no es para satisfacer una venganza sino para dar un ejemplo

Hijo de José Alberola, maestro racionalista, discípulo de Ferrer y Guardia que, durante la guerra, fue miembro del Consejo de Aragón, Octavio conoció el exilio a la edad de once años. En México, siendo muy joven, se integró en grupos anarquistas mexicanos y del exilio republicano. Una primera acción, en protesta por la muerte de Quico Sabaté, en 1960, le hizo conocer por dentro las terribles prisiones mexicanas y el ambiente de liberación que compartía con los jóvenes cubanos, latinoamericanos y los hijos del exilio republicano, fundamentaron un compromiso de acción para toda la vida.

El uso de la violencia y sus límites es uno de los muchos temas de reflexión interesantes que aporta el libro. Ya su padre se había opuesto en Aragón a la violencia gratuita de los más radicales de la Columna Durruti. Su lección era muy clara: «La revolución no es para satisfacer una venganza sino para dar un ejemplo». Años más tarde, Octavio, con los jóvenes libertarios que reactivaron la lucha armada contra Franco en los sesenta, desde el DI (Defensa Interior) o el Grupo Primero de Mayo, tendría muy claro su rechazo a la violencia contra las personas, excepto en el caso de Franco, a quien intentarían matar varias veces. El resto de acciones – hicieron muchas- tenía que ser para hacer ruido, para alertar al mundo, para crear el clima de protesta internacional, mediática y de solidaridad que se merecían los presos y el pueblo reprimido por la dictadura militar.

Un viaje por el tiempo y las ideas

Hay una reflexión de Agustín Comotto que impregna el espíritu de este libro: «Cuando Octavio habla, produce una extraña fascinación, mezcla de conciencia ética y conciencia del bienestar, en la que el oyente se sumerge y se deja llevar. Todo se comprende porque él te lleva. Y se produce un silencio compartido por todos, mágico. Es el silencio natural del que escucha y viaja por el tiempo y las ideas».

Esta sensación hija de las palabras del protagonista y el silencio de los que lo escuchan se transmite, también, en toda su profundidad, en la lectura del libro. Es uno de los valores del texto, gran mérito del autor. Está, también, la fluidez, el interés, el equilibrio entre narración de acción y de reflexión, entre el relato del hecho histórico en primera persona y la contextualización. O entre la vida cotidiana del protagonista y su trayectoria de activista incansable, siempre movido por una especial combinación de teoría y praxis, de responsabilidad ética por la revolución social y la libertad, hasta hacer de esto el motor y la razón esencial de su vida de anarquista en lucha y revuelta permanente.

Comotto consigue tejer un buen relato que va más allá de los hechos y los episodios biográficos e históricos, muchos de ellos interesantes para profundizar en la época y en la lucha teórica y de acción de los libertarios hijos de la guerra civil y el exilio que, a su vez, actuaron en sintonía con los más importantes movimientos radicales internacionales de sus tiempos. El autor elabora un relato a dos voces que, lejos de mitificar el personaje, lo humaniza, muestra contradicciones y dudas, certezas y silencios. Así lo acerca a generaciones más jóvenes, haciendo quizás también más comprensible para ellos, las razones y las dificultades de las luchas libertarias y antifascistas de ayer. O el concepto de vida que significa la anarquía.

Una vida clandestina, una historia de acción permanente

Alberola se relacionó con los revolucionarios cubanos cuando se entrenaban en México. Conoció a Fidel, al Che, a Raúl y colaboró en actos y acciones de apoyo a su lucha. Desgraciadamente, cuando éstos ya estaban en el poder, quiso ir a Cuba para solicitar la ayuda que se habían prometido los unos a los otros, pero Fidel no le concedió el visado. Cuba ya seguía las directrices comunistas y se alejaba, así, del intento de los anarquistas españoles de relanzar la lucha de acción contra Franco.

Éste y otros episodios, los viajes clandestinos del protagonista por Europa y España, sus contactos con figuras clandestinas de la lucha dibujan muy bien el panorama de los años sesenta, incluido el estallido de mayo del 68, en que los anarquistas españoles jugaron su papel. Alberola y sus compañeros estaban en contacto con los hermanos Cohn-Bendit y otros grupos antiautoritarios de la universidad. «Para nosotros, los anarquistas, el Mayo del 68 fue una reactualització de la rebelión ácrata, que poco tiene que ver con los situacionistas. Hoy es bonito hablar de ellos y atribuirles una influencia decisiva…», piensa Alberola, que nunca ha creído que el situacionismo fuera uno de los motores de aquella revuelta.

La historia clandestina de Alberola en los sesenta es trepidante. Un complejo trayecto por un laberinto de policías, servicios secretos, infiltrados, delatores y trampas. Con aciertos y errores. Es como un recorrido de reportaje, desde dentro del movimiento libertario histórico de la posguerra hasta las corrientes más innovadoras y radicales, como los provos holandeses o la Angry Brigade, entre otros. La reactivación de la lucha en el interior de la Península, los primeros intentos de atentado contra Franco, numerosas acciones simbólicas contra intereses españoles en el interior y por Europa, detenciones y ejecuciones de compañeros como Granado y Delgado (1963), una vida de riesgo y precariedad, con la férrea oposición frontal y traidora del aparato organizativo de la CNT- FAI, encabezado por el tándem Federica Montseny-Germinal Esgleas.

Es un viaje del pasado al presente, a través de la gran complejidad de una vida difícil, arriesgada, pero vivida con energía y optimismo, con curiosidad y reflexión sobre la acción, la revolución y la solidaridad colectiva. En este trayecto vital, no faltaron episodios de sacrificio personal. El abandono de una vida cómoda y bien remunerada de ingeniero en México, la separación de la familia, la pareja y los hijos, el dolor por los compañeros represaliados, ejecutados, o el asesinato terrible de su padre.

El 1 de mayo de 1967, se halla el cuerpo muerto de José Alberola, torturado y colgado en su apartamento de Ciudad de México. Tiene 72 años. Es un intelectual, un hombre pacífico, una figura histórica de la FAI, maestro racionalista y profesor de literatura.

Los sicarios eran supuestamente un comando fascista o parapolicial, que actuaba en venganza por las actividades del hijo, entonces miembro destacado del Grupo Primero de Mayo. Conviene subrayar para los lectores de hoy, que Alberola y su grupo demostraron siempre, en todas sus acciones, un respeto escrupuloso por la vida humana. A pesar de esto, según los diarios franquistas más infiltrados por la Brigada Político-Social, como por ejemplo el ABC, el «terrorista» Alberola era el enemigo público número 1 del franquismo.

Codo con codo con García Oliver y Cipriano Mera

La buena sintonía que dos importantes figuras históricas como Joan García Oliver y Cipriano Mera tuvieron con Octavio Alberola es un detalle importante. La conexión que existió entre los tres y la confianza y colaboración entre ellos fueron uno de los motores para crear el DI (Defensa Interior) y relanzar una lucha de acción renovada, impulsada por las nuevas generaciones. Entre otras cosas, esto demuestra que en el anarquismo de acción no se había roto el hilo rojo, a pesar de los desastres de la guerra, la represión y el exilio. En «El eco de los pasos», el estricto García Oliver, hablando del exilio y de los hombres de acción, hace de Alberola y sus compañeros una descripción muy elogiosa. Y también muy sabia sobre lo que les acabaría sucediendo por la oposición del inmovilismo del aparato organizativo:

«… Las minorías de la nueva juventud estaban condenadas por la incomprensión de los mayores de treinta años. Pero daba gusto verlos encararse con los viejos que pretendían ser los depositarios de todas las verdades. Poseían la sana irreverencia de los pájaros que emprenden su primer vuelo hasta más allá de los límites en que deben de vivir con sus congéneres (…) la presencia de aquellos jóvenes como Octavio Alberola, Floreal Ocaña, Floreal Rojas y otros, era causa de indignación para la mayoría. A mí y a otros viejos –como ellos decían- me producía gran satisfacción su irreverente conducta, que me recordaba los tiempos de mi juventud, cuando ante la estupefacción de nuestros beatos, que confundían la edad con la fidelidad a las ideas, afirmaba yo la conveniencia de afeitar las barbas a nuestros venerables santones, los Proudhon, Bakunin, Kropotkin (…) para reconocer su papel de pioneros y la necesidad que sus enseñanzas fueran puestas al día».

En «El peso de las estrellas» de Agustín Comotto hay buenos retratos de los protagonistas de la historia, de García Oliver y Mera, Esgleas y Montseny, o Liber Forti, y también de la generación joven de Salvador Gurruchari, Luis Andrés Edo, Joaquin Delgado, Stuart Christie, o los anarquistas italianos y británicos que colaboraban con ellos.

Entre los hechos históricos más desconocidos para el gran público, cabe destacar, entre otros, el secuestro del consejero eclesiástico de la embajada de España en el Vaticano, monseñor Marcos Ussía, en Roma, en 1966, para exigir la libertad de todos los presos políticos. O el secuestro en 1974 en París de Baltasar Suárez, director del Banco de Bilbao, después de la ejecución de Puig Antich, para denunciar aquel crimen legal y pedir la liberación de sus compañeros presos: José Luís Pons Llobet y Oriol Solé Sugranyes, entre otros.

Alberola pasó cinco meses en prisión y unos años de destierro en Bélgica, donde fue detenido en 1968 con su compañera Ariane Gransac, cuando preparaban el secuestro del delegado de Franco en la CEE, Alberto Ullastres. Después del 1975, al volver a París, se puso a trabajar en lo que pudo, estudió Cine e Historia, con el maestro Marc Ferro, escribió libros y no dejó nunca, hasta hoy, de participar en actos anarquistas españoles y europeos al lado siempre de los más jóvenes y activos, como él nunca ha dejado de serlo.

La lucha por la memoria y la justicia histórica

El 1998 se constituyó el Grupo pro-revisión del proceso de Francisco Granado y Joaquín Delgado, ejecutados el año 1963 al garrote vil, en la cárcel de Carabanchel. En el documental de ARTE «Granado y Delgado. Un crimen legal»(L.Gomá, X.Montanyà,1996), que TVE y TV3 se negaron a producir, habíamos investigado, reconstruido los hechos y presentado públicamente los dos verdaderos autores de los atentados por los cuales se les condenó.

Un tiempo después de la emisión en Francia del documental en el 1996 -en España tardaría un año más en emitirse y de madrugada-, los familiares de los dos jóvenes libertarios presentaron un recurso al Tribunal Supremo que lo denegó. Sin embargo, el Tribunal Constitucional aprobó el año 2004 el recurso de amparo de las familias, anulando la negativa del Supremo e instándolo a proseguir la instrucción. A pesar de que, finalmente, no se consiguió, el caso podría haber seguido en instancias europeas pero los familiares, cansados, decidieron no continuar. Este es el caso que más lejos ha llegado en la demanda de justicia y reparación de la memoria de dos asesinatos legales del franquismo.

El Grupo encabezado por Octavio Alberola estuvo muy activo en aquellos años, haciendo cartas, conferencias y actos reivindicativos por todo el estado. Después, prosiguió la batalla pidiendo la anulación de todas las sentencias franquistas. En la época de Zapatero, en el 2007, el Congreso aprobó la llamada Ley de Memoria Histórica, insuficiente, porque no contemplaba la anulación de las sentencias, y establecía una injusta e inexplicable discriminación cronológica entre víctimas de la dictadura, dejando fuera de la norma a una parte importante de los afectados: las víctimas de antes del 1 de enero del 1968, y los que hayan militado en grupos armados.

Octavio Alberola, incansable y tenaz, no ha parado de protestar por esta injusticia.

Quiero acabar el artículo, como hace Agustín Comotto en el libro, reproduciendo la carta que Alberola escribió a Pedro Sánchez, después de que éste rindiera homenaje a

Sr. Pedro Sánchez

Presidente del Gobierno

Por ser uno de los españoles que atravesaron a pie los Pirineos en 1939, para refugiarse en Francia, me he sentido concernido por su homenaje a Manuel Azaña y Antonio Machado. Esas dos personas que también “se vieron obligadas a abandonar España” y tuvieron que morir -como muchas otras- en el exilio.

Yo tenía entonces once años y ahora tengo noventa y uno, y desde 2007, tras promulgarse la Ley de Memoria Histórica, no he cesado de denunciar la inexplicable cobardía de una Ley que, pretendiendo hacer justicia a las victimas de la represión franquista, no anula las sentencias pronunciadas por los tribunales franquistas, y, además, comete la infamia -en su artículo 10- de dividirlas en dos categorías -según la fecha de su ejecución- sin justificación ni explicación alguna.

No le sorprenderá pues que vuelva a pedirle ponga fin a esa cobardía y a esa infamia. No solo porque hacerlo hoy por Decreto es posible sino también porque sería verdaderamente vergonzoso no hacerlo tras pedir “perdón” a los exiliados por no haberlo hecho España “mucho antes”.

Es verdad que “el exilio es abominable siempre”; pero fue aún más abominable la represión franquista. Por ello es una infamia mantener, en esa Ley, un artículo que establece una discriminación entre las personas que, por luchar por las libertades democráticas que hoy todo el mundo pretende defender, el franquismo les arrebató la vida.

Precisamente porque “es tarde, muy tarde”, no se debe esperar más …

25 de Febrero de 2019

Octavio Alberola

https://www.vilaweb.cat/noticies/octavio-alberola-joc-de-miralls/

IMAGEN DE PORTADA: Alberola a Mèxic el 1958 en un acte contra la dictadura de Batista a Cuba.


La vida i l’univers de l’anarquista Octavio Alberola

‘El peso de las estrellas’ (Rayo Verde) d’Agustín Comotto aprofundeix en la lluita llibertària del segle XX a partir de la vida, les reflexions i els ideals d’un dels anarquistes més combatius del nostre temps

Octavio Alberola és el fil roig que lliga i dóna sentit a la continuïtat de les lluites llibertàries de la República i la guerra amb la lluita antifranquista, les revoltes i l’acció armada dels anys setanta i fins als nous reformulaments de l’anarquisme en un món mundialitzat. El relat i la reflexió sobre la seva vida i el seu temps que ens presenta el llibre de l’escriptor i dibuixant argentí Agustín Comotto permet, amb l’ús hàbil de dues veus que encarnen dues generacions, una anàlisi en perspectiva dels fets. És la veu d’un protagonista que va viure moments històrics, tragèdies personals i col·lectives, un activista que va conèixer grans actors de la història com ara Garcia i Oliver i Cipriano Mera, Frederica Montseny, Fidel Castro i el Che Guevara, Daniel Cohn-Bendit, Regis Debray o Giangiacomo Feltrinelli.

A més, el llibre ens submergeix en les contradiccions i els dubtes, les certeses i el compromís ètic amb les idees i la societat que sempre han guiat la vida d’Alberola com en una reformulació permanent de la idea anarquista i el sentit de la lluita social, sense oblidar què significa viure individualment, també, segons les idees anarquistes. A banda l’activista, descobrim també un personatge atent i amb curiositat per tot el món de la cultura i el pensament. Era molt amic d’Agustín García Calvo i ha polemitzat amb Noam Chomsky, entre més. Els seus interessos intel·lectuals van de la física quàntica i la teoria de la relativitat fins a l’art, la música, la història, el cinema, l’enginyeria i l’arquitectura.

Totes les mobilitzacions contra la sentència

Vols rebre al teu correu totes les reaccions a la sentència i les mobilitzacions que es vagin convocant. Apunta’t aquí.

Octavio Alberola i Ariane Gransac.

La revolució no és per a satisfer una venjança sinó per a donar un exemple

Fill de José Alberola, mestre racionalista, deixeble de Ferrer i Guàrdia que, durant la guerra, va ser membre del Consell d’Aragó, Octavio va conèixer l’exili a l’edat d’onze anys. A Mèxic, de ben jove, es va integrar en grups anarquistes mexicans i de l’exili republicà. Una primera acció –en protesta per la mort de Quico Sabaté, l’any 1960–, haver conegut per dins les terribles presons mexicanes i l’ambient d’alliberament que compartia amb els joves cubans, llatinoamericans i els fills de l’exili republicà van fonamentar un compromís d’acció per a tota la vida.

L’ús de la violència i quins en són els límits és un dels molts temes de reflexió interessants que aporta el llibre. Ja el seu pare a l’Aragó s’havia oposat a la violència gratuïta dels més radicals de la Columna Durruti. La seva lliçó era molt clara: ‘La revolució no és per a satisfer una venjança, sinó per a donar un exemple.’ Anys més tard, Octavio, amb els joves llibertaris que havien reactivat la lluita armada contra Franco als anys seixanta, al DI (Defensa Interior) o al Grupo Primero de Mayo, tindria molt clar el seu rebuig a la violència contra les persones, llevat de Franco, a qui intentarien matar unes quantes vegades. La resta d’accions –i en van fer moltes– havien de fer soroll, alertar al món i crear el clima de protesta internacional, mediàtica i de solidaritat que es mereixien els empresonats i el poble reprimit per la dictadura militar.

Fotomuntatge de propaganda del Grupo Primero de Mayo.

Un viatge pel temps i les idees

Hi ha una reflexió d’Agustín Comotto que impregna l’esperit d’aquest llibre: «Quan Octavio parla produeix una estranya fascinació, barreja de consciència ètica i consciència del benestar, en la qual l’oient se submergeix i es deixa portar. Tot es comprèn perquè ell et porta. I es produeix un silenci compartit per tots, màgic. És el silenci natural de qui escolta i viatja pel temps i les idees.»

Aquesta sensació filla de les paraules del protagonista i el silenci dels qui l’escolten es transmet, també, en tota la seva profunditat, en la lectura del llibre. És un dels valors del text, un gran mèrit de l’autor. Hi ha, també, la fluïdesa, l’interès, l’equilibri entre la narració de l’acció i de la reflexió, entre el relat del fet històric en primera persona i la contextualització. O entre la vida quotidiana del protagonista i la seva trajectòria d’activista incansable, sempre mogut per una combinació especial de teoria i praxi, de responsabilitat ètica envers la revolució social i la llibertat, fins a fer-ne el motor i la raó essencial de la seva vida d’anarquista en lluita i revolta permanent.

Comotto aconsegueix de teixir un bon relat que va més enllà dels fets i els episodis biogràfics i històrics, molts dels quals interessants per a aprofundir en l’època i la lluita teòrica i d’acció dels llibertaris fills de la guerra civil i l’exili que, a la vegada, van actuar en sintonia amb els moviments radicals internacionals més importants del moment. L’autor elabora un relat a dues veus que, ben lluny de mitificar el personatge, l’humanitza, en mostra contradiccions i dubtes, certeses i silencis. Així l’acosta a generacions més joves i els fa potser també més entenedores les raons i les dificultats de les lluites llibertàries i antifeixistes d’ahir. O bé, també, el concepte de vida que significa l’anarquia.

Protesta a París l’any 1963.

Una vida clandestina, una història d’acció permanent

Alberola es va relacionar amb els revolucionaris cubans quan s’entrenaven a Mèxic. Va conèixer Fidel, el Che, Raúl i va col·laborar en actes i accions de suport a la seva lluita. Malauradament, quan ja eren al poder, va voler anar a Cuba a sol·licitar l’ajuda que s’havien promès els uns als altres, però Fidel no li va concedir el visat. Cuba ja seguia les directrius comunistes i s’allunyava, així, de l’intent dels anarquistes espanyols de rellançar la lluita d’acció contra Franco.

Aquest i més episodis, els viatges clandestins del protagonista per Europa i Espanya, els seus contactes amb figures clandestines de la lluita dibuixen molt bé el panorama dels anys seixanta, inclòs l’esclat del Maig del 68, en què els anarquistes espanyols van desenvolupar el seu paper. Alberola i els seus companys estaven en contacte amb els germans Cohn-Bendit i més grups antiautoritaris de la universitat. ‘Per nosaltres, els anarquistes, el Maig del 68 va ser una reactualització de la rebel·lió àcrata, que té poc a veure amb els situacionistes. Avui és bonic parlar d’ells i atribuir-los una influència decisiva…’, pensa Alberola, que mai no ha cregut que el situacionisme fos un dels motors d’aquella revolta.

La història clandestina d’Alberola als anys seixanta és trepidant. Un trajecte complex per un laberint de policies, serveis secrets, infiltrats, delators i paranys. Amb encerts i errors. És com un recorregut de reportatge, de dins del moviment llibertari històric de la postguerra fins als corrents més innovadors i radicals, com els provo holandesos o l’Angry Brigade, entre més. La reactivació de la lluita a l’interior de la península, els primers intents d’atemptat contra Franco, nombroses accions simbòliques contra interessos espanyols a l’interior i a Europa, detencions i execucions de companys com ara Granados i Delgado (1963), una vida de risc i precarietat, amb la fèrria oposició frontal i traïdora de l’aparell organitzatiu de la CNT-FAI, encapçalat pel tàndem Frederica Montseny-Germinal Esgleas.

És un viatge del passat al present, mitjançant la gran complexitat d’una vida difícil, arriscada, però viscuda amb energia i optimisme, amb curiositat i reflexió sobre l’acció, la revolució i la solidaritat col·lectiva. En aquest trajecte vital no hi van faltar episodis de sacrifici personal. L’abandó d’una vida còmoda i ben remunerada d’enginyer a Mèxic, la separació de la família, la parella i els fills, el dolor pels companys represaliats, executats o l’assassinat terrible del seu pare.

El primer de maig de 1967 es troba el cos mort de José Alberola, torturat i penjat en el seu apartament de la Ciutat de Mèxic. Té 72 anys. És un intel·lectual, un home pacífic, una figura històrica de la FAI, mestre racionalista i professor de literatura.

Els sicaris eren suposadament un escamot feixista o parapolicíac, en venjança per les activitats del fill, aleshores membre destacat del Grupo Primero de Mayo. Cal subratllar per als lectors d’avui que Alberola i el seu grup van demostrar sempre, en totes les seves accions, un respecte escrupolós per a la vida humana. Malgrat això, segons els diaris franquistes més infiltrats per la Brigada Político Social, com ara l’ABC, el ‘terrorista’ Alberola era l’enemic públic número u del franquisme.

Octavio Alberola i Ariane Gransac en una entrevista clandestina per la BBC el 1972.

Braç a braç amb Garcia i Oliver i Cipriano Mera

La bona sintonia que dues importants figures històriques com Joan Garcia i Oliver i Cipriano Mera van tenir amb Octavio Alberola és un detall important. La connexió que va existir entre els tres i la confiança i col·laboració entre ells van ser un dels motors per a crear el DI (Defensa Interior) i rellançar una lluita d’acció renovada, impulsada per les noves generacions. Entre més, això demostra que en l’anarquisme d’acció no s’havia trencat el fil roig, malgrat els desastres de la guerra, la repressió i l’exili. A El eco de los pasos, l’estricte Garcia i Oliver, parlant de l’exili i els homes d’acció, fa d’Alberola i els seus companys una descripció ben elogiosa. I també molt sàvia sobre què els acabaria passant per l’oposició de l’immobilisme de l’aparell organitzatiu:

«… Les minories de la nova joventut estaven condemnades per la incomprensió dels més grans de trenta anys. Però donava gust veure’ls encarar-se amb els vells que pretenien ser els dipositaris de totes les veritats. Posseïen la sana irreverència dels ocells que emprenen el seu primer vol fins més enllà dels límits en què han de viure amb els seus congèneres (…) la presència d’aquells joves com Octavio Alberola, Floreal Ocaña, Floreal Rojas i més, era causa d’indignació per la majoria. A mi i a més vells –com ells deien– em produïa gran satisfacció la seva conducta irreverent, que em recordava els temps de la meva joventut, quan davant l’estupefacció dels nostres beats, que confonien l’edat amb la fidelitat a les idees, afirmava jo la conveniència d’afaitar les barbes als nostres venerables santons, els Proudhon, Bakunin, Kropotkin (…) per reconèixer el seu paper de pioners i la necessitat que les seves ensenyances fossin posades al dia.»

Titulars del segrest de monsenyor Ussia.

El peso de les estrelles, d’Agustín Comotto, hi ha bons retrats dels protagonistes de la història, de Garcia i Oliver i Mera, Esgleas i Montseny, Liber Forti, també de la generació jove dels Salvador Gurruchari, Luis Andrés Edo, Joaquin Delgado, Stuart Christie, i dels anarquistes italians i britànics que hi col·laboraven.

Dels fets històrics més desconeguts pel gran públic, cal destacar, entre més, el segrest del conseller eclesiàstic de l’ambaixada d’Espanya al Vaticà, monsenyor Marcos Ussía, a Roma (1966), per exigir la llibertat de tots els presos polítics. També el segrest a París de Baltasar Suárez (1974), director del Banc de Bilbao, després de l’execució de Puig Antich, per denunciar aquell crim legal i demanar l’alliberament dels seus companys presos: Josep Lluís Pons Llobet i Oriol Solé Sugranyes, entre més.

Alberola va passar un mes a la presó i uns quants anys de desterrament a Bèlgica, on va ser detingut l’any 1968 amb la seva companya Ariane Gransac, quan preparaven el segrest del delegat de Franco a la CEE, Alberto Ullastres. Després del 1975, en tornar a París, va posar-se a treballar de què va poder, va estudiar Cinema i Història amb el mestre Marc Ferro, va escriure llibres i no deixà mai, fins avui, de participar en actes i esdeveniments anarquistes espanyols i europeus al costat sempre dels més joves i actius, com ell no ha deixat de ser-ne mai.

Entrevista en el documentari ‘Granados i Delgado. Un crim legal’.

La lluita per la memòria i la justícia històriques

El 1998 es va constituir el Grup Pro-revisió del Procés de Francisco Granado i Joaquín Delgado, executats el 1963 al garrot vil a Carabanchel. Val a dir que vam investigar i reconstruir els fets i finalment vam presentar públicament els dos autors verdaders dels atemptats pels quals havien estat condemnats en el documentari d’ARTE Granados i Delgado. Un crim legal (L. Gomá, X. Montanyà, 1993), que TVE i TV3 es van negar a produir.

Un quant temps després d’haver estat emès el 1996 a l’estat francès –a Espanya trigaria un any a emetre’s de matinada–, els familiars dels dos joves llibertaris van presentar un recurs al Tribunal Suprem i el va denegar. No obstant això, el Tribunal Constitucional va aprovar el 2004 el recurs d’empara de les famílies, va anul·lar la negativa del Suprem i va instar-lo a prosseguir la instrucció. Malgrat que finalment no es va aconseguir, el cas podria haver seguit en instàncies europees, però els familiars, cansats, van decidir de no continuar. Aquest és el cas que més lluny ha arribat en la demanda de justícia i reparació de la memòria de dos assassinats legals del franquisme.

El grup encapçalat per Octavio Alberola va estar molt actiu aquells anys, escrivint cartes, conferències i actes reivindicatius per tot l’estat espanyol. Després va prosseguir la batalla demanant l’anul·lació de totes les sentències franquistes. A l’època de Zapatero, el 2007, el Congrés va aprovar l’anomenada Llei de Memòria Històrica, insuficient, perquè no preveia l’anul·lació de les sentències i establia una discriminació cronològica, injusta i inexplicable, entre víctimes de la dictadura que deixava fora de la norma una part important dels afectats: les víctimes d’abans del primer de gener del 1968 i tothom qui havia militat en grups armats.

Octavio Alberola, en un acte públic sobre el documentari ‘Granados i Delgado’.

Octavio Alberola, incansable i tenaç, no ha parat de protestar per aquesta injustícia.

Vull acabar l’article com Agustín Comotto al llibre, reproduint la carta que Alberola va escriure a Pedro Sánchez quan va retre homenatge als exiliats republicans al sud de l’estat francès.

«Sr. Pedro Sánchez, president del govern,

Perquè sóc un dels espanyols que van travessar a peu els Pirineus el 1939 per refugiar-se a França, m’he sentit concernit pel seu homenatge a Manuel Azaña i Antonio Machado. Aquestes dues persones que també ‘es van veure obligades a abandonar Espanya’ i van haver-se de morir –com tantes més– a l’exili.

Jo tenia llavors onze anys i ara en tinc noranta-un, i d’ençà del 2007, després d’haver-se promulgat la Llei de Memòria Històrica, no he parat de denunciar la covardia inexplicable d’una llei que, pretenent fer justícia a les víctimes de la repressió franquista, no anul·la les sentències pronunciades pels tribunals franquistes, i, a més, comet la infàmia –en l’article 10– de dividir-les en dues categories –segons la data de l’execució– sense justificació ni cap explicació.

No el sorprendrà, doncs, que torni a demanar-li que posi fi a aquesta covardia i a aquesta infàmia. No sols perquè fer-ho avui per decret és possible sinó també perquè seria veritablement vergonyós no fer-ho després d’haver demanat ‘perdó’ als exiliats perquè Espanya no ho ha fet ‘molt abans’.

És veritat que ‘l’exili és abominable sempre’; però encara va ser més abominable la repressió franquista. Per això és una infàmia de mantenir, en aquesta llei, un article que estableix una discriminació entre les persones que, perquè van lluitar per les llibertats democràtiques que avui tothom pretén de defensar, el franquisme els va arrabassar la vida.

Precisament perquè ‘és tard, molt tard’, no s’ha d’esperar més…

Octavio Alberola, 25 de febrer de 2019.»

https://www.vilaweb.cat/noticies/octavio-alberola-joc-de-miralls/

IMAGEN DE PORTADA: Alberola a Mèxic el 1958 en un acte contra la dictadura de Batista a Cuba.

También podría gustarte

This website uses cookies to improve your experience. We'll assume you're ok with this, but you can opt-out if you wish. Accept Read More