La Tercera Edad no es un ente, es la memoria de referemcoa . Segunda Parte.

La aparición de las clases fue también el comienzo de la marginación gereontológica que ha heredado la humanidad. Con ellas se desactivaronlos “Consejos de Ancianos” de las sociedades pre clasistas; por una parte, debido a que la escritura sustituyó su función como “memoria viva” de los grupos humanos; pero, fundamentalmente, porque los recursos para el desarrollo personal se concentraron en las generaciones encargadas de asumir la actividad social directa, imprescindible para la permanencia de los sistemas sociales. De ese modo, aparecieron en cada Formación Socioeconómica las instituciones que garantizaban la formación de la eficiencia de su personal activo. Así surgieron para la educación e instrucción, academias, liceos, gimnasios y escuelas, a donde afluyeron párvulos, infantes, adolescentes y jóvenes, que eran el centro natural de esa maquinaria de educación y entrenamiento social.

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En la etapa actual, cuando las largas luchas contra la explotación permiten a una parte de la humanidad una vida prolongada, que en nuestra sociedad llega a los 78 años como promedio, aparece un creciente número de habitantes longevos y que demográficamente se considera como índice de envejecimiento de la población, la jubilación es un corte brutal en la vida de esas personas: se separan del sistema de instituciones que han condicionado su existencia desde su nacimiento. Como piezas dañadas de una maquinaria han quedado al margen de la vida activa de la sociedad; incluso, funcionarios incapaces los presentan ante la Opinión Pública poco menos como una carga de los gastos de la Seguridad Social, desconociendo que su larga vida activa ha facilitado la acumulación de una plusvalía, más que suficiente para la reproducción ampliada de la economía y para justificar su pensión o estipendio mensual. Pero, más importante que esa ignorancia del papel de la Distribución en la Economía Política del Socialismo, es el de las potencialidades de participación de ese sector, al que sólo se concibe para integrar “clubes”; algunos con funciones de índole terapéutica, que corresponderían más a establecimientos de salud y otros como sucedáneos simbólicos de la actividad social.

Puede decirse quela tercera edad no se aborda con un enfoque diferenciado, no se maneja su estructura social interna; pero, también puede afirmarse lo inverso: al no manejarse su estructura social interna, no puede hacerse su enfoque diferenciado. Los resultados prácticos indican que no se trata de un juego de palabras, porque los medios informativos, el cine y la opinión creada por ellos, no revelan pautas que impulsen la vida social de las capas de ese sector poblacional, éstos se limitansólo a narrar nostalgias, ejercicios de rehabilitación y a lo sumo, elogios sobre personalidades destacadas anteriormente, pero no a la canalización de sus iniciativas, su participación e incluso su representación ante foros que tratan de apoyarlos.

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Si observamos que otro importante sector social, el de los jóvenes, tiene un justificado aparato administrativo que canaliza y fomenta sus posibilidades, tales son las casas de cultura comunitarias , municipales y provinciales, la Asociación Hermanos Saíz,el programa de Educación Sexual que auspician la FMC y el Ministerio de Salud, su participación en la Federación de Estudiantes de la Enseñanza Media (FEEM), en la Federación de Estudiantes Universitarios (FEU), así como en la Asociaciación Nacional de Inventores y Racionalizadores (ANIR), sus vínculos con la Unión de Jóvenes comunistas (UJC), protagonista relevante en el gran programa nacional de la Batalla de Ideas que dirige los ”Joven club de computación”, el movimiento de trabajadores sociales y el campismo popular, entre otros importantes programas sociales que implican la participación juvenil, es posible concluir que en el sector de los adultos mayores hay una carencia de equivalentes semejantes.

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Pocos son los sindicatos y asociaciones profesionales que incorporana los jubilados de su área a las tareas y funciones de dichas organizaciones, generalmente son considerados respetables estorbos “pasados de moda”; esto también lo expresan en la comunidad algunos insensibles. Tampoco hay editoriales que publiquen sus libros, ni periódicos que recojan sus análisis, aunque les reconozcan teóricamente “experiencia en la profesión” y menos existen talleres y laboratorios que rescaten proyectos laborales, técnicos o científicos que esas personas mayores pospusieron por décadas, en aras de las urgencias que afrontaba su vida activa, cuando eran empleados de alguna entidad. Si es útil y necesario hacer inversiones para educar a las nuevas generaciones; también es evidente que a más corto plazo puede rescatarse proyectos y obtenerse resultados con un buen programa auspiciado por la nueva institución que deberá crearse al efecto.

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Esa institución u organización no puede ser ninguna de las existentes en la actualidad, dado que la vida ha demostrado que las existentes no pueden simultanear sus objetivos centrales con éste que sería considerado periférico o menos inmediato. ¿Tienen tiempo, cuadros, y presupuesto, para ello los sindicatos, a los cuales se les ha pedido siempre ese objetivo? ¿Puede la UJC con tan urgentes tareas de la Batalla de Ideas, asumirlo? ¿Cuál Ministerio consideraría primera prioridad organizar, asesorar, financiar las actividades de una “tercera edad” cuando hay que empezar por la creación de un aparato sociológico específico de investigación que se encargue de estudiar ycomprender su estructura y establecer los flujos de acceso de sus iniciativas, a fin deencaminarlos y vincularlos a las áreas de gestión social que se corresponden con su desarrollo y de ahí, crear una nueva institución que coordine los esfuerzos de los demás organismos de la sociedad de ese sector de la población?

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Porque, el potencial creativo de los miembros disponibles de la “tercera edad”, puede levantarse sobre el Principio de “La Memoria del Trabajo”, tal como sobre la “memoria viva” se levantaron los “Concejos de Ancianos” de las sociedades pre clasistas. Sobre “La Memoria del Trabajo” o “Memoria de Referencia”, hoy podemos levantar los “Concejos de la Profesionalidad”, núcleo de una nueva institución, que impulse la devoción por el PERFECCIONISMO en todas las actividades sociales, no con fines de consejería, sino de sugerencias y de incitación, mucho mejores que los “tanques pensantes” de las compañías, limitados a la inteligencia de un grupo de “expertos”; porque no sería un “tanque”, sino un “mar de ideas”, salvadas del olvido social, para el rescate de rutas alternativas que no pudieron explorarse en la dinámica de decisiones anteriores; también, para propiciar enfoques novedosos enproyectos de investigación y fundamentalmente, expandir el sentimiento moral cantado por el Himno Internacional de los Trabajadores de que “El hombre, del hombre es hermano”.

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No hace falta decir más sobre estas bases de la atención diferenciada; lo que sigue es trabajar.

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