La mesura debe primar en el posible diálogo EE.UU.-Cuba

Lo que hace unos meses parecía un imposible, pronto podrá ser una realidad: cuando aún viven muchos de los que sufrieron la segregación racial y los que la cometieron, un afroestadounidense está por llegar a la Casa Blanca, con la palabra cambio como clave de su discurso y con el nombre nada anglosajón de Barack Hussein Obama. Es cierto que la crisis económica lo ayudó y que es el indicado para tratar de salvar el sistema, por lo que la mayoría de los poderosos de EE.UU. lo apoyaron. Por esto, el peligro real de asesinato no parece venir de los círculos de poder, sino de los “supremacistas blancos” que ya lo han tramado.

Del cambio se ha hablado mucho en esta campaña; los otros candidatos que tuvieron alguna posibilidad de ser electos, le plagiaron la palabra a Obama y resultó que todos eran “los candidatos del cambio”. Sí habrá cambios emanados desde la Casa Blanca, cuán profundos o superficiales sean en la política exterior dependerá, entre otros factores, de la presión que ejerzan los pueblos del Tercer Mundo sobre el nuevo presidente norteamericano, como ya había escrito Fidel (1). También la de otros pueblos, incluido el norteamericano y la que ya se empieza a sentir de distintas personalidades del mundo. El asesinado presidente John Kennedy fue más “progresista” a lo interno de lo que se suponía, debido a la presión ejercida sobre él por el pueblo norteamericano, que estaba entusiasmado con su joven mandatario, como ahora ocurre con Obama.

No cabe duda que Barack Obama es un fenómeno político impresionante, con gran carisma y elevado nivel intelectual. Él mismo escribe sus discursos (algo increíblemente poco usual en la política internacional) o los improvisa, se afirma que es uno de los mejores oradores políticos que ha tenido EE.UU. en los últimos tiempos. Claro está que no era el candidato más conveniente para el país, pero sí la mejor opción (o la menos mala) entre los que tenían posibilidades reales de acceder a la Casa Blanca.

Es un capitalista convencido, que en contraposición a su mensaje de cambio (no solo respecto a Bush), se ha ido rodeando de personajes funestos que acompañaron a William Clinton, uno de ellos ha sido designado Jefe de Gabinete: el sionista Rahm Emmanuel (2). Otra que lo está acompañando es la ex Secretaria de Estado Madeleine Albright, quien dijo cuando la invasión de la OTAN (encabezada por su país) a Yugoslavia que EE.UU. tiene un arsenal militar muy bueno como para no ser utilizado.

Barack Obama da la impresión de ser una persona de buenas intenciones, pero que en determinados aspectos desconoce la realidad o está influenciado por la propaganda elitista imperial.

Hay un tema en el quesí se observa claramente un “cambio fundamental” en la postura tradicional de los gobiernos norteamericanos, y es en el hecho de que Obama ha reiterado que está dispuesto a dialogar con los países considerados enemigos por el stablishment estadounidense.

Fue el 24 de julio del año pasado, en un debate CNN-YouTube, cuando a los precandidatos demócratas se les hizo una pregunta de un internauta que cuestionaba si ellos estarían dispuestos a reunirse, en el primer año de su mandato y sin precondiciones, con los presidentes de los países considerados enemigos por EE.UU. Obama fue el primero en responder y, para asombro hasta de sus asesores (por el riesgo político que implicaba), dijo que sí. La mayoría de sus adversarios aprovecharon la respuesta para calificarlo de ingenuo e inexperto. El 21 de febrero pasado, en otro debate, esta vez solo con Hillary Clinton, agregaría que sería necesario una intensa agenda diplomática previa.

En ese mismo debate, y apenas unos días después de que Fidel anunciara que no aspiraría ni aceptaría el cargo de Presidente del Consejo de Estado y Comandante en Jefe, la primera pregunta a los dos contendientes fue sobre el futuro de las relaciones EE.UU.-Cuba. Hillary mantuvo sus posiciones retrógradas, en tanto Obama, defendió su criterio y llegó a decir que “si el sentarse a hablar con el presidente norteamericano es un derecho que debe ser ganado, entonces se refuerza la idea de que los gobiernos norteamericanos se creen superiores.”

El panel le recordó a Obama que en el 2003 él calificó la política de EE.UU. hacia Cuba de “miserable fracaso” y que apoyaba la normalización de relaciones, a lo que ahora respondió: “Apoyo una eventual normalización…Y es absolutamente cierto que pienso que nuestra política ha sido un fracaso.”

Indicó que EE.UU. “tiene una oportunidad de cambiar potencialmente sus relaciones con Cuba después de más de medio siglo de aislamiento y ruptura diplomática que no han dado los resultados buscados.”(3)

No podemos engañarnos, y sí tener claro que, como se desprende de sus propias palabras, Obama persigue el mismo fin que sus antecesores, pero por una vía distinta. El hecho de que el próximo presidente de EE.UU. reconozca que es un fracaso la política norteamericana hacia Cuba, significa un triunfo moral para el pueblo y gobierno cubanos que, con incuestionable heroicidad y sabiduría, han sabido enfrentar esa absurda, genocida y cobarde política.

Es inédito, en medio siglo de Revolución, que un candidato llegue a la Casa Blanca planteando dialogar con Cuba. Solo dos presidentes habían intentado algún tipo de acercamiento; el primero fue John Kennedy, quien parece que nos empezaba a entender, y justo cuando lo asesinan en 1963, el periodista francés Jean Daniel conversaba con Fidel como su enviado secreto (4). El otro fue James Carter, quien en la segunda mitad de los 70, propició la instalación en Cuba de la Oficinas de Intereses y promovió un acuerdo sobre límites jurisdiccionales marítimos.

Hubo un tercer acercamiento, e incluso un fugaz saludo personal en la O.N.U. en el 2000, entre William Clinton y Fidel. A mediados de la década de los 90, por intermedio del entonces presidente Carlos Salinas de Gortari, Clinton y Fidel intercambiaron mensajes sobre la crisis migratoria y quedó el compromiso verbal de Willam Clinton de hablar con Cuba sobre el bloqueo. Compromiso que nunca cumplió, siendo fiel a su propósito y oportunidad histórica de asfixiarnos, recrudeciendo el bloqueo y trasladando al Congreso, con la firma de la ley Helms-Burton, la entonces posibilidad remota de ponerle fin al mismo.

Clinton firma esta ley (cuando había alguna posibilidad de que revisara la política de EE.UU. hacia Cuba) tras el derribo, por la parte cubana, de las avionetas de Hermanos al Rescate, el 24 de febrero de 1996. Pienso que esto último fue un grave y costoso error del gobierno cubano, que se pudo haber evitado después de haber denunciado públicamente a la administración Clinton de lo que venía permitiéndole a esta organización de Miami, y que su gobierno sería responsable de lo que sucediera.

Bill Richardson, actual gobernador de Nuevo México, y posible alto funcionario de la próxima administración Obama, sirvió de enlace entre Fidely Clinton en el tema de las avionetas (5). Richardson le había aseguradoa Fidel que las avionetas no volverían a violar el espacio aéreo cubano, pues el presidente estadounidense así había dado la orden. Esta fue evidentemente desobedecida; sin embargo, con un poco más de paciencia de nuestra parte y la denuncia pública de los hechos, considero que hubiéramos obligado a actuar al gobierno de Clinton. Pero, esa misma administración, cuando fue informada (quizás demasiado informada) de los planes terroristas contra Cuba; en vez de apresar a los terroristas, arrestaron cínicamente a los antiterroristas.

De los otros siete inquilinos de la Casa Blanca no ha habido ni un atisbo de acercamiento hacia nosotros, aunque el saliente George W. Bush fue quien autorizó la venta de alimentos a nuestro país, tras el paso del huracán Michelle por Cuba en año 2001, estas han estado acompañadas de fuertes restricciones.

Fidel escribió en su reflexión del pasado 7 de noviembre:

“Hay quienes todavía sueñan con poner de rodillas a Cuba esgrimiendo el criminal bloqueo como instrumento de la política exterior de Estados Unidos contra nuestra patria. Si ese país vuelve a caer en tal error, podría permanecer otro medio siglo aplicando esa política inútil con relación a Cuba, en caso de que el imperio fuese capaz de durar tanto tiempo.” (6)

Barack Obama aparece como una rareza política y no debemos minar desde ya la posibilidad de diálogo. Varias veces, nuestros propios dirigentes han afirmado que los presidentes norteamericanos son presas de los grandes intereses que rigen la política de aquel país, por esto mismo, pienso que debemos ser sensatos ante el paso a paso de Obama y no desde ya estar condenando al pueblo (que es quien lo sufre directamente) a otro medio siglo de bloqueo.

Como un primer paso, Barack Obama eliminará las restricciones de los viajes a Cuba de los cubanoamericanos y las trabas a los envíos de remesas. Sin embargo, mantendrá el bloqueo como medida de presión para el posible diálogo. Sobre esto Fidel, que también ha elogiado últimamente algunas de las cualidades de Obama, escribió en mayo pasado (7):

“… se puede traducir en una fórmula de hambre para la nación, las remesas como limosnas, y las visitas a Cuba en propaganda para el consumismo y el modo de vida insostenible que lo sustenta.”


Tiene razón Fidel en su planteamiento. Debemos prepararnos para esta primera etapa Obama, pero será de gran alivio, al menos para quienes tienen familias en EE.UU., la eliminación de las restricciones antifiliares; eso es indiscutible.

En el posible diálogo previo entre los designados de ambos países, se empezará a decidir el futuro de las relaciones bilaterales. Para las iniciales conversaciones oficiales, uno de los designados por Cuba, quizás el jefe de delegación, pudiera ser Ricardo Alarcón, presidente de la Asamblea Nacional.

A muchos nos dejó un mal sabor sus respuestas a los estudiantes de la U.C.I. (8), hace alrededor de un año, sobre todo en materia económica, siendo el Parlamento donde se aprueban las leyes fundamentales del país. Pero hay una realidad: ningún dirigente cubano tiene respuestas convincentes para aquellas preguntas de los estudiantes, y menos para el absurdo.

A Ricardo Alarcón le tocó pasar por el mal momento y trató de salir como pudo. Pero en materia de conversaciones con EE.UU., es él quien ha tenido experiencias anteriores en asuntos migratorios. Fue representante y embajador de Cuba ante la O.N.U.

Sea cual fuere nuestra delegación en las posibles conversaciones oficiales, tendrá que responder a los intereses de nuestro pueblo, que deberán ser interpretados una vez más.

Es obvio que no podemos negociar nuestros principios y que tenemos que conversar en condición de iguales; pero también debemos entender que, como escribía anteriormente, a Obama le será muy difícil deslindarse del papel de malo asignado tradicionalmente a los gobiernos estadounidenses.

En lo que más ha insistido, el ahora presidente electo, es en la liberación de los llamados presos políticos; nuestro gobierno ha accedido en otras ocasiones al pedido de liberación de este tipo de prisioneros por parte de distintas personalidades. Yo no los considero presos políticos: son mercenarios. Cuba debería estar dispuesta a liberarlos, pero si el gobierno de Obama se compromete a no financiarlos y a no permitirles financiación de organizaciones extranjeras, menos aún de las terroristas. Barack Obama necesita resultados positivos de su anunciado diálogo con Cuba y, en este acápite, ganarían las dos partes.

Las conversaciones se complicarían en los otros reclamos históricos de los gobiernos estadounidenses, pero pasa que muchos de esos reclamos no deberían venir del exterior, sino de nosotros mismos.

Debemos tratar que nuestros interlocutores entiendan cómo funciona nuestro sistema electoral, que sí lo considero democrático, y desde las bases, sin gastar un centavo, se puede llegar a representarnos a altos niveles. Este sistema electoral, al menos como está estructurado, no es excluyente. Ah, ¿qué ese mismo sistema electoral no es perfecto?: es verdad; ¿que pocos quieren ser dirigentes en este país y que eso implica riesgos?: es verdad, pero eso nos toca a nosotros arreglarlo. Y también es verdad que al llegarse a la elección en la Asamblea Nacional nos pueden sorprender con ciertos vicepresidentes…

Nuestro sistema electoral, como está diseñado, lo considero de lo más democrático que tenemos aquí; sin embargo, esto no significa que no falten libertades en Cuba.

Nuestros problemas debemos resolverlos nosotros y no seguir mirando para otro lado como si nada pasara. El Partido Comunista de Cuba (P.C.C.) no debería ser el único partido legalizado y con todos los medios a su disposición. No podemos ser cómplices del chovinismo y el autoritarismo.

En nuestro país no existe la alternatividad: todo es oficial. Lo alternativo no tiene que ser siempre sinónimo de oposición, pero esta última también tiene derechos, siempre que no sea servil mercenaria ni que cometa crímenes o difamación.

Recientemente se firmaron dos acuerdos de Derechos Humanos (el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos y el Pacto de Derechos Económicos,Sociales y Culturales), pero, cuándo nuestro gobierno publicará ambos textos o la Carta de los Derechos Humanos de la O.N.U., para ver cuánto se viola y cuánto no.

El garantizar los derechos de toda la población de acceso a la salud y educación, de forma gratuita, son de los grandes logros incuestionables de esta Revolución. Así como el no dejar desamparado a nadie, pero esto no significa que no veamos estos logros como algo normal, común; pues como dijo el Che: Cuando lo extraordinario se convierte en cotidiano hay revolución”. Es por eso que no puede ser sospechosa la actitud revolucionaria de la inconformidad, de la búsqueda de más y más logros. Lo que no es cotidiano aquí es la voz no oficialista.

Yo entendería lo que dijo Esteban Lazo en el pasado Congreso de la U.N.E.A.C. (9), de que los medios (oficiales todos) son dirigidos por el Partido y eso no se discute, si hubiera medios alternativos, pero no los hay. Entonces, la crítica en los medios oficiales es a medias o a cuartos… Y nada se puede pasar de la línea establecida por ese gran organismo censor que es el Departamento Ideológico del P.C.C.

Soy de los que andábamos así, sin importarnos esas minorías que no hemos podido incorporar a la Revolución; pero el hecho de que ellos no quieran acompañarnos, no es razón para silenciarlos. Les hemos dado motivos para que no se sumen a nosotros, pero no nos hemos sabido ganar su respeto.

La causa de nuestra indiferencia hacia la oposición y la alternatividad, la encuentro en el enorme influjo que tuvo (y sigue ejerciendo) Fidel en nosotros; con él nos bastaba y no quisimos ver las faltas de libertades de otros, que en determinados momentos, podíamos o podemos ser nosotros. Es más bonito que no haya oposición, que todos piensen como nosotros; pero eso sigue siendo imposible y se debe acabar de admitir. No se puede tercamente continuar falseando la realidad. La ética no admite selectividad.

En fecha tan temprana como junio de 1961, en las famosas palabras de Fidel a los intelectuales (10), se delineaba la política absolutista que vendría después:&nbsp &nbsp

“(…) dentro de la Revolución, todo; contra la Revolución, nada.Contra la Revolución nada, porque la Revolución tiene también sus derechos; y el primer derecho de la Revolución es el derecho a existir.Y frente al derecho de la Revolución de ser y de existir, nadie—por cuanto la Revolución comprende los intereses del pueblo, por cuanto la Revolución significa los intereses de la nación entera—, nadie puede alegar con razón un derecho contra ella.Creo que esto es bien claro.

¿Cuáles son los derechos de los escritores y de los artistas, revolucionarios o no revolucionarios?Dentro de la Revolución, todo; contra la Revolución, ningún derecho.

Y esto no sería ninguna ley de excepción para los artistas y para los escritores.Esto es un principio general para todos los ciudadanos, es un principio fundamental de la Revolución.”

En consecuencia, esto se aplicó para todo lo que no oliera a oficialismo, y de ahí el totalitarismo. No puede haber pretextos para el absolutismo. Este país no se llama Revolución, sino Cuba, y en él todos tenemos que ser respetados, siempre que nos lo ganemos; y esto no implica que yo no tenga una posición revolucionaria.

Se ha hablado mucho del Socialismo del Siglo XXI, que también pudiéramos llamar más democrático en comparación con sus predecesores. Es la propuesta de revoluciones latinoamericanas nacientes, con muchos conflictos, como es lógico; pero allí no se acude al facilismo de extorsionar a la oposición. Esta se combate, no se destruye arbitrariamente. En cuanto a la prensa, en Venezuela por ejemplo, se permite completamente libre; pero si se comete el delito de engañar a la población o difamar, se cierra legalmente el medio que incurra en esto, al menos así está establecido.

Podemos aprender, sin complejos de ningún tipo, de estas nuevas revoluciones.

En el posible diálogo EE.UU.-Cuba no se trata de que renunciemos a nuestros principios. Es que hay principios que más bien parecen finales oscuros, y no tenemos que esperar a que nos lo pida un político de EE.UU., ni de ningún otro país, para empezar a dejar atrás esas sombras.

El diálogo Obama-Cuba solo será posible si, en los contactos previos, somos lo suficientemente hábiles como para no desaprovechar esta oportunidad histórica.

Hay asuntos que, por supuesto, no podrían estar ausentes en las conversaciones, como el caso de los 5 antiterroristas cubanos prisioneros en EE.UU.; ni el del terrorista Posada Carriles. Tampoco la cuestión de la Base Naval de Guantánamo, más allá del ya anunciado por Obama cierre de la cárcel; ni la ley de ajuste cubano. E incluso, bien podríamos proponer la incorporación de EE.UU. a nuestro programa de ayuda a otros pueblos.

El bloqueo tendrá que estar obligadamente en las conversaciones, pero no podemos forzar los acontecimientos. Será la prudencia la que podrá llevarnos a nuestros objetivos.

El pueblo que lleva medio siglo bloqueado está esperanzado con este cambio en Washington, y confía en que podremos salir victoriosos en este nuevo capítulo de la historia entre EE.UU. y Cuba.

La normalización de las relaciones pudiera concretarse, pero dependería mucho de la actitud que decida asumir nuestro gobierno, ante la (al menos inicialmente) limitada capacidad de maniobra que tendrá Barack Obama.

El capricho no puede imponerse para darle la razón a una cínica frase de Bill Clinton, quien después de su mandato, llegó a decir que a Fidel le conviene mantener el bloqueo.

Otro tipo de capricho, el rencoroso, considero que fue el detonante de la grave enfermedad que lo separó de la primera línea de la Revolución. Son varias las anécdotas sobre que a Fidel no le gusta perder; estas pueden ser hasta simpáticas, pero dejan entrever un rasgo de su personalidad: el capricho. Esta característica, en ocasiones, puede tornarse dañina, hasta para él mismo, sin tener conciencia de ello. Considero que así ha ocurrido en el caso de las reiteradas negativas al pedido de salida del país de la doctora cubana Hilda Molina, para vivir junto a su hijo y nietos en Argentina.

Fidel nos ha llamado en varias ocasiones a dominar rasgos del animalito que somos; pero todo indica que a él le ha sido muy difícil dominar la actitud caprichosa, también característica del animal que no dejamos de ser.

Justo antes de Fidel enfermar, a fines de julio de 2006, había realizado un largo viaje a la Argentina para participar, representando a Cuba, que era invitada a una cumbre del MERCOSUR. Inmediatamente después de su regreso a nuestro país, participó en los actos centrales por el 26 de julio en Granma y Holguín. Es cierto que esto era estresante, y también, de algún modo, la anunciada celebración pública de su aniversario 80, propuesta por la Fundación Guayasamín. Pero fue en Argentina donde Fidel tendría un inusual gran disgusto. Por primera vez en sus encuentros con la prensa, quedaría sin una respuesta y perdería la paciencia (11).

El motivo fue la siguiente pregunta: ¿Por qué no deja salir de Cuba a la Dra. Hilda Molina? La hizo un periodista de Miami, pero la pudo hacer cualquier otro periodista.

La delegación cubana había estado a punto de regresar a nuestro país, al ser recibida con una carta de petición de dejar salir a Molina por parte del gobierno de Kirchner. No creo que la Dra. Molina guarde algún secreto (científico o no) de Estado que le impida salir de Cuba, después de casi dos décadas de estar alejada de las altas esferas nacionales; además, este no es el único caso de ensañamiento del gobierno cubano con personalidades relevantes que han decidido abandonar el país.

Está el reciente caso de la voleibolista cubana Taimaris Agüero que, en decisión deplorable, hace más de un año juega para el equipo nacional de Italia. Después de abandonar la villa de los recientes Juegos Olímpicos de Beijing, debido a que su madre agonizaba en Cuba, estuvo esperando dos largos días en Alemania para que le dieran una visa humanitaria. Ante la evidente negativa, volvió a Beijing, y fue allí donde se enteró que ya tenía la visa, pero su madre acababa de fallecer. Dos años antes le habían negado la visa para asistir al funeral de su padre.

Los peloteros Orlando El Duke Hernández y José Ariel Contreras, han tendido que sufrir una odisea para reunirse con sus familiares.

¿Qué había escribió Fidel el pasado 16 de julio?:

“No permitamos jamás que los traidores visiten después el país para exhibir los lujos obtenidos con la infamia.”
(12)

Pero estos traidores también son seres humanos, con todo lo que esto significa; y es injustificable tener una actitud más despreciable que la de ellos.

A la cantante Celia Cruz tampoco se le permitió venir a los funerales de sus padres.

La Dra. Hilda Molina no ha estado presa. Su madre, anciana enferma, logró la salida hacia Argentina, hace poco tiempo. Los Kirchner no han venido a Cuba por esta situación. El gobierno cubano, y pienso que particularmente por el capricho de Fidel, sigue negando dicha salida.

Cito lo que escribió Fidel sobre el caso en el prólogo del libro Fidel, Bolivia y algo más:

“Cuando cae la URSS, la directora de un centro de rehabilitación, pensando que no podíamos resistir, aspira a convertirse en pro­pietaria de la institución, como hicieron algunos colegas de aquel país; se le descubre y se le des­tituye. Inventa la teoría de que ello se debe a su oposición al empleo de células madres de origen humano en las investigaciones. Nunca habló una palabra de eso. Un médico hijo suyo, nada brillante en su expediente profesional, traba­jaba con ella en el centro. Viola normas éticas que prohíben el desarrollo de relaciones sexuales con pacientes o acompañantes. Incon­sistente moralmente, se marcha al país de origen de la dama, donde se convierte en impres­cindible fisioterapeuta de importantes funciona­rios. ¡Excelente material para el chantaje imperia­lista contra Cuba!”

Es curioso como, a veces, el imperialismo está en cualquier parte. No dudo que el gobierno haya sido objetivo en las razones para la destitución de la Dra. Molina, de quien también leí que renunció a la dirección del mencionado Centro, porque se negaba a que se priorizaran a los extranjeros por sobre los cubanos.

Lo subjetivo se impondría después. En las palabras de Fidel, a continuación de las anteriores, se deja ver una especie de orden desesperada ante la probabilidad de que predomine el sentido común en este caso:

“Se le niega a ella la solicitud de viajar al exterior. No debe cederse ante el chantaje: fue la decisión.”

Esto parece escrito por el dueño de Cuba y no por el líder histórico de la Revolución.

En sus palabras, Fidel recurre asombrosamente a degradaciones sobre el hijo de Molina, algo siempre característico de quien desesperadamente quiere defender una posición indefendible.

Fidel tenía un gran dilema creado entre el humanista que siempre ha sido y el caprichoso (también rencoroso) que es en este caso, de quien por demás es una mujer. ¿Qué hacer si volvía la pesada pregunta para la que no tenía una salida razonable?

Se sabe que la mayoría de las enfermedades humanas pasan por la psiquis, y de ello no escapan ni las personalidades geniales. Este conflicto dañino él no lo concientiza, sino lo hubiera resuelto de manera adecuada.

Los caprichos deben extirparse de las decisiones gubernamentales porque siempre desprestigian a la Revolución.

Algunos creen que debido a que Fidel ya no está activamente en la primera línea de la Revolución, hemos tenido algunos cambios positivos en Cuba; hay algo de cierto en esto, pero la mayoría de los cambios ya estaban en camino. Incluso, internacionalmente se ha presentado a Raúl como el que tiende por primera vez un ramo de olivo al gobierno estadounidense, cuando sabemos que no es así.

En su mensaje del 18 de febrero de este año, Fidel escribió:

“Desconfío de las sendas aparentemente fáciles de la apologética, o la autoflagelación como antítesis.”


Esa autoflagelación parece que él la relaciona con las críticas masivas a las que nos convocó Raúl; en ese punto sí es evidente que los dirigentes-hermanos no coinciden. Es lógico que ambos líderes no concuerden en todo. Incluso Fidel lo ha hecho notar públicamente. El 31 de julio del 2007, a solo unos días de que Raúl extendiera uno se sus ramos de olivo, y antes de se creyera posible un fenómeno Obama, Fidel escribió:

“Nadie se haga la menor ilusión de que el imperio, que lleva en sí los genes de su propia destrucción, negociará con Cuba.” (13)

Todavía esperamos otros cambios en Cuba, como, por ejemplo, el fin del humillante permiso de salida de nuestro propio país.

Raúl está en una situación delicada como presidente, tiene presente en todo momento el prestigio y la autoridad moral de Fidel; mas sabemos que este no es infalible, nadie lo es. Es Raúl quien tiene que asumir la responsabilidad de sus actos como mandatario, y como tal, debe imponer su autoridad moral y de actual presidente, cuando no concuerde con Fidel en algunos puntos importantes, sin renunciar a escuchar también otros criterios.

Los gobiernos son marcados por las características individuales de sus protagonistas, por sus aspectos positivos y negativos; pero para evitar que estos últimos conlleven a lamentables errores, es necesario atender distintas voces buscando, en lo posible, el consenso.

Nuestro país debe seguir siendo protagonista en el plano internacional y, para ello, se hace necesario retomar la diplomacia al más alto nivel, lo que parece se hará efectivo en el próximo diciembre con la (anunciada por Lula) participación de Raúl en la Cumbrede América Latina y el Caribe sobre Integración y Desarrollo, a celebrarse en Salvador de Bahía, Brasil.

Fidel Castro pasará a la Historia, más por sus virtudes que por sus errores; pero no he querido yo ser al adulón que no señala estos últimos. Al contrario, lo que quiero, como muchos, es eliminar las nieblas que empañan la Revolución, y por tanto, su figura.

Muy pronto celebraremos el aniversario 50 del Triunfo de la Revolución, y me dolería que Fidel no esté físicamente presente; como lamento que él no vaya a estar al frente de un posible diálogo con el nuevo presidente estadounidense (creo que hasta Obama secretamente lo lamenta). Si su salud, y hasta su orgullo personal, se lo permiten, debería reaparecer públicamente en algún momento.

Tampoco me acostumbro a la idea de que no tenga una mayor participación activa en el gobierno; no para entorpecer, sino para sumarse, desde su histórico I Frente, a la dinámica de este cambio de época, al decir del presidente ecuatoriano Rafael Correa.

Coincido con un periódico italiano que en el segundo lustro de los 90, calificó a Fide como “El último de los grandes”. Ahora van apareciendo nuevas figuras relevantes en el ámbito internacional, pero quizás sea Fidel el último verdadero mito viviente de la política mundial. Forjador, junto al pueblo cubano, de una de las obras más relevantes de la Historia

Obra perfectible en la que por derecho propio del pueblo, no deben persistir prohibiciones injustas. Donde exista la alternatividad plena. Donde el pensar y expresarse diferente no sea un vulgar delito. Donde puedan convivir distintos tipos de propiedad, sin que esto implique renunciar al Socialismo. Donde no se margine políticamente, incluso, a los propios revolucionarios por tener ideas diferentes, con las que podremos no coincidir; pero yo prefiero a estos conmigo para enriquecer el debate y pensar soluciones, que a un coro apagado (del que también he sido parte) de militantes que van desmotivados a sus reuniones partidistas.

Debemos tener una especie de gran buzón (electrónico y tradicional) para denunciar los males (pequeños y grandes) que molestan y no nos permiten avanzar, pues las cartas publicadas en el Granma y el Juventud Rebelde no son suficientes para intentar un mejor país.

Un país en el que no se promuevan absurdos en las anteproyectos de leyes, como esta (necesaria) sobre Seguridad Social, que incluye un acápite en el que se plantea que un jubilado (no me refiero ni a Educación ni a Salud) puede volver a trabajar; pero en otra área, no en la que dedicó su vida. ¿Esto no significa empezar de cero en un área que le es ajena? ¿Y la experiencia dónde queda?

Una Revolución que no tenga que ser necesariamente a semejanza de su fundador. Por poner un ejemplo: si a este, de algún modo, le gustaba la beca, no es razón para que el Preuniversitario solo pueda estudiarse becado. Una de las razones para que en la capital solo los Tecnológicos fueran urbanos, era atraer a estudiantes para este tipo de enseñanza. Pero esto propicia que no todos los que ingresan a estas escuelas, lo hagan por vocación; además de que muchos estudiantes brillantes se ven truncados porque sencillamente evaden la beca. El principio estudio-trabajo sabemos que tiene muchas variantes de aplicación.

Un país, que cuando las condiciones lo permitan, sabemos que el gobierno le brindará almuerzo a los alumnos de Secundaria (edad en la que conocemos que es sumamente importante la alimentación) y no solo una merienda que en muchos casos es desperdiciada.

Un país en el que no sea relegada la gastronomía pública de los cubanos de a pie, donde, por ejemplo, en muchos lugares esta se paraliza por media hora cada vez que hay un cambio de turno, contrario a lo inventado desde hace mucho tiempo y causando malestar en la gente.

Donde las buenas ideas se generalicen, como la del Paseo de Bayamo (14) o las agrícolas del coronel, y Héroe de la República de Cuba, Orlando Cardoso Villavicencio (15). Tan necesarias ambas.

Donde no dejen morir símbolos de ciudades, como por ejemplo, el Hotel Capri del Vedado capitalino. Si no lo van a salvar como hotel, entonces que lo brinden para viviendas que hacen tanta falta; aunque se considere un sacrilegio, peor es que se nos caiga ante nuestros ojos.

Un país donde el Jefe del Departamento Ideológico del P.C.C. no sea el zar de los medios, quien decide ideológicamente (cumpliendo su papel) qué vemos y qué no vemos. Donde, por ejemplo, no se burlen de nosotros descongelando la película del recientemente fallecido Humberto Solás Un día de noviembre, una madrugada a las tres. Donde la recordista Mesa Redonda (de la que no me declaro enemigo) no se priorice por tres canales, quedando solo uno disponible, pues el otro es para clases. Ya que está negado hacerle mucha competencia al programa, que pongan a descansar los transmisores de dos de los tres canales que la transmiten…

Un país donde el periodismo pueda ser realmente serio, yendo a las raíces de los problemas; que no haya triunfalismo ni fanfarronerías. Donde no nos tengamos que enterar de asuntos importantes, relacionados con nuestro país, en la prensa extranjera antes que en la nacional, e incluso, a veces esta no los refleja.

Donde no censuren, a estas alturas, a artistas en la T.V. nacional porque han hecho declaraciones que no nos gustan, como pasa ahora con el cantautor argentino Fito Páez (16).

Un país en el que para ser dirigente, en algunos casos, no sea más importante ser un fiel acatador de órdenes que tener las condiciones necesarias para regir ciertas instituciones.

Donde el síndrome del reunionismo no se crea antídoto de la mediocridad. Sí, hay reuniones ineludibles, pero en la era del correo electrónico (que al menos tenemos en centros de trabajo), varias reuniones informativas (y a veces repetitivas), por ejemplo, van sobrando.

Donde la digna&nbsp ayuda que brindamos a&nbsp los pueblos del mundo, no conlleve a que se descuiden condiciones elementales en algunos centros hospitalarios.

Un país en el que la crítica no se tome como ofensa.

Donde los jóvenes, y todos, nos sintamos mucho más motivados.

Un país que no esté en el bolsillo de nadie, ni siquiera en los de la mayoría que, a pesar de los errores, aún seguimos apoyando a la Revolución.

Ahora en EE.UU. está de moda la palabra cambio, sin embargo, esta es una de las palabras más revolucionarias que existen, y no debe estar ausente de nuestra Revolución cuando más falta nos hace.

La oportunidad histórica que se abre con la próxima administración Obama no puede ser desaprovechada, debemos ser sensatos el anunciado diálogo y lo políticamente lúcidos como para alcanzar nuestros objetivos.

No concuerdo con quienes piensan que con el fin del bloqueo, se demostrará cuán ineficiente es nuestra economía, y por tanto, Nuestra Propuesta. Confío en que si logramos el fin de la guerra económica que se nos hace, desde hace medio siglo, podremos alcanzar el anhelado bienestar para todos nuestros ciudadanos. Pero lo veo solo posible desde un Socialismo más democrático.


&nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp Notas:

1- Reflexiones del compañero Fidel. El encuentro con Lula. http://www.granma.cubaweb.cu/secciones/ref-fidel/art67.html

2- Rivero Collado, Carlos. El triunfo de Obama y los turbios orígenes de un imperio feroz (2)

http://www.kaosenlared.net/noticia/triunfo-obama-turbios-origenes-imperio-feroz-2

– Nader, Ralph. Entre la esperanza y la realidad. Carta al senador Obama

http://www.rebelion.org/noticia.php?id=75530&titular=entre-la-esperanza-y-la-realidad-

– Cockburn, Alexander. Lo peor de Clinton con Obama. Entrevista a Ralph Nader.

http://www.rebelion.org/noticia.php?id=75776&titular=lo-peor-de-clinton-con-obama-

3- http://www.cnnexpansion.com/actualidad/2008/02/21/cerrado-debate-entre-clinton-y-obama

4- Reflexiones del Comandante en Jefe. La máquina de matar.

http://www.granma.cubaweb.cu/secciones/reflexiones/esp-026.html

– Ramonet, Ignacio. Fidel Castro, biografía a dos voces/Cien horas con Fidel.

5- Reflexiones del Comandante en Jefe. La sumisión a la política imperial.

http://www.granma.cubaweb.cu/secciones/reflexiones/esp-045.html

6- Reflexiones del compañero Fidel. El tercer huracán.

http://www.granma.cubaweb.cu/secciones/ref-fidel/art69.html

7- Reflexiones del compañero Fidel. La política cínica del Imperio http://www.granma.cubaweb.cu/secciones/ref-fidel/art20.html

8- Universidad de las Ciencias Informáticas

9- Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba

10- Castro Ruz, Fidel. Palabras a los intelectuales. http://www.cuba.cu/gobierno/discursos/1961/esp/f300661e.html

11- http://es.youtube.com/watch?v=ffb-ImaUi8k

12- Reflexiones del compañero Fidel. El equipo olímpico de pelota. http://www.granma.cubaweb.cu/secciones/ref-fidel/art31.html

13- Reflexiones del Comandante en Jefe. La llama eterna.

http://www.granma.cubaweb.cu/secciones/reflexiones/esp-038.html

14- http://edicionesanteriores.trabajadores.cu/2006/julio/22/cuba/mng-nace.htm

15- Cosechar en una hectárea lo que produce una caballería.

http://www.granma.cubaweb.cu/2008/10/24/nacional/artic01.html

16- Fito Páez cree que en Cuba la revolución «ya se detuvo» http://www.lajiribilla.cu/2008/n381_08/afp.htm

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