La reivindicación del cierre de Garoña sigue presente a diario

Estos últimos días Garoña ha estado de actualidad como no podía ser menos. Por una parte, Nuclenor anunciaba en julio más presiones para su negocio con un recurso a la decisión política de cierre en 2013, y un mes más tarde, el pasado día 9 de agosto, se incendiaba un transformador en una subestación eléctrica de la central de Garoña; todo un presagio de fiabilidad de la central y gestión que Eguzki observa con verdadero pánico ante la falta de seguridad para la población, mas si cabe, tras la puesta a punto en el último año, así como tras las coacciones a los vecinos y trabajadores sobre su futuro.

Muestra evidente de su actuación impune es el constante empeño de Nuclenor de seguir vendiendo visitas guiadas en plan turístico, que ofrece para el 2014y 2015, o sea, tras el pretendido cierre gubernamental, lo cual si bien pudiera ser una muestra de manipulación pro- nuclear a los visitantes, también podría llegar el caso de convertirse desgraciadamente en lugar de peregrinaje turístico similar a Chernobil.

Por otra parte, ha sido una satisfacción que, quienes vivimos la fiesta con la alegría de las camisetas de los comparseros y comparseras, en el primer momento de la Aste nagusia bilbaína, junto a Marijaia, se volvía a exigir el cierre inmediato, mediante una pancarta con el lema popular Garoña itxi orain, trasladando la voz de la calle con música, diversión, y alegría, reclamando ese sentir popular por una sociedad más justa, solidaria y sin Garoña.

Para Eguzki, no hay criterios económicos, ecológicos ni democráticos que avalen la prórroga hasta el 2013, puesto que todos y cada uno de los datos y voluntades son tan válidos para hoy como para el año 2013. Y el dicho popular nos recuerda, no dejes para mañana lo que puedas hacer hoy.
La decisión del Gobierno es una acrobacia política sin contenido real puesto que las promesas del PSOE han quedado caducas tras varias elecciones y no resultan fiables, pues se puede revocar por este u otro gobierno, mediante una pirueta auto justificativa y volver a quedarse en un alarde de palabras e intenciones y programa político para el recuerdo.

En relación a la decisión anunciar un cierre en el año 2013, Eguzki considera que hace falta mayor liderazgo y firmeza para dirigir el cambio hacia un modelo democrático, económico y energético sostenible y seguro.

Eguzki ya era consciente de las dificultades que podría entrañar una decisión de cierre inmediato y de las presiones que el gobierno español ha recibido de los lobbys nucleares, pero el estado de esta central, caduca y peligrosa, exige un fuerte y decidido liderazgo a favor del cierre inmediato, respetando la voluntad popular, en una apuesta por otro modelo de economía sostenible y de energía segura que deberá ir acompañado, con toda seguridad, de una buena labor pedagógica que explique las decisiones y sobre todo, las haga participes del sentir de la calle frente a la presión del negocio a costa del erario público, el cual, no olvidemos, subvenciona la energía nuclear, recicla y recoge los residuos de Garoña, prepara planes de evacuación y afronta los efectos en la salud de los vecinos y vecinas del entorno.

Por otra parte el Gobierno por boca de la secretaria de Estado de Cambio Climático del Ministerio de Medio Ambiente, Teresa Ribera, reiteró la semana pasada que la central de Garoña se cerrará en 2013, pese al anuncio de recurso de Nuclenor. Es el Gobierno de Zapatero el que ahora aporta un dato incuestionable: el Estado español exporta 11.000 megavatios de energía, una cifra que supera con creces la generación de Garoña.

Energéticamente, Garoña no supone reducir la dependencia energética ni rebajar el consumo de otras nucleares del Estado francés como se nos ha querido vender y lo ha venido denunciando Eguzki en los últimos años.

El Gobierno español tiene previsto destinar 25 millones en 2010 a la reindustrialización de la zona próxima a la central y anunciaba que un parque eólico marino en Chipiona podría sustituir a Garoña en cuanto a la capacidad de producción energética. En este sentido, se afirmaba que si el cierre se ha retrasado cuatro más ha sido "para manejar los tiempos y de la reordenación laboral de la actividad en el entorno", algo que se debía haber hecho y se puede hacer sin dilación para proceder a hacer creíble el anuncio de cierre.

Nuevamente desde Eguzki tenemos que denunciar el incumplimiento de las promesas electorales del PSOE de cierre de Garoña, así como exigir que dicho cierre sea inmediato, dando pasos de forma constante para garantizar tanto el cierre como todos los efectos naturales, de revitalización y reindustrialización paulatina de la zona, de estudio sanitario y de recuperación de los espacios y residios que ha generado a lo largo de toda la vida y que se conservan en ella.

El aviso del Consejo de Seguridad Nuclear, CSN, sobre la seguridad de esta central tampoco puede sustituir un verdadero análisis de política energética y mucho menos de seguridad de la central, como el último aviso de accidente constata.

Eguzki quiere recordar, una vez más, que el CSN (como la Comisión Nacional de la Energía) está influido por los partidos políticos mayoritarios pues los cinco consejeros están nominados por PSOE, PP y CiU y por la propia industria nuclear (varios altos cargos del CSN han estado en función en la misma industria y CSN contrata filiales de empresas eléctricas dueñas de las centrales nucleares. La combinación de estos dos vicios (únicos en la UE) conduce a una falta sistémica de independencia del CSN y afecta a su credibilidad, lo que deja en papel mojado su supuesta independencia y calidad técnica del informe de Garoña. Un sector tan sensible y peligroso como el nuclear no puede ser regulado sin garantías de independencia y poder.

Dado que la sociedad civil se ha manifestado de forma constante a favor del cierre de Garoña de forma inmediata, es el momento de no cejar en el empeño y exigir el cierre inmediato por razones democráticas, energéticas y económicas.

Por vieja, por peligrosa, por innecesaria, por estar amortizada, por que lo demanda la sociedad, y por obligación con la promesa electoral, desde Eguzki exigimos su cierre inmediato y hacemos responsable al gobierno del PSOE de los eventuales riesgos y consecuencias negativas que para la salud y la seguridad de las personas y del medio natural se deriven del funcionamiento de la vetusta, más que amortizada, y demostradamente peligrosa central nuclear de Garoña.

Eguzki, 2009ko Abuztuan

NOTICIAS ANTICAPITALISTAS