La verdad del gato, y los secretos de los ratones.

 

No son pocos los que afirman…” a la vuelta de la esquina está la verdad”. La misma observada de diferentes ángulos, interpretada de muchísimas formas, adquiere un lenguaje metafórico, adaptable a circunstancias que no son tan circunstanciales. Entonces no nos debería sorprender que la verdad absoluta solo se encuentra en lo cognoscitivo de quien defiende una idea, de quien intenta justificar el fin, sin percatarse que los medios no hayan sido los adecuados, traspolando a un segundo plano la esencia, e ignorando las consecuencias.

Sin embuirme en definiciones filosóficas, sociológicas o psicológicas, cada hombre, y porqué no cada mujer también, debiera conocer más sobre lo que nos está negado por naturaleza y cuando hago alusión, por naturaleza, incluyo a aquellos que por naturaleza nos hacen compañía y defienden su verdad al influir, y hasta decidir , el destino de otros.

 Los que lamentablemente actúan así, son minorías pero muy poderosos; hoy por hoy la mayoría, que involucra al campesino, obrero,  técnico, ingeniero y hasta al intelectual se dejan llevar por lo que defino… Momentos de la verdad. Esto no es más que decir lo que otros desean oír, en el día, hora, lugar adecuados, y en complemento maquillar su actuar; hacen un  poquito de todo y al final no hacen nada, contracciones entre lo dicho y lo hecho.

Por eso la mayoría no creen ya en expresiones retocadas, levantándose sobre esas supuestas “verdades” y a una sola voz, dejan caer su lenguaje articulado afirmando, aquí está la verdad consensuada con la mayoría, y en momentos de la verdad, esa es la que importa. 

Mire a su alrededor, deténgase un momento, y vuelva a mirar, identifique la verdad consensuada en su hogar, en su familia. Qué tal si lo pone en práctica con un amigo, pero también con aquel que no lo observa tan afectivamente, le aseguro que su verdad será más abarcadora si permite que otros la enriquezcan. Sea el punto de partida.

Para que en medio de la campiña, o el desierto, usted pueda calmar su sed, imprescindible encontrar la fuente desde donde fluye el agua del riachuelo.

Dese el lujo que la verdad nazca de su interior, permita que así como otros calman la sed en distintos sitios, por donde se desliza el cristalino cause del riachuelo en su recorrido hacia el río, y luego al mar; en cada trayecto de su verdad otros la esperan para asimilarla o no y dejarle las suyas.

Un gran secreto compartido, donde se edificaría el hombre nuevo, no solo del futuro, sino también del presente. Urge que el ahora sea una gran verdad consensuada con la mayoría, pues el futuro va de la mano con el presente.

Respire, y cuando lo vuelva hacer, el primer aire inhalado es pasado, el que realiza en el acto es presente, y el que hará en unos segundos es futuro.

Los momentos de la verdad están, antes de llegar a la esquina, pero la verdad consensuada la tienes en frente, en el mismo instante que alzamos la voz y protagonizamos ese derecho legado por la “pacha mama” de expresarnos siempre con la verdad.      

 

 

 

 

 

 

 

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