La trama de los bebés robados más allá de Inés Madrigal

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Inés Madrigal, la primera mujer que consiguió llevar su caso de bebés robados a juicio, fue dada en adopción voluntariamente por su madre, según ella misma comunicó hace unos días. Gracias a un laboratorio americano había encontrado a su familia: cuatro hermanos biológicos con sus respectivos hijos. Sus hermanos le contaron que su madre, ya fallecida, se había quedado embarazada estando soltera y decidió darla en adopción.

El hecho de que Inés Madrigal, según el testimonio familiar, no haya sido “robada” ha provocado una serie de artículos periodísticos y reacciones en las redes sociales que ponen en duda la trama de los bebés robados. Sin embargo, existen cientos de testimonios a lo largo y ancho del Estado que describen un mismo modus operandi en maternidades públicas y privadas. Las madres han repetido la misma historia en puntos alejados de la geografía española: se les comunicaba la muerte repentina del bebé, que aparentaba buena salud y después realizaba un súbito entierro. En otros casos, en centros donde se ocultaba a las madres solteras embarazadas, recibían todo tipo de presiones o coacciones para entregar al bebé.

Según el último informe del Ministerio de Justicia, desde 2011 hasta julio de 2018 se han iniciado2.104 diligencias de investigación, aunque solo se han judicializado 522. El resto se han archivado por falta de pruebas, muerte de los implicados o prescripción de los delitos. La mayoría de los casos registrados suceden en la Comunidad de Madrid (343), también en Andalucía, Canarias, Comunidad Valenciana, Catalunya, País Vasco, Galicia y Aragón.

El caso de Madrigal llevó ante la la Audiencia Provincial de Madrid al doctor Eduardo Vela, quien falseó la documentación de su adopción. Para este doctor, director de la clínica San Ramón, trabajó como asistente social la monja sor María Gómez Valbuena, quien falleció en 2013 días después de declarar ante el juez por la detención ilegal y falsedad documental por el presunto robo de unas gemelas. La Audiencia Provincial de Madrid consideró a Vela culpable de detención ilegal, suposición de parto y falsedad documental, aunque le absolvió por la prescripción del delito en 1969. La sentencia fue recurrida al Tribunal Supremo, que todavía no se ha pronunciado sobre la cuestión.

Después de que Madrigal haya comunicado sus averiguaciones sobre que su familia la dio en adopción, la Fiscalía Provincial de Madrid excluye como hecho probado el robo del bebé y con ello “el delito de detención ilegal”, aunque mantiene la suposición de parto y la falsedad documental que pesan sobre el médico. “El doctor Vela no la entregó en adopción, firmó un parte de alumbramiento en el que decía que la madre no era quien la había entregado sino la madre falsa biológica, Inés Pérez (mujer estéril)”, explica el abogado Enrique Vila a cuartopoder.es. “La Fiscalía habla de ‘adopción ilegal’, pero no ha habido adopción ni regular, ni ilegal, ni delictiva porque simplemente no se siguieron los trámites necesarios”.

En opinión de este abogado especializado en sustracción de menores, aunque el caso de Inés Madrigal fuera una adopción voluntaria, “se ninguneó” tanto el derecho de la madre, que no figura como biológica, como el de la afectada, quien no ha podido hasta ahora averiguar su verdadera identidad. “El hecho de coger a una niña y ocultarla de la autoridad se tendrá que tipificar. El Supremo tendrá que valorar también que este caso no es un caso de bebés robados, pero estos delitos no prescriben según la normativa internacional de Derechos Humanos”, argumenta Sol Luque, la presidenta de Todos los Niños Robados Son También Mis Niños.

La falsedad documental, delito por que el Vela es declarado culpable, es una de las claves. ¿Para qué falsear documentación hasta suprimir a la madre biológica cuando había cauces legales para realizar adopciones? Miles de personas en todo el país han registrado errores administrativos en sus partidas de nacimiento, en el registro, desde el periodo de la dictadura hasta los años 90.

María José Esteso, periodista que destapó decenas de casos en el periódico Diagonal, recuerda uno especialmente significativo. Purificación Betegón tuvo unas gemelas que desaparecieron en la maternidad de Santa Cristina (Madrid) la noche del 23F en 1981. En uno de los documentos de entrada a la maternidad, rodeada con un círculo constaba la anotación “madre soltera”. Donde debería constar el nombre de la madre y el padre se había escrito “sor María”, recuerda Esteso.

Los casos tienen un precedente histórico. Durante la Guerra Civil el jefe de psiquiatría del Ejército, Antonio Vallejo-Nágera impulsó la práctica separación de los bebés de las presas republicanas, portadoras de lo que llamó “gen rojo” para liberar a la sociedad de “la terrible plaga” del marxismo. Esto que ya documentaron historiadores como Ricard Vinyes y Tomasa Cuevas fue corroborado por el juez Baltasar Garzón en 2008, quien definió como víctimas del franquismo a los más de 30.000 niños que fueron tutelados por el régimen franquista entre 1944 y 1954. La trama, que había tenido un origen de represión política, se convirtió en un negocio, según testimonios de los afectados.

Imagen de portada:   Las asociaciones de «bebés robados» frente al Ministerio de Justicia. / S.M

 

Documentos falsos y tumbas vacías: la trama de los bebés robados más allá de Inés Madrigal

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