La revolución será plural o no será. Una respuesta a Octavio Alberola

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Mi muy apreciado Octavio, creo que esta discusión amistosa vale por sí misma.

De entrada, trato de responder a tus objeciones. En mi opinión, la historia tiene un sentido si nos ayuda a interpretar lo que viene y desde este punto de mira, veo como muy recomendable la lectura del libro de Laura Vicente, Historia del anarquismo en España que apareció hace unos meses en Libros de la catarata. .

Creo que los factores objetivos han cambiado tanto, que se nos hace obligatorio repensarlo todo. Creo que Marx es obligatorio para comprender incluso en lo que se equivocó fueron puntos débiles (el feminismo, la ecología), pero también creo que el anarquismo es un buen antídoto para combatir el déficit democrático de las grandes tradiciones socialistas y comunistas…

El movimiento obrero se desarrolló ante todo y sobre todo por las vertientes socialdemócratas y comunistas, con algunas excepciones anarquistas que se fueron perdiendo (CGT en Francia y Portugal, la FORA argentina, España hasta 1937 cuando la CNT fue derrotada por el PCE-PSUC en un ascenso prosovietista entre el pueblo y los intelectuales que  se prolongó al menos hasta 1968 (mayo del 68, represión de la “primavera de Praga”)

Sin embargo, la decadencia de estas formaciones no ha comportado su sustitución por otras sean marxistas o anarquistas (o el producto de un sincretismo honesto), ni mucho menos. La socialdemocracia clásica fue algo muy serio, muy potente y variado,  una propuesta que llega hasta Salvador Allende y Sicco Mansholt, luego se agotó totalmente, de invirtió en la. El comunismo fue su prolongación y también conoció años de esplendor, pero incluso en su deformación y decadencia supuso un contrapunto al Imperio. El espacio creado por su descomposición ha sido ocupado por el neoliberalismo que ha impuesto a los de abajo mayores derrotas y desastres que el fascismo.

Insisto: la famosa “dictadura del proletariado” de Marx no era distinta a la Comuna de París donde estaban todos, demócratas radicales incluidos;  no fue otro el modelo de El Estado y la revolución del Lenin de antes de la guerra que dejó la Rusia revolucionaria al borde del abismo. No digo que todo haya que achacarlo a los factores objetivos, pero si principalmente. Las revoluciones burguesas degeneran en el huevo (Cromwell aplastando su izquierda y ocupando Irlanda; los padres de la democracia norteamericana olvidando a los esclavos, a los nativos, a las mujeres,  los jacobinos eliminando a su izquierda…). En cuanto las revoluciones sociales sufrieron desde el primer día el cerco internacional, la “contra”, no fue otra cosa lo que sucedió en la España republica donde la CNT osciló entre las colectivizaciones mientras hubo empate (hasta Largo Caballero) y el posibilismo de las mejoras parciales como las protagonizada por Federica…

Según como, un partido puede llegar a ser mucho más abierto y democrático que un sindicato, al menos así lo hemos vivido algunos. En cuanto a la revolución, esta comienza cuando derrocas el Estado e inicias un nuevo proceso. Está claro que el principio debe ser la democracia social, pero  dudo que esta pueda imponerse in ejercer ciertos grados de contraviolencia contra la barbarie restauracionista, ese fue siempre el primer problema, incluyendo Cataluña y Aragón 1936-1937.

No se trata de ningún credo, al menos no a un credo diferente al que nos asegura que el derrocamiento del Estado burgués se podrá hacer sin crear otros poderes. Hasta el presente, todo indica lo contrario e insisto, el ejemplo confederal citado no fue diferente. Cito un ejemplo que conozco: el cine. La CNT expropió los cines y creó una nueva producción, pues bien, optó por distribuir las películas comerciales más progresistas (Rebelión a bordo, los miserables, El pan nuestro de cada día, etc.), en cuanto a las películas producidas (Barrios bajos, Aurora de esperanza, etc.), se atenían al canon de un cine popular como el que estaba auspiciando el Partido Comunista Francés  en colaboración con Jean Rendir quien…seguramente habría estado más a gusto con la CNT.

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Estamos dándole vuelta a un ideario para conseguir la emancipación de la clase trabajadora del yugo capitalista como para construir una sociedad sin clases. Para tal empeño, la unión más amplia de hombres y mujeres, de los de abajo, un esfuerzo en verdad titánico aunque de momento sea para evitar el infierno o sea para que la tierra siga siendo un lugar habitable para la gente decente.

Esa unión nunca se hará sobre un acuerdo en muchas cosas, pero sí con un acuerdo en las básicas, la primera,  desmontar la hegemonía cultural de los poderosos, derrocar su sistema de poder, nada menos. Esto que parecía poco menos que a la vuelta de la esquina a nuestros mayores, no va a ser tan fácil, tampoco está garantizado. De momento han logrado imponerse mediante la represión, pero también por la integración de amplios sectores representados por políticos y funcionarios del movimiento obrero. La diferencia es que ahora, estos últimos en vez de conseguir mejoras aunque sean parciales, colaboran con la gestión de la barbarie económica.

Pero no han sido solamente, digamos los oportunistas, los responsables.  Las tendencias sectarias, a veces motivadas por las más nobles intenciones, también han contribuido a las derrotas y a los retrocesos a su manera: anteponiendo la “guerra fría” contra los “rivales” de la izquierda. Los ejemplos, desgraciadamente abundan. Cito el Estado Español 1931-1919 como el más cercano. Sin embargo, también existieron ejemplos digamos positivos: la Comuna de París, los soviet en 1995, 1917-1919 en Rusia, la República de Baviera de 1921, Asturias 1934…

Ahora tenemos más o menos claro quienes son los oportunistas, no hay ni que hablar con el PSOE al menos que sea un modesto cargo municipal, a ciertos niveles también hay cosas que huelen mal en IU y no digamos en IC-EV. Lo que no está tan claro son los demás. No tengo que decirte el desconcierto que me producen lo que queda del “trotskismo auténtico”, todos y cada uno de ellos con su verdad debajo del brazo, dispuesto a enseñar al mundo como se hace una revolución y repitiendo aquello de No es eso, no es eso. Sí esto ocurre entre los nietos del autor de La revolución traicionada, ¿qué no será de los todavía no se han enterado que Stalin lideró la burocracia resultante del pacto entre la que quedaba del antiguo régimen y la surgida en nombre de la revolución.

Pero tampoco el panorama de los sindicatos de matriz anarcosindicalista enaltece el ánimo.  Pienso que la idea de reproducir unos patronos sindicalistas que funcionaron en tiempos del capitalismo de antaño –sin Escuelas, sin Sanidad, sin la menor garantía jurídica, etcétera-, está condenada al impasse, sobre todo teniendo en cuenta todos los nuevos fenómenos de nuestro tiempo, el feminismo en sentido amplio, por no hablar del cambio en el perfil del proletariado. Tengo entendido que en Barcelona hay tres ramas de la CNT, eso aparte de la división con CGT que, a su vez, también está atravesada por tensiones internas. Cuando leo la prensa afín de unos y otros, parece que solamente el anarquismo y el anarcosindicalismo tienen derecho a existir. Los demás por lo general, no existen.

Tenemos que acabar con la intolerancia y el sectarismo entre los nuestros.

Sin ir más lejos, en Viento Sur preparamos un Plural, un “dossier” que haremos entre Jaime Pastor y yo, para lo que buscaremos todas las complicidades libertarias posibles. 

Me parece que aunque no siempre sea abiertamente, este debate entre variantes de los mismos ideales se está llevando un poco en todas partes. Es más, me parece que los se niegan a llevarlo están un poco fuera de la onda, desitiados ante lo que se está fraguando en respuesta al desastre social y ecológico más grave de la historia social.

Abrazos múltiples