La responsabilidad criminal de las políticas de los políticos

agua de borrajas lo conseguido en París

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Dos que no están ahora en la COP25, Trump porque está en contra y luchando sucio  y a Greta Thunberg, la hastiaron tanto que consiguieron que no se quedara.  

Cumbre del Clima en Madrid (COP25)
El mundo debe cambiar de base
EE.UU. y un puñado de países, impone las reglas del “Mercado “ en la Cumbre del Clima, Contamina el “Acuerdo de París” y NO Hace Ni Caso a las demandas Sociales de la Juventud y los pueblos indígenas
Los señalados son tres: Australia, Brasil y Estados Unidos, que presionan para llegar a un texto que convertiría en agua de borrajas lo conseguido en París hace cuatro años
Este viernes era en teoría la última jornada de la COP25, pero las negociaciones seguirán de madrugada. Los observadores ya se conforman con un documento final no demasiado lesivo
En cuanto a la ambición de cara a reducir las emisiones, aún hay esperanzas de un relativamente buen acuerdo: pero la puerta sigue abierta a las trampas contables y no hay noticias de la mención a los derechos humanos
LA RESPONSABILIDAD CRIMINAL DE LAS POLÍTICAS, DE LOS POLÍTICOS
El mundo está enfermando, necesitamos poner a las personas por delante de los beneficios económicos.”

«mecanismos de mercado” que permitirán a algunos países –y sus transnacionales- seguir contaminando sin cesar a costa del clima y de los derechos» Determinan de antemano el fracaso de la COP25.
Ahí reside también la responsabilidad criminal de las políticas que aceptan los Tratados de pseudo-libre cambio (entre desiguales) elaborada desde hace años y que no respetan ni los derechos sociales ni medioambientales, mientras que sus tribunales privados ad hoc protegen el «derecho de competencia» impulsado por las multinacionales. 

La protección de los derechos sociales y medioambientales, que deberían ser objetivos universales, son tratados como ¡corporativos!mientras que los criterios de la competencia mercantil se presentan como de ¡interés general!
las relaciones salariales y las relaciones coloniales mundiales subyacentes a la producción/distribución de la energía. Todo ello en medio de un incremento de la puesta en cuestión de las relaciones de dominación a nivel mundial.
Se trataba pues de un sistema de dominación que estaba amenazado. El nuevo capitalismo, fruto de los profundos cambios de los años 1980, al liberar el trabajo del Estado social» (peor, socialista!) y de sus garantías (no para mejorarlas, sino para destruirlas), pretendió responder a las aspiraciones de autonomía, sobre todo de la juventud, frente a unas relaciones estatales y burocráticas,. Al hacerlo, se pusieron en cuestión todos los derechos colectivos que permitían resistir a la pura lógica del beneficio mercantil, se tratara de los derechos laborales o los servicios públicos.
 
La revolución tecnológica, la financiarización de la economía y la organización de la competencia de la fuerza de trabajo a nivel mundial se pondrán al servicio de ese objetivo.
 
Desgraciadamente, como se pudo comprobar después, los petrodólares derivados de esta nueva renta no beneficiaron a las poblaciones de los países productores. La dinámica antisocial y, por consiguiente, antidemocrática que se impuso durante los años 1980 se vio reforzada por la ausencia de una alternativa socialista coherente 2/

Este sistema saquea y contamina los comunes naturales porque su fuerza motriz se encuentra en los valores mercantiles bursátiles, indiferentes a los derechos sociales y medioambientales. La raíz de estas políticas destructoras se encuentra ahí y en la medida que no son fruto de ninguna fatalidad natural, se pueden combatir. 

 

No hay necesidad de entrar en las controversias bizantinas sobre este tema. Deberíamos lograr un consenso sobre la cuestión principal, que combine la doble dimensión, física y socio-económica, de las grandes fases geo-políticas de transformación del mundo.
La sobreacumulación de capital encontró una salida bajo la forma de créditos hacia los países dependientes… condicionados a la compra de bienes manufacturados.
· De esta forma también garantizaban mercados para la sobreproducción de bienes
· Los países dependientes tenían que devolver los préstamos exportando sus materias primas –producidas en condiciones de sobreexplotación; es decir a precios muy por debajo de las producciones equivalentes en los países dominantes.
· Por tanto estos la importación de estos productos baratos contribuyó a reducir los costos de producción en los países imperialistas y a restablecer el beneficio…
Se trata de nuevas relaciones de dependencia orgánica (que legitiman la utilización del concepto de economía mundo de Immanuel Walleestein, incorporando en él una visión marxista 10/), de nuevas desigualdades y desposesiones impuestas por el imperialismo como fase del capitalismo, analizado desde el punto de vista anti-colonialista (o decolonial), marxistas o no.
Las luchas actuales forman parte de la experiencia. La de los chalecos amarillos, como también las explosiones sociales en el mundo entero, 15m, han puesto al descubierto que los gobiernos actuales (ellos también, no solo los economistas) son parte fundamental, del problema. Y no se pueden separar tres cuestiones fundamentales orgánicamente asociadas: la urgencia social, medioambiental y democrática. Los impuestos sobre los carburantes impuestos a la gente que tiene dificultades para llegar a fin de mes son injustos e ineficaces, sin que, por otra parte, ello garantice que este tipo de impuestos sirva para responder al desafío climático ni que serán utilizados en los presupuestos del Estado para responder a ese desafío.
«La historia nos ha enseñado que las soluciones vienen del pueblo», dice La Vía Campesina, añadiendo «pero demandamos que aquellos que deberían representarnos asuman sus responsabilidades en lugar de ser serviles al capital».
Esto quiere decir que las soluciones no pueden ser la suma de cambios individuales o locales o incluso fruto de una gestión de los comunes que se satisfaría con islas de bienestar para algunos y algunas, indiferentes a las catástrofes y miserias medioambientales. En todo caso, es crucial subordinar el dinero, las finanzas y la banca a la satisfacción de las necesidades sociales y medioambientales. Al igual que lo es el control plural y democrático de la sociedad sobre las decisiones a adoptar.
«Con derechos y en democracia, seguiremos haciendo justicia social y climática» y contra el #Patriarcado Tenemos que hacerlo de fomra socialidaria, desde el ámbito local al planetario, pasando por el continental para que el mundo cambie de base.

 

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