La transformación metamorfósica de la clase obrera

¿La crisis económica es tan importante como nos dicen?

No vemos la crisis en el sistema capitalista, ni en la economía capitalista, ni en los valores morales capitalistas. Las masas obreras trabajan hasta la extenuación (China, India, Brasil, etc.), para defender el sistema. No quieren saber nada de comunismo ni de socialismo. Los puntuales focos de lucha, de aquí o de allí, que se suceden en el mundo, no tienen consistencia de clase.

Los capitalistas lo saben: Todo lo que se puede arreglar con dinero es barato.

La crisis la vemos en la conciencia del hombre. Este sigue confiando en el sistema capitalista, desea ser como los ricos, un hombre rico. Desea consumir, cuanto más mejor. Aborrece el trabajo hasta odiarlo. El hombre tiene una relación de odio amor con el capitalismo. Aborrece y odia sus excesos pero desea locamente el dinero.

El obrero, con conciencia de clase, tiene una relación de odio dispuesto a morir por acabar con el sistema capitalista. ¿pero está dispuesto, o quizás, la pregunta deba hacerse: está preparado y en condiciones psicológicas para reducir el elevado consumo (utilización de coches privados hasta en los desplazamientos más cortos; enormes casas o apartamentos, cuando no tiene dos, la de recreo y la habitual, ropas calzados, de paseo, de arreglo, de deportes, de viaje, comidas y manjares de fiesta todos los días del año, etc.), en gran abundancia.

Todo se supedita a la diabólica rueda del consumo, de la locura de la riqueza, de la fantasía del momento. La huida permanente buscando el máximo beneficio, el máximo placer, el máximo protagonismo, la máxima salud, la juventud permanente, la máxima belleza, la máxima longevidad . . . ,

Corre en una alocada búsqueda de todo lo que crea seres inservibles.

La monstruosa brutalidad objetiva y subjetiva de las relaciones de los seres humanos entre sí y con su entorno, la Naturaleza, ha descompuesto la propia esencia del ser humano hasta transformarlo en su propio contrario, es decir en una especie dañina para sí, como hombre. Ha dejado de ser un hombre para sí, transformándose en un hombre contra sí. Como ser humano pensante y racional. No razona porque no dispone de tiempo para ello. No piensa, porque cuando lo hace se le hiela la sangre al contemplar lo que hace. Siempre corre. Siempre huye. Siempre tiene cosas pendientes de hacer. Igual que los niños, dice que él no lo ha hecho.

17/03/2009

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