La selección española de la inteligència y la ‘amenaza contra la seguridad nacional’ (cast/cat)

Publicidad

Por Jordi Martí Font

Ahora ya sabemos los detalles de cómo fue detenido el presidente de la Generalitat de Cataluña Carles Puigdemont. Lo sabemos porque nos lo han explicado mil y una veces en varias noticias llenas de propaganda sobre los magníficos servicios de inteligencia del Estado español que, en este caso, según ellos mismos, han aplicado a la perfección el artículo número 1 de la Ley reguladora del Centro Nacional de Inteligencia cuando dice que su misión es «neutralizar el riesgo o amenaza contra la seguridad nacional, la integridad territorial o la estabilidad contra el Estado de derecho.»

El domingo 25 de marzo, en una autopista alemana, en la cual el coche había entrado procedente de Dinamarca, Puigdemont fue detenido procedente de Finlandia, donde había ido a hacer unas conferencias. Y fue localizado sin problema porque el coche llevaba un geolocalizador que los agentes que controlaron su viaje en Finlandia le habían colocado. La prensa de ‘vivaespaña’ nos informa que un total de doce agentes del CNI se ocuparon de seguir a Puigdemont de Brusselas a Helsinki, un trayecto que hizo en avión el jueves anterior. Estos agentes fueron relevados por investigadores de la Comisaría General de Información, que continuaron la vigilancia del presidente en su viaje de vuelta en Bélgica en coche. Muy bien, chicos.

La prensa del régimen (hoy casi no queda, en España, que no lo sea) informa y alaba a los servicios de inteligencia y los pone como ejemplo de excelencia ante el mundo. Unas afirmaciones y unas alabanzas que chirrían y mucho si tenemos en cuenta que estos mismos servicios secretos parece que fueron incapaces de detectar a la célula yihadista que asesinó a decenas de personas en la Rambla de Barcelona el verano pasado y que tenía previsto atentar contra «símbolos» diversos del que según ellos es el mundo de los infieles, el nuestro. Y chirría y mucho porque, precisamente, el imán de Vic que fue la cabeza de la célula terrorista estaba en nómina del mismo CNI o hacía muy poco que había estado.

El imán de Vic, o a sus discípulos, los siguieron, o los fueron a ver, varios agentes y parece que incluso alguien del CNI los llamó bien poco antes del atentado de Barcelona, pero en aquel caso la profesionalidad brilló por su ausencia. Qué se le va a hacer! O quizás las premisas de «neutralizar el riesgo o amenaza contra la seguridad nacional, la integridad territorial o la estabilidad contra el Estado de derecho» no se daban en aquel caso y con la defensa del derecho a la vida no había suficiente para activar decenas de agentes inteligentes para hacer bien su trabajo. Quizás la integridad de las personas que pueden morir a manos de terroristas, que pueden sufrir atentados o morir atropelladas por algún criminal yihadista no es suficiente y aquello que cuenta y a lo que la «inteligencia española» se dedica de forma preferente y clara es a la cacería de presidentes elegidos en elecciones que el mismo Estado español organiza para ganarlas pero que, finalmente, no consigue ganar.

Un descuidado este presidente que pudiendo coger rutas más seguras y transportes menos interceptables se deja coger de este modo. Una vez detenido, se reabre en Cataluña la vía de la calle, que puede acabar llevando el «conflicto catalán» a su internacionalización definitiva. Porque el Estado español, a través de las policías que gobierna, será incapaz de controlar nuestras calles y mostrará su estúpida cara represiva al mundo, que si bien según qué Madrid entusiasma en otros lugares del planeta (incluida mi casa sin ir más lejos) hace ascos. En Alemania, ya veremos qué pasa pero sin ningún tipo de duda si finalmente se optara para deportar a Puigdemont al Estado español el vínculo histórico con la última deportación de un presidente de la Generalitat por parte de un Gobierno alemán hacia el Estado español haría recordar públicamente que mientras Alemania pidió perdón en Cataluña por aquel hecho (hablo, está claro, de la deportación de Companys por parte del régimen nazi hacia el Estado español, donde fue fusilado) España todavía no lo ha hecho. No sólo no lo ha hecho sino que el régimen español actual, que se llama democrático y no lo es, se basa en el olvido y la imposibilidad de anular juicios como aquel, porque a día de hoy el franquismo en el Estado español continúa absolutamente presente, el fascismo fue quién construyó la Transición y su impunidad es total y absoluta. Esta misma semana, PSOE, PP y C’s se negaron a hacer posible que se juzgaran los criminales franquistas, sin ir más lejos.

Quizás tanta tecnología y tanta sabiduría «inteligente» al final resulta que no ha sido nada más que una manera de caer de cuatro patas en una ratonera muy muy preparada. Las consecuencias primeras son que toda Cataluña ha salido a las calles a demostrar que por Semana Santa las procesiones pueden hacerse en lugares inverosímiles y ser multitudinarias y que podemos parar el paso de Dios y de quién sea siempre que haga falta, precisamente para demostrar que no admitiremos una normalidad que no lo es. Mientras tanto, los Mossos dicen que los CDR(viva los CDR!) son violentos y lo hacen mientras se limpian la sangre que ellos, mandados por quién sea pero ellos al fin y al cabo, han provocado a golpes de porra cómo si los fuera la vida para desautorizar a los listos que gritaban aquello tan patético y ridículo de «los Mossos serán siempre nuestros»… cómo si no supieran que casi nunca ningún policía ha estado por ningún cambio social. Adiestrados en la obediencia, en contadas ocasiones los de la porra han decidido apostar antes por la justicia que por las órdenes, pero a pesar de saberlo no dejaremos de esperarlos, porque no tenemos rencor contra nadie que no utilice la violencia como tarjeta de presentación.

Y mientras tanto continúo preguntándome cómo es posible que la inteligencia española sea tan selectiva y tan sinvergüenza de aplaudirse hasta perder las palmas de las manos a sí misma en Alemania y de olvidarse tanto de lo que pasó este verano en Barcelona. Quizás no es tan inteligente… o quizás lo es más de lo que parece… a simple vista, a pesar de que a veces les marquen goles de chut directo y los acabemos sufriendo, como siempre, sólo los de abajo, mientras los de arriba tienen otros objetivos «inteligentes» para aplicarse y mostrar su profesionalidad. Veremos qué pasa…

27/3/2018

 


 

La selecció espanyola de la intel·ligència i l»amenaza contra la seguridad nacional’

 

Ara ja sabem els detalls de com va ser detingut el president de la Generalitat de Catalunya Carles Puigdemont. Ho sabem perquè ens ho han explicat mil i un cops en diverses notícies plenes de propaganda sobre els magnífics serveis d’intel·ligència de l’Estat espanyol que, en aquest cas, segons ells mateixos, han aplicat a la perfecció l’article número 1 de la Llei reguladora del Centre Nacional d’Intel·ligència quan diu que la seva missió és «neutralizar el riesgo o amenaza contra la seguridad nacional, la integridad territorial o la estabilidad contra el Estado de derecho.»

Diumenge 25 de març, en una autopista alemanya, a la qual el cotxe havia entrat procedent de Dinamarca, Puigdemont va ser detingut procedent de Finlàndia, on havia anat a fer unes conferències. I va ser localitzat sense problema perquè el cotxe portava un geolocalitzador que els agents que van controlar el seu viatge a Finlàndia li havien col·locat. La premsa de vivaespaña ens informa que un total de dotze agents del CNI es van ocupar de seguir Puigdemont de Brussel·les a Helsinki, un trajecte que va fer en avió el dijous anterior. Aquests agents van ser rellevats per investigadors de la Comissaria General d’Informació, que van continuar la vigilància del president en el seu viatge de tornada a Bèlgica en cotxe. Molt bé, nanos.

La premsa del règim (avui gairebé no en queda, a Espanya, que no ho sigui) informa i lloa els serveis d’intel·ligència i els posa com a exemple d’excel·lència davant del món. Unes afirmacions i unes lloances que grinyolen i molt si tenim en compte que aquests mateixos serveis secrets sembla que van ser incapaços de detectar la cèl·lula gihadista que va assassinar desenes de persones a la Rambla de Barcelona l’estiu passat i que tenia previst atemptar contra «símbols» diversos del que segons ells és el món dels infidels, el nostre. I grinyola i molt perquè, precisament, l’imam de Vic que va ser el cap de la cèl·lula terrorista estava en nòmina del mateix CNI o feia molt poc que hi havia estat.

A l’imam de Vic, o als seus deixebles, els van seguir, o els van anar a veure, agents diversos i sembla que fins i tot algú del CNI els va trucar ben poc abans de l’atemptat de Barcelona, però en aquell cas la professionalitat va brillar per la seva absència. Què hi farem! O potser les premisses de «neutralizar el riesgo o amenaza contra la seguridad nacional, la integridad territorial o la estabilidad contra el Estado de derecho» no es donaven en aquell cas i amb la defensa del dret a la vida no n’hi havia prou per activar desenes d’agents intel·ligents per fer bé la seva feina. Potser la integritat de les persones que poden morir a mans de terroristes, que poden patir atemptats o morir atropellades per algun criminal gihadista no és suficient i allò que compta i a què la «intel·ligència espanyola» es dedica de forma preferent i clara és a la cacera de presidents triats en eleccions que el mateix Estat espanyol organitza per guanyar-les però que, finalment, no aconsegueix guanyar.

Un descurat aquest president que podent agafar rutes més segures i transports menys interceptables es deixa agafar d’aquesta manera. Un cop detingut, es reobre a Catalunya la via del carrer, que pot acabar portant el «conflicte català» a la seva internacionalització definitiva. Perquè l’Estat espanyol, a través de les policies que governa, serà incapaç de controlar els nostres carrers i mostrarà la seva estúpida cara repressiva al món, que si bé a segons quin Madrid entusiasma a altres llocs del planeta (inclosa casa meva sense anar més lluny) fa fàstics. A Alemanya, ja veurem què passa però sense cap mena de dubte si finalment s’optés per deportar Puigdemont a l’Estat espanyol el lligam històric amb la darrera deportació d’un president de la Generalitat per part d’un Govern alemany cap a l’Estat espanyol faria recordar públicament que mentre Alemanya va demanar perdó a Catalunya per aquell fet (parlo, és clar, de la deportació de Companys per part del règim nazi cap a l’Estat espanyol, on fou afusellat) Espanya encara no ho ha fet. No només no ho ha fet sinó que el règim espanyol actual, que es diu democràtic i no ho és, es basa en l’oblid i la impossibilitat d’anul·lar judicis com aquell, perquè a dia d’avui el franquisme a l’Estat espanyol continua absolutament present, el feixisme va ser qui va construir la Transició i la seva impunitat és total i absoluta. Aquesta mateixa setmana, PSOE, PP i C’s es van negar a fer possible que es jutgessin els criminals franquistes, sense anar més lluny.

Potser tanta tecnologia i tanta saviesa «intel·ligent» al final resulta que no ha estat res més que una manera de caure de quatre potes en una ratera molt ben parada. Les conseqüències primeres són que tota Catalunya ha sortit als carrers a demostrar que per Setmana Santa les processons poden fer-se a llocs inverosímils i esdevenir multitudinàries i que podem aturar el pas de Déu i de qui sigui sempre que calgui, precisament per demostrar que no admetrem una normalitat que no ho és. Mentrestant, els Mossos diuen que els CDR (visca els CDR!) són violents i ho fan mentre es netegen la sang que ells, manats per qui sigui però ells al cap i a la fi, han provocat a cops de porra com si els anés la vida per desautoritzar els llestos que cridaven allò tan patètic i ridícul d’«els Mossos seran sempre nostres»… com si no sabessin que gairebé mai cap policia ha estat per cap canvi social. Ensinistrats en l’obediència, en comptades ocasions els de la porra han decidit apostar abans per la justícia que per les ordres, però tot i saber-ho no deixarem d’esperar-los, perquè no tenim rancúnia contra ningú que no utilitzi la violència com a tarja de presentació.

I mentrestant continuo preguntant-me com és possible que la intel·ligència espanyola sigui tan selectiva i tan poca-vergonya d’aplaudir-se fins a perdre els palmells de les mans a si mateixa a Alemanya i d’oblidar-se tant del que va passar aquest estiu a Barcelona. Potser no és tan intel·ligent… o potser ho és més del que sembla… a simple vista, tot i que de vegades els marquin gols de xut directe i els acabem patint, com sempre, només els de baix, mentre els de dalt tenen altres objectius «intel·ligents» per aplicar-se i mostrar la seva professionalitat. Veurem què passa…

 

27/3/2018

 

También podría gustarte

This website uses cookies to improve your experience. We'll assume you're ok with this, but you can opt-out if you wish. Accept Read More