La Revolución animalista en Cuba

El frijol, el azúcar, el maíz y la ola con soltura del malecón. El machete, la Reforma agraria, el medico y la barba. Cuba de la Bayamesa a Playa Girón.

Martí y la independencia, el 26 de Julio y la soberanía. Fidel y el instrumento verde contra el cambio climático. Y ahora el pueblo y la camaradería hacia los animales.

La Cuba de la segunda década del siglo XXI, una aleación económica de estado, cooperativa y autónomo. Una sociedad organizada en la educación extendida, la sanidad social y la solidaridad vecinal. En donde el debate y la critica se encuentra en las esquinas en los adentros de la revolución. Fuera de él, Trump, la CIA y los antiguos hacendados de Batista.

Una Isla rodeada de agua calurosa y de un bloqueo de EEUU homicida. Con dos monedas una nacional y otra internacionalizada, en donde existe un mercado oficial y uno en B consentido. En donde escasean alimentos que no sean de la huerta, pero no se encuentra ni el hambre ni el desahucio de la vivienda, prohibido por ley.

Una Cuba agotada de tanto resistir, pero por otro lado tan enérgica como el grito de Yara todavía. Un país con más patriotas, antiimperialistas, ecosocialistas, fidelistas, antis-Yankees o con orgullo de nación que Marxistas-Leninistas. Y es que la Revolución fue el pacto del Movimiento 26 de Julio, el Directorio Revolucionario 13 de marzo y el Partido Socialista Popular (Comunista), en donde la base fue la guerrilla de Sierra maestra y no el Partido.

Hoy, en ese hoy que no se percibe para el turista se esta dando otra revolución, la de los activistas por los derechos animales. No lo veras en las aguas con sombrillas de Varadero, ni en la Habana vieja paseando con un coche de Gánster. Pero en los recovecos de la ciudad y en las casas de la gente sencilla que hace Cuba, te encontraras con el gato callejero y el perro adoptado.

En la Habana te encuentras varias colonias gatunas, cuidadas y esterilizadas. El nivel de acogida de animales en domicilios va en aumento, como el activismo asociado con grupos tipo Protección Animales de la Ciudad PAC Cuba o CEDA cubanos en Defensa de los Animales. A la vez a ello se suman los primeros veganos militantes.
Pero esta crónica trata de aquella frase de José Martí “Esparcir amor por la belleza es mejorar hombres”.

En esto apareció Yasmín una Gata del cerro de la Ciudad de La Habana. Miembro de una de las colonias que habitan esa zona. Antes que la castraran se adelanto y dio vida a cuatro gatitos, ella adopto a otros cinco pequeños huérfanos que sin ella hoy no estarían en esta vida.

Esta gata vive hoy recogida por la activista Marianela Martín González. Yasmín imitando la solidaridad que proyecta esta ínsula del planeta tierra, es una pequeña heroína del barrio.

En los bloques de vivienda es común encontrarte al gato de la calle dormir en día de lluvia en las escaleras con su trapito debajo, sin que nadie le considere un peligro sanitario y el desprecio a él, es refutado por población. En un país en donde no existe industria de comida para animales, los que cuidan de ellos, la fabrican artesanalmente y a veces con dificultad el hacerla y en donde la administración va a rebufo, pero no estorba, ni te cohíbe a golpe de ordenanza.

Uno que visito Cuba en los noventa, no localizo esta revolución desapercibida que se esta dando en estos momentos y que se une al ya sentimiento antitaurino histórico. Es otra lección de un pueblo que tiene dignidad, pero sobre todo corazón.

Eduardo Andradas

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