La pasión de Cristo o anarquistas graças a dios

La pasión de Cristo o Anarquistas gracias a Dios

Titulo original censurado: “ El día que la falsedad acabó. ¡Tortura, nunca más!”

Observé a mis compañeros y compañeras entusiasmados por la idea de creación. Algunos se mantenían fijos en su mirar hacia el palco. En el propio teatro, dos directores de escena. El de arriba, es la marioneta reproductora de la tradición. El nuestro, aquí, rozando mi hombro, apenas un maestro, cuya batuta es el córtex. Respetamos a los talentos, fue así que concordamos en la reunión de anoche. Estábamos alegres . Somos jóvenes y determinamos a caminar en el tortuoso proyecto del conocimiento de lo real.

Concluimos que la acción debería seguir al razonamiento y de este al proceso de creación, en la era antigua, conocida por la palabra praxis. Creación: cualquier acto de resistencia en legitima defensa de la razón, de la inteligencia. Estamos en el año de 2009 del nuevo calendario fiscal. Este año quedará en la historia. Es cierto que la derribada de las torres inundo la ciudad de estrellas, pero pocos se conmovieron. Hoy, la masa corporativa y cultural será obligada a pronunciarse, afirmando públicamente su des-razón. A la señal de nuestro abre- alas: brazo levantado y mano empuñada – homenaje a los Black Panters -,munidos de piedras y garrotes, avanzamos en segundos como saqueadores piratas en dirección a la cruz. El pueblo permaneció inmóvil, al verter lagrimas en dirección a las cámaras de tele-visión. Corrí en dirección al crucifijo. El actor interrumpió su dolorosa actuación, me miró atónito y preguntó: ¿ Quién alteró el guión? El director quedó paralizado por algunos minutos, lo suficiente para que nos posicionáramos en los cuatro puntos cardinales. El pueblo comenzó a gritar, mientras los actores, soldados romanos, levantaban sus lanzas y corrían en nuestra dirección. Luchábamos Capoeira, mientras entonábamos una canción indígena. Otros de los nuestros lanzaron sus flechas en dirección a los traseros de los actores-soldados. Mientras el caos aumentaba, yo, encargado de la liberación del actor-Jesús, impedía la continuidad de la tortura nº 2009 en la doctrina barbara oficial. Interrumpimos el espectáculo de más una crucificación. La última.

El acto está justificado en frente a la secular lucha contra la tortura. Aquel fue nuestro primer desafío. ¡ Basta de torturas ! Mientras mis compañeros me protegían, escuchábamos los pasos de las tropas. Saqué al actor de la cruz. El director, aturdido junto al micrófono, incitaba a la multitud a exigir la continuidad de la obra: “¡ Queremos la crucificación ! ¡ Queremos la crucificación! Gritaban como si estuvieran poseídos por legiones de adoctrinadores escolásticos, filósofos medievales e inquisidores. ¡ Crucifica ! ¡ Crucifica ! Los soldados romanos comenzaron a mezclarse con las tropas uniformadas, ya no se podía diferenciar a los actores de los autores, romanos y milicias, milicias y mercenarios, mercenarios y tropas. Explotamos bombas caseras e incendiamos las cortinas del palco. Cargamos al actor-Jesús con nosotros, arrastrandolo. Gritaba que se quedaría sin empleo, insistía en regresar al teatro…necesitaba ser crucificado…no recibiría su cachet …y … Cerramos su boca con una camiseta vieja con aquella frase escrita del Che. Nos alejamos en grupos y nos encontramos al instante, alrededor de esta fogata, en plena luna llena, mirando las estrellas. Reímos a carcajadas. Ninguno de nosotros fue arrestado, sería pena de muerte o prisión perpetua. Ellos dependen de la tortura, precisan de crucificaciones, todos los años , pues su sobrevivencia depende del terror. Nacimiento, tortura, crucificación y resurrección del sistema. Espectáculo anual institucionalizado. Cárceles psíquicas internacionales. Y la platea compra, come y llora. Ese día, sin embargo, será recordado como ¡ El día que la falsedad acabó ! ¡Ahora, lloraran de verdad los canallas ! De rabia e impotencia. El juego cambió.¡ Tortura, nunca más!

Creadores del homo-sapiens. ¡Nosotros, los Ana-arquistas, gracias a Dios!

Vera Vassouras

Traducción : Cristian Huaiquiñir

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