Publicado en: 26 enero, 2019

La prudencia de la UE ante la crisis venezolana

Por guadalupedlt

Con la sombra de Estados Unidos posándose sobre Venezuela, se profundiza la incertidumbre sobre el futuro del pueblo venezolano.

En las últimas horas, los hechos se precipitaron en Venezuela. Con 35 años y un pasado poco conocido, Juan Guaidó ocupó las noticias internacionales al autoproclamarse presidente interino de Venezuela. Luego de llamar al pueblo venezolano a movilizarse, el líder de la Asamblea Nacional anunció lo que muchos temían. Con el apoyo de Estados Unidos, Guaidó emergió en tan solo 18 días, como una pieza fundamental en el fragmentado entramado de la oposición en Venezuela. En medio de la gran crisis social y económica que atraviesa el país, si hay algo que faltaba era el alboroto causado por la autoproclamación de Guaidó que lejos de mejorar la situación, genera una gran intriga. Por el momento, no se sabe con claridad cuáles son sus propuestas, ni cuál será su plan de acción. Con la sombra de Estados Unidos posándose sobre Venezuela, se profundiza la incertidumbre sobre el futuro del pueblo venezolano.

Poco pareciera importar el pasado de Guaidó y su capacidad para dirigir la crisis económica y social de Venezuela ya que la elección de esta figura viene con una carta de recomendación de Estados Unidos. Con el aval de Donald Trump, Guaidó escaló rápidamente en su carrera política, en la que sin una campaña, ni un proceso electoral, se autoproclamó presidente.

Las reacciones a la noticia no tardaron en llegar. Mientras el mundo entero se preguntaba quién es Juan Guaidó, Estados Unidos anunciaba que reconocería su presidencia. Casi al mismo tiempo en que Jair Bolsonaro, aseguraba estar en esa misma línea. Mientras los gobiernos latinoamericanos se hacían oír al compás de Estados Unidos, en Europa la noticia fue recibida con precaución. Recién al día siguiente, comenzaron a darse a conocer las primeras posturas oficiales de los gobiernos del viejo continente.

Las imágenes de la auto juramentación de Guaidó ya se habían difundido por todos los canales, pero algunos de los mandatarios europeos como Emmanuel Macron y Pedro Sánchez, aún seguían sin omitir opinión. El reconocimiento de Guaidó como presidente, marcaría un precedente peligroso. Asumir que un hombre se autoproclame presidente de un país, sin haber pasado por el correspondiente proceso electoral, es simplemente darle el pase a Estados Unidos para orquestar a su gusto el futuro de un país.

La tardanza y la prudencia en la reacción de los gobiernos europeos, quizá se haya debido justamente, a que ningún mandatario decidió reconocer públicamente la presidencia de Guaidó. Si bien Pedró Sánchez lo felicitó por su valentía, evitó reconocerlo como presidente interino. Lo mismo han hecho los gobiernos de México y Uruguay que decidieron no reconocer la presidencia de Guaidó e instaron a reducir las tensiones, para así evitar una escalada de violencia que pudiera agravar la situación. Aunque poco ayuda su falta de reacción hacia la terrible jugada de Estados Unidos para lograr interferir en la política venezolana.

La cautela europea, recibida por algunos como una postura tibia, no hace más que demostrar que la autoproclamación de Guaidó ha sido un gran golpe para la estrategia que la Unión Europea venía desarrollando. Desde hace meses, la UE viene insistiendo con que la solución a la crisis de Venezuela se encuentra en la celebración de elecciones libres y fiables.

En los últimos años, la comunidad internacional ha seguido de cerca la situación de Venezuela. Muchos gobiernos han intentado utilizar el caso de Venezuela como un chivo expiatorio para sus propios problemas domésticos. Sin embargo, la presión internacional no ha logrado mejorar las condiciones de vida de los venezolanos. De hecho, a través de las duras sanciones impuestas por Estados Unidos, la situación económica del país latinoamericano ha empeorado y el aislamiento no ha hecho más que agravar la crisis humanitaria.

Con la dureza de sus sanciones, Estados Unidos buscó constantemente quebrantar la resistencia de Venezuela. Al no lograr su cometido y en medio de una crisis en su propio gobierno debido al cierre parcial del gobierno conocido como “shutdown”, Trump decidió ir aún más lejos, interfiriendo directamente en la política venezolana. Aquellos que desestiman la capacidad de liderazgo de Nicolás Maduro, le  han dado un recurso para justificar uno de sus principales argumentos. El respaldo inmediato por parte del gobierno de Donald Trump hacia Guaidó, demuestra que Maduro no estaba tan equivocado.

El avenir de Venezuela y sobre todo, del pueblo venezolano, es un enigma. El panorama no se presenta alentador. Mientras Guaidó sigue sumando apoyo internacional, en Venezuela Maduro aún cuenta con el apoyo de la Fuerza Armada. Al mismo tiempo, Trump deja entrever la posibilidad de una intervención militar al decir que todas las opciones están sobre la mesa. Lo que sin duda, genera un choque de poderes. Mientras tanto, la UE sigue sin pronunciarse sobre la intervención de Estados Unidos en Venezuela y sobre las graves consecuencias que esto tendrá.

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