La ONU y sus ‘acciones humanitarias’

La o­nU y sus ‘acciones humanitarias’ Autor : Fernando Díaz

Fecha : ( 16-Junio-2004 )

Categoria : Internacional



Lenin caracterizaba a la Sociedad de Naciones (antecesora de la o­nU) como una “cocina de ladrones”. Hoy sigue siendo uno de los epitetos más descriptivos para designar la o­nU.

Las Naciones Unidas han sido una hoja de parra del imperialismo para maquillar los diferentes ataques, agresiones, ocupaciones y embargos usados para controlar materias primas, mercados o zonas estratégicas. Lo hemos visto en los bombardeos a Yugoslavia, los embargos a Cuba y otros países “no gratos”, y las recientes guerras en Afganistán e Iraq, país este último que sufrió durante años un embargo criminal decretado por la o­nU.

En Cojobo, la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) denunciaba que los cascos azules y los soldados de la OTAN (KFOR) se dedicaban a potenciar y dirigir las redes de prostitución, así como a controlar el mercado negro (un tercio de la ayuda humanitaria iba a parar a las mafias albanesas, toleradas por soldados).

Recientemente Amnistía Internacional volvía a denunciar que las tropas de Naciones Unidas y la KFOR se dedicaban al secuestro, maltrato y venta de mujeres y niñas para la prostitución. 52 soldados han sido repatriados implicados en estos crímenes, eso si, totalmente impunes; lo máximo que les espera es el despido, aunque no estarán muy preocupados: en Iraq los civiles (mercenarios) están muy bien pagados.

Esto no es nuevo en la tropas de la o­nU, que cumplen misiones de “paz” y “humanitarias”. En Somalia hace unos años los cascos azules se dedicaron a torturar y a orinar a niños y a violar a mujeres. La respuesta en manifestaciones en contra de la o­nU fue contestada con el asesinato de 23 somalíes.

Con el destape en Iraq de las sistemáticas torturas a los presos por los soldados estadounidenses y británicos (la solución USA es enviar a Jeofrey Miller, el alcaide de las torturas como alcaide de Guantánamo) la petición de que una fuerza multinacional bajo mandato de la o­nU se encargue de Iraq es una burla sangrante. ¿Supondría algún cambio que los torturadores sustituyesen su casco color caqui por uno azul?

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