La memoria de los vencidos

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Por Iñaki Urdanibia

Hace casi cuatro años me acerqué en esta misma red (http://2014.kaosenlared.net/component/k2/item/54051-enzo-traverso-disonancias-y-contrapuntos-hist%c3%b3ricos.html# ) al historiador y ensayista de origen italiano Enzo Traverso que ha ejercido su labor educativa mayormente en Francia( universidad de Picardie y en la EHESS ) y concluía afirmando que leerle siempre era una buena ayuda para comprender el laberinto en el que nos hallamos y la manera en cómo se originó…sigo opinando lo mismo y su última entrega me hace reafirmarme si cabe con más fuerza en mi opinión. Si anteriormente los ejes de su actividad pivotaban en la historia, en la guerra civil en el siglo XX, en los avatares de la cultura judía en los totalitarismos y su papel en la modernidad europea, en la Shoá, en el papel de los intelectuales, etc., en la presente ocasión entrega una obra , « Mélancolie de gauche. La force d´une tradition cachée ( XIXe – XXIe siècle) » ( Éditions La Découverte) que no es recomendable para optimistas y/o voluntaristas irredentos, y el que avisa no es traidor ni comete traición.

Traverso escribe sobre cuestiones que conoce, o que le tocan, de cerca: ha de tenerse en cuenta que militó en los ambientes autónomos, Poetere Operario, antes de dedicarse a la enseñanza, hoy enseña historia intelectual en la universidad Cornell de Ithaca . Así en el libro del que tratan de dar cuenta estas líneas, puede verse la cercanía y la implicación del historiador, aspecto que sin lugar a dudas irrumpe habitualmente en sus obras, mas si cabe más en esta en la que se retratan los tiempos de derrota, y los sentimientos que esta provoca.

Si en algunos momentos se interpretaba la derrota como impulso para futuras batallas que se apoyaban en los mártires , a partir de 1989, derrumbe del muro berlinés, el sentimiento de derrota ha originado una parálisis de la izquierda, que se halla en tiempos de duelo, de pérdida y desorientación. En los ochenta del siglo pasado coincidieron la crisis del marxismo y la sobredosis de memoria, mas esta se centró en otros terrenos, que no eran los de la revolución, ni los de la izquierda sino los de los genocidios perpetrados contra los judíos, en la locura asesina del nacionalsocialismo; así las relaciones del marxismo con la memoria han resultado problemáticas, cosa que no ha sucedido con las revoluciones latinoamericanas en las que el recuerdo de las figuras inaugurales ( Sandino, Martí, Bolivar, Zapata…) han jugado un papel esencial que se reivindica, al tiempo que las tradiciones folclóricas, en la actualidad y en las puestas en escena de las distintas celebraciones.

En esta situación de impasse, Traverso recurre a la “ tradición escondida” de la que hablase Hannah Arendt, mas desplazándola a los autores de la heterodoxia marxista ( Walter Benjamin, Rosa Luxemburgo, Ernst Bloch, Herbert Marcuse, Daniel Bensaïd…) relacionándolos con otros revolucionarios del pasado ( Auguste Blanqui, Louise Michel y los communards), con los líderes de las luchas de liberación contra el colonialismo y con algunos líderes de las luchas latinoamericanas ( el Che Guevara o Salvador Allende…).

Estas figuras aun representando la derrota han sido el equipaje que ha compuesto el bagaje de la izquierda de hoy, sumida en un estado melancólico, cuando no desesperanzado; ello no resta, de ninguna de las maneras, el sentimiento de admiración que se mantiene con respecto a ellos y sus luchas. Dicha melancolía recorre como un hilo inquebrantable la historia de la izquierda, no sumiéndola necesariamente en el desánimo ni en el conformismo con los valores reaccionarios que hoy dominan el cotarro, al haberse dado para más INRI un desplazamiento indudable de sectores dichos de izquierda hacia posiciones de apoyo abierto al statu quo. Esta melancolía enlaza con las esperanzas del pasado, y hunde sus raíces en la historia de los vencidos, de los oprimidos que han visto su voz anulada por los altavoces del neoliberalismo rampante.

El recurso que hace el historiador a distintos iconos ( representados por los personajes nombrados y otros) cuya presencia ha sido extendida por las diferentes artes y los diversos artistas: desde el pintor Coubert hasta Diego Rivera, o las películas de Eisenstein, Marker, Pontecorvo, Angelopoulos, Passolini, o Loach…que reflejan las luchas y las derrotas sufridas mas sin chapotear en los fangos de la desesperanza, sino como alimento de las tendencias críticas de la actualidad; como arsenal en el que cargarse de aires subversivos , liberadores y rebeldes.

Textos, imágenes y personajes históricos son traídos a la escena con sus respectivas concepciones acerca de la memoria, de la derrota, del futuro, de la utopía, y de la melancolía, sentimiento este último que es analizado en sus variaciones históricas desde la Grecia clásica( su origen etimológico significando “ bilis negra”), a la actualidad, pasando por la Edad Media y el Renacimiento, detectando los rasgos -negativos y positivos- que ha revestido en diferentes épocas y situaciones, en abierto abanico ideológico e histórico: así, su presencia nostálgica en las comunidades judías, en los tiempos posteriores de la Revolución francesa ( Chateaubriand), de la Comuna, la revolución de octubre e 1917 y su degeneración por derroteros termidorianos, los tiempos posteriores a la segunda guerra mundial y la derrota del nazismo ( Carl Schmitt) la represión y muerte de los líderes espartaquistas, mayo del 68, el asesinato del Che, el golpe de Pinochet con el fin de Salvador Allende, las llamadas “revoluciones” del Este europeo que rápidamente abandonaron sus velos rebeldes para adecuarse a los modelos imperantes en el continente europeo, o las recientes “primaveras “ árabes” cuyas iniciales flores se marchitaron con prontitud …

El repaso histórico, filosófico, político e ideológico es amplio, y el despliegue hacia diferentes ramas de enfoque, hace que el libro sea un verdadero cúmulo de informaciones, que van acompañadas por unas oportunas imágenes, con sus respectivos análisis: figuras arquitectónicas y monumentos, lienzos, esculturas, fotografías, imágenes de varias películas, y localidades significativas como Port Bou, lugar del suicidio de Walter Benjamín y punto de llegada de los republicanos hispanos en fuga de los cruzados.

Abandonadas las esperanzas que tanta, e inmediata, presencia mantenían en los años sesenta y setenta ( obviamente hay quienes siguen viendo palacios de invierno prestos a ser tomados a la vuelta de cada esquina), se han desinflado, las ideas defensoras de una marcha ascendente e imparable del progreso, con tintes teleológicos han perdido presencia, al igual que las concepciones cientistas que en su momento adornaban algunas concepciones de izquierda parecen haber cedido a visiones más (co)medidas , los contagios religiosos que inspiraban, velis nolis, a ciertas ideas emancipadoras…han perdido pertinencia. Es esta situación de resaca, de reflujo de la que trata de dar cuenta Enzo Traverso de una manera atractiva, en la que una bien trabada dispersión nos hace completar una cuadro pleno de informaciones e interpretaciones.

Como cualquier lector atento de estas líneas habrá podido observar se habla de izquierda, centrándola en las corrientes marxistas; quisiera dejar constancia que no es un desliz que se pueda atribuir al que escribe esta recensión , ni tampoco a Traverso, al menos como desliz, ya que desde las páginas introductorias , aclara que su recorrido se va a centrar en esa tradición( significativo en este orden de cosas es señalar la caída del muro como señal de salida a la pérdida de esperanza futuras, cuando la verdad es que nadie ya a esas alturas miraba a los países del Este como guías de cualquier espíritu emancipador, y desde luego, el marxismo había quedado olvidado si es que en algún momento tuvo real presencia, a no ser propagandística y de boquilla, en las actuaciones de dichos países de “socialismo real”); la presentación de otras corrientes del campo de la revolución no hubieran estado de más, si bien cada cual centra el objetivo en donde le parece conveniente, a lo que ayuda que muchas de los episodios liberadores del pasado siglo, por de pronto, se llevaron a cabo en nombre del marxismo, lo que no quita para poder afirmar sin ambages que algunas corrientes revolucionarias ( consejismo, situacionismo o anarquismo) pudieron verse empapadas de tales sensaciones melancólicas desde el inicio de algunas de las revoluciones, o hechos, mentados cuando fueron aplastados por los dirigentes auto-proclamados de dichas luchas . Dicho esto, que tal vez a algunas bellas almas pueda espantar, me atrevo a recomendar este libro que contiene lecciones de política ( teórica y coyuntural), de historia, de representaciones estéticas, esferas entre las que Enzo Traverso traza puentes que hace que la lectura avance en una apertura francamente encomiable.

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