La tortura racista en México

Latinoamérica, 10 de nov. El presente testimonio abajo descrito, fueron las declaraciones efectuadas por el hondureño de origen afro descendiente Ángel Amílcar Colón Quevedo, quien es un reconocido defensor de los derechos humanos en su país, y quien estuvo preso en una cárcel de México en donde fue víctima de tortura, tratos Crueles Inhumanos y degradantes.
 
Ángel Colón fue obligado a salir de su nación debido a que su hijo sufría de cáncer y no tenía empleo para obtener recursos económicos y ayudar así en la rehabilitación, y en la compra de los medicamentos de su hijo, debido a la situación económica en que aún se encuentra enclaustrada Honduras.
 
El salió como muchos centroamericanos inmigrantes en busca del “sueño americano” para  trabajar en la nación del norte y apoyar a mantener con vida a su hijo y demás familiares, sin embargo fue detenido injustamente y sin ninguna causa legal en México, durante casi seis años.
 
Su hijo murió de cáncer 18 meses después de estar recluido en México. El presente texto describe literalmente la historia del hondureño Ángel Colón, quien acompañado junto con organizaciones de derechos humanos, internacionales y nacionales, brindó una conferencia de prensa que a continuación él afectado describe.
 
 
Testimonio textual del defensor de derechos humanos Ángel Amílcar Colon Quevedo
 
Gracias por asistir a esta conferencia de prensa mi nombre es Ángel Amílcar Colón Quevedo, yo soy originario de la comunidad garífuna de plaplaya, perteneciente al municipio de San Francisco en el departamento de Gracias a Dios.
 
Mi papá es originario de la comunidad de sangrelaya en donde estudié mi secundaria, estudié en la ciudad de Tocoa, en donde hice mi bachillerato y durante ese tiempo fui pre-seminarista, ya que tenía vocación para ser sacerdote.
 
Estuve estudiando en el Centro Universitario Regional del Norte, donde fui presidente de la Fuerza Universitaria Revolucionaria FUR-CUR, participe en la articulación afroamérica 21 y en una serie de organizaciones en defensa de los derechos humanos en Honduras, obteniendo coordinación de casi todas las organizaciones civiles de Honduras.
 
Trabaje en la Organización Fraternal Negra hondureña, en donde inclusive fui presidente, en el marco de esto, también participe en la formación del foro binacional, Honduras Nicaragua, para las zonas fronterizas de áreas protegidas.
 
Vengo llegando de México, en este momento este país enfrenta una crisis de violación de derechos humanos, conocí personalmente a los padres de 43 estudiantes normalistas de Ayotzinapa, y exhorto a la sociedad hondureña para que nos solidaricemos, son sus familiares en vista del crimen de Estado que se cometió contra sus hijos.
 
Hago un llamado al Estado mexicano para que dé respuestas claras basadas en pruebas científicas.
 
Así casi seis años que partí de mi país con vista de llegar a los Estados Unidos de Norte América por la grave situación económica por la que estaba padeciendo y la salud de mi hijo, por lo que me ví obligado a viajar, puesto que no habían condiciones en mi país para resolver ese problema.
 
Nuestro Estado hondureño ha fallado en su deber de garantizar los derechos de empleo y la salud, ya que no existe atención medica y pública adecuada, por lo cual intente llegar a otro país para atender a estas necesidades.
 
Partí el siete de enero de 2009, a través de la frontera con Guatemala, mejor conocido como Cuyamel, al llegar a los naranjos contrate a un coyote para continuar con el viaje, pero el coyote  me abandonó en Balancán municipio del Estado de Tabasco en México.
 
Desde ahí hasta el Estado de México viaje junto a 119 inmigrantes más. Viajamos dentro de una caja refrigerada durante 34 horas, una condición muy degradante, pues no nos bajamos de ese transporte durante el transito y disponíamos de un tambo de 200 litros, el que se utilizaba para hacer las necesidades fisiológicas de mujeres y hombres.
 
Cuando ya llegamos al Distrito Federal ya se había sobrepasado el nivel de orín y estiércol de ese tambo así que cada vez que frenaba el camión, caía sobre el suelo de la caja y como todos veníamos sentados sobre el suelo, veníamos impregnados de orín y estiércol cuando llegamos al Estado de México.
 
Durante ese trayecto separan a hombres y mujeres en partes separadas, lo que permitió que los coyotes violaran a nuestras hermanas, muchas son víctimas de violaciones y ahora no hay razones que nadie pueda responder por ello, puesto que los coyotes estaban armados.
 
Al llegar al Estado de México conseguí pasaje para Mexicali y de allí el mismo camionero me ayudó para conseguir transporte para la ciudad de Tijuana en donde el 9 de marzo de 2009 en un operativo conjunto con la Policía Municipal, estatal y federal, fui detenido en una barranca.
 
Al identificarme las autoridades como ex presidente de la organización Fraternal Negra de Honduras y manifestarle que iba de transito por el país, para llegar a los Estados Unidos, me trataron como criminal y prisionero de guerra.
 
La policía me torturo y el ejército mexicano dentro de una base militar no autorizada para que el Ministerio Publico interrogue civiles dentro de instalaciones militares, me interrogaron. Sí, esa condición fue totalmente violada, habíamos más de 60 personas en un pasillo y uno a uno nos iban pasando a una habitación, en unas colchonetas las tiraban al piso y nos esposaban de los pies y de las manos.
 
Luego una persona se paraba sobre mis rodillas, el otro se paraba sobre mi estomago y saltaba sobre nosotros, como si fuéramos brincolines y mientras eso se daba otra persona nos ponía una toalla sobre el rostro y con una manguera dejaban soltar un chorro de agua y cuando quería respirar, tragaba el agua a manera de asfixia.
 
También usaban una chicharra para dar toques eléctricos en los genitales como las que usan los ganaderos para mover los toros cuando no se quieren levantar, son chicharras como de 2,000 voltios, eso lo utilizaban para darnos toques en los testículos con el propósito de responder a las preguntas que ellos querían.
 
Yo fui catalogado como colombiano, me trataron como pinche negro colombiano, me trataron como Pablo Escobar, querían saber en dónde estaba la droga, que donde estaban las armas, y me exhibieron públicamente ante todos los presos, para convertirme en la burla de los que allí estaban.
 
Hasta los mismos detenidos que estaban en el lugar se reían del espectáculo que me hacían hacer los militares, me obligaron limpiar el calzado de otros detenidos llenos de sangre, con mi saliva y mi vestimenta, me hicieron vestir de pasamontañas, me hicieron bailar, cantar, marchar, hacer cosas que no sabía, me tocaron las espaldas, los testículos, las nalgas, quería que yo tuviera sexo con homosexuales soldados, y también querían que yo tuviera lucha con soldados y que sí ganaba la pelea me iban a dejar en libertad, comprendí en ese momento que lo que querían era matarme.
 
Pues… quince horas después de mi detención me ponen a disposición del Ministerio Publico, esa es una violación de mis garantías y se me violó el derecho a la asistencia consular, a la llamada telefónica, el acceso al expediente de la averiguación previa y mi entrevista con mi defensora antes de mi declaración ministerial.
 
Por otra parte, mi defensora pública federal me engaño, ya que nunca denunció los actos que denuncie ante ellos y el Comisionado Nacional de los Derechos Humanos, de los actos de violación que me habían cometido.
Por una disposición del Ministerio Publico después de 15 horas, el Ministerio Publico fabrico el cuerpo del delito y me incriminó. Y a su vez el juez me fabricó el delito de delincuencia organizada, para mantenerme prisionero por ser afro descendiente.
 
Este detalle es muy importante porque el tema de la discriminación es muy estructurado en la situación porque de allí encuentran un expediente y ese describe que hay un tal negro y el juez determino que como yo soy afro descendiente, yo soy ese negro, entonces por eso a mí me acusan de delincuencia organizada.
 
Este criterio no tiene ningún fundamento legal para determinar la culpabilidad de alguien, pues no tenía un señalamiento ya específico de alguien y ese auto penal no tiene que ver nada con los hechos que se estaban ventilando.
 
El 15 de octubre de 2014, se me da la libertad aproximadamente a las cinco de la tarde salgo de las aduanas del sofereso número cuatro a las 11 de la noche, quiero manifestarle que el sofereso número cuatro es considerada como una cárcel de mediana seguridad en la mentalidad del Estado mexicano.
 
Pero yo tuve la oportunidad de compartir con varios directores de amnistía internacional, entre ellos Alex, el director de amnistía en Canadá, que tuvo la oportunidad de visitar tres veces la cárcel de Guantánamo en Cuba y la experiencia de Alex es que esta cárcel donde estuve yo, supera tres veces la seguridad de la cárcel de Guantánamo que se utiliza para gente peligrosa.
 
Por otro lado amnistía internacional una vez enterado de mi situación, me declaro preso de conciencia, lo que significo hacer un llamado a más de tres mil miembros en todo el mundo para que exigieran al Estado mexicano que me liberaran, puesto que fui encarcelado por motivo de discriminación.
 
Después de tres años de lucha contra el sistema penitenciario que me mantuvo prácticamente incomunicado, a través de una carta yo contacte a amnistía internacional, me devolvieron la carta en donde me enviaban una lista de organizaciones de las cuales eran aliados de ellos, en México.
 
Aquí apareció en ese listado el Centro de Derechos Humanos Miguel Agustín Pro Juárez Centro Prodh, por lo que comenzamos a tener relación, mediante cartas del Centro Prodn, posteriormente los declare como personas de confianza para que tuvieran acceso a mi expediente y comenzaron a sistematizar toda la información y después asumieron radicalmente mi defensa.
 
Ya cuando estaban las condiciones hicieron público el caso. Al haber deficiencia de parte de los peritos en México que pudieron realizar el protocolo de Estambul, este fue un problema que duro más de año y medio para conseguir está prueba porque el Ministerio Publico negó a que se me aplicara el protocolo de Estambul.
 
Por tal motivo tuve que presentar demanda al juez de amparo, y él me negó también por lo que apele y nos fuimos al colegiado y este determino para que el juez autorizara y me aplicara el protocolo de Estambul.
 
Es allí cuando entran estas acciones, del Centro de Prevención, Tratamiento y Rehabilitación de las Víctimas de la Tortura y sus Familiares (CPTRT) y gracias al trabajo de la Doctora y la psicóloga de esa institución, que le doy mi gratitud por esa acción.
 
Tal vez estuviera preso todavía, esto fue fundamental para que la Procuraduría General de la Republica de México, desistiera de los cargos en mi contra.
 
Quiero hacer mención del cónsul Osmar Cárcamo Iglesias que en aquel entonces era nuestro cónsul en San Luis Potosí, que con sus propios esfuerzos me visitó sin contar con los medios pues llegaba caminando a donde yo estaba recluido, es decir que el cónsul me ayudo por voluntad propia que por una política general del Estado hondureño a con los connacionales en el extranjero.
 
Al cónsul le tocaba visitar 19 estados de 32 que tiene México y viajaba en autobuses, taxis y muchas veces no podía atender algunos estados porque no se daba a bastó para atender esas situaciones.
 
Quiero reconocer que la parte final de mi proceso la intervención del CONADEH para la gestión con mi familia para que conocieran de la denuncia pública de mi situación.
 
Hoy 10 de noviembre de 2014 a las 8 de la mañana, tuve una reunión con CONADEH en donde formalmente platicamos, para que me siga acompañando con mi situación aquí en Honduras.
 
Por otra parte reconozco el apoyo brindado por la Fundación Luther King que mediante su manifestación ante el Estado mexicano contribuyó también a mi causa, junto con otros religiosos que me reconfortaron.
 
De igual forma a gradezco a todas aquellas personas que me enviaron cartas a la cárcel y al pueblo mexicano, pues con todas las cosas de las que fui víctima durante mi trayecto, muchos hermanos mexicanos me abrieron las puertas de su casa y me dieron dónde hospedarme y alimentos, y esto es grato agradecer este sentimiento de los hermanos.
 
También quiero darle gratitud a mi esposa Julia Baltasar Martínez y mis hermanos que fueron los primeros en apoyarme en reunir las pruebas y hacer llegar los expedientes hasta donde estaba recluido y también a la sociedad en general, ya que la solidaridad que tuvo la sociedad hondureña con mi caso fue algo importante en este proceso y que han estado pendiente de mi.
 
He de manifestar que está historia no termina aquí, he tenido el privilegio que mi vos sea escuchada, pero hay más compatriotas en cautiverio que están olvidados y vamos a demandar, ya hay una investigación previa que ya se inició, donde se están investigando a las personas que cometieron estos actos de tortura.
 
Se está solicitando una reparación integra y eso también implica que el Estado Mexicano dicte medidas de  no repetición. Es decir que no haya más extranjeros que visiten el Estado de México que sean víctimas de tortura, por lo tanto el Estado debe de garantizar y la investigación implica de anular la impunidad, porque sí la policía tortura y las autoridades no sancionan a las personas que cometen estos actos de tortura, está ratificando el acto que hace este funcionario.
Por lo tanto si no pasa, y continúan haciéndolo, el Estado de México es cómplice de estos actos y para que esto no se repita el Estado debe de sancionar estos funcionarios y quitarlos de estos puestos, para que no sigan ejerciendo funciones públicas. Muchas gracias.
 
 
 
Cualquier atentado o amenaza para el autor de este artículo es responsabilidad de quienes representan y gobiernan el Estado de Honduras o sus invasores.

El autor de este artículo es corresponsalía voluntaria de la revista Caros Amigos editada en são Paulo, Brasil para Centroamérica, la organización Casa Mafalda São Paulo, Brasil , La Agencia informativa Latinoamericana Prensa Latina, Kaos en la red y El portal
http://desacato.info editado en Florianópolis, Brasil.
 
 
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