La mejor selección nacional de la historia

Casi pasado ayer, asistí impávido al inédito partido entre Alemania y Grecia disputado entre los más reconocidos filósofos de Occidente, televisado en diferido por el blog de Esther:»Siete peldaños», del que paso a ser fanático seguidor, tifoso, hoolligan. He pensado en un equipo patrio competitivo de todos los tiempos para estar a su nivel y no me ha servido ni el famoso Ortega primero de España y quinto de Alemania (De hecho, tampoco llegó a jugar con los germanos, como verán quienes se fijen en el estelar match pluscuambicentenario de nuestra cultura). Ejpaña!, en cambio, arrasamos en artistas de la más diversa consideración. Para el próximo Mundial he juntado una lista que someto a vuestra opinión para elevar al grande pittore Vincenzo del Bosco, seguro que con ellos, venceremos:
En la portería Machado, este oriundo portugués disfrutaría de sus paseos solitarios de entre hora y media y dos horas mientras la nueva España del Tiki-taka elabora su fútbol de ensueño. Galdós haría muy bien de carrilero incombustible con novelas/episodios todos los años, un auténtico currito de lujo con un vitoriano posterior que corriendo hizo bronce en el Tour. Quevedo, de central no tiene precio, en realidad es versátil y lo mismo podría desconcentrar a sus rivales con sus versos que al árbitro con sus ditirambos. Rojas, autor emboscado de la Celestina fue un colega licenciado en leyes del que presumo inteligencia tan clara que lo mismo pudiera defenderse él mismo de marrano que escribir la novela denuncia de la hipocresía de 500 años. De la Cruz segoviano lo visité en Úbeda, de su cántico espiritual me quedo con su amada mientras él discurre por la banda místico y audaz. Miguel Hernández, mediterráneo, hermano, el pueblo español perennemente dormido aún no te ha encumbrado entre Madrid, Jaén y tu Orihuela, traidora de las mil iglesias, tan cercana. Cervantes, pucelano, viajero perdedor de Sevilla a Lepanto, quisiste engañar al Fisco y a una tal Dulcinea del Toboso: en sus labios encontraste más gloria que en esta España que después te pregona. Lorca, señorito andaluz, tu vida regada de pianos y madreselvas, redimida de pueblo en pueblo por barracas de la república. Ese hermano de los Rosales te denunció, ¡pecado nefando el tuyo! Velázquez, delantero del Madrí, firmaste la modernidad, hasta me atrevería a decir a tenor de tanto pedante la postmodernidad , que si estabas dento del cuadro que pintabas, qué sé yo…Y llegamos a lo mejor, la delantera que marca las diferencias (en esto he de decir para ser sincero que prefiero a las turgentes italianas, con la Sofia Loren y la Mangano en mi cabeza), Picasso, ese otro oriundo italiano nacido en Málaga, amigo de Príapo y sus musas, amigo de todas sus musas y su febril virtud artística y republicana. nos queda el otro ariete, Goya, aragonés, cabezón al que hoy dedican unos premios plásticos que en sus tres cuartas partes lo ignoran. Qué decirte, maño, a Zaragoza como tú en mi juventud acudí, a estudiar, se supone, sin ningún fruto. Me meo en todos los reales académicos, y te imagino hastiado en Burdeos, casi como yo a mi temprana edad de esta España eterna. En el banquillo he sentado a Berceo, mi paisano, por ser el primer poeta en esta lengua que nos muestra, que nos presenta, que nos define, también lo hacía en euskera, porque como yo por mi sangre y mi sentir también siento mía, aunque los Torquemada de turno la proscriban. A Ortega (y Gasset) que no son dos, sino uno, también lo estimo en mis lecturas, su cultura y erudición me aportan muchas más cosas que a esa corte suya de corifeos…Sólo siento su amor de alcanfor y naftalina por marquesas que mientras paseo por Serrano me evocan una vida rendida, lo mismo a Franco que a placeres mundanos. Baroja es otro paisano cuya aldea no queda lejos de la mía. Usaba boina como uno mismo podría hacer si no añorara los fríos vientos del Norte desde la estación del mismo nombre, desde donde tú partías, en Príncipe Pío, querido Pío, todos los veranos. Hemingway vino a entregarte hasta tu tumba su futuro Premio Nobel en un acto de justicia que lo honra. Unamuno, bilbaíno del Athletic o tal vez de cualquier otro por llevar la contraria. Te leo y no te reconozco en ninguno de mis contemporáneos. ¡Tanto hemos degenerado! Tan sólo me queda Larra, genial afrancesado, te equivocaste de país, dos siglos después, aquí escribir sigue siendo llorar.

Y como seguimos sin himno, buena será esta canción que me mandan mis amigos y mejores cantantes, Marwan y Luis Ramiro: http://www.youtube.com/watch?v=61YbKvdaEIU. Una versión primigenia, mucho menos comercial e íntima, aquí: http://www.youtube.com/watch?v=3BS3ZqRykaY
Para los que quieran todavía una selección, hoy llamada roja, impensablemente light!, ya que este vocablo hubiera sido prohíbido hasta hace poco…pues, eso, roja, de verdad, se admiten propuestas. Debe ser cierto eso de que llevamos dentro un experto entrenador.

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