La monarquía cuestionada

La monarquía cuestionada
Acto público (Copyleft) Málaga, 13 de octubre de 2007

Conferencia pronunciada en el acto público organizado por Izquierda Republicana de Málaga / Andalucía&nbsp en el&nbsp Centro Social y Cultural de gestión&nbsp ciudadana "La Casa Invisible".

Intervención de Isabelo Herreros en video: COMPLETA; PARTE UNO, PARTE DOS y PARTE TRES .

Intervención de Jaume d’Urgell en video: COMPLETA; PARTE UNO, PARTE DOS y PARTE TRES .

Se adjuntan fotografías, disponibles también en la Red: PRIMERA, SEGUNDA, TERCERA y CUARTA.

Muchísimas gracias a Inma Pérez, Salvador Crossa, Paco Vega y demás militantes republicanos de Málaga.

A continuación, el texto sistematizado de la ponencia de Jaume d’Urgell :

LA MONARQUÍA CUESTIONADA

No es casualidad que esta charla-debate tenga por nombre, precisamente «La monarquía cuestionada», cuestionada, no solo por el hecho de que su legitimidad esté en público y manifiesto entredicho, sino porque además, de un tiempo a esta parte, por fortuna, tras muchas décadas de silencio intencionado, la cuestión de la monarquía se encuentra en el primer plano de la actualidad informativa.

Ante eso, lo primero que me gustaría hacer, es un llamamiento a la responsabilidad. Pocas veces como ahora, nosotros, los republicanos ?los ciudadanos conscientes de nuestra ciudadanía? nos hemos encontrado tan en el centro de la atención mediática. Es bueno, lo sabemos, es bueno porque, puesto que hablamos de una institución por completo indefendible, el mero hecho de pensar sobre ella, amenaza la falsa estabilidad de sus cimientos.

Responsabilidad ?decía?, ¿responsabilidad, por qué? Responsabilidad ante el efecto de quienes tratarán por todos los medios de sembrar división, confusión, distracción, embuste, personificació n y ?en general?, todo tipo de manipulaciones informativas tendientes a que todo siga igual.

Responsabilidad, para comprender que no estamos ante una moda. El republicanismo no es una moda, no puede serlo y no debemos permitir que esta idea se instale en la opinión. En primer lugar, por una razón muy simple: las modas pasan de moda; y lo que es más: la idea de «la moda» es un concepto estético, que aplicado al conjunto de valores éticos al que llamamos «republicanismo» , convertiría algo muy serio en una frivolidad, que sin duda sería aprovechada por la reacción, para conducir el debate público desde la calle hasta los platós, de las cafeterías a las redacciones de las revistas de la llamada «prensa rosa», y de ahí, a la nada. En nuestra mano está conducir la cuestión desde, hacia y hasta el lugar que le corresponde: desde la calle, hacia las asambleas vecinales, hasta las agrupaciones de los partidos políticos; desde la cantina, hacia los ateneos, hasta el mundo universitario; desde la fábrica, hacia los comités, hasta el movimiento sindical; de la mesa al libro; del escritorio al blog; del portapapeles al foro; de la palabra, a la Ley.

Me gustaría hacer un llamamiento a la responsabilidad, para que juntos comprendamos, que lo que no se comunica, jamás ha existido. Comprendamos, que la presente situación de duda generalizada es un hecho insólito, posiblemente calculado por otros, pero que ofrece excelentes posibilidades para el triunfo de la razón crítica.

Esto no es un culebrón de verano, no estamos ante el fulgor puntual de una noticia que desaparecerá en cuestión de semanas o meses, bajo el pulso de una incesante actualidad informativa.

CONSEJO DE DEFENSA

El pasado miércoles, un tal Juan Carlos Borbón, de profesión militar (por lo que jamás ha concurrido a un proceso electoral), presidió una reunión del Consejo de Defensa, encuentro al que asistieron el primer ministro Zapatero, la vicepresidenta Fernández de la Vega, el vicepresidente Solbes y los ministros Alonso, Moratinos y Rubalcaba.

La situación resulta cuando menos extraña, por cuanto nos retrotrae a un pasado de infausto recuerdo e inolvidable memoria:

¿Qué hace un militar no-electo, vitalicio y hereditario, ocupando una posición superior a la de nuestros máximos representantes electos? ¿Por qué un gabinete de ministros socialista consiente en dejarse fotografiar rodeado de militares y sometido a una figura feudal / medieval? ¿Qué significa que el tipo que preside dicha reunión haya invitado a su hijo a una reunión de trabajo? ¿Es esto serio? ¿Qué pensaríamos si el ministro de Defensa hubiera invitado a su esposa, el de Exteriores a sus hijos o el de Interior a un primo de Albacete?

Si estamos en democracia ¿por qué ceder la presidencia de la máxima entidad militar del Estado a un individuo que además de ser ajeno a las urnas, nos conecta con un inocultable pasado de colaboracionismo dictatorial?

¿Y el resto de militares que aparecen en la fotografía? ¿Quiénes son y dónde estaban en 1975? ¿Por qué no hay ninguno de la UMD? ¿Se trata de una imagen involuntaria? ¿Acaso nadie reparó en la simbología que subyace detrás del hecho de contemplar al monarca ejerciendo su presidencia por encima de los miembros del gobierno?

Cada vez somos más los que nos sentimos avergonzados al contemplar estas imágenes. Cada vez es más insultante escuchar la vieja cantinela de que: «tenemos democracia gracias al rey». Cada día que pasa somos más los que creemos que no es justo que el sucesor de Franco se embolse al menos 8 millones de euros al año, mientras buena parte de la población se enfrenta a la amenaza de una ejecución hipotecaria, y eso, quienes tengan «la suerte» de tener la vida hipotecada, porque muchos, ni eso.

Cada día es más ofensivo observar cómo la policía cumple órdenes de pegarnos, cuando no nos queda más remedio que protestar ante los despidos, deslocalizaciones, flexibilizaciones, regularizaciones y reformas? protestar, porque no podemos tener casa, porque votar es como limpiarse el culo, porque se nos miente, porque se nos silencia, porque se nos oculta el valor real de indicadores económicos como el incremento del coste de la vida, porque se especula con nuestro futuro, se trafica con nuestro entorno, se bromea con lo que somos, se nos niega la palabra?

Y aquí no pasa nada, la fiesta debe continuar. Dicen ustedes que «los republicanos son grupúsculos minoritarios de radicales separatistas y antisistema», cuando lo único que pretendemos es que todos los cargos públicos sean electos; que exista una mayor separación de poderes y que el Estado sea verdaderamente aconfesional. Nosotros, el Pueblo, exigimos ser dueños de nuestros destinos. No somos súbditos, exigimos ser ciudadanos.

Los republicanos solo pedimos democracia. Democracia de verdad. Estamos en 2007: el Estado no debe aceptar por más tiempo el sometimiento a la tutela del heredero de un dictador . ¿Acaso no lo ven? No resulta serio, ni lógico, ni legítimo, ni ajustado a Derecho.

SOPORTAMOS UN GRAVE DÉFICIT DEMORÁTICO

No hay democracia, porque el gobierno designa a los fiscales a su antojo y conveniencia. No hay democracia, porque cada cuatro años elegimos únicamente al Legislativo, siendo éste quien nombra al Ejecutivo de entre sus propios miembros, para renovar juntos al Judicial, por tercios, cada seis años. No hay democracia, porque el Tribunal de Cuentas apenas tiene capacidad de maniobra. No hay democracia porque la fiscalía anticorrupció n está presupuestariamente asfixiada y adolece de un grave déficit competencial. No hay democracia porque mantenemos tribunales de excepción. No hay democracia porque casi todos los medios de comunicación se encuentran en poder de diez personas. No hay democracia, porque no hay garantías judiciales frente a los abusos de poder, malos tratos, instrucción de procesos en base a pruebas ficticias. No hay democracia, porque se está destruyendo la enseñanza pública y laica en beneficio de la privada y esotérica. No hay democracia porque se secuestran publicaciones, se clausuran periódicos, se encarcela a periodistas, se procesa penalmente a manifestantes acusándoles de haber quemado una hoja de papel.

«GRACIAS AL REY TENEMOS DEMORACIA»

Afirmar que gracias a la monarquía tenemos democracia, constituye un grave insulto a la razón, un atentado a la verdad y un acto de fanatismo teocrático. Analicemos, por favor: el gobierno de todos, no puede proceder del gobierno de uno. Es una contradicción manifiesta. Resulta insostenible.

No es cierto que tengamos democracia gracias al rey, y no es cierto, para empezar, porque la jefatura del Estado no es un cargo público, sino que forma parte del patrimonio particular de una sola familia, cuyos intereses prevalecen por encima de los intereses de 12,5 millones de familias.

Hay que decirlo más: no tenemos democracia gracias al rey. La dictadura se vio obligada a relajar sus formas ante los intereses comerciales y la presión política procedentes del exterior; ante el profundo malestar popular y la creciente inestabilidad política, incrementada por la crisis económica y energética de mediados de los 70; ante la desmedida ambición entreguista de quienes detentaban las siglas de los principales partidos políticos en los años que rodearon la muerte del genocida del Ferrol.

Si gozamos de una relativa mejora formal de la dictadura, es gracias al esfuerzo y el sufrimiento de miles de trabajadores que presionaron para defender la libertad. Únicamente tenemos aquello que juntos hemos conseguido arrancar, nada más. Nada nos fue regalado. En política no hay regalos, si algo tienes, te lo has ganado; y si no vigilas, te lo volverán a quitar.

CONTINUIDAD INSTITUCIONAL FASCISTA

La continuidad dictatorial es incuestionable: somos el único país de Europa con un jefe de Estado militar; el escudo del régimen franquista fue oficial hasta bien entrados los 80; el nombre de Franco continúa hoy en el frontispicio del cuartel general del Ejército del Aire; Franco designó al individuo que 32 años después de sucederle todavía hoy, se atreve a presidir un Consejo de Defensa, ocupando la posición preeminente, por encima de José Luis Rodríguez Zapatero.

«GRACIAS AL REY HEMOS TENIDO 30 AÑOS DE PAZ»

Hablar de los 30 años de paz y prosperidad que hemos tenido gracias al rey, es otro insulto a la razón: celebrar eso, nos obliga a recordar los fastos en honor de los 25 años de paz que no hace tanto, se adjudicaban a «la divina intervención del caudillo». ¿De qué paz hablan? ¡Ahí fuera hay un país de países! ¡Salgan a comprobarlo! ¡Desciendan del yate! ¡Salgan del coto! ¡Dejen de esquiar! ¡Comprueben como se malvive con un mísero e inestable sueldo de 850 euros, un alquiler imposible y obligaciones familiares! ¿30 años de paz? Pregúntenselo a un iraquí, o a un libanés, o a un afgano, o a un congoleño, o a un eritreo, o a un ex yugoslavo, o a un kosovar, un bosnio, países todos ellos, donde nuestros soldados llevan a cabo misiones humanitarias, con fusiles humanitarios, tanques humanitarios y cazabombarderos humanitarios.

«GRACIAS AL REY, ESPAÑA ES UNA»

Decir que el rey mantiene unido al país, es falso. No hay mayor causa de unión, que el convencimiento de formar parte de un todo. Seamos sinceros: ese «todo» podría ser la concordia entre las distintas culturas e identidades políticas que históricamente han formado la península ibérica? pero la concordia no se impone, eso lo sabe cualquiera. Imponer la concordia es tanto como forzar a alguien a ser tu amigo? y si me apuran: a punta de pistola. ¡No! La fraternidad es un concepto genuinamente republicano. Si se persigue conseguir una unión justa y estable de España, ésta deberá civilizarse, en sentido etimológico, es decir, desmilitarizarse. La existencia de España no puede fundamentarse en una permanente amenaza militar, personificada por el jefe de las fuerzas armadas, designado por Franco, no-electo, vitalicio y hereditario. España no puede ser una ficción impuesta a punta de pistola en la sien de todos y cada uno de sus ciudadanos? o quizá sí, pero entonces no lo llamen democracia. Si de verdad quieren saber qué es España, atrévanse a preguntarlo en una papeleta electoral.

DOCE DE OCTUBRE

Ayer fue 12 de octubre, día de la Fiesta Nacional, que no se refiere a los toros, sino a un enorme desfile de soldados que se realiza todos los años en el centro de Madrid. Por incomprensible que parezca, los asistentes, responden con aplausos a la vista del tamaño y el ruido que emiten los instrumentos de asesinar que se les van mostrando.

Viendo al pueblo de Madrid, aplaudiendo maravillado bajo el estruendo de una escuadra de cazabombarderos en formación, se da cuenta uno de cuan necesario resulta recuperar la Memoria Histórica.

Por no hablar de los asistentes a tan psicópata espectáculo: cada vez menos numerosos, pero más convencidos? qué decir de un país que celebra su fiesta nacional con una convención para ultra derechistas, fanáticos religiosos y exaltados radiofónicos.

Y aquí llegamos al quid de la cuestión: no solo se trata de derrocar monarquía, sino de acabar de una vez por todas con el fascismo .

Recordemos el reclamo publicitario con el que Bill Clinton alcanzó la presidencia de los Estado Unidos tras el mandato de George Bush padre: el lema elegido fue: «Es la economía, estúpido». Un buen lema, para un sistema neoliberal, un lema que para nuestra conveniencia cabría adaptar como: «Es la democracia, estúpido».

Nos encontramos en 2007 y cada día que pasa se hace más difícil seguir ocultando lo que por otra parte es ya un secreto a voces: el engaño masivo de finales de los 70 toca a su fin. Monarquía y democracia son irreconciliables a la luz de la razón crítica.

Nos hemos puesto a pensar sin pedirle permiso a nadie, y como resultado, hemos llegado a la conclusión de que ya no somos niños: hemos alcanzado la madurez política, no necesitamos permanecer por más tiempo sometidos bajo la amenazante tutela de un militar no-electo, vitalicio y hereditario, designado a dedo por uno de los más execrables genocidas del S. XX. Admitir la figura del vigilante, nos restaría una libertad que nos es irrenunciable, por nosotros y para los que vendrán detrás .

A quienes dicen que no sabemos en qué año vivimos, recordarles que basta asomarse a la Constitución vigente, para comprobar que en su articulado llega a aparecer el nombre propio de un individuo particular; que la jefatura del Estado todavía no es un cargo público; que en este país los jueces siguen emitiendo sus resoluciones en nombre del becario de Franco; que el ciudadano Juan Carlos Borbón conserva mando efectivo ?literalmente "supremo"? sobre las Fuerzas Armadas, en lo que constituye un claro conflicto con la autoridad de nuestros representantes electos. En nuestro país, en la actualidad, este año como en los anteriores, al cooperador necesario de Franco, le pagaremos un sueldo de más de diez millones de euros, a cambio de asistir a fiestas, esquiar, navegar, atentar contra especies protegidas, abusar de su posición privilegiada, crecer y multiplicarse.

Una constitución así no es una verdadera Constitución, sino una nota de rescate , que recoge las condiciones y exigencias de un Ejército traidor, que todavía en 1975 mantenía secuestrada a su propia población civil, cautiva y desarmada.

Entonces, ¿quién es el anacrónico? ¿Los ciudadanos que aspiramos a conseguir una sociedad avanzada, seria, justa, ecuánime, pacífica, laica, plural y de Derecho? ¿O los súbditos que sienten la necesidad de someterse al dictado de una sola persona, que disponga de la facultad para sancionar y moderar incluso por encima de la autoridad de los representantes electos en las urnas?

¿Quién es el antidemócrata? ¿Los que defendemos la intervención del pueblo en los asuntos de la Cosa Pública a través de elecciones libres, periódicas, secretas y universales? ¿O quienes afirman que la voluntad mayoritaria de 12 millones de familias debe estar sometida al antojo de solo una?

¿Quién es el violento? ¿Los que perseguimos la paz a través de la palabra y las urnas? ¿O los herederos de quienes tras perder unas elecciones, optaron por destruir el Estado democrático, constitucional y de Derecho, mediante un golpe de Estado, seguido de un atentado terrorista masivo, llamado "Guerra Civil"? ¿Quién es el violento? ¿Un ciudadano que restituye la bandera del pueblo, en sustitución de un emblema impuesto por las armas y heredado mediante el miedo y el engaño? ¿O un militar autócrata que año tras año, celebra el día nacional presenciando un desfile de personas armadas, como si todavía viviera su mentor ideológico?

La institución de la monarquía es un timo insostenible, un insulto a la inteligencia colectiva. El rey es el símbolo de la desigualdad ; el triunfo de lo arbitrario, un parásito a costa de una clase trabajadora, en cuyo seno, cada día somos más los que duras penas conseguimos lo imprescindible para existir con dignidad.

Todavía en 2007, tenemos leyes medievales que sancionan el menoscabo del prestigio de la corona; leyes que mediante una severa disuasión penal, tratan de imponer el respeto a una determinada visión del país? pero el respeto impuesto mediante amenazas no es respeto, ni prestigio, sino simplemente miedo, o si lo preferís: terror.

Con todo, el rey es lo de menos; como el escudo o la bandera, que no son causa sino efecto? ni un país es solo un trapo, ni el Estado una sola persona. El funcionario jefe de Estado es solo la guinda del pastel? Los que saben de esto, pretenden convertir su símbolo en un señuelo? en otro instrumento para la distracción. Pretenden agitar al rey ante nuestras narices para que no prestemos atención a lo que realmente importa:

Importa la total ausencia de separación de poderes: cada cuatro años nos presentan unas listas cerradas con la idea de ofrecernos la vana ilusión de elegir entre los preelegidos, que optan a la composición de un Legislativo, que luego nombra al Ejecutivo de entre sus propio seno, y así, entre ambos, renuevan por tercios al Judicial; importa el hecho de que la Fiscalía se haya convertido en un instrumento partidista del Gobierno, nombrada por éste al mes de tomar posesión; importa el peligroso proceso de concentración mediática, destinado a desactivar la función social de los medios de comunicación; importan la impunidad y connivencia de una parte de la judicatura y la clase política, frente a los abusos cotidianos de los agentes de la represión oficial: el ejemplo más cercano lo tenemos en las manifestaciones par reivindicar el derecho a una vivienda digna y luchar contra la precariedad laboral: ¿Quién a lo largo de todo este año y medio, ha demostrado reiteradamente ejercer la fuerza bruta contra los miles de ciudadanos que nos hemos limitado a denunciar desequilibrios sociales en actitud cívica y no-violenta?

No se trata de hacer cambios superficiales en la Constitución, como por ejemplo abolir la Ley Sálica, que dice que una mujer no puede reinar, teniendo un hermano varón: no se puede esconder el avance de los tiempos: hacer que la injusticia sea paritaria no hará que deje de ser injusta.

Están preocupados. Este mismo lunes, el rey movió ficha, buscando un enroque que no conseguirá, puesto que después de 32 años de movimientos erróneos, la situación no le es favorable, no ya a él, sino que apenas queda margen de maniobra para salvar la "institución" que representa: su propia familia. Los fiscales se afanan en diagonal, mientras los antidisturbios avanzan como torres en mitad de un tablero que sabemos que nos pertenece, por la sencilla razón de que nosotros ?los peones?, somos más .

El engaño es cada vez más insostenible. La mafia que acapara los poderes públicos sabe bien que para atajar el clima de inestabilidad política, ha llegado el momento de ceder margen a la presión social, que clama por reducir el vergonzoso déficit democrático que venimos arrastrando. Y, lamentablemente para quienes anteponen el aspecto estético a los principios éticos, eso significa que se van a quedar sin ceremonia de coronación.

La cuestión ya no es si ocurrirá, ni siquiera cuándo ocurrirá? lo crucial es mantenernos atentos a cómo será la República, para que no se desvirtúe el anhelo de la ciudadanía: en nuestra mano está que su advenimiento no se limite a una mera cuestión cosmética: debemos exigir todo el poder para el Pueblo.

Estos días estamos viendo como se acentúa la represión jurídico-policial por delitos de opinión: cuestionar el sistema está prohibido? un síntoma de lo endeble de su posición. Ante eso, hoy más que nunca, nuestras señas de identidad deben ser: la constancia, el valor, la cultura, la coherencia, la horizontalidad, el asamblearismo, la diversidad, la predisposició n a sumar, la unidad de acción y la renuncia al odio y la violencia.

¡Salud y República!

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