La memoria altamente selectiva del régimen español con el terror

En estos días en los que todo Cristo celebra la anhelada desaparición de Euskadi Ta Askatasuna (ETA), el último grupo armado con fines políticos que quedaba en la Vieja Europa, nadie se ha planteado en toda la palestra de la prensa española qué va a suceder con las víctimas de los asesinos tardofranquistas, esos que han paseado impunemente por todo el país y que muy espacialmente en el propio País Vasco contribuyeron mucho a sostener la infraestructura armada de ETA para que se prolongara durante años.

Tal es el caso de la Alianza Apostólica Anticomunista – más conocida en sus tiempos como Triple A -. Los señores de la Triple A tienen en su debe más de 100 atentados reivindicados sólo durante la década de los 70, aunque se calcula que prosiguieron su actividad terrorista hasta bien entrados los 80, cada vez eso sí en menor escala.

La Triple A "se empleó" a lo grande en un atentado en 1976 en Montejurra – el mítico monte navarro donde se reunían los carlistas desde épocas antiguas -, por aquel entonces don Manuel Fraga Iribarne estaba al cargo del Ministerio de Gobernación, uno de los que participaron en aquel atentado uno de sus antiguos guardaespaldas, don Rodolfo Almirón.

También fueron los artífices del atentado contra la revista satírica contra el régimen español "El Papus", en donde se contabilizaron un muerto y varios heridos.

La Triple A fue útil en parte al régimen franquista en su agonía, llegando a prolongarse más tarde su actividad generando una gran productividad para el Batallón Vasco Español, otro grupo terrorista de esos que nadie conoce hoy en día y que más adelante nutrieron al GAL del PSOE.

No es de extrañar los silencios continuados en el tiempo cuando conocemos que el propio Rodolfo Almirón – recordamos presente en Montejurra 76 y ex guardaespaldas personal de Fraga – más adelante fue empleado en empresas de seguridad privadas vinculadas al PP y al PSOE, los dos jinetes del régimen borbónico español.

Puede que la Audiencia Nacional – brazo judicial del régimen español – me persiga por hablar de esto, pero lo siento, en estas fechas tan señaladas y en medio de la tempestad por el fin – necesario obviamente – de ETA, es imprescindible recordar a todas las víctimas, y no ejercer una memoria altamente selectiva.

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