Publicado en: 17 octubre, 2015

La paramilitarización en Colombia: corriente de pensamiento contra-popular

Por Sara Leukos

Colombia no ha salido de la dictadura de las fuerzas militares. El paramilitarismo en Colombia, utiliza un lenguaje ampuloso, arcaizante que se extiende en todos los rincones y escenarios de socialización.

  1. Fascitizacion: retos ante la desparamilitarizacion ?

Colombia no  ha salido  de la dictadura de las fuerzas militares.[1]  El  paramilitarismo en Colombia, utiliza un lenguaje ampuloso, arcaizante que se extiende en todos los rincones y escenarios de socialización. No  hay peor universo que la estigmatización individual y colectiva que se extiende,  desde  un individuo pasando por un estado. En Colombia la naturaleza del estado es represora, descalificadora, autoritaria, hacia la vejación y  militarista. Es lo  peor  para la vida de un ciudadano, ante quienes quieren ejercer un  derecho pleno y posible de su existencia.

Un país donde el nivel de corrupción es inconmensurable, vive del lenguaje moral, señalador, narcotizador que camina en minúsculos escenarios,  reafirmantes de lugares y poderes del gobierno. Estos, se convierten  bajo una nube espesa del tiempo fascista. En  ello expresa –  Walter Benjamin: La tradición  de  los oprimidos nos enseña “que el estado de  excepción” en que vivimos es sin duda una regla. Así debemos llegar a una concepción de la historia que el corresponda enteramente. Entonces ya tendremos a la vista como nuestra tarea la instauración del estado  real de excepción; con ello mejorará nuestra posición en la lucha contra el fascismo. [2] La corriente de pensamiento fascitización del estado, se dirige espaciadamente para generar ruindad humana y un desvertebramiento sistemático en un pueblo. Es parte de la paramilitarización territorial del estado. Ahí está el nudo central en  estos tiempo de paz para Colombia: los medios de información pro-estado, periodistas, funcionarios públicos,  militares, policías, los entes de gobernanza bajo un terrorismo judicial, con un continuum de maldad. La maldad no se ve, pero se siente. Hay una tendencia mañosa a no ver  lo que está corroído. En Colombia, se justifica, hasta la desgranada  de un maíz podrido, para ser comido. Pueblos enteros lo han vivido.

Esta tendencia contracorriente, se vislumbra en ciertos medios de información y periodistas que revierten un nudo de candela en el tema de la paz con los movimientos insurgentes.[3] Por ahí de paso, y de forma dirigida, estos señalamientos se dirigen contra los movimientos populares y sociales en los territorios. En esta  visión de los medios de información, se visibiliza una orden acusatoria, bajo el grano de la duda,  judicializando y condenando, poniendo en riesgo la vida de algunas personas con señalamientos.

Esta clase de periodistas  en mención,  ejercen una labor mediática que no es única  y exclusivamente bajo una corriente contra-insurgente, sino de sentido contra-popular,  basado  en un sentido de un análisis clasista. Y recurro a estos términos, convocando al fallecido  profesor  Eduardo Umaña Luna, quien ilustra  muy bien en su análisis sobre el clasismo y el poli- clasismo.

Estos escritos periodísticos,  hacen  parte de esa lógica de guerra fascista. Un trabajo periodístico puesto al servicio de análisis desde una perspectiva y pensamiento   bajo los soles de una clase[4]. Este es solo un ejemplo, que desde este portal y otros voltean los temas llevándolos de manera guerrerista, confrontando  pero no hacia una reflexión.[5]

Es una conciencia densa, sin duda, en busca de ascensos, bajo una conciencia ruda en la producción de lo que se expresa, ignorando y eliminando todo el valor de los proyectos populares y sociales en los territorios.[6] -Hasta cuando,  se tolera este contexto?

  1. La larva del odio en satio[7]?

En Colombia hoy no se ha salido de la dictadura  de las fuerzas armadas, ni  siquiera con el proceso de Paz,  se atisba a salir. La larva del odio, prima en una clase postrada en el estado: en los políticos pro-estado, en las mafias, los nuevos narcos, en los gremios económicos: como los pami-cultores, los ganaderos, los industriales, los ingenios azucareros y hasta medios informativos, periodistas lucrándose sobre una realidad impuesta contra-popular.

En el punto del periodismo, es el poder de la gran estructura del estado  contra-popular mediática. Es el lenguaje de una sociedad paramilitarizada, allí hay que mirar críticamente desde adentro y  desde abajo, bajo una  tentativa  participativa, por una actividad periodística bajo una ética en donde se establece el riesgo  y la compenetración con lo que se analiza. Se necesitan nuevas fuerzas, nuevos puntos de vista, nuevas imaginaciones, contra la fascitización del estado.

Como diría kapuscinski – hay periodista de los siervos de la gleba y de los  directores, en ello se sirven más a lo segundo como siervo. La información como búsqueda de la verdad  y como instrumento de lucha política es necesaria, ante la implantación del poder extensivo contra-popular que extiende la muerte.[8]

Hoy en  Colombia, no se sale del lenguaje de la dictadura  de las fuerzas armadas. No se hace absolutamente  para  ‘desparamilitarizar’ a la sociedad ni a las relaciones sociales.[9] La vía de un proyecto popular y social, se ve amenazado bajo toda una corriente de  pensamiento guerrerista contra-popular, que no  busca una  verdad, sino ganar espacio y vencer al enemigo particular que según muchos, se hallan en los opuestos, en esa alteridad del tiempo : los movimientos populares y sociales.

Colombia en su fascitización incrusta temporalmente  el paramilitarismo en  la  naturaleza-misma del estado. Al  servicio de este, no solo se hallan las facciones  armadas, sino toda la instrumentalización de violencia, a través de lenguajes como fin. En esta extensión, la información de la lucha política, en medios alternativos periodísticos se  atisban rigurosamente  como reto hacia un proyecto popular.

Es necesario  aterrizar en el  curso de la articulación de los grandes bancos, empresas, sectores económicos que apoyan las estructuras paramilitares. Inevitable, es imperante  desbrozar estos caminos, desparamilitarizar  una sociedad   para que haya paz, sino la paz será un sueño ecléctico.

Porque se trata de ver, interesarse por la vida corriente de la gente, en contra del estado que acude como máquina de hacer dinero y verter la muerte en otros. El paramilitarismo no  está por una experiencia, transita en la cotidianidad humana y política, bajo una instrumentalización de la información  al servicio de un estado,  que incluye el periodismo excluyente.  Se necesita ser, buen ser humano para ser buen periodista. Como lo agregara kapuscinski – las malas personas  no pueden ser buenos periodistas. Sí, se es buena  persona se puede entender,  comprender las  experiencias del otro, sus proyectos, su cotidianidad, la alteridad, sus intereses, su fe, su tragedia  humana y política.

Es necesario convocar y entender  otras formas de  existencia diferente. No todos los seres caminan al  mismo tiempo y bajo el mismo lugar. Nadie es más grande o pequeño. Las comparaciones solo dejan ruina, retardo y empequeñecen  los corazones. Es necesario  que  el  estado en Colombia  convoque históricamente a una sociedad  para que comprenda e inste  abrir caminos,  concebir el mundo y darle una posibilidad de vida y existencia. En ello, una   reacción para escribir sobre estos contextos por parte de un pueblo, es mejor que reposar sobre las líneas morales de otros temas. El estado en Colombia debe desparamilitarizar  la sociedad, desaprender el  odio para atisbar su tendón histórico.

 

 

[1] Ver sobre  este punto a Eduardo Umaña Luna en su texto sobre : La violencia en  Colombia.

[2] Walter Benjamin- ver sobre el concepto de la historia: VIII Tesis.

[3] Ver sobre este punto el artículo de la señora Juanita León  directora del portal la silla Vacía en :  http://lasillavacia.com/historia/la-politica-transicional-de-las-farc-51917

 

[4] Ver sobre este punto el informe de la dos orillas: http://www.monitoreodemedios.co/

[5] Ver sobre este punto la significación que el  portal periodístico La silla Vacía,  hizo sobre  la denuncia del profesor Renán Vega Cantor , sobre las violaciones sexuales por parte  de  militares norteamericanos  en territorio colombiano,  invocando  a dudas , señalamientos a la investigación de dicho profesor:   http://lasillavacia.com/queridodiario/la-pifia-historica-de-renan-vega-50225

 

[6] Ver sobre esto la disertación del profesor,  Eduardo Umaña Luna, sobre las limitaciones de clase en: http://www.archivochile.com/Homenajes/camilo/s/H_doc_sobre_CT0014.pdf. Página 8.

 

[7] Satio: sazón  en latín, para este contexto.

[8] Ejemplo del  asesinato del dirigente en Suarez Cauca, representante de organizaciones  afro y campesinas http://www.colombiainforma.info/politica/derechos-humanos/2811-asesinado-reconocido-dirigente-social-de-marcha-patriotica-en-el-cauca

[9] Ver sobre esto la reflexión  del ex -magistrado de la Corte Suprema de Justicia y actual integrante de la Comisión Internacional contra la Impunidad en Guatemala- Iván Velásquez:  http://www.verdadabierta.com/procesos-de-paz/farc/6015-el-gobierno-no-ha-desparamilitarizado-a-la-sociedad-ivan-velasquez

 

-->
COLABORA CON KAOS