La manifestación menos numerosa de todas las organizadas por la derecha española

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Los ultraconservadores españoles habían estado preparando esta manifestación con gran esmero. Transporte gratuito, comida barata… lo habitual de estos. Era una oportunidad era de oro. La alianza socialdemócrata -PSOE, Podemos y Esquerra republicana – se estaba resquebrajando momentos. Los presupuestos no salían para adelante. El triunfal ¡sí se puede, si se puede! de los podemitas, lucía ahora como una broma siniestra. Todo parecía estar a punto. Pues ni así , la «alianza de acero» del ultraconservadurismo celtibérico logró reunir a más de 45,000 personas. Todo un acontecimiento «histórico», como ellos habían pretendido bautizar, en las vísperas, la concentración del domingo.

    La manifestación que la ultraderecha española – Partido Popular,Ciudadanos y Vox –  pretendía  convertir en una jornada «histórica» se quedó en una escuálida y paniaguada concentración que apenas logró alcanzar los 45.000  asistentes.

Durante los días que precedieron al evento del pasado sábado, conspicuos representantes  del más rancio periodismo ultraconservador, trataron de promocionar desde sus intervenciones en TV, unademostración de fuerza que quería ser un renovado y arrollador «¡ a por ellos !» .

 Eduardo Inda, un lamentable exponente del cerrilismo celtibérico,  llegó a expresar desde su programa en la Sexta Noche que el domingo 10, había que «sobrepasar el millón».

Con el mismo tono entusiasta se expresó su sibilina colega de programa, María Claver,  al enfatizar el carácter «histórico» que iba a tener la  magna concentración del día siguiente. Por cierto, tanto uno como la otra, habian sido designados  para la lectura pública del manifiesto de los trillizos ultraconservadores.

Pero pese a las ilusiones del plumífero gremio ultraconservador, a la postre todo quedó en pura agua de borrajas. Según la Delegación de gobierno en la Comunidad de Madrid, a la manifestación sólo  acudieron alrededor de unos 45,000 manifestantes. Los propios organizadores tuvieron que admitir esa raquítica asistencia al iniciarse la concentración. No obstante, poco después, en los «ajustes» del maquillaje de última hora, la multiplicaron mágicamente, convirtiéndola por arte de birlibirloque en una concentración de 200.000 manifestantes, algo que le hubiera resultado imposible de creer incluso al mismísimo caballo de Abascal.

Pero sea por una razón u otra, la verdad fue  que la  manifestación  ultraderechista del pasado sábado resultó un  fiasco,  convirtiéndose  en una de las concentraciones menos concurridas de la historia de las convocatorias madrileñas del PP. Lo que prueba que no siempre la unión hace la fuerza.

CIFRAS COMPARATIVAS ENTRE LAS DIFERENTES MANIFESTACIONES CONVOCADAS POR LA DERECHA

En junio de 2005, unas 180.000 personas se manifestaron enMadrid contra la reforma  impulsada por el gobierno de Rodríguez Zapatero para regular el matrimonio homosexual. La marcha transcurrió entre Cibeles y la Puerta del Sol. La manifestación estuvo encabezada por el cortejo al completo de la jerarquía eclesiástica católica

En octubre de 2009 alrededor de 250.000 personas, según fuentes policiales, se manifestaron en Madrid contra la reforma de la ley del aborto. Los convocantes antiabortistas dijeron haber logrado llevar a 1 millón y medio de personas.  «Vida sí, aborto no»,  fue uno de  llamativos  lemas de la manifestación . Asistieron a la misma destacados miembros del PP, entre los que se encontraba el ex presidente del Gobierno José María Aznar o la secretaria general del partido, Dolores de Cospedal.

En octubre del 2017, los unionistas  lograron reunir en Barcelona a unas 300,000  personas  de acuerdo con los datos la Guardia Urbana.Para los convocantes, en cambio, habían asistido  alrededor de  1 millón de ciudadanos, llegados desde toda España.

Algo debió de ocurrir este pasado domingo, cuando un bloque que iba desde la derecha neonazi al Partido Popular, pasando porCiudadanos, no logró  reunir a  más de 45,000 personas, entre las que se encontraban algunos miles que habían viajado gratuitamente desde todos los puntos del Estado español, financiados por las arcas  de las organizaciones políticas convocantes. Lo que pretendia ser todo un«acontecimiento histórico»se quedó en una desilusionante fiesta pasada por agua.

A estas alturas ya uno no sabe si el fracaso se ha debido más a la probada impericia de la derecha española, o la inexplicable suerte de un presidente  cuya inutilidad se está haciendo cada día más manifiesta.

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