La prueba del maquis

Francamente, lo del franquismo es una pesadez. Supongo que suena mejor estar libres del franquismo que del nacionalsocialismo, porque lo de nacional socialismo podría dar lugar a polisemia, a malentendidos. Llamar franquista a alguien es como empezar a gritar, no se tiene más razón porque uno grite, a veces basta para perderla.

Los republicanos, los demócratas perdieron la guerra, muchos murieron, otros se rindieron y penaron, otros se retiraron de la batalla o se escondieron o emigraron para no poner su vida en juego, y algunos incluso se volvieron de derechas de toda la vida. Incluso sé de uno que dijo: Quin fàstic, quin fàstic!, ¡qué asco, qué asco!, se dio la vuelta en la cama y se dejó morir. Franco y los franquistas ganaron la guerra, llevaron una buena vida y se murieron en la cama, pero desde luego no de asco. Así que, a joderse, porque así fueron las cosas. Por suerte acabaron muriéndose: “al moro muerto, gran lanzada”.

Ahora los de izquierdas de toda la vida ven franquistas por doquier, se lanzan valientemente contra el enemigo, arriesgan su vida contra el muerto general, distribuyen medallas entre los suyos… han pasado más de 77 años desde el Glorioso Alzamiento Nacional y no paramos de perder todos aquella maldita guerra, de olvidar a aquel maldito Generalísimo, de padecer con la maldita monarquía y sus mequetrefes, con la soi-dissant democracia, con su Rey, Príncipe Heredero, Estado de las Autonomías y transición de mierda. Sólo falta que se nos despierten otras víctimas. Hoy abucheaban al PP por rojillo. 

¿Qué es lo que lleva a apreciar más al exilado exterior que al interior, a la rata que abandona el barco que a la que se queda en él aunque se hunda? ¿Contribuyeron más al auge del fascismo los que se quedaron resistiendo pasivamente que los que se fueron dejando su sitio a otro? Unos volvieron como héroes y a los otros se les acusa de cobardes por haberse quedado. O de franquistas.

Mi abuelo de Madrid escribió un libro que llamó Mi Depuración, un libro de notas de su paso por las cárceles franquistas. “Vida y memorias de un perdedor” era el subtítulo. La sensación leyéndolo es que habían conseguido joderle a fondo, o cómo diría él, le habían quebrantado. Atribuía su supervivencia a que era médico y participaba activamente en la enfermería de la prisión y a que daba clases de alemán en una era de germanofilia en España. Su familia política, en la que había juristas militares, a haber conseguido que se fuera retrasando su proceso.

Mi abuelo catalán era propietario de un hotel durante la guerra. Había alojado en él gente de uno y otro bando, cuando finalmente se quedaron los nacionales tuvo que emigrar porque no pudo superar la prueba del maquis. Un refugiado acudió a pedir que le escondiera. Sabían como yo supe cuando le conocí que era ante todo una buena persona. Si le acogía y no decía nada y era un agente doble sería encarcelado. Si lo denunciaba igual se la jugaba realmente a alguien. Se largó…. unos meses a Galicia ¿Quién le aconsejó que se largara? Un general franquista que se había alojado en el hotel y al que le unía una cierta amistad. Hacían música juntos.

Ahora cuando subo a su pueblo no sé ver franquistas, no hago más que ver “nacionales” de otro signo, bajo otra bandera, más revolucionaria, menos conservadora, tras las que hay mucho menos miedo que tras las banderas nacionales que lucían en los balcones cuando mi abuelo tuvo que dejar el pueblo. Banderas que predican el cambio, que reclaman agencia, gracias a Dios mucho más alejadas de la sórdida realidad que las de antes.

Bajo al bar en el que están “echando” el partido del Barça, está lleno. Hombres muy mayores, algún grupo de jóvenes de paso y sobre todo emigrantes; a algunos se la nota porque son negros, a otros porque no hay quién entienda qué dicen. Marca el Barça, gritos. No le pitan el penalti al Madrid, mucho más griterío, indignación general. Le pregunto a mi primo, pero bueno, ¿aquí hay más gente del Madrid que del Barça?, muchos más, contesta, los emigrantes casi todos lo son. Vuelvo a subir a casa, seguro que me he perdido algo. Es decir que en eso de identificación y proyección no entiendo nada.

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