La sucesión de Zapatero desata la guerra abierta en el PSOE

El expresidente rechaza la utilización de su figura y reitera su «neutralidad». Los afines a Chacón no aceptan «lecciones de lealtad». Simancas censura a la exministra por «firmar» el indulto del banquero Alfredo Sáenz

 

«Lo firman quienes antes firmaron la propuesta de indulto al banquero [Alfredo Sáenz, consejero delegado del Santander] o el acuerdo antimisiles con Estados Unidos». Esta declaración, alusiva a los exministros Carme Chacón y Francisco Caamaño, que figuran entre los promotores del Manifiesto de los 30, y realizada por Rafael Simancas, estrechamente vinculado a Alfredo Pérez Rubalcaba y a José Blanco, ilustra el alto grado de enconamiento en el que ha entrado el proceso que vive el PSOE para decidir quién toma el relevo de José Luis Rodríguez Zapatero como secretario general del partido.

No es el único humo que delata el incendio entre los partidarios de Carme Chacón y los de Alfredo Pérez Rubalcaba, aunque ninguno de los dos se haya postulado aún como candidato. La Carta de los 22, suscrita por otros tantos ex altos cargos como reacción a los apartados más críticos con la gestión de Zapatero que incluye el mencionado manifiesto, desató a su vez la airada respuesta de otros ex altos cargos vinculados a la Plataforma de los 30, en una especie de concurso público por determinar quién tiene más pureza de sangre zapaterista.

Partidarios de Chacón y Rubalcaba se cruzan duras acusaciones

Concurso de zapaterismo

Algunos de los que lo fueron de primera hora, como José Andrés Torres Mora, Leire Pajín, Miguel Ángel Moratinos o Juan Fernando López Aguilar, hicieron saber a través de Angélica Rubio colaboradora directa de Zapatero durante los últimos 11 años que no están «dispuestos a recibir lecciones de lealtad y menos de quien hizo la campaña electoral intentado esconder al presidente», en referencia a Alfredo Pérez Rubalcaba.

«Estoy perplejo. Yo no tengo que demostrar a nadie quién soy ni de quién soy, pero me pregunto dónde han estado ellos en los momentos más duros. Ojalá hubieran reivindicado antes a Zapatero», señalaba uno de esos ex altos cargos, que en 2000 participó en la fundación de Nueva Vía, el grupo que aupó a Zapatero al liderazgo del PSOE. Pero entre los firmantes de la Carta de los 22, junto a ex altos cargos que ni siquiera son militantes del PSOE, como Félix Monteira y Javier Vallés, figuran también fundadores de aquel grupo, como Consuelo Rumi y Víctor Morlán. Monteira y Vallés rechazaron ayer que su firma se interprete en clave partidista con el recuerdo de que no son afiliados socialistas.

Rubalcaba se declara ajeno por completo a la Carta de los 22′

El entorno de Rubalcaba mantuvo que es ajeno por completo al escrito publicado con el título Sí estuvimos allí, aunque la recogida de firmas fue coordinada por Soraya Rodríguez e Inmaculada Rodríguez Piñero, dos exsecretarias de Estado que le son muy cercanas, al igual que la mayoría de los firmantes. En consecuencia, también rechaza que este texto se hubiera cocinado en Ferraz y que algunas firmas fueran recabadas directamente por su jefe de Gabinete, como aseguran partidarios de Chacón, que advertían de su determinación de «no tolerar maniobras en la sombra como las que impidieron las primarias para elegir al candidato electoral».

Apaciguar el enfrentamiento

La virulencia de este fuego cruzado se rebajó notablemente a partir del mediodía, circunstancia a la que no parecen ajenos Chacón, Rubalcaba y el propio Zapatero.

Chacón pide a sus seguidores que no caigan en las descalificaciones

Hacia esa hora, la exministra de Defensa lanzó un mensaje a través de su cuenta de Twitter con todos los visos de ser una clara consigna a sus partidarios: «Por favor, ni una descalificación personal, sólo debate de ideas, respetuoso, y democracia». Previamente habían intentado atajar esa imagen de enfrentamiento otros destacados miembros de la Plataforma de los 30, como Juan Fernando López Aguilar y Roberto Jiménez. «Todos hemos estado allí», reivindicó el portavoz en el Parlamento Europeo antes de advertir del «error» de reducir el proceso a la confrontación entre personas. El secretario general de Navarra defendió que su manifiesto «no busca responsables, porque responsables somos todos», y apuntó que sería «deseable que la figura de Zapatero se deje de utilizar».

Los partidarios de Rubalcaba también intentaron aminorar las llamas. Diego López Garrido, que fue su mano derecha en la etapa en que ejerció como portavoz parlamentario, aseguró que el escrito firmado por él «no está influido para nada» por Rubalcaba y sostuvo que su único propósito era expresar su «agradecimiento» a Zapatero. Soraya Rodríguez, que coordinó la recogida de firmas, defendió que la autocrítica debe «sustentarse» sobre el patrimonio legado por el expresidente, pero aseguró que su artículo «ni es un manifiesto ni quiere servir de debate».

Echar agua al fuego lo intentaron el alcalde de Soria, Carlos Martínez, y la exministra Beatriz Corredor, para quienes ambos textos son «compatibles». De hecho, Corredor ha estampado su firma en los dos. También el nuevo líder de los socialistas catalanes, Pere Navarro, apuntó que «no estaría mal una mezcla» .

La posición de Zapatero

Pero si alguien parece haber contribuido a enfriar ayer la hoguera fue Zapatero. Según los partidarios de Rubalcaba, se indignó con el Manifiesto de los 30; y según los partidarios de Chacón, se indignó con la Carta de los 22. El expresidente optó por hacer saber, a través del exsecretario de Estado de Comunicación, que él «no está indignado, ni siquiera preocupado», que tiene «aprecio» por igual a todos y que mantiene su determinación de ser «neutral» en el proceso que conducirá a su relevo al frente del PSOE.

Según personas ajenas a la disputa partidista, es muy probable que al expresidente no le hayan gustado los juicios críticos con su gestión y tampoco la instrumentalización de su figura, pero evitará exteriorizar su pensamiento. Nada es blanco ni negro. Por ejemplo: Zapatero supo de antemano en qué momento se haría público el Manifiesto de los 30, pero no su contenido.

Ayer el día acabó con tregua, pero si hay tregua es porque hay guerra.

 

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