Publicado en: 13 febrero, 2016

La “Operación Envolvente” del régimen del 78 y sus estrategas en su camino hacia un gobierno de gran coalición

Por Pedro Antonio Honrubia Hurtado

Aunque el marco “repetición de elecciones” suena cada día con más intensidad en boca de analistas y propagandistas del régimen, y no es para nada un escenario descartable, actores centrales en el debate político, como el IBEX35 y sus medios de comunicación principales, llevan tiempo moviendo sus hilos hacia un escenario muy diferente: la gran […]

Aunque el marco “repetición de elecciones” suena cada día con más intensidad en boca de analistas y propagandistas del régimen, y no es para nada un escenario descartable, actores centrales en el debate político, como el IBEX35 y sus medios de comunicación principales, llevan tiempo moviendo sus hilos hacia un escenario muy diferente: la gran coalición. No obstante, sabedores del momento político y de las dificultades para que un acuerdo a tres de este tipo pueda salir adelante, lo hacen con mucho tacto y bastante inteligencia. Más allá de que el objetivo haya sido enunciado repetidas veces, lo interesante es observar los movimientos que se vienen dando para avanzar hacia él, claramente en clave “envolvente”. Donde todos miramos, a lo máximo, hacia un intento, imposible, del PP por atraer hacia sí tanto a Cs como a PSOE, bajo la fórmula de un gobierno del “partido más votado”, o hacia un escenario en el cual el PSOE pueda atraer hacia sí a Cs y buscar de alguna manera la complicidad del PP para sacar adelante un gobierno de Pedro Sánchez, los movimientos reales parecen estar apuntando más hacia un escenario donde ninguno de estos dos partidos  sean claves en el encaje de la fórmula necesaria para que finalmente el gobierno de gran coalición pueda darse. Ya lo apuntaron sendos editoriales de El País: un gobierno a tres solo es posible si Sánchez y Rajoy son sacados de la ecuación. Avisados quedamos.

La clave de la ecuación se encuentra, pues, en el que aparentemente es el jugador con menos posibilidades de alcanzar el objetivo de la presidencia: Ciudadanos. Solo mediante su capacidad para ocupar el espacio de “centralidad” y “zonas comunes” que se encuentra entre PP y PSOE es posible sacar adelante una operación así. Ciudadanos es la pieza clave en esta estrategia y los movimientos envolventes que orbitan actualmente en torno a PP y PSOE van dirigiendo su mirada hacia tal escenario a futuro. Rajoy y Pedro Sánchez sobran tanto como sobran los electores de PP y PSOE. Unos hacen imposible el acuerdo a tres, los otros no lo entenderían si se diera bajo la fórmula de un gobierno de uno de los dos grandes partidos tradicionales apoyado por el que tradicionalmente ha sido su principal “adversario”.

Para que podamos avanzar hacia un escenario como el descrito, siguiendo con lo dicho por El País, sobran tanto Sánchez como Rajoy. Después de llamar “no decente” a Rajoy delante de 9 millones de espectadores y tras sus continuos “desprecios” a la llamada del PP a dialogar un posible acuerdo de gobierno, es totalmente imposible que el PP pueda apoyar un gobierno presidido por Pedro Sánchez. De la misma manera, tras haber llamado “no decente” al actual líder del PP y con todo el bagaje que rodea a éste con el tema de la corrupción y su propia labor de gobierno durante estos últimos cuatro años, es imposible que el PSOE pueda aceptar apoyar un gobierno liderado por Rajoy. Y aunque se cambiasen los líderes, seguiría siendo difícil explicar ese “entendimiento” a sus respectivas bases electorales. Pero Ciudadanos, bien planteado el escenario, tiene la capacidad de servir como nexo de conexión entre tales partidos, el gobierno de coalición y las propias expectativas de los electores de tales partidos. Cuando todos miramos hacia los movimientos de PP y PSOE, el poder mira a Cs. Entre otras cosas porque se sabe de antemano que no existe la menor posibilidad de sacar adelante un gobierno de gran coalición liderado por PP o PSOE. Solo un gobierno liderado por Albert Rivera, o algún otro candidato de “consenso” avalado por Ciudadanos e independiente de los dos grandes partidos, sería posible. Para el electorado de PP y PSOE sería más “llevadero” un acuerdo así, mientras que el apoyo de su partido al gran partido “rival” durante años sería un duro varapalo. Cuando las puertas principales de la gran coalición están cerradas para la formación de un gobierno, hay que abrir las ventanas como alternativa de paso. La ventana es Cs. Cuando Rivera ha hablado de un “gobierno de transición” sabía perfectamente de lo que hablaba, me temo.

La repetición de elecciones no es un escenario ni deseado ni deseable para el régimen

Además, un escenario de repetición de elecciones no sería favorable para ninguno de estos tres partidos, pues el riesgo a asumir siempre será mayor que el beneficio esperado: Ciudadanos corre el riesgo de ser absorbido por el PP en forma de “voto útil” de la derecha, PSOE corre el riesgo de ser superado por PODEMOS como alternativa de “izquierdas” a un gobierno de las “derechas” (máxime si hubiera acuerdo de confluencia electoral con IU) y el PP, en teoría el que mejores expectativas podría tener incluso pese a estar cercado por la corrupción, corre el riesgo de que su suma de escaños con Cs sea menor que la actual, mientras que en el lado “izquierdo” del tablero PODEMOS superase al PSOE y se situase como alternativa real de gobierno, lo que sería cualquier cosa menos un situación beneficiosa para el PP. En positivo, en cambio, todo lo más se iría hacia un escenario similar al actual, en el cual la relación de fuerzas siguiera más o menos como la actual y la complicaciones para formar un gobierno siguieran siendo las mismas que encontramos en la actualidad. Ni la suma de Cs y PP se iba a ir a la mayoría absoluta, ni el PSOE iba a “barrer” a PODEMOS del mapa para tener el camino libre hacia un gobierno distinto al que ya le propone PODEMOS. Por lo tanto, en el fondo, el único que puede mirar con verdadero optimismo a unas posibles nuevas elecciones es PODEMOS, y eso no interesa ni a los partidos del régimen ni, por supuesto, a los poderes fácticos que lo mueven. Dando por descartado que el PSOE pueda aceptar un gobierno como el que le propone PODEMOS, y teniendo en cuenta esta valoración de “expectativas”, la situación prácticamente los obliga a llegar a un acuerdo, y ese acuerdo pasa por Cs como agente central del mismo. El escenario real juega, pues, totalmente a favor del objetivo pensado (la gran coalición). Ahora falta cazar las piezas necesarias, y envolverlas, junto al conjunto de sus partidos, dentro de la estrategia pensada, para que sea posible. La envolvente entra en juego y va por buen camino.

Sánchez y su operación “agua y aceite”: la primera gran pieza ya está cobrada

El primero en caer en las redes de los deseos de quienes apuestan por esta estrategia envolvente ha sido Pedro Sánchez, arrastrando con ello al PSOE entero (y posiblemente haciendo las delicias de Susana Díaz). Sánchez, en su desesperación, ha pretendido cuadrar el círculo de las posibilidades reales intentando formar un gobierno a una misma vez que se mostraba respetuoso con las líneas rojas marcadas desde el interior de su propio partido: ni gobierno con el PP, ni gobierno con PODEMOS que necesite del apoyo de los “independentistas”. Su solución mágica: proponer una fórmula de diálogo a “izquierdas y derechas” que encuadre dentro de ella tanto a PODEMOS como a Ciudadanos. La operación “agua y aceite”, que la llamó un compañero. Pero desde el primer momento tanto PODEMOS como Ciudadanos han dicho no. Y además con argumentos similares: PODEMOS y Ciudadanos son fuerzas incompatibles, y lo que no puede ser, no puede ser, y además es imposible. Tienes que elegir: o izquierdas o derechas. PODEMOS le ha puesto encima de la mesa una propuesta de gobierno que el PSOE ni puede, ni quiere aceptar, y Ciudadanos ha sabido jugar con la situación para mover el agua a su vaso. Pedro Sánchez, lejos de estar ahora mismo en disposición de formar gobierno, es un cadáver político al que solo un acuerdo con PODEMOS, IU e independentistas podría salvarlo. Pero lo interesante del escenario resultante es que, con ello, ha dejado al PSOE a los pies de Rivera.

Ciudadanos ha sido astuto y ha sabido oler la debilidad del PSOE y hacer uso de su posición de “centralidad” para arrastrarlo hacia la envolvente que mueve su propia estrategia. Ha mostrado públicamente su disposición a ayudar al PSOE a intentar formar gobierno a una misma vez que ha apretado para que el PP formase también parte de ese acuerdo, llegando incluso a hacer correr el argumento, en boca de alguno de sus principales dirigentes (Girauta), de que podrían votar Sí a una investidura de Sánchez, e incluso a hacer de intermediarios entre Sánchez y el PP para intentar arrancar un apoyo, por activa o pasiva, del PP a la investidura de Sánchez. A primera vista todo un escenario favorable a los intereses del PSOE… si fuera real. Ciudadanos ha manejado a la perfección el mecanismo de la envolvente: Sánchez es historia. Es tan sencillo como esperar a que llegue el debate de investidura y que Sánchez fracase en su intento de formar gobierno. La fruta madura caerá del árbol… en el cesto de Ciudadanos.

Una vez que Sánchez fracase en su intento habrá agotado su último cartucho dentro de su propio partido. O sale investido o adiós Sánchez. Entrarán entonces en juego de nuevo las voces de los “barones” y en especial la de Susana Díaz, que ya tiene un pacto con Cs en Andalucía. Si existe alguna corriente del PSOE interna cercana a Cs, esa es el PSOE-A y Susana Díaz, y hablar de Susana Díaz en el PSOE es hoy por hoy hablar de palabras mayores, como es público y notorio. Y si a ello le sumamos que ha sido el propio PSOE el que se ha dejado enredar en la pesca de arrastre de Ciudadanos, el movimiento es demoledor: si Cs ha apoyado al PSOE en su intento por formar gobierno, dándole todas las facilidades posibles para ello, ¿cómo podrá entonces el PSOE negarse a apoyar un hipotético intento de Cs por hacer lo mismo? Si Cs era bueno como apoyo de gobierno e incluso como posible socio de gobierno, ¿por qué iba a dejar de serlo si el acuerdo de gobierno pasa por tener a Rivera o alguien propuesto por Ciudadanos de presidente? La primera pieza de caza está cobrada: Pedro Sánchez, y además la primera gran envolvente está lograda: el PSOE ya es preso de su propia estrategia y su propia relación con Cs.

Ahora a por Rajoy y el Partido Popular

La siguiente gran pieza de caza se llama Mariano Rajoy y por supuesto la envolvente se extiende hacia el Partido Popular. Ciudadanos dio un primer paso inteligente al anunciar, tras reunirse con Rajoy, que abría una mesa de negociaciones, simultánea a la que viene desarrollando con el PSOE, para acercar posturas entre ambos partidos, a una misma vez que elevaba su tono contra la relación evidente entre el actual PP y la corrupción generalizada. Inteligente porque a una misma vez ha sido capaz con ello de mover al PP hacia una negociación para la búsqueda de un acuerdo de gobierno que incluya a ambos y ha contribuido a la “muerte de Rajoy”. Es obvio que Rajoy está cercado por la corrupción y los últimos escándalos tanto en Valencia como en Madrid lo están terminando de ejecutar. De hecho, que estos escándalos aparezcan justo ahora tal vez no sea fruto de ninguna casualidad. Cuando menos es sospechoso que ahora que puede existir un claro interés por parte de los grandes poderes fácticos del estado de quitarse del medio a Rajoy, y abrir con ello el paso a la posibilidad de un gobierno de gran coalición, estos escándalos salgan a prácticamente escándalo diario. Que el PP está podrido por la corrupción lo sabemos hace mucho, pero los tiempos en política son claves.

7 millones de personas respaldaron a ese partido pese a todo lo que se conocía ya antes del 20D. Ello lo podría haber situado en una posición de privilegio para intentar formar un gobierno, pero su problema principal se llama, a día de hoy, Mariano Rajoy. Dejar pasar la fecha de la investidura fue un movimiento inteligente de Rajoy para ganar tiempo, parece que la respuesta de quienes no quieren seguir viéndolo a la cabeza del PP ha sido moverle las aguas bajo los pies. Rajoy tiene totalmente imposible formar un gobierno y está acorralado por la corrupción. Es una pieza débil que puede caer en cualquier momento, a poco que le aprieten desde el interior de sus propias filas. No será un espectáculo visible como ha ocurrido en el PSOE, pero será. Si la oferta que le hagan al PP es capaz de ser lo suficientemente atractiva como para que no puedan negarse a apoyarla, Rajoy caerá. Y un gobierno de Rivera con Ministros del PP puede serlo. O un gobierno de transición sustentado en acuerdos de gobernabilidad donde el PP tenga un papel importante en la iniciativa legislativa y de gobierno, lo sería también. Falta por conocer el contenido de las negociaciones entre Ciudadanos y PP, pero seguro que hablarán de un gobierno, de un programa y de intereses políticos compartidos.

La envolvente al PP pasa claramente por su relación con la corrupción y se ha metido él solo en ella. El PP solo puede limpiar su imagen siendo generoso y dando un paso atrás en sus aspiraciones de formar gobierno. Si además ese nuevo gobierno, no liderado por el PP, impulsa algún tipo de plan de choque contra la corrupción y es abanderado por un “nuevo partido” que sigue teniendo esa impronta de ser un partido que pretende combatir la corrupción, el escenario es perfecto. El gobierno no saldría del espectro de “las derechas”, permitiría limpiar la imagen actual del PP y además, por ambos motivos, sería fácil de ser “vendido” como útil al electorado de tal partido. El grado de cerco que hay actualmente sobre el PP, y el espacio en el que se ha situado tras el 20D, facilitan y hacen bastante plausible un escenario así. Si a ello le sumamos que tal nuevo gobierno puede ser presentado como un gobierno de “transición y salva España”, que dote de estabilidad al estado y lo proteja de la “inestabilidad” que genera la falta de gobierno y que tiene su reflejo directo en la “inestabilidad” de los mercados y, por tanto, en una amenaza directa contra el funcionamiento “al alza” de la economía española, más razones. Si además ese gobierno serviría para frenar el avance del “populismo bolivariano” de PODEMOS y sus posibilidades de llegar al gobierno tras unas nuevas elecciones, la cosa cobra cada vez más enjundia. Y si finalmente se presenta como un gobierno “constitucionalista” y defensor de la “unidad de España” frente al intento secesionista de Catalunya, el círculo cuadra. Pocos votantes del PP se podrían oponer a ello y el propio PP no podría negarse de ningún modo. De hecho, si me apuran, es lo mejor que podría pasarle al PP en estos momentos. El propio PP sería el principal interesado en ello si actúa de manera racional.

Gobierno de “transición y salva a España”… en el último minuto

La carta mediática de los “mercados” y la “inestabilidad” para la economía de la situación actual ya comienza, de hecho, a entrar en juego. Tanto El País como El Mundo llevaban a su portada esta semana varias referencias a la caída de la bolsa, la subida de la prima de riesgo y el argumento de la “inestabilidad”. Se vislumbra así un intento naciente por implantar el marco “la inestabilidad política genera inestabilidad -de negativas consecuencias- en los mercados” y/o “la inestabilidad política es mala para la economía”, a fin de presionar para que se avance en la conformación de un gobierno que ponga fin a la situación “inestable”. Una fórmula de gobierno, defendida por los grandes poderes del régimen, donde, como decimos, ya parece haber dos piezas insertas y capturadas: PSOE y Cs, y al cual solo falta darle forma incluyendo al PP en la ecuación de alguna manera posible. Se presiona también al PP en diferentes fórmulas: caída en las diferentes encuestas que vamos conociendo (Mestroscopia, Celeste-Tel, etc.), los mencionados casos de corrupción que están saliendo casi a diario y la gravedad de los mismos, así como noticias sobre “movimientos internos” y posibles alternativas post-Rajoy.

Parece evidente, pues, que aquellos que apuestan por un gobierno de gran coalición están pensando ya en qué hacer en un ulterior escenario “post-Sánchez”, donde la estrategia de la gran coalición, defendida por Cs, sectores importantes del PSOE y los principales medios, cobraría nuevas dimensiones y posiblemente nuevas formulaciones posibles. Están quemando a Sánchez para que los tiempos corran, se haga patente su fracaso y finalmente, cuando el tiempo ahogue y la presión aumente desde todos los espacios en juego (medios, mercados, aparatos de los diferentes partidos favorables al acuerdo, etc.) encontrar una fórmula de gobierno que satisfaga a los tres partidos: Cs, PSOE -con Sánchez ya fracasado- y PP (sin Rajoy). La investidura de Sánchez será el primer gran paso adelante en la estrategia. Tras ella empezarán a hacerse patentes los movimientos para facilitar el gobierno a tres, posiblemente liderado por Rivera. La propuesta empezará a sonar con fuerza y empezará a ocupar un hueco en la agenda mediática. Puede que previamente haya algún intento del PP por investir a Rajoy o por tomar la iniciativa en la formación de un gobierno, pero será tan en vano como lo va a ser lo de Sánchez. Y cuando todo parezca abocado a nuevas elecciones, cuando el acuerdo parezca imposible y todo apunte a que iremos de nuevo a las urnas, con todo lo que ello implica (incertidumbre, inestabilidad, ingobernabilidad, escenario indefinido que apunte a otros muchos meses de todo lo anterior), será el momento oportuno para que aparezca la figura salvadora, que acabe con todo lo anterior, evite nuevas elecciones y haga que, por fin, España tenga un gobierno. Rivera o un independiente de consenso, unas de las dos fórmulas, cuando menos, se intentará.

Y la estrategia envolvente del régimen del 78 habrá llegado con ello a su final. Eso sí, antes o después se tendrá que volver a ir a votar. Y entonces veríamos cuán potente es la estrategia en realidad. Porque si dejan durante toda una legislatura a PODEMOS-IU en ese lugar “a la contra” del nuevo gobierno de gran coalición PPSOECS, ya pueden rezar los mismos que ahora lo promueven para que el gobierno funcione bien y la gente sienta algún tipo de recuperación en sus carnes, porque no surjan nuevos escándalos de corrupción y porque el trabajo mediático de manipulación y desinformación haga correcta y muy eficientemente su labor, o tendrá consecuencias en forma de un posterior gobierno de izquierdas.

-->

COLABORA CON KAOS