La noche más fría del invierno

Hace algunos años vi la película “La noche de los lápices”; sabía que la dictadura argentina había desaparecido a estudiantes secundarios en La Plata. Conocía los conceptos aterradores de dictadura y de detenidos desaparecidos, no obstante, igual lloré todas las lágrimas que llevaba acumuladas en mi cuerpo. Por ese entonces, mi hijo era un adolescente y como madre me puse en el pellejo de esas madres que perdieron a sus retoños.

La vida me llevó a conocer a Marta Ungaro, hermana de uno de los chicos secuestrados en septiembre de 1976. Desde el primer intercambio de correos nos hermanamos para siempre en la memoria de Horacio y de sus compañeros.

Cuando la visité en su casa, la misma donde Horacio creció y jugó, me sentí más unida a su lucha por saber dónde están esos jóvenes hermosos y plenos de ideales.

El aire de la ciudad de La Plata, con su cielo azul ausente de nubes, me mostró las calles en que transitaron estos muchachos y las escuelas donde estudiaron. Como susurros queriendo hacerse vozarrones, los oía charlar por el boleto estudiantil, por la implementación de bibliotecas populares, por convertirse en profesionales con vocación de servicio, por transformarse en hombres y mujeres felices.

También este afán de denunciar tanto atropello a los derechos humanos, me permitió contactar con Pablo Díaz y Gustavo Calotti, ambos sobrevivientes del infierno dictatorial de la Argentina de los ‘70. Escuché sus relatos, respondieron a mis preguntas con voz pausada, pero con la fuerza de quien no olvida y sigue exigiendo justicia para quienes fueron asesinados.

Ellos saben que el precio de vivir es hacer florecer en cada estudiante el amor a la libertad y el respeto a la dignidad humana. Sus experiencias permiten que la juventud de hoy día, escriba con lápices que son eternos, que contienen la tinta infinita del NUNCA MÁS.

No sé si narrar desde el dolor sea bueno o malo, pero tengo claro que mientras se imponga una bota militar sobre un cuaderno, o una bala se incruste en el pecho de una persona, no me quedaré en silencio.

Septiembre duele a ambos lados de Los Andes.

                       La casa de Horacio en La Plata, donde hoy vive su hermana, Marta Ungaro
Rossana Cárcamo
Septiembre 2012
NOTICIAS ANTICAPITALISTAS