La policía asesina inmigrantes en el Reino de España

Dos casos en un mes, un hondureño, el segundo un ecuatoriano, ambos entregados por uniformados a sus familias hechos "cadáveres", con el argumento que se habían suicidado. Quien puede creer que personas que valientes cruzan medio planeta para mejorar su situación se suiciden ante sus perseguidores?. Quien puede creer que después de forcejear con la policía, de defenderse, de responder a su superioridad de bárbaros, de mediocres y obtusos, después de esto tenga ánimos para terminar con su vida?.
Claro esto puede ser posible, luego de extenuantes sesiones de torturas, nunca voluntariamente. El acoso policial en el Reino de España, con parámetros xenófobos aumenta cada día. Los imigrantes ya no pueden sino estar en sus casas. Una España libreteada por los yanquis, gobernada por un Psoe, de mentira, que viene a ser una derecha en apariencia suavizada de la ultraderecha conservadora. Un país donde la corrupción es institución y alma nacional. Un país falso, de mentira, donde cada buena intención encubre un abuso, pues la buena cara a la inmigración coincidió con el boom inmobiliario, se usó al inmigrante se le reconoció un dignidad solo en medida que era explotable. El inmigrante sirvió para sobreenriquecer a los de siempre aquellos que se dicen en crisis pero no la sienten, aquellos que corrompen al más digno representante.Tristes socialistas españoles, son una caricatura de lo que fueron, un remedo, una afrenta, se parecen cada día a los ideólogos de la muerte del PP. Aquel partido que de popular no tiene nada, aquel partido de facistas buscando su propio acomodo, y que para ello usan al pueblo, lo manipulan y dominan con migajas, con premiecillos, con terrores.
Así es la triste España, con una constitución monárquica, antidemocrática, facista.
Así es la triste España en manos de sus mercaderes, de los titiriteros, de los que han despojado de criterio a su pueblo,y de dignidad a sus representantes. Los asesinos de Lorca, de Hernadez, los acalladores de Unamuno. La policía es el eslabón visible, el mazazo de fuerza, de una casa donde reina la estupidez, la barbarie, la injusticia.

Condenando a la marginalidad a los dignos, a los conscientes, a los de pueblos explotados.

No devuelvan nuestros cadáveres, los cadáveres de quienes los encararon, no digan que se suicidaron, pues nadie os cree. Sabemos quienes sois aunque se disfracen, y ya el pueblo español despertará nuevamente y os ajusticiará. Ya despertará la España valiente, clara y digna, aquella fragua del espíritu de hombres libres.

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