La rebaja de sueldos desata la mayor rebelión en Portugal desde el rescate

Prensa

Aprovechando la presencia de los representantes de la Unión Europea, el Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional, que el pasado viernes acudieron a Portugal para hacer la quinta evaluación del plan de austeridad impuesto a cambio de un rescate financiero de 78.000 millones de euros (acordado en mayo del 2011), el primer ministro luso asestó un nuevo golpe al vapuleado bolsillo de los portugueses anunciando una subida de las retenciones de la Seguridad Social del 11 al 18 %. Esto supondrá la pérdida de una nómina al año para los empleados del sector privado y de dos en el caso de los funcionarios.

Esta medida con fines exclusivamente recaudatorios, ya que su finalidad no es financiar la Seguridad Social, sino aumentar los ingresos fiscales para reducir este año el déficit al 4,5 %, ha conseguido desatar la mayor contestación social y política, incluso en el seno de la propia coalición de Gobierno (PP-CDS), desde que el país cayó en manos de la troika.

El sindicato CGTP ha sido el primero en convocar para el próximo 1 de octubre una jornada de lucha, mientras apela a la unidad sindical con la UGT para la llamada a una nueva huelga general (y ya van tres, desde mayo del 2011).

Disculpas por Facebook

El propio Passos Coelho, que el domingo pidió disculpas en Facebook por la dureza de las medidas de este nuevo ajuste, ha experimentado por vía digital el contundente rechazo a su plan, con más de 32.000 mensajes de crítica recibidos en 24 horas.

Mientras el movimiento de indignados Tugaleaks comunicaba ayer que llevará al primer ministro ante los tribunales por incumplimiento de programa, la oposición al Gobierno de Passos avanzaba su intención de vetar los próximos Presupuestos, si la rebaja de sueldos generalizada se materializa, como está previsto en el 2013.

Con una tasa de paro rozando el 16 % (en el 2011, antes del rescate, estaba en el 11 %), una caída del PIB del 3,3 % en lo que va de año; y una situación de empobrecimiento agravada por los recortes (supresión de pagas extras a funcionarios y jubilados), Portugal es hoy más que nunca un polvorín.

Francisco Carballo Cruz, profesor de Economía de la Universidad do Minho, asegura que «desde el punto de vista social, la medida es absolutamente demoledora». Según el analista, los trabajadores que cobran salarios bajos verán cómo su renta disponible se reduce todavía más, creando dificultades adicionales para llegar a fin de mes.

En el caso de los que cobran el salario mínimo, su sueldo neto caerá al entorno de los 400 euros, en un contexto de subida de precios en alimentos básicos o los carburantes. «Es previsible que la contestación social aumente en las próximas semanas porque las medidas anunciadas afectan a la totalidad de los trabajadores y no solo a la función pública y, sobre todo, porque existe un sentimiento cada vez más generalizado de que la receta que se está aplicando no resuelve los problemas económicos y financieros del país», afirma.

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