La recesión dispara a dos millones el número de trabajadores con subempleo

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La recesión económica no sólo pasa factura en términos de desempleo. También está teniendo efectos devastadores sobre los asalariados que conservan su puesto de trabajo.

Los últimos datos de la Encuesta de Población Activa (EPA) indican, en concreto, que 2,07 millones de trabajadores están subempleados. Se trata, de largo, de la cifra más elevada jamás alcanzada por la economía española.

Para hacerse una idea de lo que representa esta cifra hay que tener en cuenta que significa que uno de cada siete asalariados se encuentra en situación de subempleo, con una aceleración constante a medida que avanza la crisis económica. Hay que tener en cuenta que en el tercer trimestre de 2007, que es cuando se puede situar el origen del estallido de la burbuja crediticia, el número de asalariados con un empleo degradado ascendía a 1,35 millones, lo que supone que en apenas dos años el subempleo ha crecido en 720.000 personas, y todo en un contexto de fuerte reducción de la ocupación.

Según la metodología de la EPA, las situaciones de subempleo se producen por dos causas. Por insuficiencia de horas trabajadores respecto de las que querría un empleado o por el hecho de que el trabajador realice una actividad inadecuada en relación a su formación profesional o académica. No se trata, en ningún caso, de trabajadores irregulares o procedentes de la economía sumergida, sino de empleados con un puesto normalizado legalmente.

En el primer caso, se considera subempleados por insuficiencia de horas a todos a aquellos trabajadores que quisieran alargar su jornada laboral, pero que no lo hacen por falta de una oferta de trabajo. Para ello es indispensable que estén en condiciones de aceptar cualquier otro puesto de trabajo y que, al mismo tiempo, su jornada laboral sea inferior a la habitual en su sector de actividad. Es decir, que un trabajador a tiempo completo no puede considerarse como subempleado por razones de jornada laboral.

En el segundo caso, se califica como situaciones de subempleo cuando el trabajador considera que su puesto de trabajo no responde a sus competencias profesionales o que sus ingresos son inadecuados para su nivel de formación. También cuando concurren excesivas horas trabajo, empleo precario, horarios arbitrarios o herramientas y formación insuficientes para las tareas asignadas.

La Encuesta de Población Activa, por último, refleja que las situaciones de subempleo afectan más a las mujeres que a los hombres. Más de la mitad de los 2,07 millones de subempleados son mujeres, cuando su peso en el mercado laboral es sustancialmente inferior. La EPA, igualmente, refleja que más de la tercera parte de los subempleados tiene entre 25 y 34 años, lo que pone de manifiesto que se trata de un fenómeno que afecte más a los jóvenes.

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