Un juzgado de lo social de Madrid considera asalariados y no autónomos a los ‘riders’ de Deliveroo

El Juzgado de lo Social número 19 de Madrid ha estimado la demanda interpuesta por la Tesorería General de la Seguridad Social contra Deliveroo y declara que los cerca de 500 repartidores demandantes, conocidos como ‘riders’, estaban sujetos a una relación laboral con la compañía en que prestaron sus servicios. Por su parte, la compañía ha anunciado que recurrirá la sentencia y ha reclamado una reforma legal en el Estado Español sobre este modelo laboral.

En una extensa sentencia, el magistrado concluye que «en la prestación de servicios de los repartidores afectados por el proceso, durante el periodo al que se refiere el acta de liquidación, prevalecieron las condiciones propias de la laboralidad, lo que conduce a la estimación de la demanda». Por este motivo, el fallo condena en la práctica a la compañía a pagar cerca de 1,2 millones de euros en cotizaciones atrasadas a la Seguridad Social.

La resolución, contra la que cabe interponer recurso de suplicación ante el Tribunal Superior de Justicia de Madrid, es fruto de la vista oral celebrada el pasado 31 de mayo fruto de la demanda cursada por la Tesorería general de la Seguridad Social tras una acta de la Inspección de Trabajo, por la que se citó a más de 500 repartidores de la región.

 

 

Falsa apariencia de autónomos

El informe de Inspección de Trabajo determinaba que estos repartidores estaban bajo una «falsa apariencia» de autónomos por cuenta propia para «encubrir» una relación laboral ordinaria con la compañía Deliveroo.

El magistrado establece que «los repartidores esencialmente han ejecutado un trabajo personal en unas condiciones organizadas y dirigidas por la empresa, que es la única que controla la marca ‘Deliveroo’, su aplicación informática y toda la información que se desprende de ella».

«De hecho, es patente la falta de una organización empresarial en un sentido mínimamente estricto de los repartidores aisladamente considerados, al punto de que era preciso explicarles la tarea a realizar, proporcionarles el acceso a los medios de trabajo de ser ello preciso e, incluso, formales», argumenta la resolución judicial.

En el fallo también se considera acreditado que «lo esencial es que una vez aceptado el pedido, el mismo había de atenderse (por parte de los repartidores) de acuerdo con las detalladas instrucciones determinadas por la empresa, sin margen apreciable de autonomía del trabajador».

La sentencia ahonda en que la empresa «contaba con una compleja organización de todas las actividades de los trabajadores’ hasta el punto de que era la propia sociedad la que gestionaba las propinas de los repartidores ‘determinado la forma en la que se podían abonar e incluyéndolas en las facturas, que eran elaboradas por la propia empresa».

 

Fallos contradictorios

Con esta sentencia termina la primera gran batalla en la guerra por aclarar si los repartidores de las plataformas digitales son asalariados o autónomos. Pero no será la última. La empresa ha anunciado este mismo martes que pretende recurrir el fallo, como ya hizo hace unas semanas cuando se conoció la decisión de otro juzgado de Valencia, donde una juez le dio ya la razón a la Inspección de Trabajo al considerar que los 97 repartidores que la Inspección de Trabajo obligó a convertir en asalariados en diciembre de 2017 eran falsos autónomos. “La sentencia no refleja la forma en que los riders colaboran con la compañía”, expone Roofoods Spain, razón social de Deliveroo, seleccionando con cuidado las palabras y eludiendo hablar de trabajadores.

Hasta el momento, la sentencia conocida este martes (con fecha de ayer, 22 de julio) es la mayor sobre una plataforma de reparto a domicilio, pero ha habido más y no todas han sido en el mismo sentido. Las primeras respuestas al conflicto laboral fueron varias actas de la Inspección de Trabajo sobre Deliveroo y Glovo (otra empresa rival) que concluyeron que sus trabajadores eran falsos autónomos. Sin embargo, en paralelo, ha habido juicios individuales y con fallos contradictorios: algunos jueces condenan a la empresa y otros sí que estiman que los riders son autónomos.

La importancia de la guerra jurídica por aclarar si los riders son autónomos o asalariados —abierta en todo el mundo y, por el momento, con el mismo resultado desigual— se debe a que puede señalar por dónde pueden caminar las relaciones laborales en el futuro. Si finalmente se impone el modelo de autónomos y no el de asalariados, puede tener consecuencias serias sobre la estabilidad en el empleo o la protección social y su financiación.

 

Fuente: Agencias y prensa

 

 

 

 

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